domingo, 9 de marzo de 2003

LÍDERES Y SOÑADORES

Todos sabemos por experiencia propia y por memoria histórica que la vida es más que un sueño. Pero también sabemos -o deberíamos saber- que los sueños proporcionan vida, enriquecen la vida y ayudan a vivir. Por eso podemos decir con razón aquello de que “la vida es sueño” y que “los sueños son vida”.

Una de nuestras principales misiones -tal vez, la más prioritaria- es proporcionar sueños a la gente y, después, hacer que esos sueños se conviertan en realidad. Debemos ser capaces de convencer a los demás de que compren lo que nosotros queremos vender y debemos ser capaces de ofertar lo que ellos sueñan poseer.

No se trata de ninguna elucubración. No es más que la aplicación de la ley de la oferta y la demanda. Hay que saber conjugar perfectamente estas dos coordenadas. Necesitamos ofertar productos que respondan a sus sueños y necesitamos crear sueños con nuestros productos.

Hoy más que nunca la gente compra para ganar una identidad y sus compras le indican a qué determinado sector social quiere pertenecer. El verdadero poder comercial es el que proporciona sueños a la gente. Sueños que despierten su ilusión, su emoción, que les hagan reaccionar. Por eso es tan importante poder llegar a saber cómo proporcionar estos sueños a nuestro entorno. No olvidemos que un negocio es como un espectáculo y cuanto más contentos salgan los espectadores, más fructífero resultará el negocio.

Ceder el testigo
También en nuestro mundo joyero corren hoy nuevos aires. Los líderes clásicos tienen que ceder el testigo a los que vienen empujando con fuerza, creando, impulsando y convirtiendo en realidad esos nuevos sueños. De ellos es la responsabilidad, basada siempre en la búsqueda de conocimiento del sector. Son los nuevos líderes, capaces de hacer cambiar el rumbo de nuestras empresas.

En nuestro competitivo mundo el liderazgo es cuestión de inteligencia y de conocimientos, aplicados siempre a una praxis operativa. Se trata de saber mantener y potenciar el flujo de la atención. Se trata de dar sentido a todas y cada una de las facetas de nuestra actividad. Nuestro campo de atención necesita ser liderado en cada momento. En cada instante hay que estar dando el pistoletazo de salida.

Hay que saber responder con agresividad y agilidad a todo tipo de demandas de los consumidores. Productores, proveedores y clientes deben estar integrados en un proceso unificador. Si queremos devolver al sector joyero el prestigio perdido en los últimos años, debemos averiguar donde se detiene o rompe la cadena. De lo contrario, estaremos dando palos de ciego y quemando nuestras energías en balde.

Después de muchas horas de análisis, coloquios, de conversaciones, de jornadas de estudio, no somos pocos los que hemos llegado a detectar fallos garrafales en nuestros sistemas de distribución. Sistemas, en muchos casos, lentos y obsoletos, impropios del tercer milenio e incapaces, por tanto, de crear sueños y de dar rápida respuesta a esos sueños. De verdad creemos que aquí hay un problema grave. Y urge hacerle frente. Si somos capaces de poner remedio a la problemática de la distribución, estaremos solucionando uno de los problemas más acuciantes de nuestro sector.

Salgamos, pues, de la monotonía. Dejemos a un lado ese “siempre se hizo así”. Los tiempos han cambiado y cambiarán todavía más. Soñemos y hagamos soñar. Pero no para andar por las nubes sino con los pies bien apoyados en la realidad.

Hoy, más que nunca, necesitamos líderes soñadores. Hoy más que nunca necesitamos soñar y hacer soñar. Necesitamos líderes que sepan crear sueños. Pero también necesitamos líderes que sepan dar respuesta con celeridad a esos sueños de la gente. Las demandas de los clientes no pueden aguardar.

Si no queremos que otros se nos adelanten, necesitamos llegar los primeros. No podemos viajar en burro o en camello, ni siquiera sobre cuatro ruedas. Ha llegado la hora de ser más veloces que el sonido y que la luz. Las técnicas modernas nos posibilitan esa presencia inmediata en cualquier punto del planeta. ¿Por qué no las utilizamos más y mejor?

Hasta los especialistas han podido comprobarlo de forma estadística. En un reciente estudio llevado a cabo con más de 600 personas los psicólogos han constatado que las más positivas vivían 7,5 años más que las pesimistas. Encarar el día a día con una sonrisa parece hacer tanto o más efecto que combatir el sedentarismo o dejar de fumar. Y, si eso ocurre.