viernes, 5 de octubre de 2001

Verdades que duelen...

La verdad es que no sé muy bien cómo y dónde comenzar este artículo. En mi trayectoria existencial creo que siempre me he distinguido por la sinceridad, por llamar a las cosas por su nombre, por decir sencilla y llanamente lo que pienso. Por eso no sé si comenzar pidiendo perdón por la crudeza de lo que voy a decir o si lanzarme directamente al ruedo con todas las consecuencias.


Soy consciente de que cualquiera de las dos decisiones tiene sus pros y sus contras y, lógicamente, tendrá sus defensores y sus detractores. Pero también soy consciente -plenamente consciente- de que la verdad no tiene más que un camino, y que este camino es necesario afrontarlo como un reto ineludible. Y hay que hacerlo ya. Se nos acaba el tiempo. Mañana será demasiado tarde.


Desde hace bastante tiempo, tanto a nivel privado como a través de las publicaciones del Grupo Duplex, vengo haciendo llamadas de atención, advertencias, observaciones, indicaciones, consejos. Mi intención era ayudarles a ver mejor la realidad, ayudarles a pensar, a reflexionar, a ir tomando decisiones... Pero hoy creo de verdad -estoy convencido de ello- que ha llegado el momento del examen de conciencia, de la decisión definitiva. EL mañana es hoy. La hora veinticinco ya ha llegado. Por eso me aventuro a formularle directamente una serie de preguntas:
¿Se ha parado Usted a pensar si su negocio es rentable, si funciona correctamente?. ¿Se ha parado a pensar si a sus hijos o a sus sucesores les gusta y si están convencidos de que merece la pena continuar con esta bendita profesión?. ¿Se ha detenido a pensar por qué ese que acaba de instalarse a su lado, tal vez esté sacando más provecho que Usted que lleva toda la vida en el negocio?. ¿Sabe cual es la razón por la que, de un tiempo a esta parte, se abran muchas nuevas joyerías que funcionan mientras otras más antiguas tienen que cerrar porque han dejado de ser rentables?. ¿Se ha preguntado qué es lo que está pasando?.


¿Cree que vamos a poder sostener este minifundio de pequeños establecimientos libres y solitarios sin más criterio comercial que ese de “el padre fue joyero y el hijo tiene que continuar”?.


En España existen actualmente más de 20.000 establecimientos joyeros. ¿Sabe cuántos hay en Francia que tiene el doble de habitantes?. Aproximadamente 7.000. ¿Y sabe, además, que existen ya cadenas de joyerías que tienen más de 100 establecimientos y que cotizan en bolsa?. ¿Sabe que estas cadenas de establecimientos están entrando en España?. Queramos o no, España es Europa y el mercado común está ya en activo. ¿Cree que va a poder quedar Usted como una excepción en tanto cambio que se avecina?. ¿Es Usted de los que al finalizar el día se contenta con ir cubriendo gastos?.


En sus planteamientos de rentabilidad, ¿es Usted de los que quieren un 100% de poco o casi nada antes que un pequeño porcentaje de mucho?. ¿Olvida Usted que “muchos pocos hacen un mucho”?. Y la sabiduría refranera no se equivoca. Es fruto de muchos siglos de experiencia.
Por otra parte, ¿en qué se basa Usted para hacer sus compras?. ¿En que un buen viajante le ha convencido de su producto y le ha animado a adquirirlo?. O bien, ¿ha hecho un estudio de mercado para poder determinar qué producto demandan sus clientes o qué novedades puede ofertarles?. Por ejemplo, ¿tiene estadísticas de ventas por pieza?.


Resumiendo. ¿sabe Usted lo que significa la palabra globalización y las exigencias ineludibles que nos plantea a todos y a cada uno de nosotros?.


A pesar de esta tormenta de preguntas, estoy seguro de que a Usted se le ocurrirán muchas más. Pero también estoy seguro de que una búsqueda reflexiva de respuestas nos capacitará para encontrar un camino que nos lleve a resultados altamente positivos.


Joyeros independientes, francotiradores con criterios libres y buena organización, siempre quedarán. Pero, ¿cuántos?. Analice el panorama de su zona y verá que son muy pocos los capacitados para afrontar este reto en solitario.


Por lo demás, hay miles de locales a los que solamente necesitan un reciclaje, una puesta a punto. Muchos de ellos lo que necesitan es asociarse, formar cadenas, entrar en organizaciones distribuidas a lo largo y ancho de la geografía nacional. La mercancía se vende mejor haciéndola circular por una cadena de establecimientos. Lo que en un lugar o en una región no tiene salida, puede ser objeto de fuerte demanda en otro. La interconexión informática entra las tiendas de una cadena puede obrar muchos milagros y hacer realidad muchos sueños.


Y ya termino por hoy. No he pretendido asustarle. Mi objetivo es animarle, impulsarle a tomar decisiones, convencerle de que también en nuestro sector está viva y retadora la globalización... Después no valdrán de nada las lamentaciones ni contentarse con decir: “Pedro tenía razón”. Evidentemente, yo no soy profeta. Pero muchos saben que mis predicciones se van cumpliendo. Tal vez porque desde la barrera los toros se ven mejor. Y si el torero pudiera leer nuestros pensamientos, estaría más tranquilo en medio del ruedo.