miércoles, 23 de diciembre de 2009

Ante un nuevo año empresarial

Ha terminado año, no sé si con pena o con gloria. Lo que sí sé es que ha llegado el momento de dar un nuevo impulso a nuestro sector. Mejor dicho, ha llegado el momento de iniciar una nueva andadura. Y digo nueva porque la que llevábamos no era del todo acertada.

Seamos conscientes de ello o no, lo cierto es que estamos ante un ultimátum. Los meses que se nos avecinan son meses de total supervivencia. Por eso, o tomamos las medidas apropiadas o no nos quedará ni lugar para el lamento.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos que todo ha caído en picado, comenzando por los precios. Sin embargo, el valor del oro no sólo se mantiene, sino que sigue aumentando. ¿No seremos capaces de sacarle provecho a este valor? Pienso que puede ser un arma eficaz que tenemos en nuestras manos y que no estamos utilizando como es debido.

No me cansaré de decir por activa y por pasiva que los tiempos han cambiado y que la realidad que ahora nos toca vivir es otra y muy distinta. Por eso ya no valen los planteamientos antiguos, las esperas a que el "diente de sierra" de la vuelta. O buscamos cada uno la solución a nuestro negocio o tal vez tengamos que seguir el camino de los que ya han abandonado.

Son excepciones pero hay a quien le va mejor que en años anteriores. ¿Por qué será?

En otro artículo anterior hacía referencia a aquello de que comprar por comprar y esperar a que llegue el cliente para poder vender, ya no tiene ni éxito ni futuro. Hoy vuelvo a insistir en ello. Y lo hago con pleno convencimiento. Porque si no somos capaces de buscar proveedores que sean compañeros de viaje, que tiren de la cuerda en la misma dirección, iremos por un camino equivocado.

Las marcas generalistas fueron la tabla de salvación hace algún tiempo. ¿Y qué está sucediendo ahora con ellas? El boom de las grandes superficies, ¿sigue igual?
La velocidad de la red nos hace correr a todos. No olvidemos que nuestros hijos han nacido en la era de los ordenadores y los llevan en la sangre. Hasta los educadores se están dando cuenta de ello. Ya era hora...

Las grandes películas ya se producen en pequeños despachos. Ya no hacen falta aquellas macroinstalaciones que se montaron para grabar “Ben Hur”, “El Cid” o “La Pasión”, y tantas y tantas superproducciones que recordamos. Hoy las aguas discurren por cauces muy distintos. Todo ha evolucionado hacia un nuevo mundo, hacia una nueva forma de ver la vida y de posicionarse ante la realidad. Es algo que está ahí y que nosotros no podemos cambiar.

Pues bien, si esto es así, ¿por qué insistimos en creer que los joyeros pertenecemos a otro mundo? ¿Somos tan diferentes de los otros sectores? Comentan muchos que el futuro está en la exportación. Y puede que sea cierto. Pero también habrá que preguntarse qué va pasar con el mercado local. Es el que tenemos más a mano, el que está ahí, a nuestro lado, el que sigue existiendo aunque sea de forma distinta. Porque un día –y ojalá que sea pronto- la crisis llegará a su fin y ya nada va a ser igual.

El año 2009 ha sido para nuestras empresas el año de los despidos, de las reducciones drásticas, de los reajustes de personal, del cerrojazo publicitario, de la eliminación de inversiones nuevas, etc. Ha sido un año que muchos quisieran encerrar entre paréntesis y eliminarlo del calendario. Pero entonces surge otra pregunta: ¿Quién se preparó para la nueva era? ¿Cómo vamos afrontar el 2010 y los sucesivos?

En buena lógica y utilizando un símil estudiantil ahora que comienza un nuevo año, habrá que decir aquello de que: “El que haya hecho los deberes, podrá continuar la carrera; pero el que no, tendrá que volver a empezar o tal vez elegir otra.”

viernes, 18 de diciembre de 2009

Época de crisis, época de oportunidades

JUAN, Juan Palacios, ¿quién no lo conoce en nuestro sector?

Hoy vuelve a ser noticia y yo creo que una noticia agradable que será bien acogida entre todos nosotros.

Hace muy pocos días se publicaba que Juan Palacios y Viceroy ponían en un aprieto a un banco. La incógnita se ha despejado. El banco deja este tipo de negocio en manos de quien realmente lo conoce. Y lo hace con quien ha sido capaz de crear, desarrollar y llevar una marca ante el consumidor final con la experiencia de toda una vida.

“Zapatero, a tus zapatos”, y nunca mejor dicho.

Hoy despertamos con esta noticia de que Juan Palacios recupera el porcentaje de acciones de la sociedad tras llegar a un acuerdo con el Banco de Madrid (Grupo Kutxa) y vuelve a ser propietario al 100% de Grupo Munreco y, por tanto, de las marcas Viceroy y Sandoz, además de la distribución en España de Maurice Lacroix. Es decir, la familia Palacios recupera las riendas totales de lo que en su día fundó.

Nos dice Juan que hoy es un día de los más felices de su vida, con menos dinero en el banco, pero feliz. Él sabe bien que el dinero no lo es todo.

El detallista puede estar tranquilo. No va a recibir sobresaltos. La distribución de estas marcas símbolo de la relojería española siguen en manos de quien sabe llevarlas. La continuidad está asegurada.

Y todos los que han tenido la oportunidad de contribuir a la construcción de este pequeño universo de la relojería, van a poder continuar participando en su desarrollo y crecimiento.

Hoy es un día importante para el sector, y merece celebrarse.

martes, 15 de diciembre de 2009

Sodoma versus ‘economía sostenible’

Primero fue la caída de la “cultura del pelotazo” (¿recuerdan el serial protagonizado por Mario Conde?), luego el pinchazo de la “burbuja inmobiliaria”, y tras ella ha llegado una forzosa “economía sostenible”. También a nuestro peculiar entorno sectorial, incluso al considerado de alto nivel. De ésta última teoría todavía no hay resultados, pero nada nuevo bajo el sol. Atestigua una verdad tan antigua como el mundo. El exceso de ego del ser humano trae tales consecuencias, que más temprano que tarde hemos de aplicar una autocorrección a nuestra desmedida vanidad.

Ya lo explicó la Biblia con la metáfora de Sodoma y Gomorra. Así argumentó el profeta Ezequiel el porqué de la cólera divina cuando dice: “He aquí que ésta fue la maldad de Sodoma: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad… y no tendió la mano al afligido y al menesteroso”.

Queríamos tocar lo intocable con nuestros dedos, zamparnos de un bocado todo lo que nos seducía, saciar nuestra sed de poder hasta la embriaguez… Mientras escalábamos hacia arriba, el mundo era como la Pampa, una extensión inabarcable capaz de colmar todos nuestros deseos, los conocidos y aún sin conocer.

Esta euforia empujada por la adrenalina de la conquista es más contagiosa que la gripe -A o no A-, y no entiende de edades, fronteras ni clases. Ahí estábamos todos. De gomina hasta las pestañas para ser como la “beautiful people”. Con hipotecas a plazos tan lejanos que ni una longeva vida podía otear… Esquilmando, en fin, como si la vida misma fuera un crucero donde lo más caro, lo último, lo más de moda era el objetivo a conseguir. Y una vez logrado, a la basura y a por más.

Hoy, las circunstancias han hecho trastabillar esa filosofía de vida. La coyuntura actual ha marcado un punto y aparte, un paréntesis en el mundo agitado que nos ha tocado vivir. Hasta esa identificación del lujo con la alta joyería y la más cara ha cambiado.

El lujo va en el interior, en la forma de ser de cada uno, en la manera de pensar, de obrar. En definitiva: es un lujo ser como somos. Cada cual ha de poner límite donde alcancen sus posibilidades, porque si algo no ha cambiado es que tenemos que saber donde estamos, quienes somos, lo que queremos y adonde vamos.

Antes los grandes consumidores de lujo eran los mayores, los bien posicionados, los “ricos”. Internet ha cambiado este fenómeno. Los nuevos caminos se abren para todos. Lujo no es inversión. La crisis nos lo ha hecho definir bien. Hasta hace poco las grandes inversiones del lujo eran en joyas, relojes, coches, etc. Hace muy pocos años se pasó al vestido, zapatos, bolsos, etc. ¿Quién aguanta mejor el tirón?

Estamos hablando de un sector industrial que nos invita a soñar. Pero hay que abrir los ojos y despertar, porque todo ha cambiado. Hay factores que lo indican. Los expertos pronostican que el mercado del lujo va a caer entre un 12% y un 15%. Hoy se dice que más del 80% de los consumidores está por debajo de los 50 años, ya no está reservado a los mayores.
Cada uno tenemos nuestra forma de ver el lujo. Yo diría que el lujo es la esencia de la satisfacción y tranquilidad de cada persona. Es un lujo vivir tranquilo y ser feliz con lo que cada uno tiene o puede. ¡Aprendamos a saborearlo!

lunes, 14 de diciembre de 2009

"We are the champions"

En la vida todos queremos crecer, destacar, ser más, ser incluso los mejores en el campo en que nos movemos. Con otras palabras, en la vida todos queremos ser líderes. Pero, ¿qué alcance tiene esa palabra? ¿Qué significa ser líder? Y, sobre todo, ¿qué exigencias plantea?

Si damos un vistazo al Diccionario nos encontramos con dos acepciones que, aunque parezcan divergentes, son complementarias entre sí. Líder es esa “persona o equipo que ha conseguido el primer puesto en una competición o clasificación”. Y líder es también esa “empresa o producto que destaca entre los de su mismo sector o mercado”.

Por eso ser líder significa ir por delante. Y por eso muchos de nuestros actuales símbolos deportivos son los que van por delante, cada uno en su disciplina deportiva. No hay duda de que este país es fructífero en este sentido. Hoy podemos enorgullecernos de tener una excelente cantera de campeones en los más diversos ámbitos

Por eso ahora también las marcas que han apostado por algunos de ellos son líderes en plena crisis. Son líderes porque suman a un embajador de bandera otros valores como la atención al cliente, el apoyo a su red de distribución, la solvencia y garantía, la profesionalidad y la ética comercial. Esa es la filosofía del éxito, eso es, al menos, lo que se pretende con esta manera de actuar. De ahí que en años de crisis, sólo los que tiran en la misma dirección, pueden llegar a la meta los primeros.

Los liderazgos no se inventan ni se compran. Se ganan a pulso. Por eso, ser líderes en reconocimiento a la gestión para llegar al cliente final, ser líderes en satisfacción tanto de del que vende como del que lleva un reloj o una joya, ser líderes en experiencia por los años de trabajo bien hecho de una compañía, una empresa que presta sus servicios sólo en aras a la satisfacción de sus clientes, ser líderes en tantas y tantas cosas… son siempre motivo de orgullo y producen una enorme satisfacción.

Hoy les proponemos a vds., los detallistas, que se unan a estos liderazgos que iluminan el camino. El que todavía no lo haya hecho, que se decida ya. Ahora es el momento oportuno. La crisis que estamos sufriendo tendrá un final. Y ese final puede no estar muy lejano.

Con ustedes y gracias a ustedes se completan los liderazgos y se llevan a buen puerto. Ese será el acicate que impulse a avanzar al sector, mirando siempre hacia adelante. ¡We are the champions! Nosotros somos los campeones.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

En caída libre

¿Quién ha dicho que hemos tocado fondo?, ¿qué ya se ven brotes verdes? ¿No serán los brotes verdes del campo debido al cambio climático? Nos estamos volviendo todos locos, especialmente las plantas, que empiezan a florecer en diciembre. Pronto recogeremos los frutos en febrero. También las plantas piensan que en pleno invierno “ya es primavera” (como en El Corte Inglés). ¿Será éste el augurio de lo que va a pasar en nuestro sector?

Sí, han tocado fondo numerosas empresas. Lo peor es que algunas no han podido salir de él. Y han sido marcas que eran un símbolo hace pocos días. Todos conocemos a Rebecca, Calgaro y otras tantas que están bajando al pozo para seguir el camino de la citada, y esto sólo por fijarnos en ejemplos que eran estandartes hace muy poco tiempo.

Recordemos, como ya publicamos en nuestro periódico Contraste (N. 120. Septiembre 2009), los síntomas que anunciaban algunas de estas debacles, cuando el potente grupo de moda Mariella Burani decidió desvincularse financieramente de Calgaro. No era el primero en marcar pauta. Rosato fue abandonada antes a su suerte, en mayo pasado. Ejemplos que dan al traste con los sueños más ambiciosos surgidos de la estrategia “fashion jewellery” preconizada con tanto ahínco por Italia.

La hasta ahora boyante moda no quiere una soga al cuello que la arrastre en la caída libre al vacío que protagonizan algunas empresas del sector, no sólo en Italia. Podríamos enumerar aquí las empresas españolas que, por no ser tan conocidas, tal vez ni nos suenen, pero que se lo pregunten a sus empleados que cada mañana, al levantarse, ya no saben donde ir. Su puesto de trabajo no existe.

Tomemos otro ejemplo de caída libre, esta vez vertiginosa, ya que los rascacielos que tocan el cielo de Dubai no son ninguna broma. Los pedidos fantasma del grupo Damas, a través de Dit Group, su empresa en Italia, han echado a la cuneta a dos importantes empresas fabricantes italianas. Dit Group se ha reconvertido en una no menos etéreo proyecto empresarial denominado Blu srl, y anda a la espera de que a sus marcas huérfanas (Io Si, Porrati, La Nouvelle Bague y Stefan Hafner) se les aparezca algún príncipe inversor algo despistado.

Y eso para que sigamos pensando que esto sólo son ciclos, que el diente de sierra volverá a recuperar lo que eran tiempos pasados. Sí, vendrán tiempos mejores, pero ¿quién nos asegura que participaremos de ellos?

Esos tiempos volverán a nosotros, al sector, sólo si sabemos buscarlos. Si somos capaces de entender que el relevo generacional es evidente e incluso terapéutico. Si somos capaces de dejar a los que nos suceden ponerse en el camino real de las costumbres actuales, que ya son otras. Convenzámonos de que los gustos han variado, que las tecnologías que hemos vivido en revoluciones industriales y comerciales anteriores no tienen sentido y han de actualizarse…

Y todo esto para que el Gobierno comience ahora a poner puertas en el campo de Internet. ¿No será que, como ven que se agotan las oportunidades (IVA, IRPF…) de recabar impuestos, ya no saben como financiarse y están buscando, también ellos, nuevas fuentes?