sábado, 20 de mayo de 2000

Que viene el lobo

¡Que viene el lobo, que viene el lobo!. Y el lobo ya está en el valle. Dejó la montaña para acercarse a la llanura.

Aquí es más fácil coger presa porque las ovejas están más distraídas y dispersas, más sueltas y a su libre albedrío. El pastor no las vigila tanto y los perros guardianes están recogidos.

No se trata de asustar ni de meter miedo, sino de prevenir y advertir. Sólo con prevención podremos evitar una catástrofe o una larga enfermedad.

En las barbas del vecino tenemos que ver el problema para poner las nuestras a remojo. ¿Saben ustedes lo que pasó en Francia hace algunos años?. Había más joyerías que en España. En la actualidad no llegan a 8.000 y dentro de éstas hay importantes grupos que copan una parte del mercado, como por ejemplo, Marc Orion con más de 130 tiendas, Histoire d’Or con cerca de 100 tiendas, Jean de la Tour con casi 50 macrotiendas de más de 300 metros cuadrados, grandes cadenas de venta por catálogo como Mati, etcétera.

¿Y nosotros seguimos pensando que España es diferente?. Tal vez lo fue, pero ya somos Europa. Los negocios que antes tardaban años en realizarse, ahora, con las nuevas tecnologías, se montan casi a la velocidad del pensamiento. Si no es así, se corre el riesgo de llegar tarde.

¿Esta usted enterado de lo que va a pasar o se está durmiendo esperando que llegue un vecino a comerse parte de su pastel?. Y no lo olvide. Además de comerse el suyo, puede crear otros con más sabor y más asequibles al consumidor. En ese caso usted tendría que quedarse con lo suyo, esperando que se pudra, para después destruirlo.

Sólo le advertimos. Sólo queremos prevenirle. Sólo queremos ayudar. Muchos ya nos han llamado y nos han dado las gracias. Otros lo están haciendo.¿Ya recibe usted el catálogo Duplex, el más importante del sector? ¿Ya lee usted Arte y Joya y Arte y Hora, las revistas que le pondrán al día en su profesión? ¿Ya presta atención al conocido e ilustrado boletín Duplex Press? ¿Ya lee Contraste, el único informativo mensual controlado por OJD donde se publican ésta y otras muchas cosas que le interesan?. Pues si no hace ninguna de estas cosas que son el abecé de nuestro diccionario, mal andaremos para aprender a leer y a escribir correctamente; y hoy es necesario algo más que eso. O nos hacemos licenciados en el sector, aunque sea sin título académico, o no nos enteraremos absolutamente de nada.

martes, 9 de mayo de 2000

Empresas e información

La información es poder. Este axioma no es válido sólo para los políticos o para las empresas editoras, sino también para aquellos que trabajan en sectores tan diversos como el de la joyería.
Afirma Ralph Lauren, presidente de Johson & Johson, que “no estamos en un negocio de productos, sino en un negocio de conocimientos”. Y cuando este planteamiento se lo da una multinacional que, entre otras cosas, vende aceite para bebés, merece quizás un cierto espacio a la reflexión.

Si partimos de la perspectiva de que, en cierta y en gran medida, todas las empresas son empresas de información, bien está que los profesionales de la gestión empresarial aprendan algo de los “superficiales” redactores de noticias. Cualquier estudiante de periodismo conocerá desde los primeros días de carrera las seis preguntas básicas sobre las que se sustenta la redacción de una noticia: qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué. Cinco de estas seis preguntas se las planteaba Michael J. Earl, profesor de gestión de la información en la London Business School en un lúcido artículo publicado en Expansión. Cinco de éstas preguntas le servían para concretar un marco de análisis de las estrategias de información, pero también a través de sólo cuatro interrogantes –delimitando los dos restantes en su función- puede redefinirse lo que es una empresa de la información y cuáles deben ser las pautas a configurar en su funcionamiento cotidiano.
En un primer plano figurarían los datos y el conocimiento de la información (el qué). A más datos, mayor será el potencial de actuación y el planteamiento de estrategias, y menor el margen de error. Segundo, debemos tener en cuenta el conocimiento o la interpretación y en este caso juega un importante papel factor humano (el quién y el por qué). Los directivos son hoy procesadores de información; los empleados, trabajadores del conocimiento o intelectuales. Entre mayor sea el conocimiento del personal en la empresa, mayor será la capacidad de actuación, otra vez con menor margen de error. De este apartado derivaría la delimitación del cuándo y el dónde.
En un tercer apartado podría apuntarse la tecnología, que ayuda a procesar los datos (el cómo). Aquí las herramientas se ramifican, por lo que la necesidad de conocerlas es ya algo básico para cualquier empresa, pero no olvidemos que sin el hombre, sin el humano que las utilice, continúan siendo herramientas sin más. Al igual que un cincel.