viernes, 28 de diciembre de 2007

CAMBIAMOS...

Tras haber rebasado orgulloso el número 100, el periódico Contraste ha decidido cambiar para ofrecer a sus lectores, nuestros lectores, un diseño diferente que esperamos favorezca su lectura.
Con este nuevo diseño llega también una reorganización de sus contenidos. A la sección clásica de Primera Línea se suman tres nuevas secciones: Nacional, Internacional y Asociaciones, con las que esperamos compartimentar mejor la información para hacerla más accesible y más fácil de hallar. Les siguen Opinión, el apartado destinado a las Ferias y el bloque de Empresas. Surge la sección Mercados, también nueva, precedida por Diseño y Mundo Docente. Finalmente, el periódico se cierra con un bloque para dar cabida al universo del celuloide, las celebrities, etc. que por una causa u otra tienen relación con el sector, y nuestro clásico horóscopo y la sección La Joya y el Cine.
En general, y centrándonos en la imagen, el periódico se ha liberado de lo anecdótico para ofrecerse más claro, más directo y más cercano al profesional. Se trata de adaptarse a las nuevas expectativas que propician los tiempos en constante desarrollo. Pero aunque evolucionemos, el espíritu permanece. El mismo espíritu de servicio que nos anima día a día a buscar y concentrar todas aquellas informaciones que pueden ser de utilidad para el profesional y su negocio.

Desde esta tribuna volvemos a animar a nuestros lectores a participar en los contenidos de Contraste. Sus páginas están abiertas a informar, pero también a expresar el sentir y la opinión del sector. Porque queremos ir construyendo el futuro de nuestro medio con un colectivo activo que haga uso de este foro siempre que lo considere necesario. La voz de Contraste es la voz de todos sus lectores.

martes, 11 de diciembre de 2007

FABULANDO…

Cuando se acerca la Navidad, todos tenemos tendencia a revivir recuerdos y sentimientos de nuestra infancia. Recuerdos y sentimientos que nos ayudan a profundizar en las vivencias de un tiempo que ya no volverá. Sentimientos y recuerdos que, si los sabemos personalizar en nuestra propia existencia diaria, nos transmiten fuerzas para proyectarnos hacia un mañana mejor
¿Quién no se acuerda de su tiempo en la escuela? ¿Quién de nosotros no se deleitó en su niñez y en la adolescencia leyendo esas narraciones cortas, llamadas fábulas? Pues bien, Esopo subraya en una de sus famosísimas fábulas la importancia que tiene nuestro trabajo. ¿Quieres que la recordemos ahora aquí juntos? Más o menos, dice así:
Resulta que un granjero estaba a punto de morir. Y, antes de abandonar este mundo, decidió comunicar a sus hijos un importante secreto. Los llamó y les dijo:
-Hijos míos, voy a morir dentro de muy poco. Por eso os quiero confiar ahora un secreto muy importante. Debéis saber que en mi viñedo hay un tesoro oculto. Cavad en la viña y lo encontraréis.
A los pocos días el padre falleció. Una vez finalizados los ritos funerarios, los hijos se dispusieron a buscar el tesoro que supuestamente estaba enterrado en la viña. Fueron rápidamente, empuñaron la azada y el rastrillo, y removieron una y otra vez el terreno. Pero, por más que lo intentaron, no encontraron nada.
Tristes y desilusionados, regresaron a casa y siguieron su vida dedicados a las tareas de siempre. Sin embargo, las viñas, con la tierra removida, produjeron una cosecha como jamás se había visto en aquella comarca.
La moraleja era y es fácil de encontrar: “No hay tesoro sin esfuerzo”. “No hay triunfo sin trabajo”. “El que algo quiere, algo le cuesta”. Éstas y otras expresiones similares vienen a indicar una realidad que no tiene vuelta de hoja
Se suele decir que “todo esfuerzo es un éxito”. ¿Por qué? Porque nunca hay esfuerzos inútiles. Porque el esfuerzo es siempre productivo. Porque los éxitos no brotan por generación espontánea… Ya lo decía Cervantes: “No se cogen las truchas con las bragas enjutas”.Capital sin quiebras
Otro fabulista, Jean de la Fontaine, afirmó que el trabajo es el único capital que no está sujeto a quiebras. El trabajo lleva en sí mismo su propia recompensa. Se trata de una recompensa misteriosa pero muy real. La persona que trabaja con cabeza y corazón, que desempeña su tarea a conciencia, nunca se sentirá desgraciada. Podrá alcanzar más o menos éxitos. Podrá, incluso, sufrir fracasos estrepitosos. Pero nunca experimentará el vacío existencial. Siempre encontrará fuerzas para seguir en la brecha y emprender nuevos rumbos. ¿No dicen que el aburrimiento y el fracaso han entrado en el mundo por la puerta de la pereza? Por eso el trabajo y esfuerzo deben ser una constante en nuestra vida. Sin ellos estamos condenados al más estrepitoso de los fracasos. El trabajo y el esfuerzo no solo constituyen un antídoto contra la resignación y el aburrimiento. Unidos al tesón y a la constancia, son capaces de vencer esa apática resignación que tantas veces se apodera de nosotros. No esperemos, pues, que vengan otros a sacarnos las castañas del fuego. Pongamos los medios a nuestro alcance. Y sólo después de comprometernos seriamente a trabajar sin descanso, recurramos también a papá Noel y a los Reyes Magos en busca de éxitos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Y YA SON 100

Con el actual número de Contraste cumplimos 100 ediciones con orgullo. Y decimos con orgullo porque afortunadamente, en estos años de servicio al sector, no nos ha faltado la complicidad de nuestros lectores. Lectores que, en definitiva, sustentan a éste o a cualquier periódico. Gracias a usted, a cada lector, que halla en estas páginas información de utilidad, toma sentido la edición de cualquier publicación, y en especial la de ésta.

Volviendo la vista atrás, el equipo de Contraste aún recuerda las dificultades de los inicios, propiciadas especialmente por falta de una cultura de interactividad. Contraste tuvo que hacerse herramienta útil del sector, pero también el lector necesitó aprender a sacar partido de él. Como dos personas, que, cuando se conocen, dudan al principio entre ellas, y necesitan tiempo y hechos para entablar una relación sólida, así ocurrió entre Contraste y el sector. El tiempo nos ha permitido ganar confianza, y con ella capacidad para responder a las necesidades específicas del lector profesional.

Y al ir ganando confianza también hemos ido creciendo, y generando nuevas herramientas (como ocurre con la versión digital de Contraste) y preocupándonos por ampliar el servicio prestado que básicamente responde a una primitiva necesidad, la de comunicar.

Este número 100 marca un nuevo comienzo. Somos la publicación mensual pionera en el sector, y ello nos da ventajas pero también responsabilidades. Iniciamos una etapa de consolidación, aunque en ella no faltan los retos, y el principal es ir proporcionando las pautas que nos permitan la comprensión de la realidad de un mercado cada vez más cambiante. Y para ello, necesitamos más que nunca vuestra complicidad, estimados lectores.

lunes, 19 de noviembre de 2007

UNA DISYUNTIVA

Me sucedió el otro día. Buscando un libro concreto en mi biblioteca, fui a poner los ojos en otro que no buscaba. Era de Cervantes. Lo tomé en mis manos y me puse a releerlo un poco, sin poner mucho interés en lo que estaba leyendo. De repente, una frase me llamó la atención. Más o menos, venía a decir que, si no nos domina la pereza y la ociosidad, no hay ningún camino que no nos conduzca a la meta. Pues bien, este pensamiento cervantino me hizo recordar aquel conocido refrán que afirma que "todos los caminos llevan a Roma". Y así, dándole vueltas al tema, traté de sacar algunas conclusiones que pudiesen resultar de utilidad. No es que eso sea la panacea que todo lo cura. Pero puede ayudarnos a avanzar. Claro que, para eso, debemos comenzar por delimitar cuál es nuestra meta, a dónde queremos llegar, cuáles son nuestros objetivos; en una palabra, cuál es nuestra Roma concreta. Porque, si no sabes a dónde quieres ir, ¿cómo vas a saber el camino?

Una vez que tengas claro tu objetivo empresarial, es el momento de analizar cuál es el camino más apropiado. Aunque en principio y objetivamente todos puedan resultar válidos, unos serán más fáciles, más rápidos y más transitables que otros. De ahí la necesidad de analizar desapasionadamente sus pros y sus contras para poder escoger sin riesgo a equivocarse.

Vencer la pereza y la ociosidad
Elegido el mejor camino para poder alcanzar el objetivo soñado, es el momento de ponerse a andar. No vale eso de quedarse con los brazos cruzados contemplando como avanzan los otros o lamentándose de la propia coyuntura. Para empezar, hay que vencer la pereza y la ociosidad. Pero también hay que salir del ostracismo y de la monotonía. Nadie puede ni debe ser esclavo de su identidad. Cuando surge una posibilidad nueva, hay que saber aprovecharla. Si queremos llegar antes a la meta, es necesario saber cambiar a tiempo. De lo contrario, nos exponemos a que otros nos ganen la delantera.

En un mundo globalizado, en una sociedad corporativa y gremial como la nuestra, o cambias o te cambian. Es cierto que hoy hay más oportunidades que nunca y más posibilidades que en otra época. Pero también se corren más riesgos y es necesario afrontar más peligros. Las cosas cambian a tal velocidad que podemos quedar fuera de juego si no actualizamos nuestra situación, nuestros conocimientos.

A hacer camino
Los retos que se nos presentan a la vista, los escollos que tenemos que superar en el camino, son cada día mayores y más variados. De ahí esa necesidad ineludible de decisión, de arranque, de ímpetu, de poner en operatividad todas nuestras energías vitales y todas nuestras potencionalidades comerciales. Tenemos que lidiar con consumidores más formados e informados. Y si nos limitamos a hacer las cosas como las hemos hecho hasta ahora, sólo llegaremos a conseguir lo que tenemos actualmente.

No nos durmanos en los laureles. Pero tampoco claudiquemos o arrojemos la toalla, sin más. No nos cansemos ni desesperemos. No nos dejemos invadir ni por la apatía ni por la desesperación. No hagamos de nuestra vida una rebeldía incontrolada ni tratemos de dar coces contra el aguijón. Saquemos el valor de dentro de nosotros mismos. Busquemos nuestro camino. Y pongámonos ya a caminar, a hacer el camino, avanzando juntos en esa dirección que nos lleve a alcanzar la meta soñada. El esfuerzo habrá merecido la pena.

lunes, 29 de octubre de 2007

SALIR FUERA

Explicaba a este periódico Mónica Martínez, de la firma Dámaso Martínez, que salir fuera “es duro, porque nadie te regala nada”. Tan duro que sólo unos pocos se atreven a dar el decisivo paso. Y de hecho Dámaso Martínez era una de las sólo cuatro empresas joyeras españolas que se atrevieron a mostrar la cara con orgullo entre la mastodóntica oferta de los italianos en Vicenza.

Bien por ellos y por todos los que, una vez bien definido su producto, tienen el valor de salir al ruedo internacional para echar un capote al mercado. Nos consta que muchos de nuestros profesionales del sector han vivido multitud de aventuras, algunas agradables y otras no tanto, en esta peripecia. Porque los principios siempre son difíciles, pero también tienen algo de encanto amateur que gusta rememorar cuando ya existe una apuesta profesional consolidada.

A la hora de emprender la aventura de la exportación, existen claves que ayudan a obtener resultados exitosos. Entre ellas la diferenciación. Si quieres que alguien se fije en ti, has de tener algo que marque diferencias. Y esta tarea resulta complicada de afrontar dada la competitividad existente.

Está visto que la oferta española, al igual que la del resto de la Comunidad Europea, tiene cada vez más difícil competir por precios. Ya lo constataba el interesante Plan Estratégico elaborado para la joyería cordobesa. Es necesaria una profesionalización que vehicule a la empresa bajo los criterios, no sólo de la calidad, sino también de la innovación creativa. Creatividad a todos los niveles, lo que exige también formación en todos los ámbitos. Si logramos esto, seguro que tendremos para ofrecer un producto bien diferenciado y que se abrirá camino en cualquier mercado.

sábado, 13 de octubre de 2007

REFLEXIONES PARA ANDAR POR CASA (DESPUÉS DE UN EVENTO FERIAL)

Se dice que tras la tormenta llega la calma. Y generalmente suele ser verdad. También se dice -y también suele ser verdad- que, a cierta distancia en el tiempo o en el espacio, se suelen ver mejor las cosas y se puede analizar mejor la realidad. Por eso, pasados ya unos días desde la finalización de la última edición de Iberjoya, nos toca ahora reflexionar, aunque sea de forma somera.

Hay que comenzar diciendo que esperábamos con gran impaciencia esta edición. Había motivos para ello: unas fechas idóneas, una necesidad imperiosa de saber lo que acontecía con el sector después de un parón casi histórico en las ventas, unas nuevas instalaciones, unos cambios de stands de cada expositor… Demasiadas expectativas, tal vez, para los tiempos en que vivimos.

Y lo que suele acontecer en estos casos es que un nuevo escenario casi siempre provoca despistes y, sobre todo, en nuevas instalaciones con lo que todos sabemos que eso conlleva. A pesar de que la gente sigue siendo poco aficionada a leer, hay que reconocer que la información tal vez fue lo mejor. ¿Los clientes o detallistas? Unos que no llegaron. Otros, por no leer, se despistaron. Nos consta que algunos fueron al pabellón anterior. Sin embargo y a pesar de todo, un importante número sí ha acudido al sitio adecuado.

Se trataba de una primera convocatoria y casi siempre es difícil encajar todas las piezas y consolidarlas en tan poco tiempo. Una obra nueva y de esta envergadura trae consigo infinidad de detalles que deben ser pulidos y debidamente adecuados. Casi nada respondió al 100% de las necesidades previstas. Y no digamos, de las imprevistas; muchas de ellas originadas por circunstancias ajenas como, por ejemplo, unos montadores de stands que por primera vez acudían a las nuevas instalaciones.

A la vista de lo acontecido, uno no puede menos que formularse determinadas preguntas a las que urge dar respuesta: ¿Qué está pasando en nuestro sector? ¿Vivimos en una crisis permanente o en un estado de ansiedad y lamento cotidiano?

Hace algunos años teníamos varias ferias que considerábamos importantes: Ahora sólo nos queda una y con dos ediciones de dimensiones importantes y que se nos antojan necesarias. La feria es una herramienta en nuestro trabajo. Y ¿qué hacemos cuando una herramienta no cumple las funciones para las que fue creada o no se adecua a las necesidades de los tiempos actuales? Tratamos de arreglarla; no la destruimos. Si nos quedamos sin herramientas que nos ayuden a realizar mejor nuestro trabajo diario, ¿cómo lo vamos a desempeñar? Esto va a propósito de las quejas que se han oído durante la feria y que día a día llegaron a nuestra redacción.

Tal vez haya motivos para el enfado. Pero… ¿hasta el extremo de destruirlo todo en lugar detractar de reconstruir y subsanar los fallos? ¿No será conveniente contrastar las quejas del último día de feria de un pabellón con las felicitaciones del día anterior del otro? Sí, porque el día 16 a última hora se felicitó a la dirección de Iberjoya por el logro alcanzado en el cambio de fechas de la edición de enero pasándola al mes siguiente. Y esto se logró tras haber consensuado con distintos estamentos del sector y negociando con los expositores fechas que no coincidan con otros eventos importantes y que sean idóneas para la venta en nuestro país. La organización de la feria pudo hacerlas posibles debido a la creación de nuevos recintos.

No se pretende dar lecciones de comportamiento a nadie ni buscar excusas. Pero sí se llama a la cordura, a la sensatez, a una forma más coherente de conseguir el objetivo común del sector y que no es otro que adecuar las herramientas feriales a la necesidad de cada momento. ¿Conformismos? Los justos. ¿Reclamaciones? Las necesarias. ¿Fórmulas? Las apropiadas. Dicen que lo escrito, escrito está y es verdad; las palabras se las lleva el viento. Tenemos que ser amos de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras.

No lo olvidemos, la unión hace la fuerza. Gracias a esa unión la primera feria del próximo año se va a celebrar a mediados de febrero, a pesar de que el sector no esté de acuerdo al 100%, pero sí la mayoría cualificada.

Me consta que la organización de la feria está realizando esfuerzos extraordinarios que con otras ferias de otros sectores no se hacen, tanto en comunicación y promoción, como en presentación de tendencias, desfiles, etc., Pero necesita saber, necesita que se le comuniquen e indiquen cuales son las necesidades en cada momento. ¡Ánimo, pues!. Y a seguir en la brecha. De los errores también se aprende. No en vano la historia es maestra de la vida.

domingo, 30 de septiembre de 2007

EL FENÓMENO FERIAL

Posiblemente el sector joyero sea uno de los más atípicos del mundo en lo que se refiere al fenómeno ferial. El calendario de este mes de septiembre llega incluso a límites kafkianos sobrepasando la veintena de ferias en todo el mundo que pueden ser de interés para el profesional. Reino Unido, Hong Kong, Polonia, Francia, España, Italia... La enumeración completa llegaría a dejarnos sin espacio en este editorial. Para alguien ajeno al sector, la explicación de esta multiplicidad de oferta ferial podría tener su razón de ser en acercar al cliente local el producto de temporada, pero una visión más detallada de cada una de ellas nos permite corroborar, al momento, su carácter internacional. Pero no sólo eso, como es lógico también está la coincidencia en fechas. Coinciden Londres y Birmingham; Polonia, Milán y Alemania; Madrid, Vicenza y París; Tailandia y Portugal...

Cada año volvemos a recordar esta saturación de citas, situación un tanto incongruente con la idiosincrasia del sector. No son muchas las empresas que poseen la capacidad de multiplicarse de esta forma a la hora de exponer sus novedades, ni tampoco tantos los clientes que pueden permitirse el lujo de destinar un mes exclusivamente a conocer las novedades que se distribuyen erráticamente por todo el planeta, y aún así sin otro remedio que elegir destino.

Al menos, lo que sí podemos afirmar es que no hay mejor mes que éste para medir la temperatura del sector. En 30 días, obtendremos la información necesaria para valorar en qué momento se halla el mercado joyero-relojero y cuáles son las zonas más dinámicos al respecto. Así que, pasado septiembre y su apretada agenda, podremos ir vislumbrando las claves de la nueva temporada.

sábado, 22 de septiembre de 2007

NUESTRA INTERNACIONALIZACIÓN

El Grupo Duplex está considerado como el primer grupo editorial del sector joyero-relojero español y uno de los primeros del mundo. Hasta hace algunos años las labores eran las tradicionales: la publicidad pura y dura y las publicaciones específicas. Hoy comienza a ser conocido por ser también una de las mejores empresas en el área de la tecnología y las nuevas comunicaciones. Está dotado de los elementos necesarios que le capacitan para ofrecer soportes de todo tipo y a medida, según las exigencias del momento y las necesidades de cada empresa. Por eso podemos afirmar rotundamente, sin soberbia altanera pero con orgullo realista, que se está consolidando en ser un centro de servicios integrales de conocido prestigio, también a nivel internacional.

El Grupo Duplex siempre se ha caracterizado por crear e innovar fórmulas de venta, de comunicación, de información. Se inició tratando de descubrir mercados nuevos, utilizando fórmulas inversas, especialmente en el mundo árabe. Los veteranos del sector saben muy bien de lo que estamos hablando. Pero los tiempos han ido pasando muy de prisa. Ahora ha llegado otra etapa y en ella estamos inmersos. Estamos en una privilegiada posición y de ella tenemos que saber sacar partido. Sólo pedimos su ayuda para poder afianzar y consolidar esa velocidad máxima que el momento presente requiere y demanda. No les pedimos que estudien informática. La cosa es mucho más sencilla. Basta con que se conecten a la red, que abran un correo electrónico y nos lo comuniquen. Simplemente con eso agilizarán la información al instante y de una manera asombrosamente eficaz.

Propuestas de intercomunicación
En la actualidad nuestro mayor peso recae en España. Pero podemos afirmar con sano orgullo que el mercado mundial ya es consciente de nuestra existencia y que se está haciendo eco de nuestra vigorosa realidad. De ahí su interés por contactar con nosotros y las propuestas de intercomunicación que estamos recibiendo a diario. Estos contactos internacionales hacen que nuestros planes más inmediatos vayan orientados hacia la creación de alianzas internacionales, tan necesarias e imprescindibles para aunar fuerzas y esfuerzos. Fruto de ello es el primer acuerdo con el mejor anuario de relojería mundial UHREN que desde ahora formará parte de otra de las publicaciones en castellano del Grupo Duplex. Estas alianzas y otras muchas que tenemos en estudio van a permitir extraordinarios intercambios de productos de los que ustedes serán los más beneficiados.

Una de las principales vocaciones del Grupo Duplex es la de propiciar la máxima cercanía entre todos los componentes del sector joyero-relojero español y mundial. De ahí que algunas de las publicaciones que llegan a sus manos, estén dirigidas única y exclusivamente a los profesionales. Pero somos conscientes de que esto no es suficiente. La prensa profesional se enfrenta a grandes retos. La inversión publicitaria crece y ha de crecer mucho más. Por eso pretendemos ofrecer nuevos cauces, roturar nuevas vías, abrir nuevas sendas.

Pero claro, para que resulten eficaces, necesitamos las opiniones de cada uno de ustedes. Son ustedes los que nos pueden poner al corriente, haciéndonos saber y compartiendo con nosotros los logros y los fracasos. Somos un colectivo. Navegamos en el mismo barco. La individualidad tiene que tender a desaparecer. Sólo si navegamos juntos, aunando esfuerzos, podemos arribar al puerto soñado. La globalización es ya un hecho y para nosotros también.

jueves, 2 de agosto de 2007

LA INELUDIBLE NECESIDAD DE NO PERDER EL TREN

Si sólo analizamos la realidad de forma somera y superficial, podemos llegar a la falsa conclusión de que estamos viviendo en el país de las maravillas. ¿Por qué? Porque todo parece funcionar a la perfección. Veamos algunos detalles: todo funciona con el Low Cost, con el Outlet, con las rebajas, con los descuentos. Sí, parece que con estos sistemas de venta todo funciona. Sin ellos, el sector se para, se detiene, se anquilosa. Por eso conviene preguntarnos si está ahí la panacea para todos nuestros males.

Llevamos unos meses que dicen algunos que mejor no hubieran existido, que mejor hacer un borrón y cuenta nueva. ¿Y qué va a pasar en los meses sucesivos? ¿Es que nuestro sector se ha de acostumbrar a trabajar los meses de fin de año y descansar el resto?

Hace tiempo se predijo que el dinero del joyero-relojero lo iban a ganar los de fuera, los de las marcas de moda. Y parece que hay que darles la razón a los que hacían esa afirmación. Algo de eso está ya sucediendo. Sin embargo, ahí no está todo el meollo del problema. Es necesario tener en cuenta y añadir otras dimensiones no menos importantes que obligan a nuestros detallistas a prepararse para el reto que se les avecina.

Primero pusimos pegas a las grandes superficies; luego a los bancos; más tarde a la venta ambulante o por catálogo; ahora a las ventas por internet, etc., etc. ¿En qué nos vamos a fijar en el futuro? ¿Qué disculpas vamos a buscar? ¿En que las tiendas de ropa vendan joyas y relojes? No seamos papanatas ilusos ni conformistas resignados.

Un proceso de reencarnación
Es hora de que empecemos a poner las barbas a remojar. Porque nuestro sector no está muerto: simplemente está sufriendo una reencarnación. Y todos somos actores en ella. No somos solamente sufridores pasivos. ¿A qué esperamos los cerca de treinta mil profesionales que desde hace siglos nos llamamos joyeros o relojeros?

Vivimos la era de tarifas planas, del coste ajustado o económico, de los mensajes publicitarios que sin duda calan en el cliente actual. Pero no podemos engañar ni podemos dejarnos engañar. La publicidad ha de ser verdad: no puede inducir a error a los receptores de los mensajes. Las marcas ofrecen y ofertan garantía; dan seguridad y confianza en el cliente. Y eso es muy bueno, está muy bien. Pero, ¿es suficiente?

En el sector la marca blanca, el oro o los diamantes por su valor han dejado de ser punto primordial. Falta la garantía del fabricante. Falta el paraguas de la marca que lo promocione o del establecimiento que lo venda. Todos sabemos que las garantías las pueden aportar las marcas del producto o el establecimiento que lo vende. Y si son de los dos, con mayor seguridad.

No quiero ser dramático pero aquí también llegó la globalización y nos está pillando a muchos con el paso cambiado. Tenemos que saber que todo cambio trae ventajas e inconvenientes, riesgos y oportunidades. Pero lo que está claro es que al que se para en medio de la vía, lo atropellan. El que no se sube a la alta velocidad, no llega a tiempo. Y el que no adecua sus herramientas y formas de trabajo, se va a quedar descolgado. Dejémonos pues de lamentaciones. No esperemos a que nos atropellen.

lunes, 18 de junio de 2007

MENSAJE A LOS DETALLISTAS

No pretendo alarmar ni cansar. Tampoco pretendo aburrir o hacer perder el tiempo. Simplemente quiero ser realista y ayudar a reflexionar, aportando desde aquí mi granito de arena. Con eso me doy por satisfecho. Tenemos que darnos cuenta de que las reglas del juego han cambiado. Hoy la libertad de mercado es enorme y las fórmulas ya no son las que eran. Y la solución no consiste en pataletas sectoriales, ni en querer ponerle puertas al campo, sino en prepararnos para lo que ya ha llegado, para lo que está llegando y para lo que está por llegar.

Hace unos años nuestras protestas iban hacia los bancos porque nos estaban haciendo una competencia desleal. Hoy las enfocamos hacia todo aquel que creemos que irrumpe en nuestro sector con otras reglas de juego. No nos damos cuenta -o no queremos darnos cuenta- de que si la ley les permite operar, no podemos formular ninguna objeción al respecto. Si cumplen con la normativa vigente, no podemos alegar objeciones. Otra cosa distinta es la ética, las formas, las costumbres, las maneras tradicionales, etc. Por eso, amigos detallistas, se me ocurre formularos una sencilla pregunta que considero elemental como punto de partida. Vámos a ver: si las marcas no se venden en las tiendas tradicionales y sí se venden en otros locales, ¿no será que el mal puede estar en nuestras formas, en nuestra manera de concebir el negocio?

Estoy plenamente convencido de que nuestro sector necesita una profunda transformación, adaptación, puesta al día. Las grandes superficies ya están aquí. Los outlets ya son otra alternativa. Las tiendas virtuales no han hecho más que empezar. Amigos detallistas, urge un debate profundo, interno, intenso y de cosas reales, no teóricas o imaginarias. ¿Qué diferencia hay entre vender relojes y vender otro producto? ¿El servicio técnico? No es suficiente. ¿La seguridad? Tampoco es suficiente. Entonces, ¿qué es lo que nos diferencia de otros sectores?

Dicen que lo peor que le puede suceder a un enfermo es no ser consciente de su enfermedad. Cuando uno está enfermo debe quejarse y acudir al médico. Debe indicarle donde le duele y buscar el remedio oportuno. Pero, ¿quién es el médico del sector? No esperemos que otros nos pongan soluciones. Tenemos que buscarlas entre todos.

Creo que ha llegado el momento de una profunda reflexión, de un profundo debate, de una profunda puesta al día de todo el colectivo. ¿No sería el momento de organizar un 2º Congreso Nacional de Joyería donde a pecho descubierto todos podamos exponer, debatir, comentar, argumentar cuáles y cuántos son nuestros problemas y cuáles y cuántas son las posibles soluciones? Me gustaría que esta pregunta no quedara en el olvido. Me gustaría que tuviera una respuesta colectiva. Es importantísimo que opinemos todos. Por eso abrimos un e-mail para recoger sugerencias, opiniones, soluciones... No basta con quejarnos. Los lamentos no suelen solucionar los problemas.

viernes, 18 de mayo de 2007

LA NECESIDAD DE SER OPTIMISTAS

No hacen falta más explicaciones. Supongo que lo habréis oído y que estaréis de acuerdo. Se trata de una realidad que no parece admitir discusión. Según los entendidos, se ha demostrado ya que la gente positiva vive más tiempo. Y, además, es más sana; es más feliz; no es rencorosa; trabaja más alegre y rinde más.

Por esta simple razón y por las consecuencias que de ella se derivan, creo positivamente que nuestro sector necesita unas buenas dosis de positivismo, dosis de alegría, dosis de sinceridad. Creo que los responsables, los que de una u otra forma, ocupamos puestos de cierta relevancia, debemos inculcar en los trabajadores clases de positivismo y sinceridad. Porque, al igual que se dice que la gente que ríe, la gente alegre, es más positiva; igualmente pasa en el trabajo, se rinde más con un estado de ánimo alegre que pesimista.

Tenemos que acostumbrar al trabajador a ver la botella medio llena y no medio vacía. Tenemos que habituarlos a ver la realidad -presente y futura- con optimismo. Los pesimismos, la negatividad, los profetas de calamidades, suelen resultar nefastos. Ya lo decía Chesterton: "El pesimista piensa mal de todo, excepto de sí mismo". El pesimista todo lo ve negro y es incapaz de vislumbrar un pequeño rayo de luz o de esperanza entre tanta negrura.

Se suele decir que la salud de una empresa, de un establecimiento, se nota en cuanto entramos por la puerta de entrada y vemos el estado de ánimo de los empleados. Si hay demasiada seriedad, probablemente es que hay exageración en la disciplina. Y, consiguientemente, puede haber dolencia en el estado de ánimo. Aunque la Biblia nos dice que el trabajo se creó como un castigo, no debemos los humanos interpretarlo al pie de la letra. Si para bailar hace falta música, para trabajar hace falta alegría. Cuando uno de mis hijos era pequeño y decía a su madre, ‘Mamá, lo que más me gusta de papá es que siempre trabaja y siempre va contento al trabajo’, es que tal vez él ya comenzaba a vislumbrar el lado alegre del trabajo.

Psicología Positiva
Fue el año 2000 cuando Martin Seliguan, de la Universidad de Pensilvania, formalizó la asignatura de Psicología Positiva. Y este hecho no era más que la plasmación externa y verídica del reconocimiento de los múltiples aspectos positivos que anidan en la mente humana. Con otras palabras, era el reconocimiento oficial de una realidad que estaba latente y operante en las potencialidades del ser humano. Era la oficialización académica de una realidad que estaba -y está- llamada a producir frutos en el devenir empresarial.

La salud de nuestro trabajo no sólo se ve fortalecida con los efectos positivos de sus empleados, sino que genera en el colectivo una potencialidad inusitada, capaz de afrontar las situaciones más tensas. Al ser positivos, al poner en acción nuestras energías positivas, lo que estamos haciendo es abrir nuevos caminos para encontrar alternativas alegres a las soluciones de los problemas.

Eduardo Punset asegura en un libro que la felicidad es la ausencia del miedo. Algunas empresas, en especial a la hora de elegir empleados, dependientes, etc., valoran enormemente el estado de ánimo de los candidatos. Para buscar vendedores activos, comerciales eficaces, utilizan un método llamado optimismómetro. ¿Por qué? Porque, como decía Francois Guizot ya en el siglo XIX, "Los pesimistas no son sino espectadores. Son los optimistas los que transforman el mundo"
Es más. Incluso hay quien se atreve a afirmar que la actitud mental positiva determina el éxito en el trabajo. Si enseñamos a los trabajadores a ser positivos, veremos cambios en las actitudes laborales y en el rendimiento de cada puesto de trabajo, con reducciones de conflictos y con mejora de resultados. Decía Thomas Friedman ‘Soy optimista por naturaleza porque soy bajito y sólo veo la parte medio llena de la botella’.

Comencemos en el sector joyero-relojero a cultivar el optimismo y veremos cambios bruscos en los resultados. Y, ¡qué caray!, lo pasaremos mejor y viviremos más felices.

viernes, 13 de abril de 2007

A POR UN SECTOR EXCELENTE

Que un sector aspire siempre a mejorar, es algo natural y consustancial. Podemos decir que es ley de vida. Y, si por ese camino aspira a llegar hasta la excelencia, todavía mucho mejor. Por eso pretender crear un sector excelente no es nunca una trivialidad. Al contrario, debe constituir la aspiración máxima. Por algo se dice que una cosa, una realidad cualquiera, es excelente cuando "tiene en grado sumo las buenas cualidades propias de su naturaleza". De ahí que tratar de crear un sector excelente en el campo joyero-relojero, resulte hoy más necesario que nunca. Es más, yo diría que en estos momentos concretos es imprescindible y que nos va en ello la vida. Si no queremos perecer devorados por la vorágine de los fluctuantes vaivenes del mercantilismo de nuestro tiempo, tenemos que tratar de situarnos en esa vanguardia rompedora y elitista que nos catapulte hacia un mañana mejor. Y eso solo lo lograremos si aspiramos a ser excelentes, es decir, a "poseer en grado sumo las buenas cualidades propias de nuestra naturaleza específica" de auténticos joyeros.

Ante este reto ineludible, hay gente que duda y que se coloca a la defensiva. Al no descubrir la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, al no saber el porqué de esa exigencia, caen en un pasivismo apático que les impide otear nuevos horizontes. Puede que sea la remora de la monotonía o del "siempre se hizo así". Puede que tal vez les falte un curso de excelencia sectorial. No lo sé con certeza. Pero lo que sí se ve a las claras es que les falta sentido práctico y les sobra pereza para actuar. Como referencia, tenemos ejemplos múltiples y variados. Pero parece que no nos bastan.

El bienestar del sector no es una suite de un hotel de lujo en la que nos podamos dedicar a vegetar, saboreando y degustando placenteramente las mieles. El bienestar del sector sólo se conseguirá a base de unos objetivos de excelencia y unas actuaciones acordes para alcanzarla y hacerla realidad. Y para ello se necesita todo un sin fin de actuaciones que nos lleven a ese aunamiento de fuerzas capaces de generar una coincidencia y una convivencia de objetivos en todos los campos profesionales. Es cierto que se necesitan francotiradores, rompedores. Pero también es cierto será la unión de todos la que nos lleve a conseguir los objetivos propuestos.

Si analizamos nuestra realidad con objetividad y sin ideas preconcebidas, caeremos en la cuenta de que estamos dando una imagen cada vez más desgastada. Sí, nos estamos quedando demasiado obsoletos. Y eso no puede continuar. Tenemos que dar un giro total. Tenemos que cambiar nuestras ideas y nuestra manera de plantear los negocios. Tenemos que embarcarnos en nuevas y retadoras aventuras que nos obligarán a tomar decisiones que no tienen espera.

viernes, 9 de marzo de 2007

UN AÑO CLAVE

Hace ya algún tiempo que lo vengo advirtiendo. Hace ya algún tiempo que lo vengo pregonando a quien lo quiera oír. Hace ya algún tiempo que vengo insistiendo en que llegó ya el momento, en que el mañana ya es hoy, en que hubo un antes y un después en nuestro sector. ¿Por qué lo hice y lo sigo haciendo? Pues, porque ese después ha llegado. Lo que ayer era después, hoy es hoy. Y no sólo eso, sino que mañana ya no será hoy. Si esperamos a mañana, será demasiado tarde.

Es para mí un orgullo poder dirigirme al sector en el que estoy involucrado desde hace ya… no sé cuantos años (bueno, toda mi vida), en calidad de director, gerente y responsable del primer grupo editorial y de gestión del sector joyero-relojero español.

Cerramos el año 2006 (un año que ya pertenece a la historia) incorporando a nuestra organización una consultoría que sin duda va a ser otro revulsivo en el sector. Hemos lanzado la Guía Duplex que sustituye al archiconocido y óptimamente valorado Catálogo Duplex que todos ustedes han utilizado con satisfacción. Hemos actualizado nuestra Web dándole una visión actual y practica según las exigencias del momento. Nos hemos fusionado con grandes profesionales del mundo de internet para dar al sector una buena atención técnica. Hemos creado lazos de colaboración con asesores profesionales que les ayudarán o aconsejarán en los diversos campos en los que se debe desarrollar la gestión empresarial: campos que van desde la gestión laboral y contable hasta la fiscal y aduanera, sin olvidar esas otras facetas a las que necesariamente debemos recurrir si queremos movernos de verdad en un mundo global y globalizado.

Nuestros proyectos, nuestras ilusiones, nuestros deseos y nuestros anhelos están ahí, vivitos y coleando. No nos asustan los nuevos retos aunque aparezcan teñidos de incertidumbre. Estamos decididos a ello. Vamos a seguir luchando para que nuestro sector entre en la dinámica de la modernización. Y este año va a ser clave en este aspecto.

Nuestro sueño, el mío propio, es hacerles caminar a la velocidad que marca el momento. Otros sectores ya lo están haciendo: ya están poniendo manos a la obra. Estoy convencido de que estancarse o aminorar la marcha es condenarse a un suicidio, que podrá ser mas o menos lento, pero que llegará irremediablemente. Por eso resulta imprescindible acelerar el paso, avanzar, quemar etapas... Es la única manera de poder llegar a la meta. Es el único camino para alcanzar el triunfo.

Todo lo que estamos intentando desarrollar, todo lo que ya estamos desarrollando y poniendo en marcha, no sería posible de manera tan positiva de no ser por el equipo de profesionales altamente cualificados que me rodean. Es para mí un honor contar con trabajadores eficaces e ilusionados: Gente veterana que, desde el nacimiento del Grupo Duplex, sueña conmigo esta ilusión; y también, gente joven que comparte conmigo estos anhelos de futuro. En una palabra, gente joven y veterana que se aúnan para llevar a cabo estos proyectos altamente ilusionantes que queremos compartir con todo el sector.

Ésta es la razón por la que, desde aquí, desde esta tribuna privilegiada, queremos agradecer una vez más al sector la confianza que nos procuran y nos brindan a diario. Gracias a ellos, gracias a todo el sector joyero-relojero, nos sentimos satisfechos del trabajo realizado. Dice el refrán que "querer es poder". Por consiguiente, debemos ser consciente de que el futuro está en nuestras manos. El mañana -ese mañana que ya es hoy- depende de nosotros. No deberíamos olvidar aquello que decía José María Pemán: "La voluntad recia y dura, cuando se empeña, convierte las montañas en llanuras".

viernes, 23 de febrero de 2007

¡FELICIDADES, MAJORICA!

Extraído del estudio “Resultados Económicos 2006” de Majorica: “”Al cierre de actividades comerciales en diciembre 2006 (...), las cifras que se presentan invitan al optimismo y vienen a avalar la gestión aplicada durante el último trienio. Se observa un crecimiento del beneficio de 108% gracias a un aumento de ventas netas del 20% con respecto al ejercicio 2005 hasta los 26 millones de euros”. A raíz de estos resultados, opinan los directivos de Majorica que ésta puede afrontar el futuro con confianza, y realmente los números les amparan. Tras el panorama desolador con que se encontró Saga en diciembre de 2003, al entrar en su accionariado, por primera vez la mítica firma de Manacor puede echar las campanas al vuelo, y además con alegría. ¡Felicidades, Majorica! Los que hemos creído en ti sabíamos que este momento tenía que llegar.
Felicidades a sus directivos, a su equipo, a todos los que han logrado que saliera adelante tras cinco años de vaivenes, dificultades, traspiés y zancadillas. A todos los que se empeñaron en que una marca española con carisma y prestigio como hay pocas no cayera en el olvido de la dejadez. A pesar de los pesares, Majorica sigue estando aquí y ahora puede presumir de anunciar guerra en el futuro con la vista puesta en prioridades que pasan por incrementar la red de distribución nacional de joyerías y los puntos de venta propios, y revitalizar la actividad exportadora. Con Majorica y sus planes de futuro el sector está de enhorabuena y puede extraer una lección necesaria. Las crisis tienen un principio y un fin, y éste puede ser feliz con la ayuda de una buena gestión y un plan directriz realista. Desde Contraste nos sentimos orgullosos de ello e invitamos a nuestros lectores a que puedan ampliar con nosotros esta feliz noticia en el próximo número.

miércoles, 14 de febrero de 2007

¡¡¡GUERRA A LA RELAJACIÓN!!!

Todavía fluctuaban en el recuerdo las vacaciones veraniegas y resulta que ya hemos finalizado la campaña de Navidad. Ambas realidades -las vacaciones y la intensidad laboral- producen casi siempre un desequilibrio inusual. Y también nuestro sector se ve afectado por ellas en su actividad habitual. Las vacaciones resultan siempre necesarias y pueden servir para activar la capacidad que tenemos de pensar, de reflexionar, de dar forma a esos proyectos que se nos avecinan: proyectos personales, proyectos profesionales, proyectos de futuro. Pero esos dulces sueños tienen su final. Porque, tan pronto acaban, ya comenzamos el trabajo. El tiempo es inexorable y no se detiene con nadie.

Estoy seguro de que el descenso en la actividad laboral durante el verano no supuso un paréntesis negativo. Al contrario, fue una oportunidad que nos permitió centrarnos en nosotros mismos y en nuestros proyectos.

Un proceso de búsqueda
Ahora, cuando ya hemos finalizado la intensa Campaña de Navidad, cuando hemos salido de esa vorágine comercial típica de esas fechas, tal vez resulte conveniente una pequeña reflexión al respecto. Hoy más que nunca es necesario un proceso de búsqueda. Urge que busquemos esas sinergias que enerven nuestro sector, esa "acción coordinada de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales", como dice nuestro Diccionario. Las alianzas empresariales aquí son más necesarias que nunca. Por eso debemos poner todos nuestros recursos al alcance del sector con el fin de poder optimizar costes, ofrecer servicio de calidad y dar la atención adecuada al cliente, la que se merece. Solo así conseguiremos ese mayor efecto, "superior a la suma de los efectos individuales".

Y no esperemos pasivamente a que otros nos saquen las castañas del fuego. A veces, la cuesta de enero nos puede llevar a dormirnos en los laureles, si la campaña navideña ha resultado positiva. Pero también puede sumirnos en el desaliento si las cosas no han transcurrido por el cauce deseado. Sea lo que sea, no podemos permanecer parados. tenemos que declarar la guerra a la relajación. Tenemos que tomar la iniciativa y lanzarla a otros compañeros del sector y empezar juntos a poner en marcha la evolución del mismo. Tenemos que buscar sistemas de colaboración para poder obtener beneficios conjuntos.

En este aspecto, pienso que nos resulta urgente cambiar de rumbo. Debemos buscar nuevos caminos para una más realista explotación de recursos. Debemos aprovechar los conocimientos y las experiencias de los que están de acuerdo con propuestas innovadoras. Pero no podemos pretender caminar a su sombra. Si queremos obtener objetivos comunes con el esfuerzo individual menor, más eficaz y con procesos de ejecución cortos y menos costosos, creo que ha llegado la hora de la verdad. Sí, creo que ha llegado el momento de ponernos a trabajar todos juntos. La lucha individual puede otorgarnos la victoria en una batalla concreta, pero nunca nos llevará a ganar la guerra. Para la victoria final es necesaria la colaboración de todos y cada uno. Una vez más y aunque nadie es imprescindible, todos somos necesarios. No olvidemos nunca que es la unión la que hace la fuerza.

Desde esta tribuna animo a todos a pensar en los problemas que tenemos planteados y a buscar juntos las soluciones más apropiadas. Estamos demasiado endiosados y es muy posible que no nos guste que nadie nos de lecciones. Pero todos debemos estar dispuestos a aprender. Todos tenemos que aprender muchas cosas: aprender de la propia vida, aprender de la historia, aprender de los demás... aunque ello nos lleve a tener que reconocer que avanzábamos por un camino equivocado. Constatar y reconocer un error es ya descubrir una verdad.

miércoles, 24 de enero de 2007

¿ORO EN EXCLUSIVA?

¿La joyería tiene la exclusiva del oro, ha de aferrarse sólo a ella? Hace ya años que el segmento de las denominadas terapias naturales está utilizando el oro como oligoelemento o elemento traza (reducido a una dosis ínfima) para el tratamiento de determinadas dolencias y estados de ánimo, en este caso combinado con otros metales, como la plata y el cobre. Más recientemente, y en concreto hace unas semanas, en el popular programa de Karlos Argiñano, el gran chef José María Arzak dio una lección resumida del uso del polvo, escamas, etc. de oro para dar un toque lujoso a platos, bebidas y postres, aunque dejó bien claro que este tipo de oro no es de 24 quilates y no se vende en joyerías, sino en tiendas especializadas. En la cosmética el uso del oro, que se inició tímidamente como propuesta de lo más glamurosa para pieles exclusivas, está ganando espacios en el terreno del “make it yourself”. Por ejemplo, en este mes de febrero la selecta casa suiza La Prairie lanza un supercérum con oro coloidal, eso sí, a un precio casi de pieza de joyería: 500 euros. Sirvan estos datos para que ustedes, lectores, extraigan sus propias conclusiones. Es cierto que este sector tiene como principal materia prima un elemento codiciado por otros sectores, debido al aura de lujo que lo impregna desde tiempos inmemoriales. Pero también es palpable que esta economía globalizadora tiende mil y un puentes que interrelacionan mercados, culturas, segmentos... El mestizaje es inevitable. Y si otros segmentos buscan explotar también el valor simbólico del oro, ¿por qué no abrir a su vez la joyería a otras inspiraciones, a otras formas de definir la belleza, al mismo tiempo que aprovechamos ese tirón de la competencia a favor nuestro?

martes, 16 de enero de 2007

CREATIVIDAD CREADORA

Todas las profesiones, todas las actividades, sean manuales, industriales o artísticas, tienen una doble finalidad común. Todas pueden hacer que nos realicemos como personas. Y todas pueden contribuir al bien de la humanidad. Aunque no seamos conscientes de ello, todos vivimos para esto y todos nos movemos en esta doble coordenada. Y nuestro pequeño mundo joyero-relojero no es una excepción. También nosotros satisfacemos nuestras esperanzas compartiendo nuestros deseos en la transformación del consumidor. Con nuestra actividad tratamos de que la vida sea más llevadera, más alegre, más personal. Cada pieza de joyería, complemento o reloj que creamos está pensado para que el que la lleve, disfrute, viva y se sienta realizado según el círculo en que se encuentre. Todos tienen su espacio natural donde encontrarse, y todos tenemos que sentirnos satisfechos de ocupar ese espacio.

Nosotros creamos las palabras y creamos tambien nuestras creaciones. Sabemos que la obra final no llega desde fuera. Está en nosotros mismos. El poder creador lo llevamos dentro. Y sabemos que podemos transformarlo en realidad para que salga a la vista de los otros y de nosotros mismos. Lo nuestro es realizar ideas, hacer o transformar creaciones, hacer que los seres humanos, soñadores de ilusiones, encuentren en ellas la satisfacción de sus deseos individuales.

Aunque no seamos conscientes de ello, aunque no nos demos cuenta, todas las prendas y avalorios que nos ponemos, no son otra cosa que amuletos que nos ayudan a definir nuestro yo, el de cada uno. Son complementos para reafirmar nuestro ser, nuestra personalidad. Nuestro sector está para satisfacer a la sociedad. Cada vez es más individualista, una sociedad en la que cada uno va más a la suya. Por eso debemos crear estilos casi individuales, estilos concretos, estilos personalizados.

Una fuerza innata
Se dice que crear es cuestionar lo evidente o tolerar lo ambiguo. También puede ser redefinir conceptos, formas, asumir riesgos, adivinar lo que otros no ven, reformar algo, o simplemente incorporar la propia visión y hacer algo nuestro. Ortega y Gaset dijo una vez que ‘las cosas sólo son reales si son para mí’. El ser humano responde a las exigencias con su creatividad. Es una fuerza innata que le impulsa a exteriorizar en realidades externas toda la vitalidad interna que posee. La percepción de lo real, de las necesidades y deseos de cada circunstancia, le impulsan, incluso, a ir dando otro sentido a lo que ya está.

Cada profesional de nuestro sector tiene un sentido personal de las cosas. Nuestro sector está lleno de emociones, de formas de interpretar la realidad. En la mayoría de los casos tratamos de crear para satisfacer la emoción personal y para contagiarla a los demás. Con ello queremos llegar a lo más profundo de los sentimientos. Por eso no importa tanto el material, ni el color, ni la forma. Lo que sí importa es el sentir con qué y para qué se hacen las cosas.

Todos vivimos bajo un referente y estilo de vida propios. Pero, además, tenemos grupos sociales con gran variedad de estilos, formas y costumbres. Y en todos existen diferentes alternativas para relacionarse, para sentirse bien y para hacer que los demás se sientan bien. En este campo las posibilidades son infinitas. Vosotros mismos lo estáis compartiendo y viviendo día a día.

Con el inicio del año y con este nuevo Contraste, vaya nuestra más cordial enhorabuena a todos y nuestra felicitación por la labor desempeñada. Os deseamos felices éxitos en todos y cada uno de los proyectos iniciados.