martes, 12 de diciembre de 2006

JOYEROS ‘REPORTEROS’

Reza un refrán plenamente ibérico “Zapatero, a tus zapatos”. Nunca está de más recordar los sabios consejos de nuestro refranero, sobre todo en estos tiempos que corren, en los que buena parte del sector está luchando por una profesionalización que hace años debería haberse producido.

Los profesionales, los buenos profesionales, señalan el intrusismo como uno de los cánceres más importantes del sector. Joyas que corren de puerta a puerta, sin pagar impuestos, sin darse de alta, en el más completo y alegre anonimato. Oro que no es oro, plata que no es plata, sino “plátano”. Saben muchos de los que dirigen, con buena praxis –y así lo han demostrado durante años-, la vida asociativa del sector, que sólo con la formación, con la transparencia y con la ética profesional el oficio de joyero y su producto alcanzarán la dignidad que merece. Difícil y arduo camino, como se ha demostrado, pero cuyos pasos más significativos –como puede ser la creación de unos estudios técnicos superiores de comercio de joyería- resultan muy alentadores.

Pues bien, el joyero –afortunadamente una minoría, pero ahí está- parece no tener bastante con lavar sus propios trapos sucios –acuérdense del presunto fraude fiscal en la venta de oro- en casa y poner su granito de arena en esta conquista básica para la supervivencia del sector. No, hay alguno que ahora, además, ha decidido hacerse reportero. Ni corto ni perezoso, piensa que se puede pasar de triste protagonista colectivo de la página de sucesos a editor individual encumbrado, con cuatro duros, a las mieles del foco mediático. ¿Recuerdan la película “El diablo viste de Prada”. Pues a esta habrá que titularla “El diablo viste de reportero”. Y cual Tribulete ufano y tarzanesco, promete “duros a cuatro pesetas”. ¿Habrá que recordar tristemente los sempiternos problemas del colectivo joyero con Hacienda? Afortunadamente el colectivo periodístico lleva ya muchísimos más años centrado en el debate de la ética y la deontología profesional. Existe una licenciatura superior universitaria que vela porque las nuevas hornadas de periodistas, cuando tecleen su ordenador o preparen sus micrófonos en el momento de proporcionar una noticia a la sociedad, sean conscientes de su responsabilidad con ésta. Existen además asociaciones y colegios fuertes que amparan los derechos y deberes en el ejercicio de su profesión; existe una OJD, u Oficina de Justificación de la Difusión, organismo independiente que vigila que el anunciante, a la hora de confiar en una publicación, sepa realmente en lo que está confiando; en fin, toda una serie de condicionantes y condicionados que permiten hablar de unos medios de comunicación potentes, profesionalizados y garantes de su propia ética. ¿A años luz del sector joyero? Tristemente, sí. ¿Cabe ahora por su cabeza, se imaginan, que esos medios informativos se dedicaran a vender joyas, en vez de vender periódicos o hacer televisión? ¿Y si encima lo hicieran ofreciendo un coste cuatro veces inferior al que ustedes venden, como prometen ciertos futuros “joyeros reporteros”? ¿No pondríamos el grito en el cielo acusándolos de intrusismo y de falta de profesionalidad? Consejo esencial, consejo de supervivencia. “Joyero, a tus joyas”. Dejemos que las editoriales hagan su trabajo, lo mismo que los profesionales de este sector de la joyería y relojería realizan el suyo. Con todo el “saber hacer”, con toda la ética y con toda la profesionalidad que hacen que, con orgullo, ostente nombres que han pasado y pasarán a la historia colectiva.

domingo, 19 de noviembre de 2006

AFRONTANDO LOS PROBLEMAS

Actualmente se habla mucho de crisis. Pero, con cierta frecuencia, las crisis, aunque sean reales, no son crisis del sector. No son crisis generalizadas. Son crisis individuales. Son crisis puntuales, concretas, perfectamente definidas y localizadas. Y de este tema habría mucho que hablar.

Fijémonos en un detalle. ¿Quién ha dicho crisis de ferias cuando algunos han batido récord de ventas por este sistema? Y créanos, estamos hablando en serio. No nos estamos inventando nada. Estamos constatando la realidad. Estamos reflejando un hecho en directo, en vivo, al momento y con resultados reales reflejados tras una feria que pasó y dejó un sabor dulce a muchos expositores. Sí, un sabor que hacía tiempo que no tenían en ninguna feria. Pero, claro, el sol no calentó para todos. Sólo los que supieron escoger el lugar adecuado para ponerse morenos, llegaron a conseguirlo.

Una vez más, desde aquí queremos recalcar que hay que prepararse, que hay que aprender a utilizar las herramientas. Y las ferias son una herramienta más de las muchas que debemos aprender a utilizar; una herramienta válida, aunque no única.

Otros sistemas para tiempos distintos
Hoy los tiempos han cambiado. Por eso los sistemas han de ser diferentes. Nuestro colectivo empresarial, nuestros detallistas en concreto, necesitan una adaptación inminente a los tiempos que corren. La realidad diaria plantea nuevas exigencias, nuevos retos a los que es necesario hacer frente con nuevas metodologías.

Hace algunos años teníamos que recibir diariamente numerosos viajantes en los establecimientos. Hoy estos se han reducido considerablemente. ¿A qué esperamos para, todos juntos, buscar una solución global a este problema?. ¿Esperamos a que nos vengan de fuera a dar soluciones? El mal es colectivo y la solución ha de ser global. Insisto, no hay crisis del sector; hay crisis en muchos miembros del colectivo. Son muchos los que no hacen que ocurran las cosas sino que esperan a que ocurran. Y no son pocos los que se limitan a decir que han ocurrido.

Desde hace tiempo venimos insistiendo en que el mal mayor radica en la distribución, en esa amalgama informe y en esa promiscua variedad de detallistas que tenemos por todas partes. Hoy todos se creen joyeros. Y esto no puede continuar por más tiempo. Si queremos avanzar, no podemos permanecer dormidos, insensibles al problema. Tenemos que coger el toro por los cuernos de una vez por todas.

Sólo los que se ponen al día, los que saben utilizar las herramientas adecuadas, los que quieren y saben en qué situación se encuentran, serán capaces de avanzar. Sólo los que, sabiendo que tienen un problema, tratarán de buscar la solución al mismo. Si no admitimos que estamos enfermos, mal vamos a querer y poder curarnos.

Alguien ha dicho que la resignación es un suicidio cotidiano. Pues bien, no seamos suicidas. No nos resignemos. Si no queremos perecer, busquemos remedios a nuestras crisis, a nuestras dolencias, a nuestros males. Como decía Francis Bacon ya a principios del siglo XVII, "el que no aplique nuevos remedios, debe esperar nuevos males".

lunes, 23 de octubre de 2006

HABLEMOS DE FERIAS

Transcurrido el primer mes después de las vacaciones, con una intensa actividad ferial, tal vez excesiva, y después de que nuestro Grupo haya estado presente prácticamente en todas, me veo en la obligación de presentarles una opinión al respecto.

La verdad es que aquí se cumple el dicho de que cada uno habla de la feria según le ha ido, y para gustos... los colores. La tendencia, según mi opinión, es que el mercado ha iniciado una leve mejoría en términos generales, pero el exceso de oferta, y tan variable (hablando de ferias, claro está), me impiden darles porcentajes. Lo que sí me atrevo a decir es que las ferias que se han especializado, que se han preparado y que se están adecuando a los tiempos actuales son las que salen mejor paradas.

Más que vender metros cuadrados
Los requisitos de una feria son algo más que vender metros cuadrados y esperar a que los clientes acudan. En una feria, además de un número de expositores adecuado y coherente, debemos ver líneas, tendencias y poder extraer de ellas cuál es el camino al que se dirige el sector. También es interesante hallar actividades paralelas que nos permitan un análisis más coherente del mercado, que nos ofrezcan elementos para entender a quién y porqué dirigimos nuestro producto. Algunas ferias, no vamos a decir cuales, ya han iniciado este proceder.

Por otro lado, los expositores ya empiezan a saber que antes de ir a una feria hay que prepararse y así obtener resultados. Muchos ya lo están haciendo. Ejemplo de ello es que, durante los días de celebración de Iberjoya, se ha podido ver en Madrid el inicio del despegue de nuestro sector: además del simple hecho de alquilar un espacio y estar presente en el recinto ferial, Madrid se llenó de actos, festejos y acontecimientos que, sin duda, van a redundar en más pedidos y en una mayor fidelización de los clientes. Vender es muy importante, pero fidelizar al cliente para que no nos abandone y hacer negocios juntos (proveedor-cliente) es lo deseado.

sábado, 9 de septiembre de 2006

LOS NUEVOS RETOS

A poco que abramos los ojos y analicemos la realidad que nos circunda, nos daremos cuenta de que hay muchas cosas que van cambiando. Hoy la joyería y relojería española se están enfrentado a dos retos muy importantes: retener clientes y diferenciar los productos. Ambos retos o desafíos se están constituyendo, por sí mismos y por las circunstancias que los rodean, en el punto de mira sobre el que debemos volcar nuestros esfuerzos empresariales.

Externalización de servicios
Uno de los caminos a seguir para hacer frente a estos retos, es eso que en el lenguaje comercial se conoce con el nombre de externalización en sus múltiples y variadas facetas. No cabe duda, la externalización de servicios tiene que ser una norma habitual especialmente en los campos tecnológicos. No olvidemos que todo lo que permita ofrecer una mayor especialización, hace que un negocio sea más competitivo.

Nuestro sector tiene ante sí una enorme tarea a realizar y una desafiante responsabilidad. Tenemos que dar un salto cualitativo en el uso de las tecnologías, de las consultorías, de las herramientas informáticas para analizar productos, rotaciones; en definitiva, para saber a qué atenerlos, para comprobar si estamos sacando rendimiento real y no teórico. Es en este momento más necesaria que nunca la innovación dentro de los distintos apartados que componen el sector. pero lo es muy especialmente en el detallista.

Tenemos que quitar el miedo a la externalización de servicios. Esto nos va a permitir obtener ventajas a bajo coste. La invitación, el buen ojo para los negocios ya no son herramientas válidas en nuestro sector. Sólo los análisis externos y con precisión nos ayudarán a saber donde estamos y hacia donde vamos. Y sólo de esta forma podremos dirigir el rumbo hacia donde queremos ir.

Innovación tecnológica
Tenemos que apoyar la innovación y la investigación que procede del mundo académico debidamente preparado. Ingenieros, programadores, analistas, todos han de jugar un papel importante en nuestro sector si no queremos sucumbir en el intento. En el comercio también hay que aplicar la innovación tecnológica. Un comercio estancado se convierte en un comercio agónico y está condenado a morir por asfixia.

¿Se imaginan por un momento que todos estuviéramos comunicados por Internet para poder estar al día en cada segundo?. Pues ese sueño no es imposible. Ese sueño está al alcance de la mano. Sólo depende de un sí, un ya o un ahora. Porque para esto no hace falta una gran inversión económica ni de mano de obra. Basta con querer hacerlo.

Con esta comunicación via Internet reduciríamos costes de papel y de envíos. Nos pondríamos al día en noticias, novedades, diseños. Sabríamos quien y como nos podría asesorar en cada instante. Cualquier idea que se nos ocurriese, tendría respuesta en el momento y sin coste.

El gran reto pendiente es ver como el conjunto de nuestros detallistas se unen para ser líderes en su zona. La estrategia de comunicación debe ser una parte importante en la filosofía de cada negocio. Pero tenemos que recordar que algunas estrategias fracasan por problemas en su aplicación.

Por otra parte, las tiendas han de adaptar procesos y tecnologías para poder cumplir expectativas. Son -y así han de sentirse- una herramienta indispensable en el engranaje que mueve al sector. Pero han de saber también que necesitan revisiones, puestas a punto y, en muchos casos, sustituciones. La vida y la historia tienen sus exigencias. Y ésta es una de ellas. Ya lo dice el refrán: "O renovarse o morir". De cara al futuro no existen otras alternativas.

jueves, 27 de julio de 2006

LOS NUEVOS ESCENARIOS

La vida es un reto continuo y continuado. El enfrentamiento diario con la realidad no sólo produce sorpresas, sino que obliga a tomar decisiones drásticas. Si no queremos dejarnos engullir por la vorágine que nos amenaza, no nos queda otro remedio que abrir los ojos y ponernos a trabajar. He aquí los retos de cualquier gestión y organización para la toma de decisiones. Los escenarios y las estrategias de adaptación que estamos viviendo nos obligan a no perder el tren.

El cambio va a una creciente velocidad. Las premisas estratégicas son decisiones que nos enfrentan en el día a día. Y aunque queramos pensar que el futuro será muy parecido al presente, no debemos confiarnos. El entorno augura cambios fundamentales, cambios de estilo, cambios de moda, cambios de ritmo para llegar a la meta deseada, cambios de velocidad para llegar antes que la competencia.

Muchos plantean el cambio como una crisis. No sé si tienen toda la razón. Lo cierto es que tenemos que crear escenarios de futuro. Tenemos que analizar las perspectivas, crear métodos, entornos reales. Nunca como hoy tuvieron las empresas tanta necesidad de consultorías y análisis de gestión. En una palabra, tenemos que auto alimentarnos, pero no saciarnos.

Esta necesidad de crear escenarios de futuro con distintos objetivos nos llevará a crear y buscar oportunidades nuevas, metas nuevas, caminos nuevos. Y debemos hacerlo, sin miedos pero con realismo, convencidos de que nos va en ello la vida. La ilusión tiene que ser motor determinante de nuestra proyección. Los escenarios son una forma de degustar el futuro.

Análisis de todos los aspectos
Por eso, para poder experimentar las sensaciones que nos traen los cambios, debemos estar preparados anímicamente. Tal vez tengamos que pensar que el futuro no será a la carta, sino de menú fijo. Los ingredientes para construir ese futuro a diez años vista pasan por analizar todos los aspectos: económicos, sociales, demográficos, ambientales, políticos y tecnológicos.

Las formas de comunicación, los gustos comunes tienen una peculiar influencia en los cambios. Las estrategias de deslocalización son beneficiosas. No hay distancias. Los tiempos se acercan, las barreras desaparecen, se abren puertas de un nuevo orden global. Tenemos que actuar como los camaleones en cada sitio.

Es muy importante destacar a tiempo los indicios del cambio y prepararse para sorpresas inevitables. La supervivencia en el sector pasa por la adaptación al entorno. Una vez más me gustaría recordarles que Charles Darwin dijo: “No sobrevive la especie más fuerte ni la más inteligente, sino la que mejor se adapte al cambio”.

Y como ya viene siendo habitual en los últimos tiempos, los primeros en dar el paso son los relojes. ¿Quién podía pensar hace seis meses que tendríamos una moda de hora transparente? Relojes de policarbonato, ligeros, llevaderos, pero acercándose a la moda en el estilo, a la moda cotidiana, a la moda de una prenda para cada situación, para cada circunstancia. Y el verano se presta para ello. El verano admite mejor las innovaciones, las digiere mucho más fácil y rápido.

¡Ánimo, pues! El verano acaba de abrir sus puertas. Aprovechemos sin dilación la ocasión favorable que se nos presenta. Ya lo dice el refrán: "La mejor ventura es gozar de la coyuntura".

viernes, 14 de julio de 2006

ACTIVIDAD BIENVENIDA

El verano no suele ser una de las épocas que depare más noticias para la joyería-relojería. Sin embargo este 2006 llega repleto de temas a comunicar, lo que es un buen signo, al menos de actividad, algo necesario para hablar de un sector que vive y palpita al compás de los tiempos. En primer lugar, la relojería, que muestra su capacidad para reavivar la ilusión por el tiempo, esta temporada con los relojes de policarbonato. Al mismo tiempo y a finales de junio, Rafael Nadal y Pau Gasol rodaban spot con Time Force, una marca bien conocida que se relanza ahora con un nuevo equipo directivo y también con sus nuevos y flamantes embajadores. En el terreno de la joyería, Antonelli ha hecho pública su adquisición del centro de producción de Finor. ¿El objetivo? Devolver al sector las campañas de la Madre, Enamorados... algo que no debía haber perdido nunca. El proyecto de Antonelli presenta la vitalidad de empresa en una joyería que pugna por encontrar su lugar idóneo en el sector consumo. A nivel institucional la Asociación Española ha presentado al Gobierno su propuesta de reformas legislativas para frenar la siniestralidad. En fin, actividad a todos los niveles, actividad bienvenida.

martes, 6 de junio de 2006

UNA NUEVA CULTURA

Entre las muchas acepciones que tiene la palabra "cultura", hay una que hace referencia directa a las "motivaciones predominantes a la hora de actuar", a la hora de tomar decisiones, a la hora de optar por determinadas formas o de satisfacer determinadas necesidades. ¿Cuál es, pues, la cultura del sector, de nuestro sector? ¿Cual es la cultura del joyero? ¿Cuál es su rol operativo? ¿Cuál es el móvil por el que se mueve en nuestra cambiante sociedad? ¿Existe una cultura monocorde y monolítica o estamos sometidos a los avatares que la historia nos depara? ¿Cómo nos situamos frente a ellos?...

Se suele afirmar -y con razón- que antiguamente en el sector joyero prevalecía una cultura de inversión. La gente compraba joyas para invertir, para capitalizar de manera segura y rentable, para dejar en herencia. En definitiva, la gente compraba joyas por el valor que la joya en sí representa. Hoy no podemos decir lo mismo. Por eso tenemos que formularnos algunas preguntas: ¿Cuál es la cultura que prevalece, si es que hay alguna? ¿A qué tenemos que atenernos? ¿Hacia dónde nos encamina el futuro?

Otras motivaciones
Lo que está claro es que los tiempos han cambiado. Hoy las motivaciones para invertir en joyas no son las mismas que hace unos años. Se suele decir, por ejemplo, que la mujer de hoy no invierte sin más. Con bastante frecuencia, la mujer de hoy se autopremia por los logros propios, ya sean reales o atribuibles. Y las joyas son para ella una manifestación palpable de sus triunfos personales y sociales. Por eso adquiere joyas no tanto para invertir cuanto para manifestar y potenciar su status personal y social.

Otra cosa a tener muy en cuenta es que hoy los consumidores de joyas no son monocordes. Proceden de diferentes actividades y de los más diversos sectores. Adoptan múltiples y variadas formas de ser... Sin embargo, en todos ellos destaca una característica común: se adaptan a cada situación momentánea. Por eso les gusta tanto cambiar, acoplarse a las exigencias de cada momento y de cada circunstancia. Con otras palabras, el comprador de hoy -y todos somos compradores- es exigente y polivalente. Cada uno de nosotros se constituye y es casi un factor de permanente cambio. Buscamos raíces, orígenes, conceptos, unión con el entorno que nos rodea. Somos exigentes y espontáneos, pero tambien volubles y un tanto caprichosos.

El tiempo nos apremia demasiado a todos.

Objeto de moda
De ahí que la inversión y la seguridad estén dejando de ser referentes en el campo joyero. El valor emocional se convierte así en un referente más importante que el propio valor material. Hoy se valora más un objeto de moda que una auténtica joya y tiene menos riesgo de robo. Hoy se buscan estilos propios y admirados. Hoy se valora mucho más el presente, el momento, la circunstancia concreta. Aquel conocido slogan de “para toda la vida”. se nos ha quedado ya muy atrás. No digo que esté totalmente desfasado. Pero hoy parecen primar y prevalecer otras pautas valorativas, a las que resulta imprescindible prestar atención.

¿Qué nos está indicando todo esto a los joyeros? En una palabra, que nuestro querido sector está necesitado de una nueva cultura. Y la necesita no sólo para la educación del entendimiento, sino como base para una correcta y consecuente actuación en todos los niveles de la vida y en todas las facetas de la existencia.

viernes, 19 de mayo de 2006

ES NUESTRA INDUSTRIAL

Tras las recientes ferias celebradas, entre ellas la de Basilea, se ha podido constatar que en España todavía quedan fabricantes y marcas suficientemente competitivas como para abrirse un respetable hueco en el mercado internacional. ¿Por qué no están entonces en los escaparates de nuestras joyerías? No sólo hablamos del segmento de la relojería y de las empresas conocidas de todos que se están haciendo con una importante clientela internacional, como ocurre con los grupos Festina-Lotus, Munreco o Valentín. También contamos con nombres prestigiosos de la joyería como pueden ser Ramon, Bagués-Masriera, Carrera y Carrera... La lista completa, afortunadamente, no cabría en este pequeño espacio. Desde Grupo Duplex queremos centrarnos en prestarles todo nuestro apoyo y por ello invitamos al detallista a una reflexión. Nuestra industria posee un producto seductor, tanto en diseño como en calidad. Pongámoslo en las vitrinas de las joyerías de alto nivel, démoslo a conocer, acerquémoslo al consumidor final.

Podemos garantizar que nunca saldrá defraudado. Es tiempo de apoyarnos unos en otros y de sumar fuerzas. Poseemos las claves para el éxito.

lunes, 15 de mayo de 2006

CERRAR UN CICLO

La vida nunca se detiene. El tiempo pasa inexorable. Por eso hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, estamos quemando energías en balde. Y, lo que resulta peor, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que están por venir o que están ya ahí, invitándonos a vivirlas intensamente.

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos. Lo importante es ser siempre realistas y saber dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

Y es necesario dejar de lado los lamentos. Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así o por qué las cosas no han sido de otra manera. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu empresa, se convirtieron de repente en polvo.

Fíjate bien. Una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos, para ti y para todo el sector que sufrirá al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado. Nadie puede mirar el futuro con optimismo si continúa anclado en el pasado, intentando entender lo sucedido. El pasado no volverá. No podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor, reviviendo día y noche los recuerdos de un tiempo y un estilo empresarial que se fue para no volver.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Por eso, deshacerse de ciertos recuerdos, de ciertas añoranzas, significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Hay que soltar lastre. Hay que saber desprenderse. Para levantar el vuelo es necesario despegarse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado. No esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu pasión.

Deja ya de lamentarte. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, ese que te muestra cómo has sufrido con determinadas pérdidas. Eso no hace sino envenenarte e imposibilitar tu avance y tu progreso. Nada hay más peligroso que las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal". Con esa actitud lo único que consigues es atenazarte, amargarte e incapacitarte para volar.

Es cierto que, antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior, que no se pueden dar saltos en el vacío. Pero también es verdad que no podemos quedar atados a un capítulo ya terminado. Repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que aquello que tanto añoras pertenece a otra época, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio o puede que sea difícil, pero es muy importante.

Sí, tienes que cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida ni en tu proyecto empresarial. Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo y… lánzate a lo nuevo, a lo novedoso. Y, por favor, no tengas miedo. Si eres realista, sabrás por dónde caminar.

miércoles, 12 de abril de 2006

QUÉ POBRE IMAGEN HAN DADO DE LA JOYERÍA ASIÁTICA

Lamentable, muy lamentable…, pero cierto, muy cierto. ¡Qué espectáculo tan bochornoso! Y se inauguró el día 23 de febrero aquí, en Barcelona. ¿Qué le está pasando a nuestro sector? ¿No será que nos hemos dormido en los laureles? ¿No será que nos hemos dejado comer el terreno? Sí, ellos -los chinos- han llegado: ya están aquí con toda su “fuerza y poderío”. ¿Es esta la representación de los fabricantes de joyería asiática? ¿Esperaba el sector algo mejor? Qué pobre imagen han dado de la joyería asiática. Pero no nos equivoquemos, el Asia joyera no es esto. Los buenos ya estuvieron en Vicenza, también han participado en Hong Kong y están, al cierre de esta edición de Contraste, en Basilea. ¿A quién, con sentido común, se le ocurre organizar esto en medio de ferias tan significativas y tan visitadas como las que acabo de citar?

Ante un acontecimiento de tanta trascendencia, da la sensación de que nuestro sector pasa olímpicamente, como si la cosa no fuese con él. No se da cuenta -o no quiere darse cuenta- de que estamos haciendo el mayor ridículo de la historia. No se da cuenta -o no quiere darse cuenta- de que la culpa no llega de fuera. La culpa de esto es sólo nuestra y de nadie más. ¿Por qué sucede todo esto? ¿A qué viene tanta permisividad? ¿Qué se oculta detrás? ¿Hay gato encerrado, o simplemente pasotismo?.

¿Por qué una feria china para Europa? ¿Por qué aquí y ahora? ¡Qué lamentable! ¡Qué ridículo! ¡Qué denigrante! Y, lo que es peor, casi veinte empresas españolas apoyando y metidas en este macabro espectáculo. Ni un triste catering, ni agua, ni café. Que pésima organización. No se molestaron ni en poner intérpretes, ni en traducir los carteles a nuestro maravilloso idioma. Pero aquí vale todo. Hasta el reportaje sobre Barcelona en el que las fotos eran de…, pero, ¡que más da!

Claro, después protestaremos contra nuestras ferias. Permitiremos que se cierre Barnajoya, la que fue una de las más sobresalientes y mejor organizadas ferias de nuestro sector en España. ¿Por qué se cerró Barnajoya y ahora se reclama con tanta insistencia? ¿No será que estamos cayendo en flagrantes contradicciones? ¿No será que continuamos esperando que otros nos saquen las castañas del fuego? Queremos destruir la edición de enero de Iberjoya, ¿no sería mejor tratar de buscar soluciones?

¿Por qué no somos capaces de sentarnos y hablar para, entre todos, salvar lo poco que queda de nuestro amado sector? ¿Pensamos que van a venir de fuera a enseñarnos algo? ¿No sería más lógico pensar que hemos sido los españoles quienes hemos salido a enseñar algo a los demás?

Por si les extraña esta última pregunta, les voy a poner un ejemplo que nadie se atreverá a discutir: Hace 27 años un “españolito de a pie” sale de su pueblo natal, pasa por Barcelona y emigra, como tantos, sin saber a donde. Pero lo que tenía claro era por qué y para qué salía al exterior. Hoy está enseñando a los suizos a fabricar relojes. Hoy está exportando relojes a los propios japoneses y a los propios chinos. No creo que haya nadie dentro de nuestro sector que no conozca la historia de Miguel Rodríguez, ese es su nombre y apellido (bien españoles). Y no es el único del que ahora tenemos que aprender y sacar conclusiones. Sin ninguna duda, creo que se trata de una realidad que convendría que tuviésemos en cuenta y debería ser ejemplo práctico en todas las universidades, especialmente en los masters de comercio exterior e interior.

¿Alguien de los que mandan en nuestro sector ha tenido la valentía de dirigirse a él y pedirle ayuda para elaborar un proyecto ferial serio, consciente, lógico y con la única finalidad de obtener el provecho y la rentabilidad que este sector tiene que dar?

¡Ya está bien! Tenemos lo que nos merecemos. Milagros ya no hay. Una vez más, insisto: ¡basta ya! Dejemos de hablar, comentar, chismorrear, murmurar, criticar, insultar... Y, sin más demora, pongámonos a trabajar. Don Manuel Alvar nos recordó que "Dios da el talento; lo que nosotros ponemos es el trabajo". Y el fabulista francés Jean de la Fontaine decía: "El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras". Por eso nadie que trabaje con entusiasmo, puede temer nada a la vida. ¡Ánimo, pues! Dejémonos ya de milongas y pongamos todo lo que somos y tenemos al servicio de la causa. Nos va en ello la subsistencia.

martes, 7 de marzo de 2006

EUROPA NECESITA UN MORE

Está claro que Europa necesita un More. Está claro que el poder de convocatoria de expositores ha sido extraordinario. Está claro que la organización ha vendido un maravilloso proyecto con una extraordinaria presentación, como es habitual en los italianos. Si no eran todos los que tenían que estar, los que estaban eran importantes.

Una estupenda promoción de captación de expositores y una extraordinaria decoración e imagen. ¿Qué falló?, se preguntan los expositores. Tal vez una mayor conexión de la organización con estos. Está claro, una vez más, que nuestro sector es diferente en todo el mundo y sólo la colaboración de los entes feriales con él puede llevar a eventos con éxito.

Nos quejamos de que las ferias que están teniendo más éxito están en localidades con la mínima estructura necesaria, como ejemplos Basilea y Vicenza, pero no debemos caer en el error de organizar macroeventos que colapsen ciudades como Milán, donde no había ni plazas hoteleras, ni transporte público, ni organización preparada para tratar a los clientes VIP como se merecen, etc.
Clientes hubo pocos, pero importantes. Tenemos noticias de que la organización ha sentido el clamor de los expositores y ha empezado a poner remedio. Esperamos que no sean parches, sino soluciones de futuro como el sector merece, solicita y necesita.

La conexión con la moda puede ser positiva si a la vez podemos sacar el mismo provecho que ellos están sacando de nosotros. Y si los problemas de seguridad son un inconveniente, debemos empezar a no por ello dejar de hacer cosas que beneficien a nuestro sector.

Es muy importante que la organización asuma y comunique que ésta no ha sido la primera edición, sino la número cero y que a partir de ella se tienen que sentar las bases de futuro.

lunes, 27 de febrero de 2006

UN SECTOR DINÁMICO

Contraste es el periódico del sector joyero, platero y relojero y, como tal, refleja su realidad. Quiere decir con esto que este informativo es como un espejo de lo que nos está ocurriendo, lo bueno y lo no tan bueno, propiedad que nos permite valorar la situación del mercado, de los objetivos y aspiraciones de todos los que lo sustentan.

Y en esta primera edición de 2006, nos sorprende gratamente comprobar que todo nuestro amplio contenido -y más temas que se han quedado en el tintero, pendientes de desarrollar- reflejan un sector dinámico, con sus más y sus menos, pero también con una fuerte ilusión y esperanza de acometer nuevos retos. Los tiempos cambian, también el cliente. La situación del alza del oro más bien obliga, que invita, a la búsqueda de nuevas alternativas. Nuestro alrededor bulle, hay ganas de acometer proyectos hasta ahora insospechados. Ésta es la mejor manera de encarar las dificultades. ¡Por un 2006 dinámico!

lunes, 6 de febrero de 2006

AL PASO DE LAS FERIAS

Al paso de las dos citas feriales del pasado mes, me gustaría realizar una serie de reflexiones que pueden ayudar al lector a situarse en la realidad del sector encarando el nuevo año 2006. Me refiero a Iberjoya y Vicenza, la primera celebrada en Madrid, y la segunda en terreno italiano.

Respecto al salón Iberjoya, sabíamos que eran fechas malas, que la edición de enero 2006 iba a ser muy difícil. Todos éramos conscientes de que a nadie le gustaba el calendario fijado, en especial a los detallistas, sin embargo, y a pesar de ello, la mayoría concurrimos a la cita.

Es cierto que hay que seguir insistiendo en la adecuación de fechas nuevas, de adaptar los movimientos joyeros a las necesidades del mercado, de buscar y consolidar fórmulas modernas y actuales que cumplan las expectativas de nuestro sector. Y la labor es de todos.

Reto a todos los expositores que lean estas líneas y se sientan disconformes respecto a Iberjoya, a que nos envíen por escrito cuantas críticas crean convenientes o, en su caso, alabanzas -que también las puede haber- y pueden estar seguros que haremos un buen uso de ellas, haciéndolas llegar tanto a la dirección como a su comité organizador.

Estas últimas fechas han sido las peores de las ediciones que tuvo Iberjoya, pero, insisto, lo sabíamos, éramos conscientes y, a pesar de ello, esperábamos un milagro. Milagros no hay. La proximidad a las fiestas de Navidad y Reyes, y la coincidencia con Vicenza no son factores favorables a la celebración de eventos como éste. Pero, en honor a la verdad, a todas las voces críticas he de decirles que también he oído opiniones y comentarios positivos, gente que se ha preparado, que ha presentado novedades, gente que incluso era nueva en la feria, que no conocía los resultados de otras ediciones, y ha quedado contenta.

A los que son veteranos en el salón y han vivido tiempos de bonanza, debo decirles que ayuden a construir para que esos tiempos vuelvan, expresando las quejas que crean oportunas y aportando soluciones en favor de todo el colectivo. Recuerden, los que dicen que han perdido mucho, cuánto le deben a la feria, y no lo estamos justificando, pues somos bien conscientes de las difíciles fechas planteadas, encima coincidiendo con una cita importante y europea.

Lo que deseamos pediros es que no seais conformistas; no escondamos la cabeza como el avestruz, analicemos con frialdad las dificultades y saquemos la lección correspondiente.

Vicenza y el sector italiano
Respecto a Vicenza, los primeros sondeos realizados por Grupo Duplex han permitido constatar que, aunque es verdad que no fue del todo mal, muchos profesionales se quejan de su excesiva duración. Parece ser que del domingo al jueves se desarrollaron unas jornadas bastante normales, tirando a buenas, pero el resto de días, tanto expositores como visitantes opinan que sobran.

En cuanto a la perspectiva del mercado, hemos podido apreciar que toda Italia se ha dado cuenta de que los gustos han cambiado, un síntoma que también venimos detectando en España, que la moda y la gran subida del oro están favoreciendo la fortaleza de la plata y la irrupción de nuevos materiales. Sobre relojería, también se están lanzando nuevas colecciones de reloj de metacrilato, siguiendo líneas de las grandes marcas. Una vez más, todos estos avances nacen en Italia.

Por otro lado hay que destacar, con gran dolor, que por distintos caminos nos llega información del alto número de cierres de empresas de joyería de oro. Algunos se atreven a decir que más de 400 han cerrado, otros que un 20% ha tenido que buscar nueva actividad. De todas formas estamos contrastando estos datos con la Cámara de Comercio para poder informar fehacientemente sobre ello.

miércoles, 11 de enero de 2006

HERIDAS QUE SANAN EN FALSO

Dice el refrán -y no suele equivocarse- que "el tiempo todo lo cura". Y, con frecuencia, lo hace tan de prisa que las heridas sanan en falso, haciendo que la curación sea solo aparente. También dice el refrán que "no hay mal que cien años dure", para, a continuación, añadir: "ni cuerpo que lo resista".

Por desgracia todos somos muy propensos a olvidar, sobre todo cuando se trata de males ajenos. Por desgracia y como casi siempre, ya estamos echando en el saco del olvido los últimos eventos luctuosos que ha sufrido nuestro sector. Pasada la tormenta, superado aquel fuerte golpe anímico después de la muerte de tres relojeros (toda una familia) en Castelldefels, ya estamos cayendo de nuevo en el olvido sepulcral. La prosaica rutina diaria es una tremenda cortina de humo que viene a tapar la dura y cruenta realidad.

Los joyeros tenemos fama de ser un sector rico y pudiente, un sector económicamente bien fortalecido. Por desgracia esto, a pesar de ser una gran mentira en la mayoría de los casos, constituye un atrayente cebo para los amigos de lo ajeno y un potente generador de riesgos. Tanto es así que, no sin ciertos aires de tragedia, alguien ha dicho que los de nuestro gremio somos los más ricos del cementerio. Según resaltan a diario los medios de comunicación, se cuentan por miles los atracos a joyerías, y en bastantes ocasiones con muerte incluida.

Ante esta triste y trágica realidad, a nadie puede ni debe extrañar que nos formulemos en voz alta una lacerante pregunta: ¿Qué hacen nuestras autoridades, aparte de cobrarnos más impuestos que a nadie? Y cuando intentamos responder a ella, tenemos que reconocer dolorosamente que, con demasiada frecuencia, sus cantos de sirena nos entran por los oídos provocando en nosotros una acuciante intranquilidad, fruto de la propia experiencia. Nos dicen que estamos en el sector del lujo con el IVA más alto. Pero, a la hora de comprometerse con nuestro sector, miran para otro lado y tratan de desviar la atención hacia otros problemas, la mayoría de las veces ficticios, para que la sociedad ignore todo lo que realmente acontece en nuestro pequeño mundo.

Se dice -y estoy convencido de que es la pura verdad- que la unión hace la fuerza. Pero esta unión no consiste solamente en salir un día a la calle y manifestar con fuerza nuestra repulsa ante determinados acontecimientos luctuosos y trágicos. Nuestra unión nos tiene que llevar a demandar acciones puntuales y a plantear exigencias ineludibles, haciendo que nuestros mandatarios nos tengan en consideración a la hora de elaborar las leyes y de planificar acciones o campañas concretas. Es en el día a día, en la tarea diaria, donde todos y cada uno tenemos que aportar nuestro granito de arena.

Deseo desde aquí hacer un reconocimiento a nuestras fuerzas de seguridad, a la policía nacional, a las policías autonómicas, a la policía municipal, la guardia urbana... Por su gran labor y eficacia y en especial por su constancia y tesón. Y, a pesar de las carencias que puedan estar sufriendo, espero que no se desanimen en su trabajo. A pesar de que las leyes vigentes no les acompañan ni les apoyan como cabría desear, ellos están danto muestras, una vez más, de su gran profesionalidad. Por desgracia, la eficacia de su actuación se suele ver empañada posteriormente por otras actuaciones -¿legales?- demasiado blandas y permisivas con los que delinquen de manera habitual. En este sentido no me cabe la menor duda de que tiene que ser deprimente y descorazonador, desalentador y humillante, ver como ellos detienen a alguien por segunda, tercera, cuarta o enésima vez para tener que hacerlo de nuevo dentro de pocas fechas.

Es triste constatar esta dura realidad. Pero ignorarla o silenciarla, para lo único que sirve es para hacer aumentar la delincuencia. Luc de Clapier, marqués de Vauvenargues, militar y escritor moralista francés del siglo XVIII, decía: "Las leyes deben ser severas y los hombres indulgentes". Y Voltaire añadía: "El destino de las leyes no es menos el de socorrer a los ciudadanos que el de amedrentarlos". Si es verdad -y lo es- que "el miedo guarda las viñas", a lo mejor va a resultar que los amigos de lo ajeno, que no respetan ni la vida del prójimo, necesitan unas leyes más duras, capaces de poner e imponer mucho más miedo.