Por fin parece que nuestros escritos y las circunstancias del sector están llegando al corazón del joyero y empiezan a despertar su sensibilidad. Éste es un sector con palabra, y quizás su temor, más bien excesivamente conservador, a los cambios le hace dudar sobre lo que de antemano sabe que funcionará. Es decir, a veces el joyero desoye a la intuición, a todas las evidencias del entorno que le rodea... Desea asegurarse, decisión muy legítima, por cierto, pero en este plazo durante el que da vueltas a sus dudas va perdiendo los trenes de la oportunidad.
Eso es lo que me da miedo, lo que nos da miedo a todos aquellos que luchamos porque este sector, que definitivamente es el nuestro, vaya conquistando día a día mejores oportunidades de negocio.
El 22 de enero pasado se celebró, por segunda vez, en el marco de Iberjoya, la reunión convocada por el presidente de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros, Juan Candame. La cita respondía a preparar una acción que se está volviendo imprescindible casi de forma acuciante: la necesidad imperiosa de hacer publicidad.
Respecto a la anterior reunión, celebrada en septiembre, la convocatoria evidenció la asistencia de un importante número de profesionales que representaba y mostraba la inquietud que el sector joyero tiene. La conclusión fue clara y unánime: es necesario hacer publicidad.
Somos conscientes de que a veces nos repetimos hasta la saciedad, pero resulta difícil hacer borrón y cuenta nueva cuando ves, día a día, como otros sectores se llevan la mayor tajada del pastel que por producto nos pertenece. Los viajes organizados, la moda (alta, media o de usar y tirar), los coches, los perfumes... nos arrebatan la clientela en nuestras propias barbas. Con sólo un arma: su presencia en los medios de comunicación, en las vallas, en los sueños de los consumidores... Ni más, ni menos.
Sabemos quién es nuestra competencia, qué medios utiliza para ganarnos la partida. Entonces, ¿qué nos impide solucionar el problema? Sólo nuestra indecisión, el miedo a adelantarnos en las circunstancias, factor responsable, en definitiva, de buena parte de nuestros fracasos.
Quien no apuesta, nunca tendrá la oportunidad de ganar. Y en este caso, la apuesta resulta bien segura, como ya se han encargado de demostrarnos todos los que nos han ganado hasta ahora la partida, que no son pocos.
La reunión de Iberjoya constató que existe voluntad de pasar a la acción. Que sin publicidad el sector puede llegar a quedar en el olvido. Sólo falta que esta necesidad y esta voluntad se materialicen en la práctica. Ahora, estamos en buenas manos para realizar campañas de imperiosa necesidad. Y recalco que estamos en buenas manos porque lo esencial es que tengamos claro, todos, el pasar ya a la acción.
