viernes, 23 de febrero de 2007

¡FELICIDADES, MAJORICA!

Extraído del estudio “Resultados Económicos 2006” de Majorica: “”Al cierre de actividades comerciales en diciembre 2006 (...), las cifras que se presentan invitan al optimismo y vienen a avalar la gestión aplicada durante el último trienio. Se observa un crecimiento del beneficio de 108% gracias a un aumento de ventas netas del 20% con respecto al ejercicio 2005 hasta los 26 millones de euros”. A raíz de estos resultados, opinan los directivos de Majorica que ésta puede afrontar el futuro con confianza, y realmente los números les amparan. Tras el panorama desolador con que se encontró Saga en diciembre de 2003, al entrar en su accionariado, por primera vez la mítica firma de Manacor puede echar las campanas al vuelo, y además con alegría. ¡Felicidades, Majorica! Los que hemos creído en ti sabíamos que este momento tenía que llegar.
Felicidades a sus directivos, a su equipo, a todos los que han logrado que saliera adelante tras cinco años de vaivenes, dificultades, traspiés y zancadillas. A todos los que se empeñaron en que una marca española con carisma y prestigio como hay pocas no cayera en el olvido de la dejadez. A pesar de los pesares, Majorica sigue estando aquí y ahora puede presumir de anunciar guerra en el futuro con la vista puesta en prioridades que pasan por incrementar la red de distribución nacional de joyerías y los puntos de venta propios, y revitalizar la actividad exportadora. Con Majorica y sus planes de futuro el sector está de enhorabuena y puede extraer una lección necesaria. Las crisis tienen un principio y un fin, y éste puede ser feliz con la ayuda de una buena gestión y un plan directriz realista. Desde Contraste nos sentimos orgullosos de ello e invitamos a nuestros lectores a que puedan ampliar con nosotros esta feliz noticia en el próximo número.

miércoles, 14 de febrero de 2007

¡¡¡GUERRA A LA RELAJACIÓN!!!

Todavía fluctuaban en el recuerdo las vacaciones veraniegas y resulta que ya hemos finalizado la campaña de Navidad. Ambas realidades -las vacaciones y la intensidad laboral- producen casi siempre un desequilibrio inusual. Y también nuestro sector se ve afectado por ellas en su actividad habitual. Las vacaciones resultan siempre necesarias y pueden servir para activar la capacidad que tenemos de pensar, de reflexionar, de dar forma a esos proyectos que se nos avecinan: proyectos personales, proyectos profesionales, proyectos de futuro. Pero esos dulces sueños tienen su final. Porque, tan pronto acaban, ya comenzamos el trabajo. El tiempo es inexorable y no se detiene con nadie.

Estoy seguro de que el descenso en la actividad laboral durante el verano no supuso un paréntesis negativo. Al contrario, fue una oportunidad que nos permitió centrarnos en nosotros mismos y en nuestros proyectos.

Un proceso de búsqueda
Ahora, cuando ya hemos finalizado la intensa Campaña de Navidad, cuando hemos salido de esa vorágine comercial típica de esas fechas, tal vez resulte conveniente una pequeña reflexión al respecto. Hoy más que nunca es necesario un proceso de búsqueda. Urge que busquemos esas sinergias que enerven nuestro sector, esa "acción coordinada de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales", como dice nuestro Diccionario. Las alianzas empresariales aquí son más necesarias que nunca. Por eso debemos poner todos nuestros recursos al alcance del sector con el fin de poder optimizar costes, ofrecer servicio de calidad y dar la atención adecuada al cliente, la que se merece. Solo así conseguiremos ese mayor efecto, "superior a la suma de los efectos individuales".

Y no esperemos pasivamente a que otros nos saquen las castañas del fuego. A veces, la cuesta de enero nos puede llevar a dormirnos en los laureles, si la campaña navideña ha resultado positiva. Pero también puede sumirnos en el desaliento si las cosas no han transcurrido por el cauce deseado. Sea lo que sea, no podemos permanecer parados. tenemos que declarar la guerra a la relajación. Tenemos que tomar la iniciativa y lanzarla a otros compañeros del sector y empezar juntos a poner en marcha la evolución del mismo. Tenemos que buscar sistemas de colaboración para poder obtener beneficios conjuntos.

En este aspecto, pienso que nos resulta urgente cambiar de rumbo. Debemos buscar nuevos caminos para una más realista explotación de recursos. Debemos aprovechar los conocimientos y las experiencias de los que están de acuerdo con propuestas innovadoras. Pero no podemos pretender caminar a su sombra. Si queremos obtener objetivos comunes con el esfuerzo individual menor, más eficaz y con procesos de ejecución cortos y menos costosos, creo que ha llegado la hora de la verdad. Sí, creo que ha llegado el momento de ponernos a trabajar todos juntos. La lucha individual puede otorgarnos la victoria en una batalla concreta, pero nunca nos llevará a ganar la guerra. Para la victoria final es necesaria la colaboración de todos y cada uno. Una vez más y aunque nadie es imprescindible, todos somos necesarios. No olvidemos nunca que es la unión la que hace la fuerza.

Desde esta tribuna animo a todos a pensar en los problemas que tenemos planteados y a buscar juntos las soluciones más apropiadas. Estamos demasiado endiosados y es muy posible que no nos guste que nadie nos de lecciones. Pero todos debemos estar dispuestos a aprender. Todos tenemos que aprender muchas cosas: aprender de la propia vida, aprender de la historia, aprender de los demás... aunque ello nos lleve a tener que reconocer que avanzábamos por un camino equivocado. Constatar y reconocer un error es ya descubrir una verdad.