viernes, 29 de diciembre de 2000

El reloj en tiempos de oro

Los establecimientos de joyería se han llenado de relojes de oro.

La expresión del tiempo gracias al noble metal se ha dirigido en protagonista de las ventas. Si antes las vitrinas de las tiendas se repartían mitad para relojes y mitad para joyas, ahora se ha sumado la de relojes de oro. Eso sí, la mayor parte de las veces restando, o sea, ocupando el espacio que pertenecía, por derecho y costumbre, a las piezas clásicas de joyería como pulseras, anillos, pendientes, collares...

Este nuevo status quo plantea una serie de interrogantes, evidentemente más acuciantes para la parte del sector que se arrincona ante el empuje de la otra parte. ¿A quién pagarán las tiendas, al joyero o al relojero? ¿Hacia dónde van los joyeros?.

Es una verdad constatada. La relojería de oro está colapsando la economía del detallista, de la tienda. Pero el potencial de las empresas en el marco de la alta relojería, la creación de un ambiente que predisponga a su consumo... no han surgido de la nada.

No son casuales. Detrás hay estupendas campañas de marketing planificadas al milímetro e importantes inversiones publicitarias. Ante lo logrado, merece quitarse el sombrero y tomar nota, que hasta de la competencia se aprende.

domingo, 17 de diciembre de 2000

Ética publicitaria

Estamos viviendo en un mundo y en una sociedad en los que la cultura de la comunicación se impone como algo imprescindible. Tanto es así que se ha llegado a decir: “O comunicarse o morir”. Y esto es verdad también a nivel comercial. Sin que nos demos cuenta, el peso de las informaciones y los mensajes con que nos bombardean colonizan nuestras mentes candorosas.
Son informaciones y mensajes que no impulsan a aceptar ideas y a tomar decisiones. Pero, con frecuencia, esas ideas y esas decisiones no son las más acertadas ni las más convenientes. ¿Por qué?. Muy sencillo. Unas veces será porque estas informaciones y estos mensajes son realizados por gente inexperta e incluso ignorante en la materia. Otras veces será porque van teledirigidas para ser interpretadas de forma interesada, rehuyendo toda objetividad.

Con frecuencia en la publicidad no se suele utilizar un lenguaje que propicie la reflexión, el análisis de los hechos, la crítica razonada. Al contrario, se busca una terminología ingrávida e insustancial, con tópicos a granel, carente de la más elemental semántica y con predominio abusivo de confusas ambivalencias. Probablemente sea éste el método más idóneo y apropiado para acentuar y agravar nuestra despersonalización y nuestros impulsos irracionales. Con estas fuerzas, aceleradoras de la manipulación, lo que se consigue es desterrar cualquier principio intelectual o criterio ético que, pese a todo, aún pueda seguir anidando en nuestras cabezas bien pensantes.

Creo que no hace falta ser muy expertos en psicología o sociología para darnos cuenta de lo que sucede en nuestra sociedad. Vivimos controlados por el ojo del “ Gran Hermano” de Orwel –no el de esa frivolidad televisiva-. Él se encarga de alimentarnos con consignas que nos impulsan a satisfacer necesidades innecesarias y a poseer conocimientos totalmente inútiles.

Evidentemente, el resultado de esta manipulación no puede ser otro que una sociedad sin norte ni rumbo, temblorosa y agotada, formada por gentes bastardas manipuladas por el poder. Gentes incapaces de liberarse de esas cárceles publicitarias en las que los han recluido.

Es, precisamente, ahí donde la persona pierde buena parte de su dignidad y se convierte en un objeto maleable, en un títere saltarín.

Esa utilización de la persona como medio para otros fines cercena sus derechos fundamentales y la convierte en un pobre y lamentable ser alienado.

Se impone, pues, la necesidad ineludible de adquirir y transmitir criterios propios, capaces de elaborar opiniones personales. De ahí se deriva, lógicamente, la urgencia de una ética de la información, la necesidad de informar para formar y no para manipular. El lenguaje en todas sus modalidades necesita recobrar de nuevo su auténtico valor. Ya lo decía Epicteto: “Igual que existe un arte de bien hablar, existe también el arte de bien escuchar”.

Sólo haciendo gala de una rigurosa ética publicitaria, seremos capaces de hacer frente a tanta información desvirtuada y mercantilmente utilitarista. Sólo así seremos capaces de detectar si lo que intentan vendernos es gato o es liebre.

La ética publicitaria nos facilitará los medios para descubrir y desenmascara fácilmente a quienes no juegan limpio. Con ella nos daremos cuenta muy pronto de quienes son los que intentan manipularnos. Y digo intentan porque, si nosotros sabemos situarnos, sus pretensiones quedarán sólo en un intento fallido. Nunca podrán conseguir sus objetivos.

La ética publicitaria nos capacitará para que seamos y nos sintamos libres, con total autonomía, con plena conciencia y con suficiente capacidad para decidir responsablemente. De ahí la urgencia ineludible de un comportamiento.

miércoles, 15 de noviembre de 2000

Los ases de la joyería

"Es oro de ley". "Es una joya". "Va de perlas". "Funciona como un reloj". "Brilla como el oro"...
Estas y otras semejantes son frases de uso frecuente. Son frases y expresiones que otros sectores utilizan continuamente para dar más valor a sus productos.

Con este proceder nos están demostrando fehacientemente y de una manera efectiva que el valor que tiene nuestro sector es superior al de ellos. Pero nos están demostrando también que nosotros no sabemos aprovecharlo con la lógica debida. Dejamos que otros saquen jugo a lo nuestro. Comprobamos pasivamente cómo otros saben sacar provecho de nuestro potencial. Y nos quedamos tan tranquilos viendo cómo pasa la vida o esperando el milagro que nunca llega.

Analicemos cualquiera des esos campos: moda, viajes, comidas, coches... Su valor de origen pierde un alto porcentaje cada día que pasa. Sin embargo, el oro, la plata, el platino o los diamantes aumentan cada día su valor.

La materia prima de la mayoría de los sectores se va deteriorando con el paso del tiempo hasta llegar a valor prácticamente cero. La de nuestro sector, en cambio, no solo perdura con el tiempo sino que aumenta continuamente.

Si al permanente y acentuado valor de la materia prima le añadimos, además, el valor de un artístico diseño, se puede convertir -y de hecho se convierte- en una auténtica obra de arte que eleva su cotización con el paso del tiempo. Al estar realizada con metales nobles y piedras preciosas, esa obra de arte, esa creación artística no sólo resistirá el paso del tiempo y de la historia sino que, a medida que transcurran los días y los años, irá acrecentando su valor artístico, su valor socio-cultural y, consiguientemente, su valor crematístico. Por eso será siempre una buena inversión. Por eso será siempre una inversión altamente rentable a corto y largo plazo.

Por consiguiente, viendo como otros saben explotar provechosamente estos valores de nuestro sector, a uno no le queda mas remedio que reconocer nuestra ceguera y nuestra falta de intuición tanto individual como colectiva. Comprobando cómo otros saben aprovechar nuestros tesoros inmanentes, tenemos que ser realistas al máximo. Si tenemos que ser objetivos y saber reconocer nuestros errores y nuestro proceder equivocado. Sólo así estaremos capacitados para erradicar nuestra endémica enfermedad.

Todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo de nuestra nave. Todavía estamos a tiempo de enmendar nuestros yerros. Todavía estamos a tiempo de cambiar de actitud.

Seamos objetivos y realistas. Abramos los ojos a la realidad circundante. Y tratemos de avanzar, juntos, en la búsqueda constante de un futuro mejor y más esperanzador. Ya lo decía Albert Camus: "La verdadera generosidad en relación con el futuro, consiste en dárselo todo al presente".

domingo, 29 de octubre de 2000

La necesidad de proyectos de promoción colectiva de cara al público consumidor

La reunión de joyeros en Iberjoya convocada por el presidente de la Asociación Española, Juan Candame, el pasado 19 de septiembre ha reflejado una necesidad en la que hace tiempo venimos insistiendo. El sector necesita crear campañas de publicidad institucionales, colectivas, que incentiven el consumo. Esta necesidad era la que nos inspiraba el pasado editorial de Contraste y esta necesidad se ha constituido en el eje de muchos de nuestros artículos de opinión.


Al margen de lo que cada empresa quiera hacer partícipe al consumidor respecto a su propio producto, existe uno que es universal al sector: la joya. Siempre ha estado ahí, como el pescado azul o el jamón de bellota (Ver Contraste Nº 21, pág. 6), pero ahora, precisamente ahora, necesita de nuestro esfuerzo y empuje para renovar el interés por su adquisición.


No olvidemos quien es nuestra competencia real, quien nos está mermando la porción de pastel que por tipo de producto y calidad nos corresponde. No es el joyero de la esquina, ni siquiera la empresa fabricante. Son los móviles, la cosmética, los viajes organizados, los restaurantes, los coches, la moda, los complementos... Toda una oferta lúdica y de lujo que persigue incesantemente al posible comprador con una sola arma, la publicidad.


Estos sectores han recurrido sin escrúpulos al uso de palabras como joya, diamante u oro para lanzar sus campañas, cuando el sector que tiene el derecho real a acuñarlas no las está utilizando. Recordemos el anuncio televisivo de una marca de automóviles que incluye una frase de estas características: “Yo no llevo joyas, sino las conduzco”. Este mensaje necesita de réplica por parte del sector. Un coche es un coche (al día siguiente de adquirirse ya ha disminuido su valor) y una joya continúa siendo un valor en alza o al menos estable en los malos tiempos. Tenemos el privilegio de trabajar con una materia prima eterna.


Pues bien, este valor hay que explotarlo. El arma de la publicidad también puede estar en nuestras manos, con más posibilidades, y adquirir peso y relevancia gracias a la unión del esfuerzo de todos.


Pero somos conscientes de que las campañas no sólo consisten en llegar a la televisión. Además es fundamental estudiar proyectos de promoción colectiva enfocados hacia el público en general. Algo que en la relojería se ha hecho muy bien porque la marca nace desde fábrica.


Por eso, desde el Grupo Duplex deseamos felicitar a la Asociación Española por su iniciativa. Sabemos que será un interlocutor válido y a través de ella podrá coordinarse con éxito un paso que urge al sector. Y desde esta página también llamamos a todos (autónomos, comerciantes, pequeñas y medianas empresas, talleres, fábricas...) para colaborar en esta campaña nacional de publicidad en la medida de sus posibilidades. Se trata que los granos de arena creen una montaña. El sector puede y debe hacerlo.

miércoles, 13 de septiembre de 2000

Engánchate al futuro

Hace muy poquitos años Internet nos parecía un sueño lejano. Hoy es realidad palpable, eficiente y efectiva. Y el “invento” no se estabiliza ni se detiene. La red crece a ritmo vertiginoso. ¿Hacia donde nos llevará? ¿Cuál será la meta última? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que quienes no se enganchen, están condenados al fracaso.

No cabe la menor duda. Internet es un medio imprescindible para la información: para darla y para recibirla. Pero también es un medio para el que no estamos suficientemente preparados, ni nosotros ni el bonito “invento”. Necesitamos, entre otras cosas, más y mejores instrumentos de navegación para movernos y desarrollarnos en él.

Comenzamos en su día utilizando los ordenadores, que hoy son ya el sistema más popularizado para el acceso a Internet. Inmediatamente aparecieron las Set-Top Boxes que convirtieron a los televisores en aparatos aptos para esta navegación. Tenemos ya ahí los teléfonos móviles WAP. Se dice que antes de las próximas Navidades van a inundar los mercados y supondrán una de las revoluciones más importantes en el campo de la información.

Se prevé que a principios del 2001 irrumpan los teléfonos móviles GPRS y en la segunda mitad de ese mismo año los teléfonos móviles UMTS, llamados también de tercera generación. Con ellos podremos disponer de grandes velocidades de acceso a la red desde dispositivos inalámbricos.

Existen ya ordenadores de a bordo para automóviles con conexión a Internet. También hay agendas electrónicas y ordenadores de bolsillo que permiten la recepción y el envío de correo electrónico, así como el acceso remoto a equipos y la navegación por la red. Sin olvidarnos, claro está, de los servicios Internet accesibles a través del teléfono tradicional mediante la voz o por medio de fax.

Queramos o no, Internet está cambiando nuestras vidas. Y no lentamente, ya que el cambio es más rápido de lo que muchos creen. El desarrollo de las nuevas tecnologías está impulsando la aparición de infinidad de dispositivos integrados con la red. Así, por ejemplo, la nevera conectada a Internet para efectuar la compra o el reloj en el que podremos leer el correo electrónico serán una realidad muy pronto en nuestros hogares.

Alguien ha dicho que “Internet es como una nueva ágora, un nuevo mercado, en el que se pueden encontrar todo tipo de personas y cosas”. Los usuarios de Internet intercambian información y se coordinan a velocidades sorprendentes.

Si observamos los hábitos del consumidor, podremos llegar a la conclusión de que la gente compra en Internet si le reporta algún beneficio. Puede ser una mayor comodidad. Pueden ser unos precios más asequibles. O puede ser, también, la posibilidad de acceder más fácilmente a productos de difícil localización en el mercado.

Efectivamente esto es así. Sin embargo, es necesario profundizar un poco más. Descubriremos, entonces, que están apareciendo nuevas formas de comprar productos en las que el papel del cliente o consumidor aparece potenciado y reforzado. Se trata de un fenómeno a tener en cuenta. Un fenómeno que deja entrever la posibilidad y la necesidad de obligar, forzar o empujar a las empresas a que lleven a cabo un nuevo enfoque hacia el cliente, en definitiva, una nueva relación con él.

En esta línea estamos -queremos estar- nosotros. Siguiendo una filosofía realista, nuestro grupo empresarial dirige su potencial a cubrir dos necesidades básicas: disponer cada día de más información específica y, al mismo tiempo, compartir dicha información, haciéndola llegar por cauces eficaces al mayor número posible de personas. Nuestra filosofía de empresa especializada es ofertar aplicaciones de negocio y servicios de calidad, tratando de aportar la mejor solución a las necesidades y a la problemática existentes.

Ese es nuestro empeño y nuestro reto. Por eso te hacemos una proposición que no es indecente: engánchate a nosotros. Te proporcionaremos orientación y consejo. Te informaremos de manera veraz. Te facilitaremos los cauces apropiados para que tus objetivos se hagan realidad. No lo dudes. Engánchate al futuro.

sábado, 15 de julio de 2000

Spain is different? América sí es diferente

Eso de que “España es diferente” es un tópico que se puede ajustar a la realidad en muchos aspectos, pero en otros, como el que aquí vamos a comentar, ocurre, lamentablemente, todo lo contrario.

De los mercados en la plaza del pueblo a las macroferias internacionales sólo hay un cambio de decorados y productos, pero no de objetivos: vender. Y si el objetivo es vender, hace ya bastante tiempo que nuestras ferias adolecen de su esencia, quedándose meramente en el chasis, pero sin tocar el motor. Nuestras ferias se han convertido más en galerías de personajes y escaparates de fachadas que en pasarelas de productos, que es lo que, en definitiva, deberían ser.

Hemos convertido nuestras citas feriales en auténticas “puestas de largo” pero, en unos tiempos en los que hay muchos tipos de pareja, pocos son los que se casan con un apellido o una estética y el resto buscan factores de conveniencia en aspectos más esenciales.

En América, en Estados Unidos, pasa todo lo contrario. Así lo ha puesto de manifiesto, una vez más, JCK Show Las Vegas 2000, que este año ha congregado 2.500 stands en los que se ha rendido pleitesía, por encima de todo, al producto, dejando a un lado los fastos escénicos y demás oropel más propios de otras celebraciones.

Y como la estrella ha sido el producto, conjugado con calidad, seriedad y precio, la feria ha cumplido su objetivo: se ha vendido mucho y bien. Incluso los españoles, pocos, eso sí, que ya hace años que pusieron su confianza en el sueño de “hacer Las Américas”, ahora empiezan a despertarse pudiendo recoger sus primeros frutos. Han sido valientes, atrevidos, constantes... y han apostado fuerte por su producto, sin complejos de apellido, ni de procedencia. El producto por el producto, la calidad por la calidad.

Ahora es el momento de la recompensa. Los joyeros españoles en Las Vegas han alcanzado una cima, han llegado alto y ahora empiezan a encontrar puertas abiertas. Pero que nadie piense que en esta situación el camino será más fácil para todos, para cualquiera. América sí es diferente y allí no se gana la confianza en un día. Ellos ya han sembrado y ahora recogen. Los que quieran llegar tendrán que empezar a sembrar. Pero, ¿por qué vamos siempre a remolque, esperando a ver lo que hace el vecino para decidirnos a caminar de una vez?

La globalidad de los mercados y la irrupción de las nuevas tecnologías van a marcar un siglo XXI diferente a lo que estamos acostumbrados y, por supuesto, muy lejano de los negocios tradicionales y familiares, donde la capacidad de innovar y la rapidez de respuesta van a ser factores predominantes. Así que los que quieran seguir esperando los resultados de otros para ponerse en marcha ya pueden ir haciendo un plan de jubilación, porque “ahora” ya empieza a ser tarde y “mañana” casi imposible.

martes, 6 de junio de 2000

Tiempo para vivir

El hombre, y todo lo que él hace, está condicionado por su tiempo. Por eso, para sentirse libres, hay que mirar al otro lado del horizonte y abrir los ojos a la esperanza.

En el mundo en que vivimos, esto es vital. Asaltados por la instantaneidad, presionados por lo mediático, el mundo virtual nos invade. El motor del tiempo es siempre la informatización, bien sea gráfica o literal. Estar informados e informatizados ayuda a vivir en el tiempo real y en el futuro virtual.

La globalización domina casi todos los campos profesionales. El comercio y las finanzas nos exigen un tremendo esfuerzo de adaptación, de innovación. La globalización de los sistemas de producción impone su ley inexorablemente.

El nuevo siglo en que entramos debe apostar por vivir el tiempo globalmente. Apostar por la globalización del tiempo es la forma de vivir globalizados. Pero siempre, siempre, sin despersonalizarnos.

Es importante vivir cada día en el repaso informativo. Los triunfos y las derrotas forman parte de nuestro tiempo. Son nuestros. Nos pertenecen.

Ríos virtuales de información llegan a invadir nuestro tiempo. ¿Cómo nos situamos ante ellos? ¿Sabemos asimilar esa riqueza?

La realidad está llena de datos para entender el tiempo. Pero nunca se logra plenamente. Hoy puede ser un gran día a pesar de que no sabemos si estamos en este siglo o en el que viene. Este tema es un ejemplo de la gran confusión de este tiempo.

Muchos afirman que el futuro ya es hoy. Y los que no lo crean que se jubilen. Hoy puede ser un gran día..., a pesar de las confusiones, a pesar de los virus informáticos, a pesar de los pesares...
Las grandes transformaciones, aceleradas por avances tecnológicos, no son la panacea universal. Pero el que no las acepte a tiempo, perderá el tiempo.

Santiago Paz dijo que quien ha visto la esperanza no la olvida, la busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Vivamos pues en busca de la esperanza. Nuestro sector la necesita en este tiempo que nos movemos.

La potente industria audiovisual consigue convertir lo local en universal. Pero es nuestro interior el que tiene que revestirse de esperanza. De lo contrario, pereceremos en la lucha.

El hombre, y todo lo que él hace, está condicionado por su tiempo. Por eso, para sentirse libres, hay que mirar al otro lado del horizonte

sábado, 20 de mayo de 2000

Que viene el lobo

¡Que viene el lobo, que viene el lobo!. Y el lobo ya está en el valle. Dejó la montaña para acercarse a la llanura.

Aquí es más fácil coger presa porque las ovejas están más distraídas y dispersas, más sueltas y a su libre albedrío. El pastor no las vigila tanto y los perros guardianes están recogidos.

No se trata de asustar ni de meter miedo, sino de prevenir y advertir. Sólo con prevención podremos evitar una catástrofe o una larga enfermedad.

En las barbas del vecino tenemos que ver el problema para poner las nuestras a remojo. ¿Saben ustedes lo que pasó en Francia hace algunos años?. Había más joyerías que en España. En la actualidad no llegan a 8.000 y dentro de éstas hay importantes grupos que copan una parte del mercado, como por ejemplo, Marc Orion con más de 130 tiendas, Histoire d’Or con cerca de 100 tiendas, Jean de la Tour con casi 50 macrotiendas de más de 300 metros cuadrados, grandes cadenas de venta por catálogo como Mati, etcétera.

¿Y nosotros seguimos pensando que España es diferente?. Tal vez lo fue, pero ya somos Europa. Los negocios que antes tardaban años en realizarse, ahora, con las nuevas tecnologías, se montan casi a la velocidad del pensamiento. Si no es así, se corre el riesgo de llegar tarde.

¿Esta usted enterado de lo que va a pasar o se está durmiendo esperando que llegue un vecino a comerse parte de su pastel?. Y no lo olvide. Además de comerse el suyo, puede crear otros con más sabor y más asequibles al consumidor. En ese caso usted tendría que quedarse con lo suyo, esperando que se pudra, para después destruirlo.

Sólo le advertimos. Sólo queremos prevenirle. Sólo queremos ayudar. Muchos ya nos han llamado y nos han dado las gracias. Otros lo están haciendo.¿Ya recibe usted el catálogo Duplex, el más importante del sector? ¿Ya lee usted Arte y Joya y Arte y Hora, las revistas que le pondrán al día en su profesión? ¿Ya presta atención al conocido e ilustrado boletín Duplex Press? ¿Ya lee Contraste, el único informativo mensual controlado por OJD donde se publican ésta y otras muchas cosas que le interesan?. Pues si no hace ninguna de estas cosas que son el abecé de nuestro diccionario, mal andaremos para aprender a leer y a escribir correctamente; y hoy es necesario algo más que eso. O nos hacemos licenciados en el sector, aunque sea sin título académico, o no nos enteraremos absolutamente de nada.

martes, 9 de mayo de 2000

Empresas e información

La información es poder. Este axioma no es válido sólo para los políticos o para las empresas editoras, sino también para aquellos que trabajan en sectores tan diversos como el de la joyería.
Afirma Ralph Lauren, presidente de Johson & Johson, que “no estamos en un negocio de productos, sino en un negocio de conocimientos”. Y cuando este planteamiento se lo da una multinacional que, entre otras cosas, vende aceite para bebés, merece quizás un cierto espacio a la reflexión.

Si partimos de la perspectiva de que, en cierta y en gran medida, todas las empresas son empresas de información, bien está que los profesionales de la gestión empresarial aprendan algo de los “superficiales” redactores de noticias. Cualquier estudiante de periodismo conocerá desde los primeros días de carrera las seis preguntas básicas sobre las que se sustenta la redacción de una noticia: qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué. Cinco de estas seis preguntas se las planteaba Michael J. Earl, profesor de gestión de la información en la London Business School en un lúcido artículo publicado en Expansión. Cinco de éstas preguntas le servían para concretar un marco de análisis de las estrategias de información, pero también a través de sólo cuatro interrogantes –delimitando los dos restantes en su función- puede redefinirse lo que es una empresa de la información y cuáles deben ser las pautas a configurar en su funcionamiento cotidiano.
En un primer plano figurarían los datos y el conocimiento de la información (el qué). A más datos, mayor será el potencial de actuación y el planteamiento de estrategias, y menor el margen de error. Segundo, debemos tener en cuenta el conocimiento o la interpretación y en este caso juega un importante papel factor humano (el quién y el por qué). Los directivos son hoy procesadores de información; los empleados, trabajadores del conocimiento o intelectuales. Entre mayor sea el conocimiento del personal en la empresa, mayor será la capacidad de actuación, otra vez con menor margen de error. De este apartado derivaría la delimitación del cuándo y el dónde.
En un tercer apartado podría apuntarse la tecnología, que ayuda a procesar los datos (el cómo). Aquí las herramientas se ramifican, por lo que la necesidad de conocerlas es ya algo básico para cualquier empresa, pero no olvidemos que sin el hombre, sin el humano que las utilice, continúan siendo herramientas sin más. Al igual que un cincel.

martes, 18 de abril de 2000

Primera valoración de Basel

Apenas cerraba sus puertas Basel cuando este diario se encaminaba hacia la imprenta, preparado para hacerse información sobre papel para sus 30.000 lectores, pero CONTRASTE no podía resistir la tentación de realizar una primera valoración de la cita de Basilea, aunque fuera a toda prisa. Esperamos que el lector entienda las razones que limitan el análisis, impuestas por el respeto al cierre de la publicación para llegar a su hora a quien la espera.

La feria de Basilea de este año venía marcada por una primera incógnita: el cambio de fechas. Recordemos que en la edición anterior Basel se celebraba a caballo entre finales de abril y mayo, mientras que este año adelantaba su cita un mes para desconcierto e incluso enojo de otras ferias europeas: el director de Oroarezzo no dudó en manifestar su descontento en estas páginas por la sobreposición de citas en el calendario ferial europeo y aquí en la península el salón cordobés Joyacor movió sus fechas de marzo a octubre ya en esta misma edición. Las primeras impresiones al cierre de la cita suiza es que el adelanto de fechas ha sido positivo, lo que redunda en parte en la consecución de los objetivos previstos por parte de su organización. Ésta también ha sido capaz de crear todo un plato fuerte, una espectacular fiesta con modelos y acróbatas, que ha logrado impactar a un sector cada vez menos impresionable.

La afluencia de público no ha sido masiva en esta edición, pero los que han entrado han valido la pena, corroborando el refrán de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. También se ha de señalar que todos los expositores que han ido bien preparados han recogido frutos.

Otro de los aspectos a resaltar se centra en la filosofía de Basel, que toma cada vez más un marcado carácter elitista y marquista, tanto en lo que se refiere a relojería como a joyería. En este entorno, las nuevas tecnologías adquieren mayor fuerza y los grandes grupos, cada vez más grandes y menos en número -el sector no es ajeno a las concentraciones que se están dando en otros campos-, estan tomando posicionamientos.
Todo hace vislumbrar un cambio brutal a corto plazo en el sector de la distribución y Basel sólo es un espejo en el que se reflejan estas realidades. El cada vez mayor valor que se otorga al diseño y los acabados, el cada vez mayor cosmopolitismo del comprador... están abriendo líneas sorprendentes en el mercado.

miércoles, 23 de febrero de 2000

Actividades de asociaciones y gremios e interés por informar al sector

Estaba a punto de acabar 1999 y el equipo de CONTRASTE decidió estrenar el año elaborando un reportaje un tanto complicado respecto a su ejecución pero que creía –honestamente- sería de interés para sus lectores y para todo el sector. El resultado de aquella primera idea, en la que se puso inicialmente todo el entusiasmo, está reflejado en la página 4 de este número, en el artículo
“¿Qué hacen los gremios y demás asociaciones por el sector?”.
Cualquier lector, una vez realizada una mirada rápida a la página, está en el derecho de pensar que poco esfuerzo se realizó por parte de este medio escrito si sólo se contactó con las asociaciones en ella presentes. Por tanto, antes de ser tachados de vagos, se hace necesario y vital por esta parte explicar el porqué la representación gremial se muestra tan sucinta, pese al interés de CONTRASTE en que no fuera así.
En primer lugar, es necesario aclarar que no se contactó con todos, tarea para la que hubiera sido necesario más tiempo del que un reportaje aguanta sin sufrir mella en su actualidad. Pero sí que se buscó una muestra más o menos representativa de todo el país, procurando que estuvieran presentes los grandes pero también los más pequeños. Previo envío de los correspondientes faxes, se telefoneó más tarde a los seleccionados recordando la “deuda” pendiente con el medio y que se centraba en un resumen escrito de las tareas más importantes realizadas en 1999 y las previstas para el 2000.
Finalmente, CONTRASTE ha decidido salir con lo que tiene, es decir con las asociaciones que amablemente han informado a este medio, y por extensión a todo el sector que lo lee, sobre sus actividades. El resto, con los que se buscaba completar una visión general de la actividad gremial y asociativa del país, no pudo o no quiso contestar. Evidentemente, ante esta situación subyace una duda un tanto perversa: ¿Es que no hay nada que contar?”.
Desde este medio queremos ceer que esto no es así, por ello reiteramos nuestra invitación a todos los gremios y asociaciones para que utilicen estas páginas como portavoces de sus actividades y correo para sus comunicados. Sin ningún interés excepto el que se debe al sector y que es el de informar. El joyero debe saber qué hacen las asociaciones en las que confía y éstas tienen aquí un buen canal.

lunes, 10 de enero de 2000

Entrevista con Pedro Pérez, presidente del Grupo Duplex

- ¿Qué significa este 25 aniversario para el grupo?
- Es como cumplir las bodas de plata en un matrimonio, en el que has tenido días amargos y dulces, pero que, si llegas, es porque la balanza se ha inclinado decididamente hacia lo positivo.
- ¿Cuál es el lugar que ocupa la publicación en su completa oferta informativa al sector?
- Es nuestra tarjeta de presentación. Cuando tengo que darme a conocer, explicar quien soy y lo que hago, entregando Arte y Joya siento que queda perfectamente reflejada mi imagen.
- ¿Cómo era el sector hace 25 años, ha cambiado mucho?
- Nos separa un abismo. Hace 25 años éramos un grupo de amigos que convivíamos dentro del sector, donde no se hablaba ni de firmas, ni de contratos, ni de otras burocracias. Cuando un joyero hacía un pedido, su palabra valía tanto como cualquier documento.

Y hoy ya no se puede decir esto en voz alta. Hay que tener cuidado, en función del quien y de la cuestión a tratar. De todos modos, esto no es más que una manifestación de la normalización de la joyería-relojería como “industria”, que va ocupando su puesto junto a los demás sectores.
- ¿Qué experiencia ha aportado en estos años el Grupo Duplex?
- Me atrevería a decir que en nuestro campo hemos sido los inventores de lo que hoy llamamos “misiones inversas”. Nosotros hemos abierto las puertas a mercados hasta entonces desconocidos, como el árabe, Japón o Estados Unidos -y de esto muchos joyeros pueden dar fe-, que después se han confirmado como fructíferos para muchos.

Miles de copias impresas, en papel y ahora, también, en multimedia, la presencia en más de 40 ferias de los cinco continentes y los miles de viajes que realizamos acompañando a nuestros joyeros, han configurado un vehículo casi imprescindible para que nuestra joyería haya alcanzado el alto prestigio del que goza en todo el mundo.

Como un testimonio más de las credenciales que representa Arte y Joya, nuestra revista ha sido seleccionada, en 1999, en Basilea, como la mejor publicación del sector.
Y sin olvidar que hoy no hay ningún profesional de la joyería, de los treinta mil que tenemos en nuestro país, que no reciba alguna de las publicaciones que edita el grupo.
- ¿Cuáles son los retos futuros del grupo?
- Seguir trabajando más y mejor por el sector, tratando de buscar fórmulas y medios para que nuestra joyería ocupe siempre el lugar que se merece, valorando el esfuerzo de todos, desde el diseñador hasta el fabricante, a pesar del riesgo “implícito” que esta profesión conlleva, porque estamos convencidos de que el esfuerzo vale la pena.

Una fórmula para que el sector coja el tren del futuro.
“Nuestro grupo ya no es una simple editorial -explica Pedro Pérez-, sino que pretendemos ser una consultoría especializada y capaz de proporcionar los servicios más completos, tanto en imagen, como en creación y gestión, en cada uno de los campos que configuran el sector. Y el reto de futuro, que ya hemos puesto en marcha, es nuestro departamento de I+D+I3, en el que a Investigación y Desarrollo sumamos una triple I, para representar Innovación, Información -que no hay que traducir como fiscalización- e Inversión, las claves del éxito en el próximo siglo y por las que apostamos con plena confianza”.

Pedro Pérez define a la revista como su carta de presentación, pero ésta es también indisociable a su espíritu emprendedor.