martes, 24 de mayo de 2011

La red, fuente de innovación de la empresa

El futuro nunca llega de repente. Antes de que llegue, ha pasado por las manos de mucha gente: ingenieros, programadores, innovadores… Siempre ha sido igual. Ya lo sabían Julio Verne y Leonardo Da Vinci, si querían adelantarse al tiempo tenían que observar los pasos de la ciencia y, a partir de ahí, ellos programaban los primeros pasos del futuro.

Todo avanza a pasos agigantados, incluso ya nos están empezando a leer el cerebro. Hoy nos puede parecer que los que vivan en el siglo XXII tendrán poderes sobrenaturales, pero es más sencillo que eso, sus “adelantos” responderán a la ley de la tecnología. Si los que vivieron hace 100 años pudieran asomarse a nuestro presente, tendrían la misma sensación.

Pero para que ese futuro parezca ciencia ficción debe estar enlazado con la innovación. Estamos pasando de un siglo XX eminentemente industrial, en donde lo importante fue planificar y ejecutar, a otro estadio en el que se necesita innovar, y eso es lo mismo que probar. Innovar en nuestro entorno de Internet es primordial, mucho más que planificar.

Hoy con Internet cada uno se suma a la tribu que escoge (ej. charhadas.com, cinemavip.com o sigojoven.com). Los gustos son individuales, pero los podemos compartir con el mundo entero al instante. Tenemos que confundirnos con el resto de seres que nos agraden y saber entablar conversaciones y ver donde se consiguen mejores resultados y todo ello a bajo coste.

Es necesario probar y probar conversaciones duraderas con clientes, con la multitud y conseguir la información necesaria para seguir probando mejor y determinar cuando estoy con el resultado al alcance de la mano y cuando se aleja.

Tenemos que tener colgado en la red todo lo que hace nuestra empresa y mostrar nuestros productos, informando de su utilización, de sus ventajas.
Tenemos que saber quiénes son los líderes de opinión de cada sector y cómo sacar provecho de estas herramientas para gestionar mejor. Hay que averiguar quiénes o qué es lo más relevante del momento.

Tenemos que saber que con estas redes podemos y debemos acercarnos a los clientes para, si es necesario, pedirles consejos, y sobre todo hay que aprender a consultar a las multitudes y a usar la red en beneficio propio.
En el mundo hay ya 2.000 millones de usuarios de Internet. Se dice que de ellos, 200 millones representan lo mejor de cada país y también se afirma que 20 millones son gente brillante y que dos millones son genios.

Así que en el panorama actual y en el del futuro predecible difícilmente podemos competir con las armas del siglo XX. Hay que ponerse al día y sacar partido a nuestro favor. La red ha de ser hoy en día la principal fuente de innovación de la empresa.

lunes, 16 de mayo de 2011

Activos intangibles

Mientras nuestro sector anda quejoso, rodeado de plañideros, hay otros que celebran las virtudes de sus activos intangibles. Me explico. La mayoría de nosotros arrastramos lastimosos el lastre de la crisis y afirmamos: “¡Es que nada se vende!”. Podríamos contestar, como Jarabe de Palo, “depende”.

Los estilistas defienden con entusiasmo que enriquecer la vida con complementos es la forma mas fácil de salir airosos a la calle portando una sencilla camiseta de algodón y un jeans. Eso sí, cuanto más vistosos, llamativos y exagerados sean, tanto mejor. Ya es hora de lucir pendientes, collares, pulseras y anillos seguros de sí mismos y su potencial.

En esta línea, las grandes cadenas de moda ya llevan algunos añitos basando una parte de su estrategia de crecimiento en los complementos. Y estos complementos se están convirtiendo en eficientes remos para las cadenas de distribución. Si no, que se lo pregunten a Inditex, pionera en estas lides con su cadena Uterqüe, que registró el pasado año un crecimiento del 36%, o Mango, que abrirá su primera tienda en calle Mango Touch el próximo julio en Barcelona, en concreto en Rambla de Catalunya.

Todos sabemos que los complementos tienen mayor margen y encima resultan atractivos, por ser más económicos, al consumidor final. Por ejemplo, igual no podamos permitirnos un traje de Adolfo Domínguez, pero ¿por qué no un reloj? Y como esto, miles de planteamientos similares más.

Los complementos también han sufrido menos la crisis; con poco dinero el consumidor renueva su apariencia casi en un abrir y cerrar de ojos. Son aliados cómodos y perfectos para hacernos sentir guapos, bien y únicos. Y entre ellos, la bisutería es quizá la que sume todos los puntos a favor.

Pero en este nuevo fenómeno existen más datos a tener en cuenta. Por ejemplo, la mayor parte de las cadenas trabajan los complementos de forma independiente. ¿La razón? Dicen los expertos que además de requerir, por naturaleza propia, menos metros cuadrados de exposición, la gestión resulta más simplificada.

¿Por qué los joyeros estamos empeñados en no ver este fenómeno o similares? ¿Simplemente porque resultan de una incoherencia casi violenta respecto a la visión pésima y pesimista a la que nos hemos aferrado? Lo mezclamos todo. Somos incapaces de ver líneas de negocio distintas y analizar cuál es la que nos corresponde o nos podría corresponder…

Nuestro sector también tiene “complementos”, alternativas que pueden satisfacer esa necesidad innata al ser humano que es la de ornamentarse, aunque sea a la medida de sus capacidades o posibilidades en un momento no especialmente boyante. Sólo hay que saberlas buscar y aplicarlas. Apliquemos a nuestros negocios un poco de claridad, transparencia y objetivos a cubrir. No somos bazares.

viernes, 13 de mayo de 2011

¡Nunca se llega a la cima!

Para mejorar hay que saber a donde vamos sin olvidar de donde venimos. Lo hemos oído muchas veces, pero… ¿nos hemos puesto a pensar y actuar? Dicen los entendidos que todos los sectores y empresas, tarde o temprano, se han de enfrentar a una crisis, y éstas llegan incluso a los mejores.

En los últimos pero ya lejanos años hemos tenido crecimientos muy importantes, hemos hecho engordar nuestras empresas añadiendo personal, comprando activos, ampliando herramientas, haciendo informes, etc., creando gastos de estructura para dar imagen, y no contábamos con lo que ha llegado.

Ahora toca (o tal vez sea ya tarde) establecer prioridades, saber dónde tenemos que hacer los recortes, porque estos son imprescindibles. Antes se decía que cuanto más grandes mejor. Hoy hay que decir: “Cuanto más ágiles mejor”. Antes se decía que lo importante era ser el número uno o el dos del mercado. Hoy hay que decir: “Busquemos nuestro nicho de mercado”.

Antes se buscaba gente con títulos, hoy hay que buscar además gente apasionada. Tenemos que tener presente que lo que nos hizo tener éxito en años pasados, ya no vale para el futuro. Las hipótesis con que hemos venido trabajando, han cambiado. Tenemos que ser fuerte y con coraje eliminar los negocios que no tengan ventajas competitivas. Hoy en día es más valorado un gramo de inspiración que muchos kilos de control. Tenemos que sabernos rodear de quien nos complemente. El ego dejémoslo para otro momento.

Hay que tener muy en cuenta que hoy lo importante es sorprender al cliente, dándole algo más de lo que piensa recibir por lo que ha pagado. El que está detrás de un mostrador, el vendedor, todo vendedor, ha de ser capaz de identificar las necesidades del cliente. Hay que innovar más que la competencia y más rápido. Es muy importante meter ideas nuevas en la cabeza, pero lo es más sacar las ideas viejas. Se dice que Zara reinventó el sector textil. Olvidó el pasado y a sus competidores.

Hay que estar todos los días en lucha y recordar que uno yerra todos los tiros que no lanza. Hay que ser de los que hacen que ocurran las cosas, no de los que esperan a que ocurra o los que dicen: “¿Qué ha ocurrido?”. No hay que conformarse. Hay que comprometerse. Se dice también que lo bueno se puede mejorar, pero lo mejor también, y lo imposible es superable y además deseable. Recordemos esta frase empresarial: ¡Nunca se llega a la cima!