Transcurrido el primer mes después de las vacaciones, con una intensa actividad ferial, tal vez excesiva, y después de que nuestro Grupo haya estado presente prácticamente en todas, me veo en la obligación de presentarles una opinión al respecto.
La verdad es que aquí se cumple el dicho de que cada uno habla de la feria según le ha ido, y para gustos... los colores. La tendencia, según mi opinión, es que el mercado ha iniciado una leve mejoría en términos generales, pero el exceso de oferta, y tan variable (hablando de ferias, claro está), me impiden darles porcentajes. Lo que sí me atrevo a decir es que las ferias que se han especializado, que se han preparado y que se están adecuando a los tiempos actuales son las que salen mejor paradas.
Más que vender metros cuadrados
Los requisitos de una feria son algo más que vender metros cuadrados y esperar a que los clientes acudan. En una feria, además de un número de expositores adecuado y coherente, debemos ver líneas, tendencias y poder extraer de ellas cuál es el camino al que se dirige el sector. También es interesante hallar actividades paralelas que nos permitan un análisis más coherente del mercado, que nos ofrezcan elementos para entender a quién y porqué dirigimos nuestro producto. Algunas ferias, no vamos a decir cuales, ya han iniciado este proceder.
Por otro lado, los expositores ya empiezan a saber que antes de ir a una feria hay que prepararse y así obtener resultados. Muchos ya lo están haciendo. Ejemplo de ello es que, durante los días de celebración de Iberjoya, se ha podido ver en Madrid el inicio del despegue de nuestro sector: además del simple hecho de alquilar un espacio y estar presente en el recinto ferial, Madrid se llenó de actos, festejos y acontecimientos que, sin duda, van a redundar en más pedidos y en una mayor fidelización de los clientes. Vender es muy importante, pero fidelizar al cliente para que no nos abandone y hacer negocios juntos (proveedor-cliente) es lo deseado.
