jueves, 19 de febrero de 2009

DOS LIBROS INTERESANTES

Aunque soy un lector bastante empedernido, nunca me había atrevido a recomendar la lectura de ningún libro. Considero que las opiniones que nos formamos sobre los libros que leemos son tan personales e intransferibles que resulta demasiado arriesgado recomendar su lectura así en general.

¿Qué por qué lo hago hoy? Pues sencilla y llanamente porque considero que la lectura de los dos libros que propongo nos puede venir muy bien para aclarar determinadas ideas. Y pueden ser, además, un instrumento muy válido a la hora de enfocar algunos de los problemas que tanto nos acucian y nos quitan el sueño. Se trata de dos libros más o menos monográficos pero con contenidos y matices muy específicos y muy distintos entre sí.

“TECNICAS DE RESOLICION DE PROBLEMAS”. Así reza el título del primero de ellos. Está Editado por F.C. Editorial. Tiene 257 páginas y se vende al precio de 25 Euros. Su autor es Francisco Rey, ingeniero técnico mecánico.

Dicha obra se nos presenta como una guía todo terreno para el empresario de a pie. Y en ella se nos explica cómo implantar un modelo de gestión basado en las aportaciones de los empleados involucrando cada actitud y la condición individual de cada uno parea acercarse a los procesos y brindar las soluciones más efectivas.

Y esto, ¿por qué? Porque una gestión eficaz debe basarse siempre en un compromiso. Pero no un compromiso superficial, mercantil y prosaico, sino en ese compromiso que debe estar basado en el desarrollo intelectual y en la creatividad de todos los empleados, pasando, cuando sea necesario, por encima de las barreras jerárquicas o funcionales. Para ello hay que ser capaces de aplicar en grupo todas las herramientas necesarias, desde las más simples hasta las más complejas y sofisticadas. Porque el objetivo de esta terapia es resolver los problemas que dificultan dicha gestión eficaz en los talleres.

En este sentido, el autor presenta a lo largo del libro diversas metodologías de trabajo. La mayoría de dichas metodologías están basadas en la denominada “Rueda de Deming” o ciclo PDCA, que, por su acentuada practicidad, han adquirido carta de ciudadanía y se han constituido como modelo para la mejora continua de la calidad en las empresas.

Con esta obra el autor aporta todos sus conocimientos experienciales en el campo de la calidad empresarial. Y con ellos nos abre en camino para esa siempre deseada optimización de costes dentro de las cadenas de producción de las empresas.

“VENDER A CLIENTES DIFICILES” es el título del segundo libro cuya lectura sugiero. Lleva como subtítulo: “LAS CLAVES DE LA PERSUASION”. Su autor es Nicolás Carón. Está publicado Ediciones Pirámide. Tiene de 376 páginas y se vende al precio de 27 euros.

Ambas expresiones –título y subtítulo- ya nos están indicando a qué clase de lectores va dirigida esta obra. Se trata de un trabajo orientado sobre todo y principalmente a los comerciales. Y, sin hacer alarde de dogmatismos ni de recursos facilones, pretende ser una especie de manual orientativo para este colectivo.

Es cierto que un buen comercial necesita poseer unas cualidades innatas. Pero no es menos cierto que el buen comercial se nutre y se forma en la brecha diaria. El trabajo de comercial necesita un entrenamiento diario. Si no quiere estar expuesto a perder el tren de las nuevas técnicas de marketing, no puede fiarse solamente de su experiencia. Necesita ponerse al día. Necesita actualizarse. Necesita capacitarse para hacer frente con garantía a las nuevas exigencias y a las nuevas competencias.

El objetivo del autor es ofrecer a través de esta obra los métodos e instrumentos indispensables para dominar esos múltiples recursos que aseguren el éxito final de una actividad tan específica, que no es otro que la venta del producto ofertado. De ahí que, además de una filosofía del buen vendedor, ofrezca también consejos prácticos para profesionales poniendo determinados acentos en los directores comerciales a la hora de diseñar estrategias para conquistar al cliente.

Aunque personalmente no conozco a los autores, creo que estamos ante dos libros que nos pueden resultar muy útiles para nuestro devenir empresarial. Éste y únicamente éste es el motivo por el que me he atrevido a hablar hoy de ellos aquí.

jueves, 12 de febrero de 2009

¿TIENDA ANTIGUA, TIENDA NUEVA?

El otro día, paseando por una calle de una importante ciudad española pude leer un cartel que decía: “Desde hace 50 años estamos aquí a su servicio”. Y pocos metros mas adelante, pude leer otro que decía:”Abierto desde la semana pasada: todos los productos son nuevos”.

De repente, creo que por deformación profesional, comencé a pensar en las joyerías, en el sector, en el porqué de cada tienda A la vista de las dos frases leídas, me vinieron a la mente un montón de preguntas: ¿Cuál de las dos frases genera más confianza en el posible cliente? ¿Ambas frases pueden ser igualmente válidas? ¿Quieren decir que las tiendas antiguas no pueden ofertar productos nuevos? ¿Quién nos garantiza que en una tienda nueva no tengan también productos antiguos? ¿El adjetivo antiguo tiene que ser necesariamente sinónimo de obsoleto o pasado de moda?

Evidentemente ninguna de la preguntas tiene una respuesta apodíctica, definitiva, turbativa. Todo depende de cómo se enfoque la cuestión. Y todo depende, igualmente, del enfoque que le haya querido dar su propietario.

Una tienda antigua puede estar repleta de productos de última moda. Y una tienda nueva puede tener en sus vitrinas multitud de piezas antiguas. Es mas, tanto una como otra pueden tener a disposición de los clientes productos exclusivos que ya no interesen al consumidor actual o, al menos, que ya no posean ese gancho de admiración que impulse a adquirirlos…

El género, todo género que sale a la venta, ha de producir algo único y deseado. Tiene que estar provisto de ese imán que lo haga atrayente y atractivo. Pero, claro, eso no tiene porqué estar reñido con la antigüedad o modernidad de la tienda. Son otros los criterios que deben primar. Y en eso, el propietario o el que esté al frente del local, deben saber discernir en cada momento lo que más conviene, lo que más atrae, lo que más seduce.

Pero no basta tener en cuenta lo que la gente quiere. Hay que saber despertar el interés sobre lo que se ofrece. Y para ello hay que tener en cuenta la cercanía o lejanía de otras tiendas que oferten lo mismo. En este sentido se puede afirmar que, al igual que no hay dos personas iguales, tampoco deben existir dos tiendas iguales en un espacio concreto. La lucha entre ambas, la guerra sin cuartel que entre ambas surgiría, sería terrible y, a la larga –bueno, a la no tan larga- perjudicial. De ahí la necesidad de especialización y de determinados exclusivismos que, aunque puedan parecer egoístas, serán la garantía de futuro.

¿Me admites un consejo? Sal fuera de tu tienda y mira para el escaparate haciéndote estas preguntas: ¿Llama mi atención? ¿Mantiene mi interés? ¿Me llega al corazón? ¿Me hace centrarme en mí? ¿Me deja la mente clara? ¿Usas palabras sencillas para describir lo que quieres comunicar? Si todo esto es así, ahora entra y pregunta a tus empleados. Pregúntales cómo y por qué están trabajando en tu establecimiento… Después, saca conclusiones. Pregúntate si has elaborado un buen mensaje y lo has difundido a los empleados y clientes. Y actúa en consecuencia.
Navega siempre con el viento a favor. Olvídate de la frase “pienso, luego existo”. La frase es verdadera, pero no es exclusiva. No basta con pensar para vivir. El vendedor, el emprendedor, solo existe si vende. ¿Tienda antigua Tienda nueva? Lo importante, lo que vale, es que venda.