Aunque en esta época de crisis pueda parecer lo contrario, yo me atrevo a hacer una afirmación rotunda: Llego la hora de la confianza. ¿Y por qué lo afirmo así de esa manera tajante? Pues sencilla y llanamente porque estoy plenamente convencido de lo que digo. Y voy a tratar de explicarme.
Nuestro sector se ha movido siempre en base a la confianza, al trato personal cercano y directo. Eso está fuera de toda duda. La confianza –“la esperanza de que una persona se comporte según lo previsto”- ha sido la base y el punto de partida de nuestro quehacer comercial. Y esa esperanza ha generado siempre una certeza que nos hacía vivir muy lejos de la desconfianza mutua. Al contrario, esa esperanza, fundada en una historia aleccionadora, generaba en todos nosotros un estilo de comportamiento, una ética profesional a prueba de bombas.
Esta y no otra es la razón por la que me atrevo a afirmar que hoy mas que nunca es necesario potenciar de nuevo esa dosis de confianza. Quizá la tengamos demasiado olvidada. Quizás nos estemos acostumbrando a una praxis demasiado competitiva, demasiado agresiva y poco solidaria entre nosotros. Quizá estemos adoptando unos métodos comerciales que van en detrimento del buen hacer habitual de nuestro sector.
Por eso repito y reitero la necesidad de adoptar de nuevo esos hábitos de confianza mutua que habíamos dejado a un lado. Tenemos que confiar en los fabricantes.
Tenemos que confiar en los almacenistas y distribuidores. Tenemos que confiar en los comerciales. Tenemos que confiar en las tiendas. Y tenemos que confiar y generar confianza en los clientes, tanto reales como potenciales. En definitiva, la confianza tiene que ser de nuevo ese eslabón firme que una férreamente a todos los estamentos de nuestro sector. Es la manera más idónea de que nuestro gremio demuestre esa potencialidad que siempre ha tenido
Todos sabemos que la experiencia, la seriedad, el trato directo son indispensables para la buena marcha del negocio. Por eso esas empresas que llevan toda la vida dejando la piel por y en favor del sector, merecen un reconocimiento a la labor bien hecha y al esfuerzo realizado.
Nuestros medios van a contribuir en ello. Hoy solo quiero poner un ejemplo. Por suerte para el sector es solo uno entre muchos. Pero como dice el refrán, “para muestra, vale un botón”. Me refiero a ejemplo que nos da Rodolfo Serván, quien des hace mas de cuarenta años viene trabajando y velando por nuestra seguridad. Los que lo conocen saben que es más que una simple correduría de seguros Toda su vida ha estado desempeñando una labor casi de sicólogo del sector, auscultando y analizando nuestra realidad, para tratar de ofrecer los remedios mas adecuados. ¿Qué algunas veces no ha acertado de pleno? Nadie es totalmente perfecto y todos estamos sometidos a las limitaciones humanas. Pero nadie podrá negar que su forma de ser y de actuar haya generado siempre confianza y ha proporcionado abundantes dosis de seguridad.
Y termino, como empecé. Nuestro sector necesita un examen de conciencia. Nuestro sector necesita un análisis profundo y sincero sobre la forma de comportarse entre los diversos estamentos que lo forman y conforman. Si hacemos este análisis a nivel personal, tal vez descubramos que necesitamos volver a hacer gala de esta virtud característica de nuestra historia pasada. Sí, tal vez descubramos que necesitamos, hoy más que nunca, unas buenas dosis de confianza.
Nuestro sector se ha movido siempre en base a la confianza, al trato personal cercano y directo. Eso está fuera de toda duda. La confianza –“la esperanza de que una persona se comporte según lo previsto”- ha sido la base y el punto de partida de nuestro quehacer comercial. Y esa esperanza ha generado siempre una certeza que nos hacía vivir muy lejos de la desconfianza mutua. Al contrario, esa esperanza, fundada en una historia aleccionadora, generaba en todos nosotros un estilo de comportamiento, una ética profesional a prueba de bombas.
Esta y no otra es la razón por la que me atrevo a afirmar que hoy mas que nunca es necesario potenciar de nuevo esa dosis de confianza. Quizá la tengamos demasiado olvidada. Quizás nos estemos acostumbrando a una praxis demasiado competitiva, demasiado agresiva y poco solidaria entre nosotros. Quizá estemos adoptando unos métodos comerciales que van en detrimento del buen hacer habitual de nuestro sector.
Por eso repito y reitero la necesidad de adoptar de nuevo esos hábitos de confianza mutua que habíamos dejado a un lado. Tenemos que confiar en los fabricantes.
Tenemos que confiar en los almacenistas y distribuidores. Tenemos que confiar en los comerciales. Tenemos que confiar en las tiendas. Y tenemos que confiar y generar confianza en los clientes, tanto reales como potenciales. En definitiva, la confianza tiene que ser de nuevo ese eslabón firme que una férreamente a todos los estamentos de nuestro sector. Es la manera más idónea de que nuestro gremio demuestre esa potencialidad que siempre ha tenido
Todos sabemos que la experiencia, la seriedad, el trato directo son indispensables para la buena marcha del negocio. Por eso esas empresas que llevan toda la vida dejando la piel por y en favor del sector, merecen un reconocimiento a la labor bien hecha y al esfuerzo realizado.
Nuestros medios van a contribuir en ello. Hoy solo quiero poner un ejemplo. Por suerte para el sector es solo uno entre muchos. Pero como dice el refrán, “para muestra, vale un botón”. Me refiero a ejemplo que nos da Rodolfo Serván, quien des hace mas de cuarenta años viene trabajando y velando por nuestra seguridad. Los que lo conocen saben que es más que una simple correduría de seguros Toda su vida ha estado desempeñando una labor casi de sicólogo del sector, auscultando y analizando nuestra realidad, para tratar de ofrecer los remedios mas adecuados. ¿Qué algunas veces no ha acertado de pleno? Nadie es totalmente perfecto y todos estamos sometidos a las limitaciones humanas. Pero nadie podrá negar que su forma de ser y de actuar haya generado siempre confianza y ha proporcionado abundantes dosis de seguridad.
Y termino, como empecé. Nuestro sector necesita un examen de conciencia. Nuestro sector necesita un análisis profundo y sincero sobre la forma de comportarse entre los diversos estamentos que lo forman y conforman. Si hacemos este análisis a nivel personal, tal vez descubramos que necesitamos volver a hacer gala de esta virtud característica de nuestra historia pasada. Sí, tal vez descubramos que necesitamos, hoy más que nunca, unas buenas dosis de confianza.
