jueves, 11 de marzo de 2004

DEBATIR EN GRUPO

Preconiza el prestigioso cardiólogo estadounidense Dean Ornish que “los cambios de estilo de vida son más eficaces cuando se plantean en grupo”. Continúa este autor que las estrategias globales, en las que priman la intercomunicación, el trabajo en equipos multidisciplinares y grupos, elevan de forma notable el nivel de eficacia de cualquier “terapia”. Evidentemente, desde Contraste no podemos pretender cambios de estilo de vida -esta tarea habría que encomendársela al personal sanitario y a los medios de comunicación afines-, sino cambios de estilo de trabajo. O más bien del quehacer profesional, que bien podrían discutirse y plantearse en grupo. Continuando con el razonamiento preclaro de Ornish “en grupo se comparten dudas, preocupaciones, trucos, consejos...” con un mismo objetivo, que compartido pasa a ser más realizable. En fin, que “la unión hace la fuerza”. Este especialista se basa en un hecho de difícil refutación. Los seres humanos somos “animales sociales”, por tanto, pese al egoísmo que pueda alentarse, nos gusta andar de la mano y compartir acciones que refuerzan la consecución de un fin. Este sector, que no por atípico, es diferente a la condición humana, tiene algunas tareas por compartir. Entre ellas el debate acerca de su promoción y la forma de canalizarla. Hace ya varios números que Contraste se hizo eco de las primeras voces en público sobre el polémico tema de la publicidad. Nuestras páginas siguen reflejando opiniones, que son para compartir en grupo. Que sea para bien.

lunes, 1 de marzo de 2004

LA IMPORTANCIA DEL CLIENTE

En la vida todos tenemos un objetivo común. De una forma o de otra, todos trabajamos para obtener fruto. Todos laboramos para obtener resultados positivos. Pero, a veces, nos equivocamos. Si queremos obtener los resultados apetecidos, no debemos caminar solos ni aislados. Es necesario implicarse más con el cliente. De hecho y a pesar de la crisis, los que han sabido moverse en este terreno, han obtenido los mismos o mejores resultados. Por eso, en términos generales pueden decir con cierta tranquilidad: “Hemos tenido un buen año”.

En todos los campos la comunicación es algo consustancial con el producto. Hoy se está imponiendo a pasos agigantados el marketing redaccional, un sistema novedoso que en el campo joyero apenas se utiliza todavía. Su objetivo es configurar una relación directa de tú a tú y proporcionar información directa en cada momento.

La tarea más importante que tenemos que hacer es el conocimiento del cliente. Hay que tomar las riendas del timón. Hay que conocer y dominar las intenciones de los clientes. Tenemos que lograr implicarnos profundamente en sus objetivos. En definitiva, hay que llegar al cliente de forma útil, operativa, eficaz. Para eso hay que enviarle mensajes cortos, concretos y específicos, pero siempre adecuados.

Aquellos años donde el negocio consistía en adquirir el producto y esperar a que llegara el cliente a nuestros establecimientos a comprarlo, han pasado a la historia. Hoy el cliente tiene otra educación, otra preparación. Sabe lo que quiere. Y nosotros tenemos que saber ofrecérselo.

Asumiendo riesgos
Evidentemente esto no se consigue así sin más. Tenemos que saber asumir los riesgos que conlleva, las cargas inherentes a esta necesidad ineludible. Tenemos que implicarnos de veras en lo que llevamos a cabo. Si queremos que nuestro sector recobre la estabilidad y el bienestar económico, debemos dejar de ser demagogos y no decir nunca más “de esta agua no beberé”.

¿Recuerdan? No hace muchos años definíamos al joyero como “la persona que trabaja con materiales preciosos o vende materiales preciosos”. Hoy los comercios de joyería están cambiando. Ya no venden sólo joyas o materiales preciosos. Lo que venden en realidad es ilusión y moda. Venden vanidad, mucha vanidad. El producto, la valía real del producto ha quedado en segundo término. Y esto no nos debe extrañar. Al contrario, nos ha de servir de ejemplo y estímulo. Nos ha de servir de acicate para animarnos a cambiar, a adoptar otras actitudes más en consonancia con la realidad que impera.

Un ejemplo nos puede ayudar a abrir los ojos. Cuando estudiábamos nos enseñaron que existían dos sexos: el sexo masculino y el sexo femenino. Pues bien, aunque teóricamente esto sigue siendo cierto, la verdad es que hoy podemos afirmar que existen además otros nuevos: los homosexuales, los bisexuales, los transexuales, etc., etc. Tenemos que reconocer que son colectivos que tienen otros gustos, otras costumbres, otras formas de vestir, otro estilo de vida... Y nuestro comercio no puede quedar impasible ante un fenómeno así. Independientemente de la valoración que podamos hacer, debemos prestar atención a estas realidades sociales de nuestro mundo.

Las herramientas del cambio
Los grandes negocios se construyen en el día a día, en contacto con las personas, con nuestros clientes, sean reales o potenciales. El contacto con el cliente, la intercomunicación veraz y fluida constituyen la base del progreso comercial. Utilizando las herramientas adecuadas, cualquier pequeño negocio puede convertirse en una gran empresa, y tenemos ya ejemplos de ello.

En nuestro comercio tenemos que estar aprendiendo diariamente. Tenemos que estar inventando constantemente nuevas formas de obtener resultados. No podemos ser meros entes pasivos, estáticos y a la espera de acontecimientos. Tenemos que poner los medios a nuestro alcance. Hay que tomar posiciones. Tenemos que valernos de los medios especializados. No todos valen igual ni sirven para lo mismo. La especialización es garantía y aval de eficacia.

También los joyeros debemos tener en cuenta esta necesidad ineludible del mercado actual. Nos va el negocio, la vida en ello. Por eso, resumiendo, me gustaría cerrar este artículo con la frase que un amigo mío tiene en su despacho: “Las especies que sobreviven son las que mejor se adaptan a los cambios”.