martes, 24 de mayo de 2011

La red, fuente de innovación de la empresa

El futuro nunca llega de repente. Antes de que llegue, ha pasado por las manos de mucha gente: ingenieros, programadores, innovadores… Siempre ha sido igual. Ya lo sabían Julio Verne y Leonardo Da Vinci, si querían adelantarse al tiempo tenían que observar los pasos de la ciencia y, a partir de ahí, ellos programaban los primeros pasos del futuro.

Todo avanza a pasos agigantados, incluso ya nos están empezando a leer el cerebro. Hoy nos puede parecer que los que vivan en el siglo XXII tendrán poderes sobrenaturales, pero es más sencillo que eso, sus “adelantos” responderán a la ley de la tecnología. Si los que vivieron hace 100 años pudieran asomarse a nuestro presente, tendrían la misma sensación.

Pero para que ese futuro parezca ciencia ficción debe estar enlazado con la innovación. Estamos pasando de un siglo XX eminentemente industrial, en donde lo importante fue planificar y ejecutar, a otro estadio en el que se necesita innovar, y eso es lo mismo que probar. Innovar en nuestro entorno de Internet es primordial, mucho más que planificar.

Hoy con Internet cada uno se suma a la tribu que escoge (ej. charhadas.com, cinemavip.com o sigojoven.com). Los gustos son individuales, pero los podemos compartir con el mundo entero al instante. Tenemos que confundirnos con el resto de seres que nos agraden y saber entablar conversaciones y ver donde se consiguen mejores resultados y todo ello a bajo coste.

Es necesario probar y probar conversaciones duraderas con clientes, con la multitud y conseguir la información necesaria para seguir probando mejor y determinar cuando estoy con el resultado al alcance de la mano y cuando se aleja.

Tenemos que tener colgado en la red todo lo que hace nuestra empresa y mostrar nuestros productos, informando de su utilización, de sus ventajas.
Tenemos que saber quiénes son los líderes de opinión de cada sector y cómo sacar provecho de estas herramientas para gestionar mejor. Hay que averiguar quiénes o qué es lo más relevante del momento.

Tenemos que saber que con estas redes podemos y debemos acercarnos a los clientes para, si es necesario, pedirles consejos, y sobre todo hay que aprender a consultar a las multitudes y a usar la red en beneficio propio.
En el mundo hay ya 2.000 millones de usuarios de Internet. Se dice que de ellos, 200 millones representan lo mejor de cada país y también se afirma que 20 millones son gente brillante y que dos millones son genios.

Así que en el panorama actual y en el del futuro predecible difícilmente podemos competir con las armas del siglo XX. Hay que ponerse al día y sacar partido a nuestro favor. La red ha de ser hoy en día la principal fuente de innovación de la empresa.

lunes, 16 de mayo de 2011

Activos intangibles

Mientras nuestro sector anda quejoso, rodeado de plañideros, hay otros que celebran las virtudes de sus activos intangibles. Me explico. La mayoría de nosotros arrastramos lastimosos el lastre de la crisis y afirmamos: “¡Es que nada se vende!”. Podríamos contestar, como Jarabe de Palo, “depende”.

Los estilistas defienden con entusiasmo que enriquecer la vida con complementos es la forma mas fácil de salir airosos a la calle portando una sencilla camiseta de algodón y un jeans. Eso sí, cuanto más vistosos, llamativos y exagerados sean, tanto mejor. Ya es hora de lucir pendientes, collares, pulseras y anillos seguros de sí mismos y su potencial.

En esta línea, las grandes cadenas de moda ya llevan algunos añitos basando una parte de su estrategia de crecimiento en los complementos. Y estos complementos se están convirtiendo en eficientes remos para las cadenas de distribución. Si no, que se lo pregunten a Inditex, pionera en estas lides con su cadena Uterqüe, que registró el pasado año un crecimiento del 36%, o Mango, que abrirá su primera tienda en calle Mango Touch el próximo julio en Barcelona, en concreto en Rambla de Catalunya.

Todos sabemos que los complementos tienen mayor margen y encima resultan atractivos, por ser más económicos, al consumidor final. Por ejemplo, igual no podamos permitirnos un traje de Adolfo Domínguez, pero ¿por qué no un reloj? Y como esto, miles de planteamientos similares más.

Los complementos también han sufrido menos la crisis; con poco dinero el consumidor renueva su apariencia casi en un abrir y cerrar de ojos. Son aliados cómodos y perfectos para hacernos sentir guapos, bien y únicos. Y entre ellos, la bisutería es quizá la que sume todos los puntos a favor.

Pero en este nuevo fenómeno existen más datos a tener en cuenta. Por ejemplo, la mayor parte de las cadenas trabajan los complementos de forma independiente. ¿La razón? Dicen los expertos que además de requerir, por naturaleza propia, menos metros cuadrados de exposición, la gestión resulta más simplificada.

¿Por qué los joyeros estamos empeñados en no ver este fenómeno o similares? ¿Simplemente porque resultan de una incoherencia casi violenta respecto a la visión pésima y pesimista a la que nos hemos aferrado? Lo mezclamos todo. Somos incapaces de ver líneas de negocio distintas y analizar cuál es la que nos corresponde o nos podría corresponder…

Nuestro sector también tiene “complementos”, alternativas que pueden satisfacer esa necesidad innata al ser humano que es la de ornamentarse, aunque sea a la medida de sus capacidades o posibilidades en un momento no especialmente boyante. Sólo hay que saberlas buscar y aplicarlas. Apliquemos a nuestros negocios un poco de claridad, transparencia y objetivos a cubrir. No somos bazares.

viernes, 13 de mayo de 2011

¡Nunca se llega a la cima!

Para mejorar hay que saber a donde vamos sin olvidar de donde venimos. Lo hemos oído muchas veces, pero… ¿nos hemos puesto a pensar y actuar? Dicen los entendidos que todos los sectores y empresas, tarde o temprano, se han de enfrentar a una crisis, y éstas llegan incluso a los mejores.

En los últimos pero ya lejanos años hemos tenido crecimientos muy importantes, hemos hecho engordar nuestras empresas añadiendo personal, comprando activos, ampliando herramientas, haciendo informes, etc., creando gastos de estructura para dar imagen, y no contábamos con lo que ha llegado.

Ahora toca (o tal vez sea ya tarde) establecer prioridades, saber dónde tenemos que hacer los recortes, porque estos son imprescindibles. Antes se decía que cuanto más grandes mejor. Hoy hay que decir: “Cuanto más ágiles mejor”. Antes se decía que lo importante era ser el número uno o el dos del mercado. Hoy hay que decir: “Busquemos nuestro nicho de mercado”.

Antes se buscaba gente con títulos, hoy hay que buscar además gente apasionada. Tenemos que tener presente que lo que nos hizo tener éxito en años pasados, ya no vale para el futuro. Las hipótesis con que hemos venido trabajando, han cambiado. Tenemos que ser fuerte y con coraje eliminar los negocios que no tengan ventajas competitivas. Hoy en día es más valorado un gramo de inspiración que muchos kilos de control. Tenemos que sabernos rodear de quien nos complemente. El ego dejémoslo para otro momento.

Hay que tener muy en cuenta que hoy lo importante es sorprender al cliente, dándole algo más de lo que piensa recibir por lo que ha pagado. El que está detrás de un mostrador, el vendedor, todo vendedor, ha de ser capaz de identificar las necesidades del cliente. Hay que innovar más que la competencia y más rápido. Es muy importante meter ideas nuevas en la cabeza, pero lo es más sacar las ideas viejas. Se dice que Zara reinventó el sector textil. Olvidó el pasado y a sus competidores.

Hay que estar todos los días en lucha y recordar que uno yerra todos los tiros que no lanza. Hay que ser de los que hacen que ocurran las cosas, no de los que esperan a que ocurra o los que dicen: “¿Qué ha ocurrido?”. No hay que conformarse. Hay que comprometerse. Se dice también que lo bueno se puede mejorar, pero lo mejor también, y lo imposible es superable y además deseable. Recordemos esta frase empresarial: ¡Nunca se llega a la cima!

viernes, 29 de abril de 2011

A la sombra del joyero

Es difícil vivir a la sombra de un gran empresario, es difícil vivir a la sombra del joyero que se hizo a sí mismo y triunfó en solitario.

El joyero que se hizo a sí mismo, ahora verá truncado su éxito porque no encuentra ni el camino ni la sucesión. Éste es el drama de muchos de nuestro sector que no han dejado evolucionar a sus descendientes y que ven cerrar las puertas de su negocio.

El sector está compuesto de empresas familiares, pero estas empresas no se deben cerrar en sí mismas. Una empresa es un ser vivo, un proyecto en evolución constante, nada es definitivo ni inamovible. Todo ha de ser flexible y evolucionar hacia el futuro si se persigue la supervivencia.

Es verdad que los cambios siempre producen controversias, por ello no es malo. Lo malo es la apatía, la indiferencia.

Por ejemplo, a nadie se le escapa los cambios que se han producido en las actitudes de los consumidores, ya sea por cuestión de gustos o por poder adquisitivo. La década de los que consideraban el reloj o la joya para toda la vida ha acabado hace tiempo. Hoy ya nadie piensa así.

Nuestro proveedor (mayorista) y el detallista han de hablar el mismo idioma que el consumidor para que éste sea receptivo. Se dice que la vida es circular y se recibe lo que se da.

La intuición en nuestro sector juega un papel importante porque nos permite tener nuevas ideas. Hay negocios que no funcionan, y la mayoría son por problemas humanos y no técnicos.

Llegó el momento de implantar la humildad como filosofía de negocio y la tolerancia como arma. Tenemos que ser capaces de ver, escuchar, comprender y sacar conclusiones del mercado.

De la empresa familiar se dice popularmente que el abuelo la pone en marcha, los hijos la mantienen y los nietos la entierran. Pero no echemos toda la culpa al cambio generacional. Tal vez muchos errores hay que buscarlos con antelación a éste.

El retraso en la sucesión y la falta de coraje para acometer estrategias de riesgo pueden haber sido causas que nos llevan al fracaso.

Los clientes envejecen al igual que los negocios, tal vez parte del error sea el no adaptar nuestras estrategias a los cambios generacionales.

El que esté todavía a tiempo que reaccione, y el que llegue tarde que acelere el cierre. No esperemos a ver las barbas del vecino pelar, para poner las nuestras a remojar.

Si uno se equivoca, ha de saber reconocer el error. No confundamos el realismo con la debilidad. Tenemos que saber adaptarnos al entorno, apartarnos de situaciones inmovilistas y evolucionar acorde a lo que el mercado nos demanda.

Tenemos que estar escuchando constantemente lo que pide el consumidor y no ofreciendo sólo lo que a nosotros nos ha gustado fabricar o adquirir para nuestro establecimiento.

Tenemos que olvidarnos de mandar, y aprender a delegar. Tenemos que saber que valemos por lo que somos y no por lo que tenemos. Nuestro sector necesita insistentemente hablar más con el corazón.

Y repito. Todo en esta vida es cambio y continuidad. Todo en la vida es un proceso, el tiempo elimina personas y cambia paisajes, pero surgen otros nuevos. Tenemos que saber que es lo urgente, pero no podemos eclipsar lo importante. Aprendamos de una vez a vivir como pensamos para no acabar pensando como vivimos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Inculcar ilusión

No es más grande quien más ocupa sino quien más espacio deja cuando se va. Aplicado a nuestro sector, podríamos decir que el espacio que ocupan nuestras joyerías es enorme, pero cada vez que una se va deja un vacío irrellenable. Nuestros joyeros se movían en torno a una ilusión más que a una profesión y eso les está pasando factura.

¿Por qué los hijos no quieren continuar? Porque han perdido la ilusión, si es que algún día la tuvieron. Sus padres vivieron otras épocas, otras modas, otras formas que hoy ya no tienen valor. Ellos dicen que todo volverá; no lo dudamos, pero de otra manera, jamás será igual.

Hoy nuestros niños tienen otras costumbres hasta en los juegos. Desde que nacen viven en la era de las redes sociales, no de los juegos colectivos. Todos a muy corta edad manejan desde el mando de la tele hasta el ordenador como si hubieran nacido para ellos, y ven y se familiarizan con las costumbres globales. El mundo se les hace pequeño. No tienen que estudiar geografía para conocer el universo. Les entra por los ojos.

Con el consumo de productos pasa lo mismo. No vale quererles vender lo que nos gusta a nosotros. Ellos saben lo que quieren y con lo que cuentan para adquirirlo. Pero insistimos, en cada edad, en cada etapa de la vida, lo que hay que inculcar es ilusión, es alegría, es estado de bienestar… Porque hacer llorar es fácil, en cambio hacer reír cuesta un poco más.

En plena tormenta de esta crisis, hay joyerías que es un espectáculo verlas vender y otras que da pena mirarlas. Lo lamentable es que las primeras se cuentan con los dedos de las manos y las segundas tienen varias cifras.

No cabe ya más espera, la hora de la verdad ya pasó a nuestro lado y si no hemos sabido aprovecharla, hoy empieza a ser tarde. Nos hemos dejado llevar por la corriente y esta nos ha arrastrado como un tsunami, hemos seguido a las masas y estas nos arrastraron a un precipicio.

El sector empezó ya su recuperación, al menos para los innovadores, los que han sabido desviarse y meterse en la nueva autopista que no es sólo de información, sino también de formación, consumo, nuevo estilo, etc…

Y la innovación no ha de estar sólo en el producto, también pasa por el establecimiento. El cliente entra cuando sabe que se va a sentir cómodo, que va a encontrar lo que busca y si no lo tienen se lo localizan, porque sabe que tiene precios adecuados a su bolsillo, y le gusta el ambiente que le rodea. No quiere sorpresas, sobresaltos, disgustos por haber comprado lo que no buscaba.

Insistimos en que el todo para todos es como en política el café para todo, eso ya pasó de época, fueron otros tiempos. El establecimiento de joyería ha de saber quién es su clientela antes de comprar producto. Hoy no vale comprar para esperar a que te lo vengan a pedir.

Las formas y las fórmulas son otras, simplemente hay que buscar y adecuarse cada uno a la que mejor se adapte .Y dejemos de ver enemigos competidores en el bosque. Veamos aliados en el modo de hacer negocio.

viernes, 8 de abril de 2011

APUNTES DE BASILEA

La realidad supera a la ficción. O mejor ¿Dónde está la verdad? Aquí cabe una respuesta a la gallega… ¿Para quién es la respuesta? No confundamos los deseos con la realidad. La verdad real es que todo se retrasa, hasta la confianza. Esta crisis es de verdad una crisis ¡muy acentuada! Algunos dicen que cuando actuamos no acentuamos y que cuando hay que acentuar no actuamos… Fuera de nuestras fronteras se viven momentos delicados: la tragedia de Japón, el polvorín latente en el norte de África y Oriente Próximo, el rescate financiero solicitado por Portugal… Dentro, las previsiones de crecimiento económico y la larga sombra del paro no invitan al optimismo en un largo tiempo. ¿Y nuestro sector? Hace poco tuvimos un buen barómetro: Baselworld. He dejado pasar unos días desde la feria para opinar con la cabeza más calmada y la sangre más fría, pero ha tenido que ser una visita a un gran grupo internacional que se pretende posicionar en España, la que me ha animado a no esperar más. Dicen los suizos que Baselworld 2011 fue una buena feria; y no dudamos de su palabra, pero ¿para quién, con qué productos, en qué países…? Sí, algunas marcas o grupos suizos hicieron su feria, pero no con los mercados tradicionales, europeos, americanos, sino con otros mercados emergentes para los que se han estado preparando. El hecho de que el ministro de comercio indio fuera invitado a la apertura del salón responde a esta política. Y yo me pregunto, ¿los expositores españoles están preparados para estas batallas? También para marcas relojeras españolas de low-cost ha sido una buena feria…Eso delata hacia dónde vamos en Europa, y en especial en España. En nuestro periódico Contraste de abril titulamos que el ticket medio de venta en joyerías durante 2010 no ha superado los 100 euros. Los relojes económicos son los grandes favorecidos. ¿Visitantes a la feria? Muchos, aunque tal vez menos, pero en especial menos en joyería. No olvidemos que ésta es la feria de la relojería suiza y que a ella acuden todos los distribuidores mundiales a cerrar las operaciones de relojes de todo el mundo. Si queda algo, luego van a la joyería, que paradójicamente presenta más expositores que la relojería, pero ocupa una superficie de 23.3% frente al 64% copado por el tiempo. Hemos visto muchas faltas con respecto a otras ediciones, la ausencia de marcas conocidas, de eventos importantes, de actividades paralelas…. Y todo ello ha de hacernos reflexionar. Ya no vale el todo para todos, insistimos en que llegó el momento de la especialización y del tomar un posicionamiento dentro de cada país en función del mercado y sus circunstancias. El sálvese quien pueda debemos dejarlo atrás, y tomar las riendas del barco para cambiarlo de rumbo y navegar a favor de corriente. Nos será más llevadero el timón y seguro que entraremos en buen puerto

miércoles, 16 de marzo de 2011

EL ‘MILAGRO’ ALEMÁN

A juzgar por lo visto y vivido en la fiesta que Thomas Sabo organizó para sus clientes el pasado 26 de febrero en Munich, podemos decir que en Alemania se terminó la crisis en el sector…, si es que ha existido.

Cuando uno regresa del salón Inhorgenta, casi siempre llega con las pilas más cargadas, al menos renovadas, pero lo que más satisface es ver aires nuevos en nuestro sector y, por supuesto, optimismo.

La vitalidad de Thomas Sabo no es un espejismo, es una realidad, es el fruto que ya experimentaron otras marcas, otros productos, otros conceptos de ver nuestro mundo joyero-relojero…

No nos cansaremos de decir que, después de recorrer el mundo ferial y sectorial, vemos como los que están saliendo de la crisis son los que de verdad se han preparado. Son los que se han dado cuenta que el pasado ya no volverá, y el presente y futuro van en otra dirección.

Nuestros establecimientos necesitan un cambio total de rumbo y no es suficiente con lavar la cara al local, rehacerlo o cambiarlo de color. La renovación ha de ser más profunda. Una limpieza total de productos, de marcas y un análisis de la clientela futura de cada zona o lugar.

Aquí no vale todo. Las reglas de juego de nuestros jóvenes las han puesto ellos, a falta de previas que les agradasen, y si queremos participar de la partida tenemos que acatarlas.

Insistimos en lo de Thomas Sabo porque es lo último que hemos visto y vivido. Un mundo lleno de novedades en diseños, en precios, en formas de presentarlo al detallista y al consumidor final. Una buena mentalización al consumidor de ese producto hace que el cliente final se familiarice con él.

Hace muy pocos años ni los más optimistas podían creer lo que estamos viviendo; pero ¡ojo!, no nos equivoquemos, ese producto necesita de un establecimiento adecuado, de unos empleados mentalizados y que crean en él y lo sepan transmitir al comprador…

Lo que hemos dicho, dar un giro de 180º y cambiar de rumbo, y lo que es valido para esta marca es valido para otras, pero adaptando y poniendo cada una en su contexto, en su lugar, y aplicando en cada caso las reglas de juego pertinentes.

Volviendo al optimismo alemán. Es un indicio, puede ser que una corazonada personal, pero existen otros datos y comentarios que lo ratifican. Según la Oficina Federal de Estadística de este país, las compañías del sector del lujo facturaron en 2010 un 1,2% más que en el ejercicio precedente, siendo relojes y joyería las compras preferidas.

Hasta su ministro de Economía, Rainer Brüderle, declaró recientemente, en su visita a la feria Ambiente, de Frankfurt: “Los alemanes, con todo derecho, miran al futuro con optimismo. Por ese motivo, también vuelven a gastar más dinero”. Ellos tienen lugar y oferta para hacerlo ¿Y nosotros? ¿Qué pasará cuando el repunte de ventas que vive el comercio minorista alemán llegue a este país, si es que llega? ¿Estaremos a su altura o bien lo pillaremos al vuelo y de rebote?

sábado, 12 de marzo de 2011

EL PROYECTO DE VICENZA

Fiera di Vicenza tiene un proyecto nuevo, un proyecto de futuro que todavía pocos profesionales conocen o han podido analizar en su verdadera dimensión. Aunque ya lo hemos anunciado en nuestro periódico Contraste, disculpen que insista, pero considero que el tema y las diversas opiniones escuchadas al respecto lo hacen necesario.

En la actualidad la feria italiana basa su oferta en una media de 1.500 expositores procedentes de 50 países y 54 provincias italianas. La superioridad de sus números es aplastante en joyería y su concepto también es muy claro: “Hemos fundado VicenzaOro para sostener el ‘Made in Italy’”.

En su pasada edición, los responsables de Fiera di Vicenza presentaron la iniciativa FDV 2011/15, “nuestro reto hacia el futuro” bajo el concepto de responsabilidad social-empresarial. Una hoja de ruta que implica cambios, y que se están realizando de acuerdo a lo que la prensa ha recomendado en el pasado. Cambios graduales, y cambios propulsados desde el espíritu de la colaboración interterritorial entre los distintos polos productivos del país.

Este 2011se darán los primeros pasos hasta el final del proceso, que llegará en 2015. No sólo se tratará de crecer físicamente o reorganizar el espacio. En este sentido, ya se ha buscado implicar a las administraciones locales y regionales para que éstas asuman y propicien las infraestructuras necesarias: alta velocidad, restauración, hospedaje…

“Queremos un evento vivo, en el que todos puedan opinar, y les escucharemos. Es necesario un diálogo bidireccional y crear una comunidad de clientes gracias a la comunicación integral”. Así lo explican, y desde esta flexibilidad se quiere afrontar una nueva modalidad de concebir y hablar de la feria, no sólo como mero contenedor, sino sobre todo de su contenido.

El fenómeno ferial ha de ser transformado. En este punto, la coincidencia es casi unánime. Pero, ¿cómo? “Exploraremos nuevas formas de trabajo acopladas al cambio del mundo moderno; queremos ser el punto de referencia para el mundo, que las ideas nazcan y partan desde Vicenza”.

Las primeras reflexiones planteadas se refieren a todos los ámbitos: producción, formación, comercialización y comunicación, bajo un objetivo común, que la feria proporcione una nueva vida a la joyería italiana, que sea el mejor encuentro para interpretar el ADN italiano como valor de referencia mundial, comunicando bien el ‘Made in Italy’.

La feria ha de ser un catalizador de conocimientos del sector y darlos a conocer. No sólo una exposición a través de vitrinas. Ello implica acercar a sus instalaciones las escuelas de joyería, los jóvenes talentos de toda Italia y también de fuera. Es esencial conocer lo que pasa en el mundo, lo que se piensa, lo que se mueve en la moda, ambientes diversos, lugares de encuentro; entroncarse con los sectores sociales y culturales implicados para debatir problemas y buscar soluciones...

En definitiva, el cambio defendido por Vicenza es convertirse en un centro de excelencia para el mundo, no sólo para Italia, y crear un laboratorio de creatividad internacional-mundial que enlace las fábricas y el mundo consumidor de joyería.

Internacional es la palabra. Por ello Internet va a estar presente y viva en la nueva modalidad de comunicación. Se busca abrir una puerta virtual, de ahí que la feria esté iniciando la formula para que el expositor pueda vender por medio de su web.

“Debemos mostrar el estilo de vida que a través de la joya se puede obtener. Lo importante es que llegue el mensaje italiano, aunque la joya no se realice al 100 % en Italia. Junto al producto hay que vender ideas”. El tiempo permitirá valorar el logro o no de estos objetivos, pero si es importante tener en cuenta que este desafío está en marcha. Dicho esto, que cada cual saque sus conclusiones.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El valor de una joya

Hace escasos días leí en un noticiero virtual un titular que rezaba: “La crisis en el sector del lujo-joyería”. Y la verdad es que me dio pie a dejar rienda suelta a mi imaginación y sacar algunas conclusiones que aquí apunto.

En los últimos años hemos visto llegar cantidad de intrusos, advenedizos, etc. a este sector. Gente no sólo falta de profesionalidad, sino además con un desconocimiento total de lo que manejaban entre sus manos. Llegaron con el único objetivo de ganar dinero, mucho dinero… y algunos lo consiguieron. Muchos de estos son los que ahora se lamentan y ponen palos a las ruedas para que el carro del progreso no avance.

Todos los planes que hicieron fueron a corto o inmediato plazo, y sin escrúpulos. Su negocio consistió en esperar a ver entrar un cliente, sacarle el máximo dinero y, si puede ser, decirle adiós sin más. No importa pensar en si se fue satisfecho o engañado, ¿para qué?

Provenían de otros países, de otros sectores, de otras áreas de negocio. No conocían el oro, la plata, las aleaciones,… Y de gemología, mucho menos. Ni sabían del diseño ni lo valoraban. Practicaron la teoría fácil, comprar y vender con el mayor margen posible, sin conocer el producto, ni saber de sus exigencias, virtudes o garantías.

Pero la joyería es algo más que todo eso. Implica una normativa a respetar para asegurar la plena calidad ante el cliente. Supone el empleo de unos materiales de unas características únicas. Es satisfacción plena del que compra y del que recibe. Habla de sentimientos, de exclusividad, es una forma de complemento –eso sí, muy bien escogida- a cada estilo de vida.

La joyería es arte, es diseño y también es valor, porqué no decirlo, valor en alza, valor en la inversión como producto artístico, al que se suma el precio de los materiales. ¿Qué línea de negocio se revalorizó estos años más que la del oro?

Para ser joyero se necesita amar la profesión, vivirla, saber lo que se trae entre las manos, conocer que estamos dando servicio al cliente, y que si lo satisfacemos volverá. Darle lo que pide, no lo que a nosotros nos dé más rentabilidad.

Comprando una joya se compra satisfacción y regalar joyas es regalar amor. Por eso lo primero que se regalan los novios son los anillos de compromiso, y luego las alianzas que simbolizarán su decisión de iniciar y mantener un proyecto de vida en común.

Hay que sacar todo el conocimiento, entusiasmo y pasión para satisfacer a esos jóvenes ilusionados, a esa pareja decidida o a esos hijos agradecidos que acceden al establecimiento joyero para buscar el obsequio especial que merece una ocasión especial.

No están comprando un chicle, que si no gusta, se tira, sin más. Están adquiriendo un objeto preciado que refleja sus sentimientos y con vocación de permanencia, y ello tiene un valor incalculable, más allá de su determinado coste económico. Nuestra misión es, por tanto, delicada, y así la hemos de asumir.

martes, 22 de febrero de 2011

Negocios deshabitados de juventud

Nuestro sector está repleto de historias interesantes, de anécdotas inolvidables, de profesionales con largas experiencias. El sector entero está lleno de túneles explorados, de antiguas batallas ganadas y de... pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. No cabe duda. El sector ha envejecido, se ha anquilosado, no hay traspaso generacional en masa, no hay regeneración industrial ni tecnológica….

Pero los joyeros seguimos orgullosos de esta profesión y todavía creemos en ella. No estamos dispuestos a tirar la toalla… todavía. Entonces, ¿qué nos queda? Quizás, lo primero, sea dejar de mirarnos al ombligo. Y después, parar, aparcar el coche y reflexionar. Hemos de saber bien como subir al tren del progreso, al AVE que nos adentre en el mundo del futuro.

Hemos podido comprobar que todos aquellos viajantes que hacían cola a la puerta de nuestros establecimientos ya no están. Hemos visto pasar modas a velocidad de vértigo. Hemos llenado nuestros escaparates y almacenes de género de difícil salida cuando pasa la temporada. Nos hemos cargado de marcas y productos con las que no sabemos que hacer. Hemos saneado nuestras deudas fundiendo el oro para pagar mercancía perecedera o invendible….

Hemos hecho tantas cosas que ahora nos da miedo emprender otra dirección. Cuando se vendía todo, nos hemos dedicado a criticar a intrusos (bancos, venta por catálogo, “machacas”, etc., etc.) sin aprender de ellos. Cuando todo parecía fácil, ni siquiera hemos dejado que la juventud expusiera sus ideas. La hemos sacado de nuestros establecimientos, porque sus críticas hacían incómodo nuestro “modus vivendi”. Y ahora, ¿qué nos espera?

No hemos creído a nuestros menores, a los que van a heredar los negocios, a los que tienen que buscar salidas de futuro, a los que sé que, sin duda, no van a seguir nuestros pasos, sin orientación ni proyecto claro. Lógicamente han tomado otros caminos y en ellos se desarrollan. Creo que no hay sector como el nuestro, tan yermo de ideas jóvenes.

No sé cual es la posición exacta de cada uno en este momento, pero lo que sí me atrevo a reiterar es que nos urgen unos minutos de reflexión, tal vez sean los más rentables de nuestra vida profesional.

Lo peor que podemos hacer es comprar y esperar que nos vengan a comprar, sin saber lo que nuestro cliente está esperando. Usted no sabe lo que quiere, pero él sí. Hoy el consumidor no va a ver si encuentra algo, va a por algo que ya conoce y que espera que usted tenga y se lo garantice, y además al mejor precio.

Los portales de venta resolvieron el problema puntual al fabricante y al mayorista, pero no se preocuparon de la tienda. Y no lo olvidemos, ellos tienen al cliente, son esa gran superficie que si en un principio le ofreció “gangas”, ahora se está preparando para ofrecer novedades.

¿Vamos a dejar que nos retiren del juego o vamos a jugar la partida con ellos? Ha comenzado un nuevo deporte en el mercado del comercio y no es ajeno a joyeros-relojeros. Pero no lo olvidemos, llegó para quedarse, y yo me atrevo a decir que para ser olímpico. Participemos todos de él.

martes, 8 de febrero de 2011

En plena resaca posferia

Aunque la crisis sigue campando a sus anchas en nuestro país, los joyeros tendríamos que hacer un brindis por el futuro. Necesitamos ciertas dosis de optimismo. Pero he de decir que estas apuestas no van con nosotros a la vista de la primera edición de Iberjoya 2011, de su número de expositores y de su también limitado número de visitantes. Parece que nuestro objetivo ya no es crecer, sino sobrevivir.

En parte se entiende este temor que nos paraliza y nos impide avanzar. 2010 fue un año duro para todos, pero para la mayoría de nuestro sector tal vez más duro todavía. El producto no básico, considerado de lujo, ya tiene sus especiales dificultades en momentos difíciles. En nuestro caso, la situación se ha agravado aún más por el precio de la materia prima, cuya subida ha dejado tras de sí un paisaje desolador.

Pero los problemas no se resuelven solos; no podemos esperar a que escampe para dejar de mojarnos. Las soluciones están ahí. Sólo hay que encontrarlas y aplicarlas. Si otros sectores productivos han logrado reinventarse, y el de las velas votivas puede ser un símbolo, ¿por qué no lo vamos a saber hacer los joyeros?

El oro se ha disparado. Hay quien dice que va a quedar, en joyería, como el caviar en restauración, sólo unos privilegiados podrán acceder a él.
Si esto es así, la cadena de establecimientos ha de dar un giro de 360 grados. Hasta hace muy poco tiempo, sólo una minoría aceptaba la plata como joya. Hoy es al revés, es su base de sustento y supervivencia.

El café para todo ya no tiene sentido. Hay que ver quien lo toma o quien quiere infusiones. Las dos cosas son validas, pero a la hora y lugar adecuados. Esto es lo primero que nos tiene que quedar claro en el momento de comenzar a diseñar nuevas estrategias de futuro.

Hace tiempo que las joyas no se compran por inversión, por su valor. Hoy una joya ha de deleitar los sentidos del que la compra y sobre todo del que la lleva. Todos los actores de nuestro sector han de trabajar a la conquista de ese objetivo esencial. Desde el fabricante que pone en manos del diseñador el desarrollo de producto, al que lo promociona en los medios de comunicación y al establecimiento que crea la atmósfera para cautivar al consumidor final.

Siempre se ha dicho que más vale prevenir que curar, y no se si para ello ya empieza a ser tarde. En todo tipo de negocio hay un punto de inflexión, pero los riesgos han de ser manejables y para ello debe buscarse al compañero de viaje adecuado, comprometido con el éxito de toda la cadena.

Como ya he comentado, la joya ha de ser un estimulo constante en su creatividad, tanto en el diseño, producción como en su comercialización, pero para ello necesitamos iconos emblemáticos que muestren la mejor oferta a la máxima demanda.

¿Es Iberjoya ese icono? ¿Queremos que lo sea o ya nos da todo igual, y esperamos que salga el sol por donde quiera? En plena resaca posferia, me gustaría invitarles al análisis y la reflexión, y que cada uno aporte su idea para entre todos construir el futuro, ese futuro que en el mundo ferial debe tener como lema la mayor y mejor oferta.

miércoles, 5 de enero de 2011

SOBRE LA MEMORIA HISTÓRICA

Pocas cosas hay en el mundo que no procedan de la historia, del pasado, al menos en su fundamento... El presente está basado en lo histórico y para atrás se ha de mirar para aprender, no para vivir de nostalgia.

La mayor parte de nuestras actuaciones sólo se entienden con una lógica retroactiva, con una mirada al pasado, con un repaso de la historia... Si no hay historia, la mayor parte de las actuaciones carecerían de sentido, de identidad, de forma de contenido...

En este sentido, les recomiendo un libro de cabecera, que dicen lo fue para grandes políticos y estadistas de nuestra historia. Un verdadero manual para el ejercicio del poder, que no pierde su frescura, a pesar de contar con varios siglos de existencia, y cuyo secreto reside, sin más, en el aprendizaje con el que dota la experiencia, no sólo propia, sino la ajena. Me refiero a la conocida obra de Maquiavelo, “El príncipe”.

Uno de sus instructivos párrafos dice así: “El príncipe, para ejercitar su espíritu, debe leer las historias, y, al contemplar las acciones de los varones insignes, debe notar particularmente cómo se condujeron en las guerras, examinando las causas de sus victorias, a fin de conseguirlas él mismo, y las de las derrotas, a fin de no experimentarlas. Debe, sobre todo, como lo hicieron ellos, escoger entre los antiguos héroes, cuya gloria se celebró más, un modelo cuyas proezas estén siempre presentes en su ánimo: Alejandro Magno imitaba a Aquiles; César seguía a Alejandro y Escipión caminaba tras las huellas de Ciro.”

Y continúa dándonos una lección magistral: “Cualquiera que lea la vida de este último, escrita por Jenofonte, reconocerá cuántos triunfos obtuvo Escipión por haber calcado su conducta con la de Ciro, no sólo en cuanto a la valentía, la destreza, la disciplina y el arrojo, más también respecto de la continencia, la afabilidad, la humanidad y la liberalidad, que, según el autor griego, resplandecieron en el monarca persa. En síntesis: de acuerdo con las reglas que debe observar un príncipe sabio, éste, lejos de permanecer ocioso en tiempo de paz, ha de formarse entonces un copioso caudal de recursos bélicos, que puedan serle de provecho en la adversidad, a fin de que, si la fortuna se le torna contraria, se halle dispuesto a resistírsele.”

La creatividad de hoy se base en gran parte en el pasado, uno de los objetivos de los creadores anteriores era basar todo en la perfección . Hoy estamos cogiendo la sabiduría de nuestros clásicos para dársela a un público ansioso de valores y que busca en la marca valores eternos e intangibles que la vida diaria nos está privando…

Lo hecho con cariño, con esmero, con ilusión en todos los campos de la vida trasmite energía positiva, da fuerza y anima en el deseo de seguir y de perfeccionarse. A todos nos gusta rodearnos de esa sensación de inmortalidad que otorga la experiencia.

Estamos cada día más empeñados en recuperar el gusto por lo que nos dejaron nuestros antepasados. Cada minuto, cada una de las actuaciones de nuestra vida nos lleva a realizar un ejercicio de lo que tanto los políticos nombran y que pocas veces saben de qué hablan, la llamada memoria histórica.

martes, 4 de enero de 2011

¿QUIÉN VIGILA AL VIGILANTE?

¡Qué frase más buena para el vigilante pillado! Con escepticismo y extrañeza nos encontramos en algunos eventos, ya sean feriales o de establecimientos de joyería, al ver en las cámaras de seguridad como detectan que los vigilantes sustraen piezas de los puestos que controlan.

¿Es esto normal? ¿Quién hace la selección de personal de esas empresas?
¿A quién se le ocurre poner al “zorro” a guardar gallinas, o al lobo a vigilar ovejas?

Nos llegan a nuestra redacción llamadas de alertas en este sentido, y como la prensa ha de estar a las verdes y a las maduras, no podemos callar la evidencia.

Dicen que la necesidad hace al ladrón y que los caramelos no duran en la puerta de un colegio. Dicen, dicen tantas cosas, que lo peor es que muchas son o se hacen pura realidad.

Hay un proverbio hindú que remarca que “aquel que reconoce la verdad del cuerpo, puede entonces reconocer la verdad del universo”. Otro refrán español asevera que no hay mal que por bien no venga, y otro proverbio árabe argumenta que los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego.

Abramos bien los ojos y pongamos solución a los males que tenemos a nuestro alcance. Los que estamos al frente de distintos estamentos u organizaciones debemos predicar con el ejemplo. No escondamos la cabeza. Caer está permitido, levantarse es obligatorio. Proverbio ruso.

No seamos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos. Aprendamos de los errores porque tropezando se aprende a caminar.
El sector necesita constante vigilancia porque los grandes incendios empiezan por chispas pequeñas.

Si hemos visto culpables busquemos soluciones, porque estudiando lo pasado se aprende lo nuevo (proverbio japonés). Aunque queramos correr más deprisa con la cabeza que con los pies, toda respuesta requiere su tiempo, su certeza, pero sobre todo, la voluntad para materializarse.

lunes, 3 de enero de 2011

SUPERVIVIENTES

A principios del siglo pasado un famoso periodista británico, C.P. Scott, editor del periódico que hoy se conoce como The Guardian y uno de los considerados propulsores del periodismo moderno, lanzó una famosa frase, paradigma en el aprendizaje de los futuros profesionales de la información: “Los hechos son sagrados, las opiniones son libres”. Hoy, 100 años después, se dice que la prensa es sagrada, la pantalla es libre.

Hay crisis en los periódicos. Se habla de una tormenta perfecta, un cambio en la formación, en el trabajo, y unas nuevas necesidades del cliente. Y si a ello le añadimos la crisis que estamos padeciendo, todo unido hace un cóctel de difícil solución.

Con el “mantra” de que Internet es el futuro, y encima gratis, la prensa impresa se resiente. Todo parece dirigirse a la red o a la “nube”. La información se consume al instante, y, con ello, la tirada de los periódicos baja y la publicidad impresa se desmorona.

Unos dicen que estamos viviendo una tormenta en un tsunami, otros que un tsunami dentro de una tormenta. Lo cierto es que, a pesar de la confusión que genera todo revuelo, hay que seguir reinventándose y buscar soluciones nuevas a problemas nuevos.

Hace 10 años la prensa gratuita fue un boom, una revolución en el sector. Hoy ha caído a la mitad la tirada de ejemplares, pero todos los periódicos tienen esta fórmula de negocio, la digital, que es gratis y aumenta. A la vanguardia de su consumo se hallan los jóvenes y adolescentes, que quieren información, pero no están preparados o dispuestos a pagar por ella.

La realidad es ésta, el lector se va del papel a la pantalla, y, frente a ello, todos los periódicos hacen economías de guerra para mantenerse. Todos quieren volcar su saber hacer a las nuevas tecnologías. Y ello va a implicar, sin remedio, una nueva era, un nuevo concepto y una nueva fórmula.

El ciudadano ha de tener y consumir la información cuando desee y de la forma que desee. Los diarios online responden a esta necesidad, pero ni su razón de ser, ni su concepto, ni la forma de configurarse ha de ser la misma que la del diario escrito. No se trata de calcar sobre el soporte digital los esquemas del papel. Hay sonados fracasos, fruto de la primera euforia, que lo confirman.

Todo ha cambiado y sigue cambiando a ritmos vertiginosos. Se está produciendo una revolución cultural, industrial y tecnológica. Hay que ser ágiles. Hoy no se puede dejar nada para más tarde. Son tiempos de cambio, lo que nació hace más de tres siglos ya no es prioritario. Todos somos partes vivas y activas al instante, y el que no quiera ver o participar en esta transformación se la perderá.

Hoy todo es noticia. Hasta la publicidad es noticia. Hoy tenemos que ser nosotros mismos, pero mejores, sobre todo profesionalmente. Hace tiempo que los periodistas salen de nuestras facultades con el titulo de licenciados en Ciencias de la Información; que los empresarios de la comunicación han comprendido que su universo se avecina vasto y cambiante, y que hay que estar preparados para desarrollarse en cualquier soporte.

Por mi parte, estoy convencido de que sigue habiendo espacio para el papel, con todo el poder arrollador que le confiere una imprenta, pero ello no le libra de una crisis de identidad de la que, pienso, saldrá fortalecido. Pero el tsunami o la tormenta virtual nos abren otras expectativas que hay que aprovechar. Lo que pasa ahora nos concierne a todos, no se puede mirar para otro lado, y esto es aplicable también al joyero.

Estamos en este mundo, no somos otra raza, ni otra especie. Somos seres humanos que vivimos hoy aquí. En unas circunstancias determinadas, con sus ventajas e inconvenientes. Termino con una frase que no me cansaré de repetir, que por razones paradójicas se popularizó con la imprenta y mantiene ahora buena parte de su celebridad gracias al soporte digital -búsquense “frases célebres” en Google-: “En tiempos de crisis, sólo sobrevivirán las especies que sean capaces de adaptarse a los cambios”.