Cuando la situación es crítica y hay que echar el cierre del negocio, llegan los disgustos: depresión, sentimientos de culpabilidad, lamentaciones, rupturas familiares...
Hablamos mucho de las cifras de parados acogidos a las listas del INEM, pero también el empresario y el autónomo se quedan sin trabajo, y con ello llega la soledad. La depresión propia y la presión social se apoderan en muchos casos de estos emprendedores que han sido y quieren seguir siéndolo.
Detrás de cada negocio o empresa fracasada se esconde un drama, pero tenemos que buscar salidas airosas y no deprimirnos; siempre hay alguien capaz de dar la vuelta a la tortilla y pasarla por los dos lados.
Lo leía en la revista de AENOR hace unos días. Leopoldo Abadía, experimentado conocedor de la política empresarial, está a punto de sacar un nuevo libro que se titula “¿Qué hace una persona como tú en una crisis como ésta?”, porque para este ex profesor y cofundador de IESE, la verdadera pregunta que debemos hacernos es “¿qué estoy haciendo para salir de la crisis?”
Aseguran los expertos que más de un 60% de los emprendedores abatidos por una crisis son capaces de reemprender un nuevo rumbo y crear un nuevo negocio, gentes con más de 50 años con mucha experiencia y toda una vida empresarial a sus espaldas.
Estamos en el momento de reencajar las piezas a la espera de un resurgimiento económico. Y hay noticias que comienzan a levantarnos la moral, como el hecho de que por primera vez en tres años la economía catalana haya sido capaz de crear más empresas de las que cierra. Estamos hablando de sólo un 0,4% de creación neta de nuevos negocios para el segundo trimestre del año, pero el dato es sumamente alentador.
Los joyeros estamos viendo como el esfuerzo de toda una vida se nos va de las manos, y en muchos casos sin poder hacer nada. Estamos haciendo esfuerzos titánicos que en muchos casos empiezan a durar demasiado, pero no debemos desfallecer, el de al lado no está mejor. Ni cruzarnos de brazos porque mal de muchos consuelo de… No perdamos la ilusión, esta no tiene edad para el emprendedor. La confianza en nosotros mismos debe seguir.
Toca cambiar el chip, toca reír y dejar de llorar. Toca emprender el rumbo de la era actual. La revolución industrial de los 60 ya queda atrás. Ahora está la revolución tecnológica del 2010 y, no me cansaré de decirlo, llegó para quedarse, no está de paso, y el joyero no ha de mirar para otro lado.
Hablamos mucho de las cifras de parados acogidos a las listas del INEM, pero también el empresario y el autónomo se quedan sin trabajo, y con ello llega la soledad. La depresión propia y la presión social se apoderan en muchos casos de estos emprendedores que han sido y quieren seguir siéndolo.
Detrás de cada negocio o empresa fracasada se esconde un drama, pero tenemos que buscar salidas airosas y no deprimirnos; siempre hay alguien capaz de dar la vuelta a la tortilla y pasarla por los dos lados.
Lo leía en la revista de AENOR hace unos días. Leopoldo Abadía, experimentado conocedor de la política empresarial, está a punto de sacar un nuevo libro que se titula “¿Qué hace una persona como tú en una crisis como ésta?”, porque para este ex profesor y cofundador de IESE, la verdadera pregunta que debemos hacernos es “¿qué estoy haciendo para salir de la crisis?”
Aseguran los expertos que más de un 60% de los emprendedores abatidos por una crisis son capaces de reemprender un nuevo rumbo y crear un nuevo negocio, gentes con más de 50 años con mucha experiencia y toda una vida empresarial a sus espaldas.
Estamos en el momento de reencajar las piezas a la espera de un resurgimiento económico. Y hay noticias que comienzan a levantarnos la moral, como el hecho de que por primera vez en tres años la economía catalana haya sido capaz de crear más empresas de las que cierra. Estamos hablando de sólo un 0,4% de creación neta de nuevos negocios para el segundo trimestre del año, pero el dato es sumamente alentador.
Los joyeros estamos viendo como el esfuerzo de toda una vida se nos va de las manos, y en muchos casos sin poder hacer nada. Estamos haciendo esfuerzos titánicos que en muchos casos empiezan a durar demasiado, pero no debemos desfallecer, el de al lado no está mejor. Ni cruzarnos de brazos porque mal de muchos consuelo de… No perdamos la ilusión, esta no tiene edad para el emprendedor. La confianza en nosotros mismos debe seguir.
Toca cambiar el chip, toca reír y dejar de llorar. Toca emprender el rumbo de la era actual. La revolución industrial de los 60 ya queda atrás. Ahora está la revolución tecnológica del 2010 y, no me cansaré de decirlo, llegó para quedarse, no está de paso, y el joyero no ha de mirar para otro lado.
