viernes, 17 de diciembre de 2010
DICEN QUE EL PAPEL…
viernes, 10 de diciembre de 2010
La ‘nube’ al servicio del detallistas
Es la hora de la verdad. Ahora o nunca. Hemos de plantearnos de forma sincera y realista los obstáculos estructurales que actúan como lastre en nuestro desarrollo y tratarlos adecuadamente. Y cuando digo tratarlos adecuadamente, me refiero al uso eficaz de las herramientas que se nos pongan a nuestro alcance. La denominada “nube” de Internet es una de ellas.
Los portales de outlet nos han recordado las ventas de otros tiempos, ya sean por catalogo, a domicilio o desde los propios bancos. Pero la red o “nube” no es algo puntual, ha llegado para quedarse; no es un fenómeno pasajero y tenemos que acostumbrarnos a convivir con ella. O mejor dicho, a vivir en paralelo o asociado a ella.
La red es una herramienta que debemos aprender a manejar y sacar provecho. Son ya muchos los sectores económicos que trabajan en la ‘nube’ de Internet para la consecución de sus objetivos. De nuestra parte también. En un principio fueron los fabricantes y almacenistas los que la han utilizado para limpiar sus stocks… ¿Y quien se ha acordado del detallista?
Es evidente la necesidad de una estrategia acertada que ayude a limpiar ese género que está en sus negocios y que no encuentra salida. Todos somos conscientes de que liquidarlo en la tienda no es bueno porque daña la imagen, puede molestar a las marcas y el prestigio perdido sería difícil o imposible de recuperar.
Como apuntaba antes, los fabricantes y almacenistas encontraron ya alguna solución, ahora toca a las tiendas mover ficha. Es necesario y urgente que nuestros establecimientos limpien todo aquello que desde hace años no venden y no saben como hacerlo sin poner en peligro su razón de ser.
Consciente de este problema concreto y de su magnitud, Grupo Duplex está a la búsqueda de soluciones, como ha hecho en los más de 35 años que llevamos conviviendo con ustedes. Nuestro objetivo estar siempre al lado del que lo necesite en la cadena del sector joyero-relojero, luchar y velar por la marcha de todos, fabricantes, mayoristas, importadores, exportadores y detallistas.
Y nuestra propuesta concreta ahora es que la solución a ese exceso de stocks invendibles sólo es posible con el diálogo y la unión de todos. No se puede resolver este problema a título individual. Y además es fundamental que las opciones o alternativas que escojamos sean capaces de crear valor y ser sostenibles a largo plazo.
La intención de nuestro grupo es crear valor para el detallista decidido, y ello implica proporcionar por nuestra parte el o los productos necesarios y por la suya un compromiso de unión y solución puntual y global a las necesidades del momento. Ya estamos trabajando en ello. ¿Les gustaría acompañarnos? Ahora les brindamos la oportunidad de “coger el toro por los cuernos”.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Decisiones cruciales
Pero no todos son malas noticias. Más de un 50% de nuestras compañías se destacan por ser sólidas. Este estudio demuestra que en nuestro sector, una vez más, el valor de la compañía está o radica en cómo de bien está gestionada. El análisis reciente de Plimsoll analiza un total de casi 700 empresas en su situación financiera y destaca el papel de cada una.
Todos sabemos que nuestro mercado no tiene capacidad para garantizar la existencia de tantas empresas. Es imprescindible una amplia consolidación sectorial. Las empresas sólidas han de empezar a adquirir las que están en dificultades; esto lo veremos muy pronto. El mercado español es uno de los más mermados por la recesión, y estamos ya empezando a constatar los proyectos empresariales que están apostando fuerte y los que ven el futuro con incertidumbre.
Nuestros artículos de opinión, que desde hace años están orientando y aconsejando, empiezan a tomar fuerza en la actualidad, y no hablemos del mundo detallista. El drama se nos antoja más grande, pero esperamos que lo encaremos de forma positiva para la buena marcha del sector. Cuanto antes empecemos a tomar decisiones, más pronto veremos aclarar el camino. Aquí nunca mejor dicho se va a cumplir el refrán español de que “al que madruga Dios le ayuda”, y no vale decir que más madrugó el que perdió lo que el otro encontró.
martes, 16 de noviembre de 2010
“¿Qué estoy haciendo para salir de la crisis?”
Hablamos mucho de las cifras de parados acogidos a las listas del INEM, pero también el empresario y el autónomo se quedan sin trabajo, y con ello llega la soledad. La depresión propia y la presión social se apoderan en muchos casos de estos emprendedores que han sido y quieren seguir siéndolo.
Detrás de cada negocio o empresa fracasada se esconde un drama, pero tenemos que buscar salidas airosas y no deprimirnos; siempre hay alguien capaz de dar la vuelta a la tortilla y pasarla por los dos lados.
Lo leía en la revista de AENOR hace unos días. Leopoldo Abadía, experimentado conocedor de la política empresarial, está a punto de sacar un nuevo libro que se titula “¿Qué hace una persona como tú en una crisis como ésta?”, porque para este ex profesor y cofundador de IESE, la verdadera pregunta que debemos hacernos es “¿qué estoy haciendo para salir de la crisis?”
Aseguran los expertos que más de un 60% de los emprendedores abatidos por una crisis son capaces de reemprender un nuevo rumbo y crear un nuevo negocio, gentes con más de 50 años con mucha experiencia y toda una vida empresarial a sus espaldas.
Estamos en el momento de reencajar las piezas a la espera de un resurgimiento económico. Y hay noticias que comienzan a levantarnos la moral, como el hecho de que por primera vez en tres años la economía catalana haya sido capaz de crear más empresas de las que cierra. Estamos hablando de sólo un 0,4% de creación neta de nuevos negocios para el segundo trimestre del año, pero el dato es sumamente alentador.
Los joyeros estamos viendo como el esfuerzo de toda una vida se nos va de las manos, y en muchos casos sin poder hacer nada. Estamos haciendo esfuerzos titánicos que en muchos casos empiezan a durar demasiado, pero no debemos desfallecer, el de al lado no está mejor. Ni cruzarnos de brazos porque mal de muchos consuelo de… No perdamos la ilusión, esta no tiene edad para el emprendedor. La confianza en nosotros mismos debe seguir.
Toca cambiar el chip, toca reír y dejar de llorar. Toca emprender el rumbo de la era actual. La revolución industrial de los 60 ya queda atrás. Ahora está la revolución tecnológica del 2010 y, no me cansaré de decirlo, llegó para quedarse, no está de paso, y el joyero no ha de mirar para otro lado.
jueves, 7 de octubre de 2010
Sensaciones y experiencia
De una cosa por lo menos el sector empieza a estar seguro: “A darse cuenta que ya nada volverá a ser igual”. Pero nos hace falta valor y confianza en nosotros mismos, nadie nos va a venir a sacar las castañas del fuego. Si queremos comer alguna, tendremos que chamuscar algo nuestros dedos. Nuestra situación no es única. Hemos de suspirar por los logros que nos faltan alcanzar.
Esto es mucho más importante que la revolución industrial de los 60.
Tenemos que actuar como decía el profesor James: Para desarrollar el valor cuando estemos frente a un auditorio, procedamos como si lo tuviéramos.
Nos falta confianza en nosotros mismos, pero no nos podemos ocultar detrás de fantasmas del pasado. El nerviosismo y la duda no pueden ser nuestro aliado. Siempre se ha dicho que la mejor defensa es el ataque. ¿A que estamos esperando? Salgamos al encuentro, dejemos de criticar y pongámonos a actuar. El que lo hace ya está obteniendo resultados.
La revolución tecnológica está penetrando también en nuestro sector, pero no luchemos contra ella, cojámosla de la mano y cortejemos con ella a nuestro cliente. Seguro que cada uno sabe como sacarle partido para resolver ese problema que pensamos es individual. Hay que confiar en la inspiración del momento, pero el camino más seguro para llegar a la inspiración es la preparación ¿Quién mejor que el joyero domina el tema de la joyería? O el vendedor de la venta?
Para tener confianza hay que recurrir a aquello que la produce. El amor perfecto destruye al miedo. Preparémonos que la hora ha llegado y para prepararse hay que reunir pensamientos propios, ideas propias, convicciones propias y necesidades propias. Tenemos que saber que toda nuestra vida profesional y natural está llena de sensaciones y experiencias.
Una buena preparación significa pensar, considerar, recordar y escoger de estas sensaciones y la experiencia lo que mejor nos parezca, pulirlo todo, forjarlas y tejerlas unas con otras. Tenemos que empezar a colocar varios sobres, poner una idea en cada uno y meter en él todos los temas que correspondan a esa idea y luego tratar de juntarlas para llegar al final.
No, no me he vuelto loco. Solo realista y veo el final del túnel muy cerca. Me gustaría que todos llegáramos a salir de él. Se me antoja difícil pero no imposible.
martes, 5 de octubre de 2010
Su punto de apoyo
Ha comenzado el curso y tenemos que aplicarnos desde el primer día. Iberjoya fue el pistoletazo de salida. A unos les fue bien, a otros regular y a otros mal. ¿De quién es la culpa? Todos tenemos parte de ella, pero las lamentaciones ya no tienen valor, los hechos, las realidades, los fracasos y los triunfos han de preverse. La campaña navideña ya está a la puerta. Nuestros detallistas están sin género o con un género desfasado. Ellos no son nuestros clientes, sino el puente para el público final; de todos depende que este año sea mejor que el que pasó. Pongámonos manos a la obra ahora, tanto los que expusimos en Iberjoya como los que han preferido esperar. El tiempo pasa y no vuelve. Luego no nos lamentemos. Hay fórmulas y formas para poder desarrollar el trabajo con éxito…, al menos con mayor éxito que en campañas anteriores. Grupo Duplex es un punto de apoyo para ello. Estamos puntualmente en todos los puntos de venta a principios de cada mes con Contraste, cada dos meses con Duplex Press, la alta joyería tiene su escaparate en Arte y Joya, y la Guía Duplex una vez al año hace de directorio del sector y aviso de información privilegiada. Nuestro equipo humano está día a día pensando y trabajando para que usted venda más. Aprovéchelo. Muchos de sus compañeros ya lo están haciendo y recogiendo sus frutos. El próximo Contraste será el nº 132 (Noviembre) y Duplex Press será el nº 90 (Noviembre-Diciembre). Esperamos su reserva de espacio, y para agilizar la comunicación dénos su e-mail para posteriores y rápidas comunicaciones.
viernes, 1 de octubre de 2010
El valor del silencio
Los nipones predican con los gestos más que con las palabras y en España tenemos unos maravillosos refranes que nos animan a practicar el sano ejercicio del silencio: “Quien no habla no yerra”, “Asno callado por sabio es contado”, “Quien oye y calla consigo habla”…
Ya lo decía Séneca: “No hay nada tan provechoso como estarse quieto y hablar lo menos posible con los demás y lo más posible con uno mismo”. También el budismo invita a valorar el silencio como una forma de comunicación que desgraciadamente hemos perdido en Occidente.
El silencio nos incomoda, y preferimos llenarlo de palabras vanas sin objetivo ni fin, porque, en el fondo, tenemos miedo de reencontrarnos a solas con nosotros mismos y con ciertos aspectos de nuestra forma de ser que no nos agradan.
Entre los derechos fundamentales, el de la libertad de expresión ha ocupado un papel determinante dentro de las reivindicaciones sociales del pasado siglo. Y por la justa senda que ha labrado, también se han colado parlanchines que han arengado con sus mítines a la multitud enfebrecida. Y sus promesas luego han quedado en eso, puras promesas, que no se llevó el viento, pero sí el tiempo.
En este nuevo siglo que comenzamos a transitar es de esperar que el derecho a expresarse libremente se convierta de forma definitiva en una conquista humana reconocida constitucionalmente en todo el mundo. Obtenido esto, nuestra razón de ser, como humanos, es la evolución.
En esta evolución, comenzamos a percibir el valor de otro tipo de comunicación que también debemos ejercer en libertad y con respecto a los demás. Una comunicación que no necesita de palabras ni letras. Una comunicación que quizá perdimos en el devenir cotidiano de nuestra historia y que nos exige del silencio para reencontrarla.
En el planteamiento filosófico más arraigado en la cultura occidental donde nace una necesidad surge un derecho, y ahora comenzamos a tener necesidad de una reconstrucción sensorial. Y aunque nuestros cincos sentidos están un tanto oxidados por la falta de uso, hemos de esforzarnos que todos ellos cooperen armoniosamente en la percepción del mundo que nos rodea y de nuestro propio yo.
Tenemos que saber conectar con las emociones. Hay que vivir como se siente y no como se piensa. No se le puede negar a la vida lo que el corazón le pide. No se trata de analizar las decisiones importantes, sino sentirlas.
Tenemos que recrearnos en las sensaciones, abrir nuestros pulmones, ojos, oídos, boca, tacto y corazón al amanecer del nuevo día, a la sonrisa de un niño, a la caricia de la persona amada y al pulso diario de nuestro trabajo.
Les animo a que practiquen. Comprobarán que muchas veces las cosas son distintas a como nos las contaron y, a su vez, nosotros contamos a otros verbalmente.
jueves, 2 de septiembre de 2010
El camino del cambio
No se trata de una o varias etapas. Hay que recorrer el camino entero desde el lugar de partida hasta el final de la meta. Es mucho más que un paseo, es todo un torrente de ideas, inquietudes, deseos, sensaciones, ilusiones, con sus tropiezos, caídas… y vuelta a levantarse para seguir caminando. Todo esto llenará nuestras alforjas de experiencia. Sólo paso a paso lograremos recorrer todo aquello que nos hemos propuesto en origen y sólo paso a paso creceremos como personas y como profesionales.
Los poemas de Antonio Machado han logrado grabar en la memoria colectiva que el camino no existe si nosotros, como caminantes, no lo hacemos realidad con nuestros pasos. De la misma forma que nos advierten de las sendas muertas y de los falsos atajos: “¿Para que llamar caminos a los surcos del azar?... Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar”
Para hacer ese camino tenemos que llenarnos de la energía necesaria que nos permitirá poder divisar el horizonte, pero para ello hemos de descubrir la capacidad transformadora que llevamos dentro. Tenemos que ser gestores, directores, actores, en definitiva líderes en responsabilidad, en la búsqueda de aquello que va implícito en nuestras propuestas.
Hemos de generar el movimiento real capaz de dar la vuelta a cada situación que estemos viviendo. Tenemos que ser parte activa y no pasiva del cambio que nos toca vivir. Tenemos que “HACER EL CAMINO” y no dejarlo en manos del azar. La andadura comienza al dar un primer paso y ha de ser entusiasta y ambiciosa, ha de formar parte de la suma de muchos esfuerzos.
En esta época turbulenta hay que innovar y encontrar las respuestas adecuadas. Por ejemplo, la oferta que ha tenido éxito hasta este momento, es muy probable que necesite revisarse, y el único sistema de anticiparse a las tendencias es escuchando al cliente y al mercado. Escuchar, observar, analizar, cuestionar, probar son principios básicos de toda innovación, además de herramientas imprescindibles para orientarnos en nuestra senda. Nos sorprende, por ejemplo, la falta de profundidad de muchas redes de ventas. Es necesario mantener la satisfacción del cliente. El coste de fidelizar al que ya tenemos es siempre inferior que captar uno nuevo.
A muchos directores comerciales les falta realismo, no invierten en su propia formación, acompañan poco a los vendedores, se distancian peligrosamente de la calle y dedican muy poco tiempo a evaluar su equipo. Muchas de estas redes comerciales no tienen los perfiles adecuados para los clientes que visitan y los productos que ofrecen, aplicando técnicas de ventas que no dominan o que son simplemente equivocadas. Es decir, siguen caminos ya trillados, sin profundizar en su razón de viaje ni objetivos.
Es indudable que construir una relación estable con los clientes es más difícil que hace unos años, pero resulta fundamental. De nada sirve que una empresa recorte costes para salvarse a corto plazo, si no tiene una estrategia de futuro. Una nueva generación nos dicta nuevas normas de consumo a las que nos debemos adaptar. Los cambios producidos, aunque tienen un origen tecnológico, entran de lleno en el ámbito económico, social y cultural.
Pero lo que verdaderamente importa para salir airoso de este lance del camino, no son las habilidades, sino la motivación. La motivación es siempre más importante que la capacitación. Y como decía Albert Einstein. "No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. Trabajemos duro y acabaremos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla".
El camino bien andado involucra intuición y razón. Ganaremos en confianza al superar los malos pasos. Con los cinco sentidos alerta se captan mejor los peligros y, al oscurecer, la prudencia nos guiará hacia el mejor refugio a la espera de la salida del sol. ¡Quién sabe! Probablemente en ese nuevo día hallemos otro u otros caminantes con los que compartiremos alguna etapa, parte del camino o todo ello. Y con los que incluso podremos discutir la mejor opción ante una encrucijada.
Hay muchos viajes que se emprenden en soledad y se convierten luego en excelentes aventuras colectivas. Pero para ello es necesario que todos nos dejemos inundar de esa energía positiva que llamamos motivación y que es indisociable a la evolución del ser humano. El camino del cambio nos está esperando.
lunes, 19 de julio de 2010
Como La Roja
La situación de inestabilidad que estamos pasando sólo es superable por las empresas que saben a donde van, que tienen los objetivos claros, que se orientan hacia la satisfacción del cliente, que son capaces de gestionar correctamente todos los recursos, que consiguen costes buenos sin bajar calidad y que son capaces de mantener una buena productividad.
Son las empresas que confían en su gente, en su capacidad, en su experiencia, en su saber hacer, en su dedicación, en su voluntad de servicio…
Sería como tener a La Roja en casa, sin olvidar cada uno de los elementos que la conforman y que la rodean. “No ha salido mal la cosa”, declaraba después del partido de la victoria el entrenador Vicente del Bosque, que se restó méritos ante sus jugadores: “Un conjunto de gente maja, humilde y ejemplar para los jóvenes de España”.
Un equipo que jugó a ser equipo, pero también un técnico con mucho sentido común, prudente y sencillo en el trato, que nos ha demostrado que en silencio se ganan las batallas más difíciles. Muchos trabajadores anónimos con ellos y arropándolos una afición que quiso hacer realidad un sueño largamente acariciado. Hasta el pulpo Paul puso su granito de arena en la conquista del podio. Anecdótico o no, ¡menuda inyección de optimismo proporcionaron sus predicciones!
Se dieron una serie de acertados ingredientes, las circunstancias adecuadas, y el plato se cocinó en su punto. Pero para llegar a ello siempre nos topamos con el factor humano, el que aporta esfuerzo, confianza, ilusión y creencia en el proyecto.
Todos los esfuerzos dan su fruto, está claro. Por eso, aunque hemos de acostumbrarnos a que esta situación difícil va para largo, y no podemos olvidar la austeridad, tenemos que seguir mejorando en todo. Como dice un popular anuncio, “hay cosas que no se pueden comprar con dinero”. Éstas muchas veces están en nuestras manos y sólo dependen de nosotros.
Nos produce una satisfacción enorme comprobar que este sector tiene empresas que no se paran, que no han parado en estos tiempos convulsos. Sus resultados pueden comprobarse a nivel internacional, donde sus productos llegan, se conocen y triunfan, como La Roja. A estos proyectos empresariales nunca les ha faltado ilusión y confianza en sus posibilidades y eso sólo lo aporta la gente. Ese crecimiento lo hemos de hacer sostenido y con objetivos claros y previstos.
viernes, 11 de junio de 2010
Cambio de actitud
Empiezo este artículo con una leyenda que en nuestro mundo empresarial también se da cada día. Espero que sea lo suficientemente ilustrativa para sacar conclusiones:
“Dos amigos van de caza y cuando se acerca un león el rifle se encalla, no se puede disparar. Uno de ellos tira la mochila, se saca las pesadas botas de cazador y se pone unas deportivas. El otro le dice: “Si aun así no vas a correr más que el león”, y éste le contesta: “No, lo que pretendo es correr más que tu”.
Qué lección le dio a su compañero… Hay muchos que dicen: yo no tengo que cambiar, es el sector el que tendrá que dar un giro. Pues bien, o cambiamos nosotros o el mundo nos hará cambiar. En caso contrario, tal como se define hoy el mercado, dejaremos de existir empresarialmente.
Tenemos que estar muy atentos a los movimientos que se producen a nuestro alrededor, ser visionarios. Tantear más allá del presente inmediato en el que nos ubicamos. Hemos de operar en cambios constantes. Mentalizarnos de que nada es estático. ¡Afortunadamente! Los bostezos de aburrimiento surgen de fórmulas rutinarias que abocan a la pérdida de ilusión.
Tenemos que estimular la creación de indicadores de felicidad empresarial, dentro y fuera de nuestros lugares de trabajo. ¿Por qué no ser de los que hacen que ocurran las cosas? Necesitamos en nuestro sector motivaciones para poder trabajar mejor y más a gusto.
Al aparcar nuestras diferencias, será más fácil ser justos y equitativos, no sólo con nuestras virtudes, también con las de los otros. ¿Por qué no quitarse el sombrero ante el proyecto empresarial que funciona? ¿Por qué no sonreír de que, por fin, a alguien le vaya bien? Probablemente algo de su éxito nos salpique.
Tenemos que buscar liderazgos situacionales. El momento no es malo ni bueno. Es el que nos ha tocado vivir y tenemos que vivirlo con ilusión, como líderes en cada situación concreta. Debemos tener creatividad e innovación, no sólo en el producto, sino también en la empresa, en las formas de funcionar, de caminar por esta jungla empresarial en que estamos inmersos.
Y en este sendero nuevo que empezamos a descubrir con nuestros pasos, hemos de ser conscientes de que lo más importante hoy en día es la comunicación, porque ¿cómo vamos a dar a conocer los cambios si no los comunicamos? Sería como no hacerlos. El mercado debe saber que hay alguien con ilusión, dispuesto a trabajar por renovar su satisfacción.
Miremos al cielo y redescubramos el sol. En la situación actual hace falta equilibrio, sentido, armonía, conciencia, responsabilidad, pero también evolución. Todo está en nuestras manos. No hay que echarle la culpa a lo externo. Dejémonos de lamentaciones y pongámonos manos a la obra. Con un granito de arena que aportemos cada uno, formaremos esa playa tan deseada. El sector necesita de todos. No esperemos a que caigan más.
martes, 1 de junio de 2010
Viaje al Sur
Dando por sentado que los problemas que aquejan al sector en la actualidad no sólo residen en las ferias, también es verdad que éstas siguen explotando un modelo de negocio pensado para los años 60… ¡y no han cambiado las cosas desde entonces!
Dicen los directores de ferias que con sus plataformas ofrecen nuevas fórmulas en la venta de joyería. ¿Hasta qué punto es verdad? En el fondo, subyacen las mismas pautas de trabajo; emisor y receptor establecen similar proceso de comunicación con su correspondiente feedback y el entorno continúa siendo más o menos cómodo en función del gusto y de las ganas de gastar dinero que tengan los promotores feriales.
Desde el punto de vista de comprador, visitar una nueva feria ha de requerir una inmensa dosis de compromiso y análisis de la realidad. Hay que estar ejercitado para no dejarse llevar ni por el gusto personal, ni por lo que nos meten por los ojos, y pensar más en el cliente de estos tiempos.
Por mucha globalización que exista, cada mercado continúa manteniendo su propia idiosincrasia. No es igual el gusto ruso, que el italiano, el americano o el español. Y en la península, la percepción de la belleza cambia si el enfoque se realiza desde el norte o desde el sur.
Todos queremos coronar la cima en un rumbo al éxito que nos hemos marcado; pero podremos besarla o perder la vida en un atrevimiento de explorar tierras inhóspitas y desconocidas. Las circunstancias hoy son así, para bien y para mal.
Hablar de grandes descubrimientos en una feria es un ejercicio de evocación al sufrimiento guiados por la curiosidad de vislumbrar que hay más allá de las fronteras del mundo conocido. Pero asomarse al borde del precipicio, puede depararnos tanto el éxito como el fracaso.
No todo es blanco o negro, y menos en cuestión de gustos. Hay momentos en la vida en que es mejor no arriesgarse, sobre todo si nos enfrentamos a un entorno hostil e inhóspito, y no estamos convencidos de nuestras habilidades y elecciones.
Hace casi un siglo que el explorador noruego Roald Amundsen alcanzó con éxito la conquista del Polo Sur; en cambio el capitán británico Robert F. Scott se dejó la vida bajo una dramática tormenta, junto a sus cinco hombres, a la vuelta de su segunda expedición a la Antártida. Dos hombres, dos desenlaces; un éxito y un fracaso. Todo es cuestión de acertar con el momento y sus oportunidades.
Ahora no es tiempo de epopeyas, es tiempo de ver y pisar con los pies en la tierra. Nuestras tiendas son capaces de soportar privación, pero ¿qué pasaría si en aras de una valentía desmedida las pusiéramos al borde de sus posibilidades de supervivencia? ¿Quién nos garantiza que en ese “viaje al Sur” no las enfrentaríamos cara a cara con la muerte?
viernes, 28 de mayo de 2010
Lo que se avecina en 2011
Se avecina una gran separación entre la alta joyería y la joyería considerada popular, divorcio provocado principalmente por el alza del precio del oro y la crisis financiera mundial. El lujo se ve menos afectado por estos ajustes, entre otras razones porque el alto valor de sus propuestas no sólo reside en la materia prima básica, sino también en la marca, diseño, hechura, otros materiales… Sin embargo, la joyería media ha tenido o tiene que empezar a olvidarse de su hasta ahora argumento básico de existencia, cuyo valor, al momento de escribir este artículo, roza los 1.000 euros la onza. En vista de la situación, el oro cede el terreno a la plata, el acero y otros materiales alternativos.
En paralelo, una vez más se está comprobando que las pequeñas empresas de estructuras flexibles y con ganas de apostar por los cambios, son las que triunfan. En cambio, a las de toda la vida, conservadoras, con grandes y rígidas estructuras, les va a costar más aguantar el chaparrón.
El ejemplo relojero marca la misma tónica. Encima de la pirámide se sitúa la manufactura, que aguanta el tipo, mientras que la zona media se estrecha cada vez más, como si de un reloj de arena se tratará, para asentarse sobre una amplia base donde se acomoda “en pelotón” el reloj más comercial, los de goma y silicona en estos momentos.
Estos son los cimientos de las nuevas tendencias de 2011. En consonancia, los expertos en predicción de futuros gustos estéticos auguran muchos materiales alternativos, piedras semipreciosas y opacos con los que enriquecer la joyería. El sector hablará más por el color y el tratamiento de las superficies. Son nuevos argumentos.
Los tiempos convulsos que vivimos nos remiten a un mundo en plena metamorfosis y que se ha tornado híbrido. Por ello vuelven materiales y técnicas que habían caído en desuso, como la baquelita o el esmalte. Todo aquello que tiene historia, que da sensación de antiguo manifiesta cierto feeling con el futuro. Se vuelve a llevar el Art Decó, el Modernismo, adaptados a los tiempos y con una visión de modernidad. Se recuperan también piezas antiguas bajo la perspectiva contemporánea.
La crisis nos conduce a una moda tradicional, un nuevo minimalismo que tiene sus raíces en los años 80 y 90. No se trata de andar sin joyas, sino de adaptar lo que hay, lo que da personalidad y reconoce el yo ante los otros.
Un discurso que en esta misma línea introduce claridad y transparencia. Por ello el vidrio juega un papel importante. La moda apuesta por un diseño visible, pulido, muy esencial. Retorna el blanco y la madreperla, una tonalidad de raíces poéticas asociada a un entorno de actualidad.
La naturaleza continúa siendo faro importante de las tendencias. La flora está presente en las superficies orgánicas y mórbidas, y propicia joyas versátiles y sensuales. Una naturaleza en pleno éxtasis y una joya que es lujo, emoción, experiencia álgida… Brasil es el ejemplo vivo de este himno a la alegría, que nos deleita con una mujer alegre, divertida y apasionada. Por el contrario, la fauna se reinterpreta bajo un estilismo dominado por la ligereza y la simpatía. Mariposas, aves, koalas, animales amables que se mueven como plumas en el ambiente.
Otro punto de inflexión viene inducido por la patente globalización mundial, realidad que se intenta reequilibrar con un retorno al espíritu tribal, a los valores locales y culturales propios de cada zona. Es muy importante en este sentido hacer colecciones limitadas que transmitan exclusividad, personalidad y que manifiesten sensibilidad con la tribu social a la que pertenecen.
Entroncada con la recuperación de la cultura local llevada a la joya, crece el compromiso ético con el entorno. Tras las negativas consecuencias de los excesos financieros, surge una nueva ética social en la que el dinero recupera su valor como fruto del esfuerzo y el compromiso. Las joyas, al igual que cualquier prenda de moda, han de hacernos sentirnos bien, y en su elección se toman en cuenta aspectos hasta ahora aparcados bajo el frenesí consumista. Tras la crisis, la sociedad se enfrenta a una nueva etapa en la que los errores pasados están todavía presentes en la memoria de todos.
Estilos de vida múltiples, un nuevo realismo, un nuevo ente social centralizan el gusto del consumidor moderno. Es el gusto que nace en las calles, que se mezcla con la influencia digital. Efectos digitales rápidos y joyas que se adaptan con la misma velocidad, muy versátiles a la hora de combinar con la moda textil: charms, drops, abalorios… 2011 se avecina con un cambio de chip que removerá al sector. Un nuevo espíritu joyero y nuevas formas de dar respuesta a las peticiones del mercado a las que deberemos adaptarnos para vivir, más que sobrevivir.
miércoles, 19 de mayo de 2010
El día después
La inundación de dinero barato, la codicia de las instituciones financieras con sus ingenierías a gogó, la lucha por el poder -y por las bolsas de basura cargadas de billetes- de nuestra clase política, las abrumadoras construcciones inmobiliarias, las grandiosas infraestructuras viarias, la construcción del tren de alta velocidad por toda la geografía, la ley de dependencia y otras mejoras sociales sin la debida financiación, el nacimiento de nuevas líneas aéreas, de nuevos y lujosos hoteles a mogollón, universidades por doquier, costosísimos hospitales, terminales de aeropuerto descomunales y carísimas, nuevos metros urbanos, rascacielos impresionantes, onerosas subvenciones en energías renovables, el corredor de tren de mercancías (¿de montaña?) Algeciras-Madrid-Zaragoza alejado de los puertos mediterráneos, y para terminar, una importación masiva "urbi et orbe" de mano de obra barata, que nos ha hecho aumentar rápidamente la población.
Todo iba a las mil maravillas -como en la fábula de la cigarra y la hormiga-, "superando" a Italia, casi tocando a Francia y acercándonos a Alemania... Mientras que en la realidad nuestra productividad iba bajando y bajando.
Después vinieron las improvisaciones, los parches y los remiendos, el de los 400 euros, el de los 2.500 euros por nacimiento, el del Plan E para unos ayuntamientos descapitalizados, el de la remodelación de la Diagonal de Barcelona, etc. Todo ello para maquillar un poco la situación que se iba deteriorando de forma manifiesta, pero sin solucionar el problema.
Ahora nos toca vivir una década de mucho esfuerzo y sacrificios, ya que no podremos echar mano de las milagrosas devaluaciones del pasado. Ahora no hay peseta que valga, está un euro que no nos pertenece en exclusiva y no podemos tocar.
Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, y no nos queda más remedio que pagarlo. No tenemos otra opción.
Ahora no nos cabe más que sentar cabeza, aceptar la situación y trabajar duro para salir de este lío, esperando que hayamos aprendido la lección, y que en el futuro nuestro país se convierta en uno de los más responsables, serios y atractivos de la Comunidad Europea, a la que tanto le debemos, y de esta forma podremos reciprocar en la forma más positiva para todos.
Salir de este atolladero será duro pero, con el esfuerzo de todos, estoy convencido que lo lograremos.
martes, 18 de mayo de 2010
Y nos quedamos sin Mesías
Al igual que cuando se anuncia una tormenta, las ramas de los árboles se agitan apresuradas anteponiéndose a la catástrofe, los acontecimientos se precipitan con síntomas de que algo gordo se avecina. Quizá el sector está esperando que por fin llegue lo que sea para ver que solución tiene.
Pero hemos de continuar caminando paso a paso, aumentando, si cabe, cada vez más el grado de conciencia. Y ahora mi percepción está alcanzando tal sensibilidad que soy capaz de reparar en las dudas que se ciñen sobre el que recoge la ropa para evitar que se moje, como en la aparente seguridad de aquel que canta de alegría porque va a llover.
A veces pensamos que las cosas pueden suceder y no suceden de forma simultánea. Está llegando el momento, estamos empezando a confundir lo que se intuye con lo que en realidad es, lo gratuito con lo que de verdad tiene un precio…
Pero aquí, en esta realidad que nos toca hoy, nada hay gratuito, todo tiene un coste, un alto coste. En otras situaciones lo que está sucediendo nos parecería normal, pero en la actual situación, hay que pensar que todo en este mundo está concatenado y que la modista no da puntada sin hilo.
Hemos vivido unos años de bonanza, años donde parecía que la fiesta era eterna, que jamás llegaría a su fin. Las circunstancias nos invitaban a una juerga permanente. Al sector llegaron grandes cracks, auténticos Mesías, como si de la Biblia se estuviera hablando… No había quien se resistiera a esos gurús que, como tabla de salvación, irrumpieron para dar otra forma de vida al mundo joyero… y así fue durante algún tiempo. Pero, como todo en esta vida, ha llegado a su fin.
Esos salvadores ya están dejando el barco, han sido los primeros en abandonarlo y dejarlo a la deriva. ¿Quién va a guiar la nave en el futuro?
Teníamos en nuestros escaparates productos, marcas, sin las que no podíamos vivir, y ahora son esos productos, esas marcas las que nos están matando.
Sentíamos la voz de comerciales, directores comerciales y empresarios que nos decían que sin ellos nuestro negocio se hundiría, y ahora son las mismas voces las que lo están hundiendo.
Marcas, empresas, personas que si en otro tiempo ayudaron al día a día en la lucha por la supervivencia, hoy son los que precipitan la agonía, o, tal vez mejor, los que nos van a desconectar ese cable que ahora nos da un poco de oxigeno.
El viento empieza a soplar con más fuerza, la tormenta se avecina con aire desgarrador. Una dura tempestad va a tirar las pocas hojas que todavía se mantienen pegadas al árbol joyero.
Debemos buscar donde refugiarnos, escoger ese techo que nos acompañe para que nuestra nave no zozobre. Debemos dejar de fiarnos de la cobertura que nos daban quienes ahora nos la quitan.
Sólo si sabemos escoger compañeros de viaje que remen en la misma dirección, seremos capaces de llegar a buen puerto. Una vez más insisto. No hay que dejarse llevar por el empuje del viento. La nave debe guiarla uno mismo, no falsos patronos que no saben en qué dirección van. Probablemente su rumbo no es el que tal vez nos interese.
Juguemos la partida sin cartas marcadas, pidamos transparencia al que nos ofrece algo, seamos coherentes, consecuentes, claros… En una palabra, no nos dejemos llevar por impulsos y actuemos con la mente abierta y despierta. Sólo hay un camino y está trazado, nosotros lo tenemos que asfaltar para que sea efectivo y de continuidad a nuestra vida profesional.
lunes, 10 de mayo de 2010
Mañana ya es hoy en 3D
Y cuando las cosas van mal, unos salen más perjudicados que otros. Sucede lo mismo cuando las cosas van bien, unos salen más beneficiados que otros.
Todo esto que está sucediendo afecta a personas y a empresas, pero como las empresas dependen de las personas, sólo a las personas les toca resolverlo. Para ello sólo hay una solución global, arrimar el hombro, remangarse y ponernos manos a la obra.
Hoy tenemos herramientas al alcance de todos, herramientas de fácil uso y mejor aplicación, herramientas clave que a la velocidad de un clic pueden ayudar a paliar la situación.
Tenemos un tejido empresarial joyero sólido y muy diversificado; no nos dejemos amedrentar. Tenemos que dejar crecer esa estructura educativa adecuada al momento que está llegando con las nuevas generaciones y propiciar la formación de valores que afectan al más profundo fondo del ser humano.
La cultura empresarial de hoy es muy distinta a la de ayer, pero sin duda mucho más que la de mañana. El mañana ya es hoy, y esto no es un juego de palabras, es la pura realidad, es la esencia de la vida misma. No valen lamentaciones, se requieren estrategias, cambios, formas nuevas, adaptación a los tiempos reales… y eso sólo se consigue con herramientas actuales que formen a próximas generaciones.
Lo puntual es sólo un parche para el momento con una fecha de caducidad.
Una vez más, y pongo de nuevo el dedo en la llaga, no miremos y ni nos fijemos en pequeñas cosas, en problemas del vecino; abramos los ojos y oteemos a larga distancia.
Me refiero a ese factor actual al que le queremos echar la culpa, a Internet. Éste no es culpable, es tal vez la solución. Ese cliente que compra por Internet, no lo olvidemos, jamás compraría en un establecimiento, al menos por el momento.
Y todo esto va a más. Que lo comprueben aquellos con hijos adolescentes. No sólo compran juegos al momento por Internet para descargárselos en el disco duro. También juegan con sus consolas en línea con otros jugadores del mundo que acepten su reto, e incluso se comunican con ellos a viva voz.
Según un último estudio realizado en EE.UU. casi el 80 por ciento de los poseedores de una Play Station 3 se conectan a la red regularmente. Y ese mundo virtual compartido está a punto-a punto de disfrutarse en tres dimensiones.
¿Ustedes creen que nuestros adolescentes de hoy, cuando sean adultos, se volverán eremitas de repente y renunciarán a conectarse a esa comunidad virtual en la que se manejan cómodamente casi desde niños?
El nuevo cliente busca nuevos sistemas, nuevos métodos, nuevos productos, más información, nuevos precios. El mercado se ha transformado, ha evolucionado, se ha diversificado. ¿Quién de nosotros creía y confiaba en un banco por Internet? Pues sin ánimo de hacer publicidad, ING ha dado un paso de gigante, pero no se ha cargado a nadie, ha hecho evolucionar a los otros.
martes, 27 de abril de 2010
Molinos, que no gigantes
La realidad además pasa porque hemos hecho planes demasiado optimistas y ahora toca reformarlos y adaptarlos a la situación real que nos toca vivir y con recursos económicos mucho más escasos.
Tenemos que reinventarnos, pasar de unas actividades a otras, reciclarnos y pasar a un total reajuste de precios y márgenes.
No hace mucho tiempo, oía decir en una conferencia que el margen en nuestro sector lo puede todo. Pues aquí esta el resultado… La realidad era que las cosas no iban tan bien antes, ni tan mal ahora.
Simplemente vivíamos en un sueño, como Don Quijote que “Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”.
Siempre asombra la enternecedora tenacidad del hidalgo Don Quijote, al que le costó incluso la vida el entrar en la cordura y comprender que sus andanzas de caballero no tenían sentido en un mundo real, dominado por la crudeza de la existencia.
No hay milagros, no hay curas definitivas, hay realidades en las que ponernos urgentemente a trabajar. Tenemos que despertar del sueño y volver a pisar en la tierra. Hay que prepararse para ese futuro que ya es hoy presente e insistimos que no es mejor ni peor, es diferente, pero es con el que vamos a compartir los próximos años.
No queda otro remedio, lo demás es hacer o levantar falsas ilusiones como las que hemos vivido estos últimos tiempos. “Que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento”, diría el realista de Sancho a su amo Don Quijote. La euforia no ha de ser nuestro aliado.
Hay que razonar, avanzar y emprender. Nosotros sufrimos el mismo mal del resto de los sectores y el problema principal está en el inicio, en que la escuela no nos da lo que las empresas buscamos.
No nos vengamos abajo, si hay que dejar el sector, paciencia, buenas y nuevas ideas y a emprender otro negocio. Seguro que si aquí fuimos capaces, allí aún más.
martes, 20 de abril de 2010
Del Pony Express a Internet
Echen un poco la vista atrás. ¿Recuerdan aquellas películas del Lejano Oeste de serie B en las que una noticia se iba transmitiendo, correo por correo, como si fuera un testigo, hasta llegar a su destino final, al cabo de días?
La compañía que hizo famoso ese servicio rápido, que cruzaba Estados Unidos, se llamaba Pony Express. Sus empleados galopaban durante horas, hasta dejar exhausto al caballo y transmitir a quien les estaba esperando, a su vez con otro caballo, la noticia que debían hacer llegar a destino.
Evidentemente la rapidez del servicio dependía de la pericia y resistencia de jinetes y monturas, pero permitió que los mensajes que antes podían llegar a tardar hasta medio año en trasmitirse de punta a punta de Estados Unidos, lo hicieran en un máximo de 10 días.
Pero el Pony Express no tuvo larga vida, el telégrafo y el tren lo relegaron a la épica norteamericana. ¿Piensan que fue hace mucho tiempo? Estamos hablando de 1860, o sea 150 años atrás, el tiempo que algunas empresas joyeras y relojeras han tenido la suerte de cumplir y celebrar.
Pueden saber más de aquellos sacrificados equipos por medio de Internet -¿cómo no?-, consultando la famosa Wikipedia. La historia está para que aprendamos de ella y constatemos que la vida es siempre evolución. Nada permanece inalterable, y el ser humano debe adaptarse a las nuevas condiciones a cada paso.
Ahora, en este momento que nos toca vivir, tenemos que empezar a tratar al cliente como un socio en el negocio, y juntos intentar gestionar mejor el mercado. El valor mayor de una empresa es la intangible combinación entre marca, diseño, capital humano y la relación con los clientes.
Hay que formar al personal para gestionar mejor, de una manera adecuada, fundamental. Hoy la resistencia física de los empleados del Pony Express no serviría de mucho, pero sí su pericia para recorrer esas rutas infinitas que nos ofrece la red. La crisis agudiza el ingenio y nos hacen optimizar mejor las distintas áreas de negocio.
Tenemos que aprender a sacar esa creatividad que llevamos dentro. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pues ahora en la red, eso se multiplica por infinito. La red no tiene límites.
Hay que socializar el negocio, interactuar, conocer las necesidades del mercado; informar de novedades, productos, servicios, precios…Fidelizar al cliente, estimularlo y detectar los eventuales problemas de servicio.
Para los reacios a valorar Internet, bastará este dato para reflexionar, publicado recientemente en el periódico Expansión. Mientras que la inversión publicitaria ha bajado hasta un 23,2% en Televisión, a pesar de contar todavía con la partida más alta, la realizada en Internet es una de las pocas que ha crecido en 2009, hasta un 7 ,2%.
viernes, 26 de marzo de 2010
El valioso tiempo de los maduros
“Conté mis años y descubrí que tenía menos tiempo para vivir de lo que ya había vivido hasta ahora.
Tengo mucho más pasado que futuro.
Me siento como un niño que recibe un manojo de cerezas, que las come con ansiedad hasta que se da cuenta que le faltan pocas, y entonces las roe hasta los huesos.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
Ya no quiero estar en reuniones donde lo único que se habla es de esos abultados egos.
Ya no quiero estar en reuniones con envidiosos que intentan destruir a quienes admiran, hablando de sus talentos y de su suerte.
Ya no tengo tiempo para conversaciones interminables, para discutir asuntos sobre vidas vacías que no forman parte de la mía.
Ya no tengo tiempo para administrar melindres a personas que, a pesar de la edad cronológica, son inmaduras.
Detesto hacer caricias a desafectos que alaban a los cargos.
Las personas ya no debaten contenidos, apenas títulos.
Mi tiempo se volvió escaso para debatir sobre títulos.
Mejor quiero debatir sobre la esencia, porque mi alma ya tiene prisa.
Con pocas cerezas en la mano, quiero vivir al lado de la gente humana, muy humana, que sabe reír de sus tropiezos, no se enamora de sus triunfos, no se considera triunfadora antes de hora, no huye de su mortalidad… la que camina al lado de cosas y personas de verdad.
Lo esencial de la vida vale la pena y, para mí, basta lo esencial.”
Sobra cualquier comentario. Les dejo reflexionar sobre ello.
miércoles, 10 de marzo de 2010
La empresa bajo el prisma de Darwin
Esta crisis es un importante desafío, que pone a prueba el conocimiento, el liderazgo y la calidad de los equipos directivos de todas nuestras empresas.
Durante esta crisis, hemos visto como muchos empresarios sólo se han dedicado al downsizing (adelgazamiento) de las compañías -proporcionalmente a la pérdida de ventas-, en un vano intento de evitar los números rojos.
Con esta forma de proceder, de muy corto alcance y tan poco singular e imaginativa, han malogrado a muchos de sus excelentes profesionales que, sin saberlo, eran vitales para la supervivencia de sus negocios. Estas empresas han escogido el camino de una muerte segura, lenta y muy dolorosa.
El gran problema en este último año y medio (última mitad de 2008 y todo 2009), es que muchas empresas -al margen de destruir empleo-, no han reaccionado, han perdido el norte, y no han hecho absolutamente nada más que protestar y quejarse. Con su modo de proceder, han colaborado sin darse cuenta a acrecentar aún más el gran parón económico del país.
Hace poco nos comentaba un ingeniero informático, joven, con experiencia y en paro hacía meses, que su perfil no encajaba en las demandas que constantemente iba chequeando. Las empresas españolas, en tiempo de crisis, no desvían ni un ápice de su presupuesto para desarrollo de productos. Prefieren aletargarse en lo que ya funciona, perdiendo un tiempo vital para garantizar su competitividad futura.
En cambio, con una perspectiva empresarial diferente, más global, los periodos de crisis son momentos de grandes oportunidades para todos los buenos profesionales. Algunas de nuestras compañías, han sabido aprovechar esta revolución empresarial y también estas sangrías de talento que constantemente se producen en las regulaciones de empleo. Se han sabido adaptar rápidamente a los cambios y han partido de una perspectiva empresarial diferente.
En ese nuevo escenario -que hasta hace unos pocos años nos era totalmente desconocido- estas compañías están dirigidas de una forma totalmente profesional y van reclutando a gente joven que son la savia de este importantísimo cambio cultural, logrando unos crecimientos espectaculares en plena crisis.
Bienvenido sea este cambio cultural y bienvenida sea esta sangre nueva de nuestra juventud, para aprovecharse y salir airosos de esta revolución global que se está produciendo a nuestro alrededor, y que, a buen seguro, redundará en beneficio de todos y premiará en primer lugar a todos aquellos que han sabido ser los pioneros de esta nueva era.
Como decía Darwin, "no son las especies más grandes, ni las más poderosas las que sobreviven, sino las que se saben adaptar mejor a los cambios".
¡Un viva a la inteligencia, a la innovación, a la imaginación, a los que se arriesgan, -que siempre son minoría-, pero que hacen progresar y mover este mundo!
martes, 9 de marzo de 2010
Construir o plantar
Ya estamos en 2010… ¿Y ahora qué?, se pregunta nuestro sector. ¿Es el final de la crisis o es el comienzo del cambio? Para los que dependen de bancos, que se preparen, porque es el final del dinero barato. Hay que hacer de la necesidad virtud. No es bueno mirar para atrás, a no ser para ver lo que hemos hecho en estos últimos 40 años. ¿Alguien preveía este avance tan espectacular?
Hay que empezar a ver la luz en el horizonte, hay que saber que si hemos sembrado, pronto recogeremos el fruto. Este año puede ser el del cultivo de la cosecha para en el próximo recoger. Son años de vacas flacas, pero todo el mundo está en movimiento. Todos en 2009 metimos la tijera en el apartado de gastos; este año hay que pasar y buscar otra partida en la empresa. La política de vender duros a tres pesetas no se puede seguir; aunque hagas caja, luego pagas las consecuencias. Hay que olvidarse de jugar el dinero de los demás o de los bancos y empezar a arriesgar con lo que nos sobra, con los propios recursos.
Y en este contexto, ¿cómo reinventar el sector joyero? ¿Dónde están las fronteras?
Para respondernos a esta pregunta me permito recurrir a Paulo Coelho y una de sus siempre interesantes frases para la reflexión: “Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer”.
La evolución de los gustos, las preferencias de uso, el reparto en el ocio crea nuevas oportunidades de negocio (léanse cosechas). Todo va a ser nuevo después de esta crisis. Nuevas maneras de mirar, de ver, de vestir, de viajar, de comprar, de vender, de valorar la satisfacción del cliente… Futbolísticamente hablando este año va a ser el de la clasificación, el de la selección y preparación para esa gran final que se avecina.
El sector joyero no puede, ni debe quedarse fuera de juego. Ni tampoco dejarse invadir por el tedio de su ya -hace mucho tiempo- construida realidad. En el jardín del mercado aparecen semillas nuevas e interesantes, de las que poco sabremos resultados si no las hacemos un hueco en nuestra tierra. ¿Recuerdan lo exótico que nos parecían los primeros kiwis traídos de Nueva Zelanda hasta que nuestro lluvioso y frío Norte nos brindó la oportunidad, casi inaudita, de ver madurar un fruto en su entorno con éxito?
Estudiemos nuestro alrededor, el alrededor que se brinda más dinámico, y hagamos oídos sordos a la experiencia desencantada. Seguramente les suenan frases del tipo “Esto, en el mercado español, no funcionaría”,”¡Qué barbaridad, pura quincalla, a donde vamos a parar!, ¡Eso lo hace cualquiera! ... Esas, quizás, son las más dañinas para nuestro futuro.
Dicen que entre más sabio eres, más te das cuenta de tu ignorancia. Abramos los ojos a la realidad cotidiana, a lo que provoca la sonrisa de un niño o la mirada hechizada de una mujer. En el fondo, no somos tan imprevisibles. Bastará un poco de empatía con nuestro entorno, con nuestro jardín, para criar los mejores frutos, los que más agraden y satisfagan a nuestros clientes.
lunes, 8 de marzo de 2010
Revivir la pasión de la novedad
Entre los numerosos mensajes que, segundo a segundo, nos aparecen en la red, siempre hay algo que nos permite reflexionar. Mediten con lo último que he extraído de la red:
“Un grupo de amigos cuarentones se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todos juntos. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque las camareras son guapas, llevan minifalda y escotes generosos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya cincuentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el menú es muy bueno y hay una magnífica carta de vinos.
”Diez años después, los mismos amigos, ya sesentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos y tiene salón para no fumadores.
”Diez años después, los mismos amigos, ya setentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el restaurante tiene acceso para sillas de inválidos e incluso hay ascensor.
”Diez años después, los mismos amigos, ya octogenarios, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, y todos coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.”
¿Creen que también nos pasará esto a nosotros? Ahora Internet nos hace posible reinventarnos, incluso cuando llega el momento de pensar que todo, absolutamente todo, estaba inventado y probado. Como los octogenarios de la anécdota anterior. Quizá en eso reside la magia de la vida que nos da oportunidad, en cada estación, de revivir momentos con la misma pasión de la novedad.
Por eso creemos que ahora es el momento idóneo para los “change makers” (los que hacen posibles los cambios), a base de INNOVAR, lo que significa interconectar personas, probar nuevos caminos, explorar nuevos horizontes, tener nuevas ideas, cambiar métodos de trabajo, descubrir oportunidades donde antes sólo vimos escollos.
Hemos llevado a la práctica la interconexión de las personas, hemos asumido el riesgo, continuamos explorando el nuevo campo, y debemos seguir desarrollándonos en el futuro, inventando nuevos métodos, prestando nuevos servicios, implementando nuevas técnicas.
E ir pensando en una próxima internacionalización de nuestra empresa es la asignatura pendiente. Internet, como sistema global, facilita la expansión internacional, que ya están realizando algunos de nuestros competidores, y no podemos quedarnos a la cola. Es importante coger los primeros puestos para situarnos a la hora del sprint final.
Nuestro sector tiene muchas cosas apasionantes por hacer o volver a hacer con la misma ilusión de antaño, y hay que disfrutarlas. Si en algún trabajo se puede disfrutar en su realización, es en el nuestro. Somos privilegiados por ello. ¡Qué pena, trabajar a disgusto o forzados…! ¿Cómo van a salir bien las cosas de esa manera?
Contábamos al principio que el grupo de amigos acomete con la misma ilusión, cada diez años, el reencuentro. Y en él siempre hallan la oportunidad de vivir un momento único en un entorno que se va adaptando -o más bien van adaptando- a ellos y a sus circunstancias. Toda una lección de inteligencia emocional.
jueves, 4 de marzo de 2010
¿Quién le pone el cascabel al gato?
Llegó la hora de la información cualificada para poder decidir cuál es la mejor opinión de entre todas las que disponemos; llegó la hora de un punto y aparte, y en lo que a Iberjoya se refiere, somos los que componemos el sector los que tenemos que marcar las pautas en esta nueva andadura porque el 2010 ya ha empezado y el sector ha de saber que rumbo toma. ¿Hemos visto brotes verdes en la edición de febrero? Creemos que son los mismos que ven algunos políticos. Sí es verdad que hay a quien le fue bien en esta edición, pero el tamaño de la feria, la calidad del expositor, el número de visitantes y el producto ofrecido fueron, ni más ni menos, lo representativo del sector. Una vez más tenemos que seguir haciéndonos muchas preguntas de difícil respuesta o tal vez de miles de respuestas casi personalizadas… a gusto del consumidor. La pregunta está ahí: ¿Quién le va a poner el cascabel al gato?
martes, 2 de marzo de 2010
Teoría y praxis en la joyería
Nos habían vendido con gran éxito la incorporación a nuestras firmas de estrellas provenientes de business schools y grandes empresas, sin duda con muy buenas intenciones, y no sólo nos referimos al caso Tous. Personajes y patrones que pueden funcionar en tiempos boyantes, pero que, a la hora de la crisis, se derrumban por su propio peso. Sin duda es bueno lo que se aprende en la universidad y en las escuelas de dirección de empresas y marketing, pero tal vez estos teóricos se alejan o desconocen la práctica y peculiar idiosincrasia del sector joyero a nivel mundial. No olvidemos que estamos hablando de estructuras familiares, en su mayoría pequeñas empresas, como lo fue en su momento Tous. Desde esta tribuna otra vez se hace famoso el nombre de esta Casa y, sin entrar en las dificultades que sin duda está pasando, como todos, queremos ver la parte positiva de esta historia, y es que una vez más la familia Tous –Rosa y Salvador con sus hijas-, conocedores del mercado como nadie, hayan tomado las riendas de un negocio que sólo ellos fueron capaces de crear y lanzar globalmente.
Cuando la crecida es muy grande, dicen los expertos que, si no te paras, la caída puede ser brutal, y aquí toca analizar con los pies bien puestos sobre el suelo los proyectos que nos anuncian a bombo y platillo estos consejeros ieses, esades… desconocedores de la idiosincracia sector. ¿Recuerdan el caso Carrera y Carrera, que ya vivió algo parecido años atrás? Seguro que si ustedes buscan en su memoria encontrarán algunos casos más que corroboran que las teorías y los teóricos no siempre se ajustan a la praxis que vive la joyería en su día a día.
jueves, 18 de febrero de 2010
La iJoya
Jobs ha tenido el don de convertir un producto de élites en una “pijada” (perdonen la expresión) ansiada por millones de consumidores de todo el mundo. Un lujo que la gente se da el gusto de tener. Pese a los iracundos pronósticos de los adoradores del PC, que siempre definieron la manzana como un bocado sabroso destinado a convertirse en puro resto orgánico en la carrera de las prestaciones informáticas.
Los sempiternos tejanos y el polo negro de cuello alto del mandamás de Apple sólo visten un cerebro siempre en plena ebullición. Del iMac al iPod, del iPod al iPhone, del iPhone al iPad. Un desarrollo y un éxito que tienen mucho que ver con la visión empresarial de Jobs, pero también con algo tan básico como valorar en su justa medida los sentidos del ser humano. Porque a este mundo, que parecía cada vez más aséptico con el desarrollo de la red virtual, le apasiona tocar. Además de permitirse ciertos lujos.
Nuestro sector también parece atravesar el desierto que Apple vivió tras la salida de Jobs. Aunque no está muerto, tal vez un poco dormido. A nosotros, a falta de gurús, nos toca despertarlo. Una vez más insistimos desde nuestra atalaya que ya va siendo hora de moverse y dejar de hablar. Hoy más que nunca conviene actuar. Las palabras se las ha llevado el viento y los hechos permanecen indemnes.
El 2010 es el año clave. Pero no olvidemos que después de esta crisis ya nada va a ser igual, pero consumir, se seguirá consumiendo. Tal vez otros productos, tal vez desde otras perspectivas, como ocurre con los “i“ de Apple. El consumidor ya está formado, ya ha saboreado el gusto de las mieles dulces, ya ha visto cuál es el precio de las cosas, ya sabe cuál es el valor del producto y de la marca, ya no se le puede engañar ni dar duros a cuatro pesetas.
De nosotros depende despertar su sensibilidad y sus sentidos, llegar al fondo de sus sentimientos, hacer que fluya esa sangre que corre por sus venas y sea atraído a cada oferta. El todo vale se ha terminado. La fiesta ha acabado. Toca recoger manteles y preparar el próximo banquete.
¡Qué sería hoy de aquellas campañas: “un diamante es para siempre”, “el oro un valor eterno, el oro refleja sentimientos”. Nos sonarían a arcaicas, a épocas de nuestros antepasados y poco más de 25 años han transcurrido.
Hoy se necesita frescura, alegría, ecología, despertar sentimientos morales, étnicos, filosóficos. Valores naturales reales, humanos. Nunca hemos sido tan amantes y necesitados del valor que despiertan sentidos primarios, pero eternos. No se venden signos religiosos, pero nunca se ha hablado tanto de religión, cada uno de la suya, pero en definitiva del valor espiritual. Los cimientos de la iJoya están ahí para que los descubramos, antes de que nos adelanten por el flanco.
martes, 16 de febrero de 2010
Estrellas vampiro
En este sector también se dan las estrellas vampiro. Operadores que se resisten a aceptar el cambio, que continúan pensando que su sistema de hacer es el mejor, el más correcto. Y en su decadencia no dudan en absorber las nuevas energías para sobrevivir. Pero sus fórmulas están caducas. Finalmente, pletóricos de ego, revientan. Y con ellos se volatilizan aquellas nuevas ideas que al hacer suyas dejaron de ser eso, nuevas ideas.
Pero el universo es grande y la vida continúa. Y se hace imposible controlar y fiscalizar todos los elementos en acción. Y además, el sector tiene amuletos contra los vampiros. Algo se mueve en Italia y su motor trae la fuerza de la crisis. El oro está dejando de ser el producto estrella en las joyerías y desde hace algún tiempo dejó paso a la plata. ¿Es el precio o algo más?
Nuestros jóvenes cambian el valor por lo estético. No piensan en la inversión, sino en el gusto, en el estilo de vida, en el prêt-à-porter. Las modas del oro y hace poco el acero (dos extremos) dieron paso a la plata y la verdad es que son las tablas de salvación de muchas tiendas y muchos empresarios.
Y le tocó el turno a los relojes. El fenómeno de hace 20 años, Swatch, dio paso a un nuevo estilo en marcar la hora. Hace pocos años llego el policarbonato y ahora llega la goma. Cientos de miles de mini-relojes a mini-precios llenaron las tiendas esta Navidad. Pues bien, preparémonos para esta primavera-verano, que la hora toma otro rumbo, el del color, de la forma a precio de crisis. Ya no es una marca concreta, son muchas y en muy variados diseños y colores, pero con este producto pretendemos salir de la crisis de ventas. Son sin duda ayudas en el día a día, es tal vez la forma de atraer al establecimiento a ese público joven con poco valor adquisitivo o que simplemente está ansioso de romper moldes. La verdad es que los “viejos del lugar” no dan crédito a lo que ven.
Sin duda que estos fenómenos van a seguir marcando un camino distinto en las ventas y los grandes beneficiados van a ser los portales, porque para este tipo de venta no hacen falta ni establecimientos ni personal especializado en el sector. Si la venta on line fue un fenómeno en el 2009, preparémonos para ver los resultados en el 2010.
Sin duda que todo ha cambiado y va a seguir cambiando. Sin duda que llegó el momento de hacer un pensamiento y reflexionar si mantener abierto el establecimiento valdrá la pena.
Es larga ya la espera de tiempos mejores. Se están agotando todos los ahorros metidos en esa tienda que ahora sólo nos trae dolores de cabeza y que no somos capaces de dar salida. Ya no tenemos viajantes que nos traigan el producto salvavidas. ¿Nos hemos parado a pensar cuantos representantes nos visitaban diariamente y nos visitan hoy?
Sinceramente creo que hay que hacer un alto en el camino, uno para la meditación, una profunda reflexión, y tomar un rumbo nuevo, Comprobar si somos capaces de darle la vuelta y generar facturación, o dejamos el paso a los que llegan detrás. No queramos ser estrellas vampiro.
