martes, 18 de abril de 2000

Primera valoración de Basel

Apenas cerraba sus puertas Basel cuando este diario se encaminaba hacia la imprenta, preparado para hacerse información sobre papel para sus 30.000 lectores, pero CONTRASTE no podía resistir la tentación de realizar una primera valoración de la cita de Basilea, aunque fuera a toda prisa. Esperamos que el lector entienda las razones que limitan el análisis, impuestas por el respeto al cierre de la publicación para llegar a su hora a quien la espera.

La feria de Basilea de este año venía marcada por una primera incógnita: el cambio de fechas. Recordemos que en la edición anterior Basel se celebraba a caballo entre finales de abril y mayo, mientras que este año adelantaba su cita un mes para desconcierto e incluso enojo de otras ferias europeas: el director de Oroarezzo no dudó en manifestar su descontento en estas páginas por la sobreposición de citas en el calendario ferial europeo y aquí en la península el salón cordobés Joyacor movió sus fechas de marzo a octubre ya en esta misma edición. Las primeras impresiones al cierre de la cita suiza es que el adelanto de fechas ha sido positivo, lo que redunda en parte en la consecución de los objetivos previstos por parte de su organización. Ésta también ha sido capaz de crear todo un plato fuerte, una espectacular fiesta con modelos y acróbatas, que ha logrado impactar a un sector cada vez menos impresionable.

La afluencia de público no ha sido masiva en esta edición, pero los que han entrado han valido la pena, corroborando el refrán de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. También se ha de señalar que todos los expositores que han ido bien preparados han recogido frutos.

Otro de los aspectos a resaltar se centra en la filosofía de Basel, que toma cada vez más un marcado carácter elitista y marquista, tanto en lo que se refiere a relojería como a joyería. En este entorno, las nuevas tecnologías adquieren mayor fuerza y los grandes grupos, cada vez más grandes y menos en número -el sector no es ajeno a las concentraciones que se están dando en otros campos-, estan tomando posicionamientos.
Todo hace vislumbrar un cambio brutal a corto plazo en el sector de la distribución y Basel sólo es un espejo en el que se reflejan estas realidades. El cada vez mayor valor que se otorga al diseño y los acabados, el cada vez mayor cosmopolitismo del comprador... están abriendo líneas sorprendentes en el mercado.