El tiempo vuela, huye, avanza a pasos agigantados. Ayer era invierno, invierno crudo y duro, con sus largas noches de sombras y algún resquicio soleado de esperanza. Ahora ya estamos en primavera, con sus ramilletes de flores, anticipo de luces deslumbrantes y presagio de frutos ubérrimos.
Esto que acontece en el devenir del cosmos, ¿acontece también en nuestro sector? Tengo la sensación de que no. Tengo la sensación de que para nosotros todavía no ha llegado la primavera. Tengo la sensación de que continuamos en pleno invierno, adormecidos por ese frío gélido que nos impide salir de nuestro letargo y avanzar con renovadas ilusiones.
Miremos a nuestro entorno y mirémonos a nosotros mismos. ¿Qué vemos? ¿Qué realidad descubrimos?. Sin dejarnos llevar por el pesimismo, tenemos que llegar a la conclusión de que la primavera, esa primavera florida augurando mejores frutos, está todavía muy lejos. Para llegar a ella o para que ella venga a nosotros, es necesario dar muchos pasos.
En primer lugar, yo diría que se precisan establecimientos más creativos. Debemos ser conscientes de que, cuando hay recesión, la marca adquiere mayor valor que nunca. Por eso a las tiendas bien posicionadas se les presenta la oportunidad de crecer y de hacerse con una gran cuota de mercado.
En este sentido, hay quien se atreve a afirmar que más de un 25% de la elección de un establecimiento con respecto a otro depende de la marca o marcas que exhiba. Cuando estamos en épocas de descenso de ventas, triunfan las marcas con proposición de éxito. ¿Por qué? Porque las marcas de éxito son capaces de adaptarse mejor a los cambios y de lograr la fidelidad del consumidor. Ahí tenemos varios ejemplos: Louis Vuitton está a la cabeza de las marcas mejor valoradas; la segunda es Gucci; la tercera, Chanel
Pero, además, tenemos que concienciarnos de que de esta crisis nadie saldrá indemne. Todos saldremos afectados y todos tendremos que hacer frente a sus consecuencias. Debido a la crisis, el consumidor esta alterando sus hábitos de compra. Las actitudes conservadoras ya no son suficientes para convencer al consumidor. Por eso hay que roturar otras sendas, abrir nuevas vías de comunicación y lanzarse hacia adelante sin miedos ni temores.
Se está comprobando que, algunas de las grandes marcas temen irse a China. Estudios realizados afirman que a un 66% de los consumidores les produce inseguridad el “made in China “. ¿No nos dice nada ese dato? ¿No nos ayuda a abrir los ojos? ¿No nos está indicando el camino que no debemos seguir aunque a primera vista se nos presente como deslumbrante y con un enorme abaratamiento de costes?
Frente a la deslocalización, frente a esa huida hacia paraísos que se nos antojan artificiales, en nuestro sector muy pronto se empezará a valorar a los talleres, a esos talleres que sean capaces de transmitir el valor artesanal.
En otros sectores esta crisis esta llevando al cliente al consumo de marcas blancas, es decir a marcas del distribuidor. A esto es a lo que nos lleva el pensamiento del ahorro. Aquí entra la óptica de lo que me puedo permitir y lo que no.
Nuestro sector es totalmente distinto. Sus parámetros se mueven por otras coordenadas. Aquí no funciona eso de las marcas blancas. Hay que ir a las auténticas, a las originales, a las artesanas, a las que son fruto de un buen hacer y un mejor comercializar.
Me lo garantizaban el otro día y creo que tenían razón. Un grupo de expertos en el tema me aseguraba que hoy en nuestro sector hay una imperiosa necesidad en la joyería con oro de productos que resulten asequibles. Y quien dice oro, dice otros materiales similares que no ofrezcan gato por liebre.
¿Será ese el anticipo de la primavera? Ojalá así sea.
Esto que acontece en el devenir del cosmos, ¿acontece también en nuestro sector? Tengo la sensación de que no. Tengo la sensación de que para nosotros todavía no ha llegado la primavera. Tengo la sensación de que continuamos en pleno invierno, adormecidos por ese frío gélido que nos impide salir de nuestro letargo y avanzar con renovadas ilusiones.
Miremos a nuestro entorno y mirémonos a nosotros mismos. ¿Qué vemos? ¿Qué realidad descubrimos?. Sin dejarnos llevar por el pesimismo, tenemos que llegar a la conclusión de que la primavera, esa primavera florida augurando mejores frutos, está todavía muy lejos. Para llegar a ella o para que ella venga a nosotros, es necesario dar muchos pasos.
En primer lugar, yo diría que se precisan establecimientos más creativos. Debemos ser conscientes de que, cuando hay recesión, la marca adquiere mayor valor que nunca. Por eso a las tiendas bien posicionadas se les presenta la oportunidad de crecer y de hacerse con una gran cuota de mercado.
En este sentido, hay quien se atreve a afirmar que más de un 25% de la elección de un establecimiento con respecto a otro depende de la marca o marcas que exhiba. Cuando estamos en épocas de descenso de ventas, triunfan las marcas con proposición de éxito. ¿Por qué? Porque las marcas de éxito son capaces de adaptarse mejor a los cambios y de lograr la fidelidad del consumidor. Ahí tenemos varios ejemplos: Louis Vuitton está a la cabeza de las marcas mejor valoradas; la segunda es Gucci; la tercera, Chanel
Pero, además, tenemos que concienciarnos de que de esta crisis nadie saldrá indemne. Todos saldremos afectados y todos tendremos que hacer frente a sus consecuencias. Debido a la crisis, el consumidor esta alterando sus hábitos de compra. Las actitudes conservadoras ya no son suficientes para convencer al consumidor. Por eso hay que roturar otras sendas, abrir nuevas vías de comunicación y lanzarse hacia adelante sin miedos ni temores.
Se está comprobando que, algunas de las grandes marcas temen irse a China. Estudios realizados afirman que a un 66% de los consumidores les produce inseguridad el “made in China “. ¿No nos dice nada ese dato? ¿No nos ayuda a abrir los ojos? ¿No nos está indicando el camino que no debemos seguir aunque a primera vista se nos presente como deslumbrante y con un enorme abaratamiento de costes?
Frente a la deslocalización, frente a esa huida hacia paraísos que se nos antojan artificiales, en nuestro sector muy pronto se empezará a valorar a los talleres, a esos talleres que sean capaces de transmitir el valor artesanal.
En otros sectores esta crisis esta llevando al cliente al consumo de marcas blancas, es decir a marcas del distribuidor. A esto es a lo que nos lleva el pensamiento del ahorro. Aquí entra la óptica de lo que me puedo permitir y lo que no.
Nuestro sector es totalmente distinto. Sus parámetros se mueven por otras coordenadas. Aquí no funciona eso de las marcas blancas. Hay que ir a las auténticas, a las originales, a las artesanas, a las que son fruto de un buen hacer y un mejor comercializar.
Me lo garantizaban el otro día y creo que tenían razón. Un grupo de expertos en el tema me aseguraba que hoy en nuestro sector hay una imperiosa necesidad en la joyería con oro de productos que resulten asequibles. Y quien dice oro, dice otros materiales similares que no ofrezcan gato por liebre.
¿Será ese el anticipo de la primavera? Ojalá así sea.
