viernes, 23 de enero de 2009

MI MEJOR JOYA (II)

El hecho de poder afirmar que “Yo soy yo”, que “Yo soy una persona”, que yo “Yo soy mi mejor joya”, hace que podamos seguir analizando esa preciosa joya que somos cada uno. En consecuencia, podemos y debemos aceptarnos, respetarnos y amarnos tal como somos. Podemos y debemos confiar en nuestras propias capacidades y aptitudes, aceptando y valorando positivamente lo que somos y tenemos. Y podemos y debemos sentirnos capaces de proyectarnos hacia los demás con actitudes de bondad, comprensión, aceptación y acogida.

Teniendo claro este punto de partida, ya nos será posible la formulación de nuevas preguntas: ¿A dónde debo llegar? ¿Qué quiero ser? ¿En qué me quiero convertir? Son preguntas que pondrán de manifiesto los valores y las metas que me propongo alcanzar. Pero son preguntas que, a su vez, exigen la elección de una filosofía de la vida y la interiorización de una escala de valores humanos, imprescindibles para mi desarrollo personal en la sociedad en la que me ha tocado vivir.

Una persona psicológicamente madura, con plena conciencia de sí y de su propia unidad interna, está capacitada para reaccionar con libertad, tanto ante las determinaciones del ambiente como ante la rutina de las costumbres. El individuo humano solo es auténticamente él mismo, solo es auténtica persona, en la medida en que maneja y controla su propia vida en lugar de ser manejado y controlado por las circunstancias.

Esta propia identidad personal es la que obliga a cada uno a elegir, a optar, a decidir entre las diversas posibilidades que la vida ofrece. Es precisamente ahí donde tiene la oportunidad de ser fiel a sí mismo y no actuar únicamente para quedar bien o para complacer las expectativas de otros, ni dejándose llevar por la asfixiante tiranía de la moda o por las continuas presiones, poderosamente manipuladoras, de determinados medios de comunicación.

Para ser nosotros mismos necesitamos definir nuestra personalidad. Partiendo de lo que somos, necesitamos concretar al máximo qué queremos ser y a dónde queremos llegar, cuales son nuestras metas y dónde radican nuestros objetivos. Y, para ello, no valen medias tintas. No todo da igual ni todo vale lo mismo. Ante la crisis de valores – porque no es solo crisis económica- en la que está inmersa nuestra sociedad, ante la tremenda “tiranía de relativismo” que nos invade, resulta imprescindible definir y clarificar nuestra propia escala de valores. Son los que dar verdadero sentido a nuestra existencia

Pienso, además, que en esta ardua tarea de ser nosotros mismos, a todos nos hace falta una fuerte dosis de valentía y optimismo. El pesimismo y la cobardía que, con frecuencia nos invaden, son susceptibles de enmienda y corrección. ¿Cómo? Con autenticidad y coraje, con orgullo de ser lo que somos y de saber lo que queremos, con la confianza que nos da el saber cual es nuestra meta.

Por eso nunca nos podrán asustar ni amordazar los que, adoptando posiciones radicales e intransigentes, los que nos acusan de defender ideas obsoletas o de mantener posturas “políticamente incorrectas”. Allá ellos con su cínico talante. Con sus comportamientos contradictorios han desvirtuado su joya. Si se vanaglorian y pavonean de ser tolerantes, ¿por qué se afanan a diario en cavar trincheras de odio y de resentimiento?... ¿Qué pasa? ¿Qué no nos pueden manejar a su antojo? ¿Qué son cortos de miras y no han sido capaces de tallar y pulir su joya? Ya lo decía el famoso poeta hindú Rabindranath Tagore: “El que lleva su farol a la espalda, no proyecta hacia delante más que su propia sombra”.

jueves, 22 de enero de 2009

REFLEXIONANDO EN VOZ ALTA

Ahora que la tormenta ha amainado, hablemos del tiempo. Han pasado ya algunos días desde que clausuramos la ultima edición de Iberjoya. Y creo que ha llegado el momento de recordarla, de hablar de ella, de enjuiciarla lo más objetivamente posible. Porque las cosas en frío se ven mejor que cuando están en plena ebullición. Unas veces es el ruido el que no nos deja ver las nueces. Y otras veces, un aparente semivacío de operatividad nos puede llevar a conclusiones demasiado prematuras y tendenciosas.

Pasados esos días e inmerso de nuevo en la prosaica actividad diaria, la primera pregunta que me viene a la cabeza es la siguiente: ¿Le dio la espalda el sector a Iberjoya? Creo que fueron muchos los que se hicieron esta misma pregunta allí en Iberjoya, aunque no la expresaran en voz alta. Creo que fueron muchos los que intercambiaron pareceres, los que meditaron y reflexionaron, los que trataron de buscar una explicación a lo que estaba aconteciendo.

Ante determinadas ausencias o inasistencias, uno no puede menos que formularse algunos interrogantes: ¿Cuál ha sido el motivo que les hizo abandonar a la primera de cambio? ¿Fueron las dificultades económicas en la mayoría de los casos? ¿O es que están pidiendo en silencio un cambio de rumbo? ¿Sería ésta su forma de manifestar su desacuerdo? ¿O se trata simplemente de esa desidia o dejadez que tantas veces se adueña de nuestro sector, aguardando pasiva y confiadamente a que lleguen tiempos mejores?

Pues no, no vendrán tiempos mejores así como así. Aquí el azar no funciona. Y, si destruimos la unión, estaremos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Una vez más hay que ser conscientes de que es la unión la que nos hará fuertes, capaces de capear el temporal que nos azota. Donde no hay unión (y aquí parece que comienza a brillar por su ausencia), las energías vitales individuales quedan muy disminuidas. Si cada uno actúa por su lado, es muy probable que nuestro sector pierda totalmente el rumbo.
No nos queramos engañar a nosotros mismos. Nos hace falta un profundo examen de conciencia y un mayor acto de contrición a la hora de reconocer nuestros fallos. Y cuando afirmo esto, no me estoy refiriendo a ningún planteamiento de tipo religioso. Me refiero al día a día de nuestro quehacer existencial. Nos hacen falta esos 5 minutos cada mañana para pararnos a pensar, para no actuar por impulsos primarios y tomar las decisiones sosegadamente antes de lanzarnos a actuar sin más. No podemos salir de casa con la venda en los ojos, lanzados a una carrera que no sabemos por donde va, a donde nos lleva y, por no saber, no sabemos siquiera donde está la meta.

A pesar de lo que ha sucedido en Iberjoya y a la vista de lo que está sucediendo cada día, no quisiera ser pesimista. Pero tampoco puedo ser optimista así sin más. Lo que pretendo es ser realista al máximo. Por eso, desde aquí, desde esta atalaya, quiero aportar mi granito de arena. Apoyado en la experiencia de muchos años de avanzar juntos en los momentos buenos y en los no tan buenos, quiero invitar a todos a una sincera reflexión sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro. El hoy –la crisis galopante que pretende asfixiarnos- lo tenemos aquí y nos enfrentamos a él cada día. ¿El mañana? De nosotros depende. ¡Animo, pues, y manos a la obra!

martes, 20 de enero de 2009

CUANDO LAS CIRCUNSTANCIAS SON NEGATIVAS

Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Y casi siempre interpretamos esas circunstancias como algo externo a nosotros: Sin embargo, yo creo que tienen más importancia las circunstancias que están dentro de nosotros mismos, formando parte de nuestro ser y de nuestro actuar. Son esas –las circunstancias internas- las que forman y conforman nuestra personalidad y condicionan enormemente nuestras actuaciones.

Fijémonos, por ejemplo, en nuestra manera de hablar. Nos contamos historias según la emoción que sentimos. Según sean nuestras emociones, así será en ese momento nuestro lenguaje. Y según sea nuestro lenguaje en un momento concreto, así será nuestro estado emocional. Por eso afirman los psicólogos que la relación entre emoción y lenguaje es bilateral y que entre ambas se puede establecer una concatenación de causa-efecto y de efecto-causa.

También los recuerdos condicionan nuestros comportamientos. Recordamos los buenos y los malos momentos y en base a ellos actuamos. No es que el pasado nos atenace y nos impida reaccionar. Se trata, sencilla y llanamente, de que esas circunstancias que forman parte de nuestra historia, están influyendo en nuestras actuaciones. Y con bastante frecuencia es necesario hacer ímprobos esfuerzos para no dejarnos seducir por ellas. Emprender caminos nuevos exige mucha fuerza de voluntad. De ahí la necesidad que tenemos de hacer planteamientos radicales que nos impulsen a buscar soluciones también radicales.

Y en esto no vale buscar excusas. Excusarse no lleva a ninguna parte. Eso, lo único que hace, es generar inmovilismo. Y mucho más si nos dedicamos a buscar cómplices, asociándonos solamente a aquellos que tienen nuestro mismo pensar y sentir. Crear un frente de negatividad es tirar piedras contra el propio tejado.

Tampoco vale esperar que la tarea innovadora la realicen otros. Hablar de lo que tienen que hacer otros es igualmente desviar el problema. Una vez más hay que recordar aquello de que nadie es imprescindible pero todos somos necesarios. Por eso es tan necesario cooperar, aunando todas las energías positivas del sector. Tenemos que caer en la cuenta de que, si nos sentimos solos, esa circunstancia anímica de la soledad nos hará perder un sinfín de energías potenciales condenándonos a una lucha sin tino.

Por último y como consecuencia de lo anterior, estamos en la necesidad de potenciar al máximo nuestro sentido de grupo. Hoy más que nunca tiene que aparecer patente, tiene que florecer ese orgullo gremial que nos hace avanzar con la cabeza muy alta, convencidos de que nada ni nadie nos va a apartar del camino del triunfo. Sí, hay que utilizar las capacidades de todos para la realidad de cada uno.

Por lo tanto, tomemos conciencia de nuestra dinámica y hagámosla extensiva a los demás. Transmitamos las sensaciones positivas de dentro a fuera. Maximicemos la cooperación. Fomentemos la transversalidad y propongamos siempre dinámicas productivas. Solo estando juntos, solo caminando juntos, solo proyectando el mañana juntos, nos atreveremos a más y seremos capaces de hacer frente a esta trágica y crítica situación que amenaza con engullirnos.

lunes, 12 de enero de 2009

COMPRA-VENTA VIA INTERNET

Según los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (ENE), durante los últimos meses del pasado año las familias españolas redujeron, de forma significativa, el consumo de bienes y servicios. Dicha reducción se puede ver reflejada, por ejemplo, en los niveles de venta de coches o en los volúmenes de facturación obtenidos por el comercio al por menor.

Frente a esta situación de recesión económica, potenciada día a día por la crisis que estamos viviendo, nos encontramos con otro dato de signo completamente distinto. Me refiero a que el consumidor actual utiliza cada vez con más frecuencia la Red. Y lo hace con una doble finalidad. El consumidor actual se vale de la red para estar mejor informado sobre el producto que desea adquirir. Pero también para conseguir mejores precios a la hora de realizar sus compras.

En efecto, Internet ofrece numerosas posibilidades a los clientes. Entre otras ventajas están las promociones, los descuentos y las ofertas. Los usuarios de la Red pueden recibir cómodamente y sin moverse de casa todo lo relacionado con el producto seleccionado que sea de su interés y que se ajuste a su perfil, además de encontrar información detallada sobre el artículo que se desea adquirir.

En la actualidad, el ordenador ha adquirido carta de ciudadanía en la vida diaria de cualquier persona. De ahí que las decisiones de compra de un determinado producto y el canal de comunicación a través del cual el consumidor puede conocer perfectamente el género, el precio y las promociones, adquieran extraordinaria relevancia en nuestro diario devenir empresarial.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que en Internet el marketing cobra una gran importancia a la hora de promocionar las ventas. Co él no solo se consigue una comunicación rápida a través de estos medios sino que se introduce la posibilidad de suscitar una reacción favorable en el consumidor. Esta es la razón por la que la publicidad en la Red se ha disparado en los últimos años y se ha convertido en uno de los mejores vehículos para las empresas que desean dar a conocer y colocar sus productos en el mercado.

El marketing directo tiene como finalidad fundamental captar clientes cada vez mas fieles a los bienes y servicios que se les ofrecen. La fidelización se convierte así en un instrumento clave para promocionar y consolidar las ventas de las empresas. Internet permite que el usuario pueda conocer en profundidad y de primera mano el producto que desea adquirir. Y esto genera un clima de credibilidad y confianza mutuas.

Si a ello le añadimos la utilización de cualquier tipo de incentivos – ya sea un regalo por sorteo o un descuento especial- , estaremos contribuyendo en gran medida a que el producto resulte más atractivo

Sin embargo a nadie se le escapa que, para conseguir estos objetivos y para realizar estas campañas, la tarea publicitaria debe estar realizada por manos expertas y especializadas.. Por eso, si es cierto que cada vez son mas las personas que recurren a la Red para efectuar sus compras, también es cierto que cada vez es mas necesario el recurso a personas competentes y capacitadas para realizar esa necesaria e imprescindible labor de marketing. En este campo, tan singular y específico, no valen improvisaciones. Están condenadas al fracaso.

miércoles, 7 de enero de 2009

EL ARTE DE EMPEZAR

En fechas recientes leí un libro muy interesante. Su título es el que encabeza este artículo: “EL ARTE DE EMPEZAR”. Y, como me sucede casi siempre que leo algo, me vienen a la mente un montón de ideas que pueden resultar aprovechables para nuestro sector. En este caso concreto, la idea que predominaba en mí es esa falta de urgencia que tiene nuestro sector para decidirse a empezar, a recomenzar caminos nuevos.

Solo como ejemplo y para que nos animemos todos en medio de este pesimismo que nos invade, voy a señalar cinco puntos esenciales para empezar:

1º.- Crear algo con sentido, algo que nos transporte a un lugar mejor. Decidamos pues ese algo con sentido. Es nuestro campo concreto seguro que encontramos muchas posibilidades

2.- Crear un mantra ayudará, sin duda, al equipo a avanzar por el camino correcto.

3.- Salgamos de nuestro ostracismo. Pongámonos en marcha y busquemos las herramientas necesarias para el desarrollo de ese proyecto, de esa la idea que nos anda rondando.

4.- Definamos el modelo de negocio, las buenas ideas, las tecnologías apropiadas, el producto que deseamos lanzar, etc. Sin modelo de negocio nuestros proyectos no son nada.

5.- Establezcamos metas. Pongamos disciplina de trabajo para mantener la organización en marcha.

Pienso que estos cinco puntos que vienen a redundar en una misma idea, nos pueden servir para empezar, para echarnos a andar. No olvidemos que lo que llevamos en el corazón, eso es lo que ha de salir. Dejemos las palabras y la fanfarronería. Decidámonos a ser operativos

Debemos tener como meta hacer de nuestro sector, de nuestro mundo joyero, un mundo mejor; un mundo que mejore la calidad del joyero, que enmiende las injusticias y que trate de evitar que se acabe lo bueno que tenemos.

Y no olvidemos que el tiempo apremia. Lo que hagamos ahora tendrá consecuencias de futuro inmediato.

Sabemos por experiencia propia y ajena que nuestro sector es muy vulnerable y que la crisis que nos acucia está produciendo un colapso casi total: la devaluación de los productos actuales, muchos de ellos de origen no joyero, la llegada de inexpertos al sector, el cierre de nuestras fábricas, la importación de mercancía indisciplinadamente, la contención del consumo, los cambio de hábitos en los clientes, etc., etc. Desde hace años hemos estado asumiendo demasiados riesgos y ahora empezamos a sufrir y a pagar las consecuencias…

Y en este campo no podemos minimizar lo que hagan otros sectores. Nuestros problemas son distintos y muy peculiares. Es cierto que tenemos mucho que aprender de otros pero también es cierto que no podemos dedicarnos simplemente a imitarlos. Puede que esas soluciones que para otros resultan válidas, para nuestro sector no sirvan.

No me cabe la menor duda. La solución está en nosotros mismos. No busquemos fuera lo que podemos potenciar dentro. Por eso me pregunto y os pregunto: ¿Hemos hecho planes para capear el temporal? ¿Quien se va a encargar de ponerlos en marcha?

Necesitamos supervisores globales. Hasta dentro de varios años no se recuperará el ritmo normal de ventas, ¿quien sobrevivirá? Recordemos que lo bueno de las crisis es que agudizan el ingenio y ayudan a buscar soluciones más creativas. Pongamos, pues, nuestras las mentes a trabajar sin descanso.

Disponemos de instrumentos muy válidos. Las nuevas tecnologías pueden redimir la crisis. Hay que aprender a vender por internet, a utilizar las nuevas herramientas. Si utilizamos internet con los clientes, seremos más eficaces y abarataremos costes. Creemos redes sociales, fomentemos los blogs.

Decidámonos de una vez. Tenemos que empezar ya. Aquí no se trata de empezar a lo grande sino de acabar siendo grandes. Pensemos a lo grande, sí; pongamos el listón muy alto. Pero no esperemos a tener el proyecto perfecto. Algo bastante bueno ya es suficiente.

Nuestro reto es –debe ser- cambiar el sector joyero. Decidámonos, de una vez por todas a poner, al menos diez veces, mejores cosas y mejores ideas de las que hay. Porque, amigos, si no queremos ser engullidos totalmente por la crisis, tenemos que poner manos a la obra. Hay que capitalizar la pasión, esa pasión ilusionante que ha sido siempre nuestro santo y seña.