Se suele decir que en las sociedades, en las empresas, en los sectores productivos las crisis no existen. Lo que sí existe es la necesidad de cambios. Porque con los cambios necesarios, se resuelven las crisis.
Hay que ser críticos y analistas. Hay que hacer un análisis serio del sector y ver lo que está sucediendo. Y hay que proyectar este análisis hacia el futuro inmediato para tratar de vislumbrar cómo será la situación a corto y medio plazo. No basta con desahogarse en lamentos ni en esperar pacientemente a que lleguen tiempos mejores.
Tampoco se trata de buscar culpables para autojustificar nuestra negatividad. El poder adquisitivo de los salarios y las crisis económicas tienen su influencia, ciertamente. Pero no está en ellos toda la culpa. Necesitamos ser más críticos con nuestro propio sector. Necesitamos descubrir nuestra propia culpabilidad.
Si así lo hacemos, es muy posible que descubramos algunas realidades vergonzosas y vergonzantes. Nuestro sector se nos está quedando envejecido y estático. Muchos siguen insistiendo en la joya sólo como inversión. Y ese no es el único camino ni, tal vez, el principal. Hoy hay que descubrir y potenciar nuevos valores en nuestros productos. No se trata solamente de invertir. Hay que despertar y estimular el deseo y la vanidad. La joya debe servir para demostrar personalidad y para poder vivir con mayor plenitud las diversas situaciones de la vida. Hay que convertir la joya en una circunstancia vital de nuestro propio yo.
Asociar joyas y estilos de vida
Para ello, tenemos que asociar las joyas con los nuevos estilos de vida que imperan hoy. Tenemos que crear joyas para cada tipo de personas y para cada situación. Tenemos que seguir la tendencia del momento y saber adecuarnos a la moda y a los gustos. Tenemos que demostrar que la joya no es solamente un accesorio. Tenemos que convencer al cliente de que sus joyas manifiestan lo que él es y lo que quiere ser. Claro que esto no se consigue por arte de magia.
Exige trabajo y esfuerzo. Urge cambiar de mentalidad. Se necesita invertir en tecnología e innovación. Pero también en información sobre nuestros productos. Hay que establecer comunicación entre en fabricante y el detallista. Y, para ello, es imprescindible utilizar los cauces apropiados.
Si queremos que no haya crisis, hagamos los cambios oportunos. Si queremos salir del atolladero, emprendamos caminos apropiados. Si, de verdad, queremos avanzar, pongamos los medios que están a nuestra disposición. No tratemos de escurrir el bulto ni de eludir responsabilidades. Todos tenemos que darnos por aludidos.
Una historia para reflexionar
Lo leí el otro día en la prensa y me llamó poderosamente la atención. El autor, anónimo, afirmaba que, cuando nadie se da por aludido, la batalla está perdida de antemano. Y citaba textualmente la siguiente narración: "Esta es la historia de cuatro personas llamadas ‘Todoelmundo’, ‘Alguien’, ‘Cualquiera’ y ‘Nadie’. Había una importante tarea que hacer y Todoelmundo estaba seguro de que Alguien la haría... Cualquiera podía haberla hecho pero Nadie la hizo. Entonces, Alguien se enfadó por ello, porque era una tarea de Todoelmundo. Todoelmundo pensó que Cualquiera la podía hacer, pero Nadie se dio cuenta de que Todoelmundo no la haría. La cosa acabó en que Todoelmundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podía haber hecho".
¿No ven ahí perfectamente reflejada la situación de nuestro sector, de nuestro querido y bienamado sector joyero-relojero? Creo que no se pueden decir más cosas en menos palabras. Todos somos -debemos ser- conscientes de nuestra realidad. Todos sabemos dónde están nuestros males. Todos conocemos muy bien donde nos aprieta el zapato. Todos sabemos por donde pueden venir las soluciones. ¿Por qué, entonces, Todoelmundo culpa a Alguien cuando Nadie hace lo que Cualquiera puede hacer?
