lunes, 22 de septiembre de 2008

LAS PAGINAS WEB

En nuestro querido gremio joyero-relojero todavía quedan muchos empresarios que desconfían de las nuevas tecnologías o que piensan que no son necesarias para su negocio. Prefieren permanecer anclados en un pasado que solamente es eso: pasado. Claro que así les luce el pelo. Mientras el tren del progreso avanza a pasos agigantados, ellos prefieren dormirse en los laureles de un ayer que ya pasó.

A poco que analicemos la situación, caeremos en la cuenta de que en un mundo tan globalizado como el nuestro se hace imprescindible utilizar otras herramientas instrumentales más acordes con los tiempos. Por eso podemos afirmar que hoy resulta imprescindible tener una página WEB. No en vano estamos ante uno de los instrumentos más operativos para no perecer en medio de esa globalidad que nos quiere asfixiar o que nos pretende engullir.

Todos sabemos que Internet no es ni tiene que ser solamente un escaparate virtual. Tiene otros múltiples usos y desempeña otras múltiples y variadas funciones. Sus posibilidades son casi ilimitadas Por eso se suele afirmar que Internet desempeña las funciones de una sala de prensa, de un tablón de información corporativa, de una herramienta para comunicarse con el cliente a través de foros o blogs e, incluso, de un reclamo para posibles inversores.

Ahora bien, la confección o creación de una página que desempeñe estas funciones, requiere su técnica y su destreza. No se puede dejar en manos de cualquiera. Para poseer una tecnología de última generación se hace imprescindible que un profesional en la materia estructure y gestione esa página Web para que resulte accesible a los internautas y se diseñe teniendo en cuenta los buscadores y los contenidos. De lo contrario, estaremos dando palos de ciego y tirando por tierra el enorme potencial que podría generar.

Sabemos por experiencia que muchas páginas Web no resultan accesibles para los posibles buscadores. Y, si lo son, con demasiada frecuencia no ofrecen información suficiente. Y esto no solo provoca que casi nunca aparezcan en las posiciones destacadas a la hora de confeccionar los listados de resultados sino que genera un cierto desprecio o indiferencia hacia un instrumento que cada día resulta más imprescindible.

Afirman los entendidos que los sitios que mejor se posicionan en localizadores y los que más y mejor fidelizan a los consumidores, son aquellos que tienen contenidos actualizados y atractivos. De ahí que escribir o introducir material de calidad en la WEB sea la apuesta más segura para conseguir clientes en la red. Los materiales de calidad, siempre actualizados y siempre atractivos, constituyen la base sólida para que una página así resulte eficiente y eficaz al máximo.

Pero es que además hay otros elementos a tener en cuenta. Los blogs y los foros de debate, aunque algunos lo consideren una pérdida de tiempo, ayudan enormemente a la interactividad. Teniendo en cuenta el amplísimo sector en el que se mueven nuestras empresas joyeras y relojeras, nos ponen en contacto con sitios que hacen referencia a esta modalidad de negocio. Y constituyen, además, la mejor forma de que terceras personas plasmen sus ideas y sus opiniones sobre la calidad de una determinada página. Por eso los blogs y los foros son siempre un referente que no se debe ignorar ni del que se pueda prescindir sin más.

Y para no alargar más esta reflexión en voz alta, termino casi como comencé. En un mundo globalizado como el nuestro, en un sector reacio a abrirse a las nuevas tecnologías, resulta imprescindible un radical cambio de mentalidad. Si no queremos perder el tren del progreso, tenemos que convencernos de que las Páginas WEB son ideales como herramienta promocional.

viernes, 19 de septiembre de 2008

REFLEXIONES SOBRE IBERJOYA

Pasó la feria y, como cabía esperar, cada uno habla de ella según le fue. Y, como siempre, siguiendo el símil taurino, hubo división de opiniones.

Que duda cabe de que en épocas de crisis las habilidades de comunicación tienen vital importancia y saber utilizar los cauces apropiados que se nos brindan no lo es menos. Cada vez nos resulta más necesario acudir a los medios más específicos y concretos que están a nuestra disposición. Cada vez nos resulta más prioritario echar mano de esas nuevas y pioneras estrategias que se ponen a nuestro alcance.

Se trata, pues, de poner toda la carne en el asador, de tomar conciencia de que el tiempo pasado no fue mejor; que lo mejor está por llegar. Y todos los esfuerzos y críticas que hagamos, han de ir enfocados a potenciar esos planteamientos que nos llevan a establecer esa elemental y fundamental comunicación con el cliente. Planteamientos que, como es lógico, han de estar adaptados a los tiempos actuales.

Sí, es verdad que estamos afrontado una situación critica. De eso a nadie le cabe la menor duda. Pero también es verdad que en España ya solo nos queda una plataforma de exposición con carácter nacional e internacional que se llama Iberjoya y que dos veces al año se nos brinda para que la utilicemos y le saquemos rentabilidad.

Me consta que en algunas empresas su departamento comercial está única y exclusivamente basado en las ventas durante Iberjoya. Y estas se le han reducido. Insistimos en que estos cauces y estas plataformas feriales son un complemento y un medio para conseguir el fin. Un medio ciertamente importantísimo, pero insuficiente a todas luces. Si estos escasos eventos feriales no van acompañados y potenciados por otros instrumentos específicos y especializados, pierden la mayor parte de su fuerza y su vigor.

Se me pide desde distintos puntos que diga la verdad, cosa que he venido haciendo siempre. Pero decir la verdad no es criticar sino sopesar, contrastar, analizar y sacar resultados, cosa que también he venido haciendo normalmente. Por eso me permito hacer una observación que considero importantísima.

Hoy tenemos que vencer la tentación de suprimir gastos en promoción y en ferias con el ánimo de ahorrar. Cualquier entendido nos puede demostrar que en época de crisis esa actitud resulta de lo más absurda. Si sabemos y queremos hacer bien las cosas, tenemos que cambiar los planteamientos. Tenemos que convencernos de que, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, éstas son las inversiones más rentables que podemos realizar. Por favor, no pensemos que una feria es la panacea que pone remedios a todos nuestros males. No seamos ilusos. Seamos realistas y analicemos crudamente nuestra realidad empresarial.

Evidentemente, cada empresa tiene su personalidad específica y bien definida. Por eso a cada una le hace falta una terapia propia, proporcionada y apropiada. De ahí que resulte imprescindible establecer primeramente un diagnóstico detallado. Y una vez descubierta y concretizada la enfermedad que padece, podremos ya buscar el remedio apropiado. De lo contrario, estaremos dando palos de ciego, exponiéndonos además a riesgos innecesarios que, en vez de curar, lo que hacen es empeorar la propia situación.

En este sentido me atrevo a afirmar que todos estamos capacitados para enfrentarnos a ella. Por eso debemos ser conscientes de nuestra propia valía. Si tenemos herramientas que funcionaron y lo único que necesitan es una reparación o una puesta a punto, hagámosla cuanto antes y sin miedo. A lo mejor no hace falta destruir nada sino reconstruir –reconducir, potenciar y actualizar- lo que ya tenemos.

Es el último mensaje que se me ocurre hoy.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LA IMPORTANCIA DE LA ESTRATEGIA PUBLICITARIA

Para la buena marcha de cualquier empresa, de cualquier negocio, resulta imprescindible disponer de un sólido sistema de comunicación. En nuestro mundo actual y en los avatares que se nos avecinan, la comunicación juega –y jugará cada vez más- un papel ineludible e insustituible. La visión estratégica de cualquier firma se apoya fundamentalmente en la capacidad de información de la que haga gala. Sin ella sus productos están condenados al más total de los ostracismos.

En un contexto de profunda crisis como la que estamos padeciendo –esos intentos de llamarle simplemente desaceleración económica, suenan a música embaucadora-, las habilidades comunicativas cobran una extraordinaria importancia. El saber utilizar los cauces apropiados para dar a conocer los propios productos, no es un elemento secundario del que se pueda prescindir. Al contrario, cada vez resulta más necesario recurrir a los medios específicos. Cada vez resulta más necesario utilizar los canales especializados en esa tarea comunicativa. Cada vez se hace más necesario recurrir a las nuevas y pioneras estrategias que esos medios ponen a nuestro alcance.

Aquí no se trata de invertir en estrategia publicitaria un pequeño remanente. Se trata del ser o no ser. Se trata de tomar conciencia de que sin ella –sin estrategia publicitaria- todos los esfuerzos crematísticos que podamos realizar para potenciar la empresa, están condenados al más rotundo de los fracasos. Solo planteándose la comunicación desde esta perspectiva estratégica, podremos afrontar con cierta solvencia las situaciones críticas que estamos viviendo.

Si nos decidimos, de una vez por todas, a potenciar nuestra estrategia publicitaria, utilizando los cauces y los medios específicos de los que nuestro sector dispone, estaremos poniendo unas bases sólidas no solo para nuestra supervivencia empresarial sino para un ulterior crecimiento y desarrollo con esas perspectivas altamente positivas y esperanzadoras que todos anhelamos. Por eso, hoy más que nunca, necesitamos vencer esa tentación que nos suele acechar con frecuencia en épocas de crisis. Me refiero a la tentación de suprimir la inversión en estrategia publicitaria. Al contrario, debemos potenciarla al máximo, convencidos de que es la inversión más rentable.

Es cierto que no se trata de ninguna panacea que venga a poner remedio a todos nuestros males, sobre todo si son endémicos. También es cierto que no se trata de una solución única, válida de igual manera para todos y cada uno. Cada empresa, igual que cada persona, tiene su propia personalidad. Y, consiguientemente necesita de una terapia apropiada y de una dosis proporcionada. Por eso el punto de partida tiene que ser diferente para cada organización empresarial.

Sí, la utilización de las nuevas técnicas de marketing, la utilización de esas pioneras herramientas que están a nuestro alcance, nos posibilitarán la apertura de nuevos horizontes comerciales Y de ese modo, la crisis económica que estamos sufriendo, se puede convertir en una oportunidad de negocio para los empresarios que la sepan aprovechar.

lunes, 15 de septiembre de 2008

PRONOSTICOS QUE SE CUMPLEN

No somos profetas. Pero, con demasiada frecuencia, acertamos. Lo pronosticamos hace ya tiempo y está sucediendo. Las joyas han dejado de ser de dominio exclusivo de lo que llamábamos sector joyero. Hoy van más allá. Forman parte de un estilo de vida y, como tal, se encuentran en tiendas de moda, boutiques de complementos, etc. Son ya lugares de acogida de ese público consumidor que no es uniforme, que es desenfadado y alegre y que gusta de satisfacer sus necesidades en el momento en que le toca vivirlas. Los museos, las tiendas de diseño, las galerías, los puestos de regalo, son otros lugares donde ya podemos encontrar joyas y relojes.

Debemos tener muy en cuenta que los gustos son diversos y deben satisfacerse. Por eso, la presentación ha de estar acorde en cada momento y el packaging el adecuado a su presentación. Por eso, Para hacer frente a la situación actual, la formación – nuestra formación- tiene que ir más allá de lo puramente técnico, Es necesario que se centre más en la forma de comunicarse y ofrecerse desde todos sus apartados; ya sea directamente a al detallista o de éste al público final. Es aquí donde se requiere mayor formación. La presentación, el escaparate, las vitrinas, todo debe llevar una exquisita preparación en función del público al que nos dirigimos.

Las joyas y relojes se rigen ya por tendencias, por formas, por colores. Nada se escapa al estilo de vida particular de cada cual. Lo importante es saber encontrar nuestro sitio, nuestro producto específico y nuestra forma concreta de comunicarlo. Todo ello requiere una esmerada preparación anterior para no fracasar en el intento. Hoy el mundo es global; ya no hay nada local. Son las empresas las que tienen que adaptarse a las circunstancias; y no al revés. Y en esta tarea estamos ante retos inéditos. Tenemos que diseñar también la decoración. Aquí vale todo siempre que sea parte del contexto.

Hoy el consumidor lo podríamos considerar un turista permanente, porque aunque no se mueva de su mesa de trabajo, viaja on-line por todo el mundo. Hoy domina más la naturaleza del objeto y su esencia. Nuestro objetivo ha de ser la creación de piezas testimoniales. Existe la necesidad de crear algo concreto que se adapte al usuario en cada momento de su vida. Cada pieza ha de estar o formar parte del ambiente instantáneo que reinterpreta la personalidad del portador. Tenemos que enriquecer el paisaje del día y el misterio de la noche. Nuestras piezas de hoy han de tener de lengua propia. Las joyas de hoy han de tener su base en la libertad.

Algunos se sorprenden del éxito de marcas como Tous o Pandora. Pues nada más lejos de la realidad actual. Cada una en su estilo ha formado piezas libres, adaptables al momento con estilo y personalidad propia. Y eso no es fruto de la causalidad: es el resultado de análisis profundos de mercado que, cuando es objetivo, catapulta hacia éxitos sin precedentes.

Dicen los entendidos que es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada. Se trata pues de crear con originalidad a precios desenfadados y con campañas de comunicación atrevidas y gran repercusión mediática y con estrategias comerciales adecuadas ya sean propias o de multicanal. Con espíritu inconformista y muy creativo y con total sintonía y complicidad del cliente y con el cliente.

Debemos crecer disfrutando y disfrutar creciendo. Y debemos hacerlo con mucha funcionalidad, siempre al servicio del cliente. La adaptación a los nuevos tiempos nos exige dar una imagen renovada y renovadora. Esa imagen que nos proyectará hacia una esencia empresarial profunda e inmanente, capaz de generar en nuestro entorno enormes dosis de utilidad o de “usabilidad”, como diría el castizo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

PROTOCOLOS

Son varias las acepciones que tiene la palabra protocolo. Pero en todas ellas existe un denominador común que quisiera resaltar. Protocolo es un término que se asocia a la gestión de cualquier evento, un vocablo que hace referencia a un determinado proceder a la hora de organizar un acto concreto. Con otras palabras, el término protocolo se usa, en lo que hace referencia a las relaciones humanas, para describir el conjunto de conductas y normas que es necesario conocer, respetar y cumplir.

En nuestro ámbito comercial son frecuentes las relaciones de negocios con representantes de otros países y de otras culturas. De ahí que resulte imprescindible poseer un conocimiento sobre la forma mas adecuada de presentar y relacionar a los asistentes a un determinado evento, ya sean clientes potenciales, ya sean proveedores o socios. Conocer y dar a conocer las normas de comportamiento, se con vierte en una necesidad ineludible, para situarnos en el camino del éxito. Es lo que se conoce como protocolo social; expresión que engloba las tradiciones y las costumbres de cada lugar en las que está presente también su herencia cultural y religiosa.

Donde interactúan diferentes personas, para establecer una forma correcta de actuación resulta indispensable priorizar actividades, acciones e iniciativas. Todo debe estar medido y sopesado. Todos y cada uno deben saber cual es su papel. Y todos y cada uno deben estar convencidos de que la proyección de la imagen de su empresa dependerá de su recto proceder y de su correcto comportamiento.

Podemos afirmar que todas estas actuaciones se engloban dentro de eso que se ha denominado cultura empresarial. No se trata de adoptar poses teatrales o fingidas ni mucho menos de hacer alardes deslumbrantes. Se trata, ante todo y sobre todo, de ser realistas, de actuar con naturalidad; naturalidad que nunca debe estar reñida con la firmeza y la decisión.

Tengamos en cuenta que la organización y el desarrollo de un evento de esas características se convierten, a nivel de imagen y marketing, en la carta de presentación de nuestra empresa. ¡Cuantas veces, por no saber cuidar los detalles, hemos dado una imagen falsa! ¡Cuantas veces hemos fracasado por no haber sabido tener un comportamiento correcto con los asistentes! ¡Cuantas veces, por no atender correctamente a las personas o por no planificar convenientemente los actos, hemos tirado por tierra unas posibilidades que estaban al alcance de nuestras manos! Si somos sinceros, tenemos que reconocerlo así. Y no solo para lamentarnos sino para buscar remedios efectivos y eficaces.

Resumiendo: la palabra protocolo es un concepto que no da pie a la improvisación. Y, aunque en nuestra vorágine existencial nos pueda parecer a primera vista una lamentable pérdida de tiempo, lo cierto es que su importancia resulta capital. El protocolo y los protocolos son algo que nunca debemos olvidar. De ellos dependen muchos éxitos y muchos fracasos.