lunes, 29 de octubre de 2007

SALIR FUERA

Explicaba a este periódico Mónica Martínez, de la firma Dámaso Martínez, que salir fuera “es duro, porque nadie te regala nada”. Tan duro que sólo unos pocos se atreven a dar el decisivo paso. Y de hecho Dámaso Martínez era una de las sólo cuatro empresas joyeras españolas que se atrevieron a mostrar la cara con orgullo entre la mastodóntica oferta de los italianos en Vicenza.

Bien por ellos y por todos los que, una vez bien definido su producto, tienen el valor de salir al ruedo internacional para echar un capote al mercado. Nos consta que muchos de nuestros profesionales del sector han vivido multitud de aventuras, algunas agradables y otras no tanto, en esta peripecia. Porque los principios siempre son difíciles, pero también tienen algo de encanto amateur que gusta rememorar cuando ya existe una apuesta profesional consolidada.

A la hora de emprender la aventura de la exportación, existen claves que ayudan a obtener resultados exitosos. Entre ellas la diferenciación. Si quieres que alguien se fije en ti, has de tener algo que marque diferencias. Y esta tarea resulta complicada de afrontar dada la competitividad existente.

Está visto que la oferta española, al igual que la del resto de la Comunidad Europea, tiene cada vez más difícil competir por precios. Ya lo constataba el interesante Plan Estratégico elaborado para la joyería cordobesa. Es necesaria una profesionalización que vehicule a la empresa bajo los criterios, no sólo de la calidad, sino también de la innovación creativa. Creatividad a todos los niveles, lo que exige también formación en todos los ámbitos. Si logramos esto, seguro que tendremos para ofrecer un producto bien diferenciado y que se abrirá camino en cualquier mercado.

sábado, 13 de octubre de 2007

REFLEXIONES PARA ANDAR POR CASA (DESPUÉS DE UN EVENTO FERIAL)

Se dice que tras la tormenta llega la calma. Y generalmente suele ser verdad. También se dice -y también suele ser verdad- que, a cierta distancia en el tiempo o en el espacio, se suelen ver mejor las cosas y se puede analizar mejor la realidad. Por eso, pasados ya unos días desde la finalización de la última edición de Iberjoya, nos toca ahora reflexionar, aunque sea de forma somera.

Hay que comenzar diciendo que esperábamos con gran impaciencia esta edición. Había motivos para ello: unas fechas idóneas, una necesidad imperiosa de saber lo que acontecía con el sector después de un parón casi histórico en las ventas, unas nuevas instalaciones, unos cambios de stands de cada expositor… Demasiadas expectativas, tal vez, para los tiempos en que vivimos.

Y lo que suele acontecer en estos casos es que un nuevo escenario casi siempre provoca despistes y, sobre todo, en nuevas instalaciones con lo que todos sabemos que eso conlleva. A pesar de que la gente sigue siendo poco aficionada a leer, hay que reconocer que la información tal vez fue lo mejor. ¿Los clientes o detallistas? Unos que no llegaron. Otros, por no leer, se despistaron. Nos consta que algunos fueron al pabellón anterior. Sin embargo y a pesar de todo, un importante número sí ha acudido al sitio adecuado.

Se trataba de una primera convocatoria y casi siempre es difícil encajar todas las piezas y consolidarlas en tan poco tiempo. Una obra nueva y de esta envergadura trae consigo infinidad de detalles que deben ser pulidos y debidamente adecuados. Casi nada respondió al 100% de las necesidades previstas. Y no digamos, de las imprevistas; muchas de ellas originadas por circunstancias ajenas como, por ejemplo, unos montadores de stands que por primera vez acudían a las nuevas instalaciones.

A la vista de lo acontecido, uno no puede menos que formularse determinadas preguntas a las que urge dar respuesta: ¿Qué está pasando en nuestro sector? ¿Vivimos en una crisis permanente o en un estado de ansiedad y lamento cotidiano?

Hace algunos años teníamos varias ferias que considerábamos importantes: Ahora sólo nos queda una y con dos ediciones de dimensiones importantes y que se nos antojan necesarias. La feria es una herramienta en nuestro trabajo. Y ¿qué hacemos cuando una herramienta no cumple las funciones para las que fue creada o no se adecua a las necesidades de los tiempos actuales? Tratamos de arreglarla; no la destruimos. Si nos quedamos sin herramientas que nos ayuden a realizar mejor nuestro trabajo diario, ¿cómo lo vamos a desempeñar? Esto va a propósito de las quejas que se han oído durante la feria y que día a día llegaron a nuestra redacción.

Tal vez haya motivos para el enfado. Pero… ¿hasta el extremo de destruirlo todo en lugar detractar de reconstruir y subsanar los fallos? ¿No será conveniente contrastar las quejas del último día de feria de un pabellón con las felicitaciones del día anterior del otro? Sí, porque el día 16 a última hora se felicitó a la dirección de Iberjoya por el logro alcanzado en el cambio de fechas de la edición de enero pasándola al mes siguiente. Y esto se logró tras haber consensuado con distintos estamentos del sector y negociando con los expositores fechas que no coincidan con otros eventos importantes y que sean idóneas para la venta en nuestro país. La organización de la feria pudo hacerlas posibles debido a la creación de nuevos recintos.

No se pretende dar lecciones de comportamiento a nadie ni buscar excusas. Pero sí se llama a la cordura, a la sensatez, a una forma más coherente de conseguir el objetivo común del sector y que no es otro que adecuar las herramientas feriales a la necesidad de cada momento. ¿Conformismos? Los justos. ¿Reclamaciones? Las necesarias. ¿Fórmulas? Las apropiadas. Dicen que lo escrito, escrito está y es verdad; las palabras se las lleva el viento. Tenemos que ser amos de nuestro silencio y esclavos de nuestras palabras.

No lo olvidemos, la unión hace la fuerza. Gracias a esa unión la primera feria del próximo año se va a celebrar a mediados de febrero, a pesar de que el sector no esté de acuerdo al 100%, pero sí la mayoría cualificada.

Me consta que la organización de la feria está realizando esfuerzos extraordinarios que con otras ferias de otros sectores no se hacen, tanto en comunicación y promoción, como en presentación de tendencias, desfiles, etc., Pero necesita saber, necesita que se le comuniquen e indiquen cuales son las necesidades en cada momento. ¡Ánimo, pues!. Y a seguir en la brecha. De los errores también se aprende. No en vano la historia es maestra de la vida.