lunes, 28 de enero de 2008

REFLEXIONES EN EL AÑO NUEVO

Algunos expertos dicen que el siglo XX fue el del cerebro y que el XXI es el del corazón. Con ello quieren indicar que estamos pasando del almacenamiento de información al de la energía vital. El cerebro informa y el corazón actúa.

Si tenemos el cerebro bien equipado, podremos lanzarnos a la acción. Si nuestro cerebro está vacío, nos urge inventar posiciones, ideas y proyectos para poder ejercitarlos, para poder ponerlos en práctica. Y no olvidemos que en la naturaleza no existe la línea recta. Es necesario ir venciendo muchas curvas, sorteando muchos altibajos, allanando muchos promontorios. Es la única forma de avanzar, de no perder el tren. Las ideas no surgen por casualidad; la suerte hay que buscarla.

Nuestro mundo está obsesionado por la velocidad y la rapidez. Según Bill Gates, hoy los negocios se hacen a la velocidad del pensamiento. Él insiste en que ninguna empresa está a más de dos años del desastre. Por eso, si no innovamos ni lanzamos nuevas ideas, pronto estaremos muertos como empresa. La innovación para la empresa es como el aire para la vida.

Ahora bien, en este terreno tenemos que ser atrevidos y al mismo tiempo prudentes; sí, rápidos pero seguros; arriesgados pero cuidadosos y serenos. Si queremos conseguir algo nuevo, tenemos que utilizar la técnica dialéctica del paso firme. Con otras palabras, tenemos que pensar en grande, comenzar en pequeño y movernos a toda velocidad.

Y no trates de imponer siempre tus propias ideas. Dialoga. Contrasta opiniones. No te limites a decirle a la gente como tiene que hacer las cosas. Diles o insinúales qué es lo que hay que hacer. Seguro que te sorprenderán. Además, la libertad de cometer errores siempre merece la pena. Los errores suelen ser lecciones inolvidables.

No hay líder sin equipo
No olvides que no hay líder sin equipo, ni equipo sin líder. La creación de un auténtico equipo se basa en la confianza. Para tener equipos de alto rendimiento, equipos en los que la efectividad sea máxima, hay que tener tres requisitos. Algunos los definen como "las tres C": coherencia (hay quien le llama cohesión), confianza y colaboración. Son tres facetas que deben estar presentes si se quieren lograr los objetivos propuestos.

La labor de un directivo no consiste en elaborar estrategias, sino en construir una organización capaz de engendrar y dar a luz ideas de negocio que valgan la pena. Los resultados no se harán esperar. Una vez más hay que ser conscientes de que es la unión -el equipo- la que hace la fuerza. Por eso se dice que liderar es infundir alegría. Nuestro sueño debe ser liderar así un equipo. Y en este terreno todos los caminos son mágicos si nos llevan a realizar nuestros sueños.

Para liderar hay que definir reglas, acordar límites, delimitar tareas, concretar procesos, estructurar reuniones, fijar prioridades, comunicar lo acordado en equipo, conseguir que el líder asuma su papel. Un líder de hoy necesita valentía, generosidad, sabiduría, lealtad, igualdad entre miembros del equipo. La persuasión no es imposición. El amor está por encima del orden. Y la obsesión por el aprendizaje debe ser una constante.

Son muchos los que afirman que una empresa ha de ser una democracia. La liberación del miedo, de la inseguridad, de la ignorancia, del dogmatismo produce explosión de energía. El terror empobrece. La empresa ha de ser democracia total. El accionista elige donde invertir el dinero. Los clientes eligen el mercado. ¿Y los empleados? Pues eso, ellos ya eligen la empresa que les brinda más oportunidades.

En la empresa hay que hablar de evolución y no de revolución. La evolución extrae de la experiencia lo que necesita y la revolución rompe todo, destruye todo, arrasa todo. Y lo mas triste y lamentable es que no suele construir después sobre base firme. Por eso hay que vivir con los ojos muy abiertos, atendiendo a todos los matices. Se dice que el secreto de la vida es estar preparado para cuando llegue el momento. El equipo con más alto rendimiento es el que presta atención al entorno.

Se dice también que el líder de hoy ha de dominar cuatro lenguajes si quiere ser completo: el financiero, el de la competencia, el de las percepciones del cliente-mercado y el de la calidad. Son cuatro pilares fundamentales. Son cuatro bases sobre las que se basa y fundamenta la construcción de una empresa solvente. Si falla una de ellas, el edificio corre el inminente peligro de un estrepitoso y caótico desmoronamiento. Por eso es tan urgente saber aprovechar todas las energías.

Definir sistemas de gestión, reconocer los logros obtenidos tanto individuales como en equipo, facilitar al equipo recursos para poder implantar lo acordado, desarrollarse como equipo, participar en el desarrollo y en los planes de la organización, resolver dudas realizando sesiones de consulta, dedicar tiempo para compartir con el equipo, repasar las experiencias vividas para poder sacar conclusiones de ellas y aprender, disponer de entrenador experto y retribuir al equipo de forma integral, son solamente algunas de las actividades o exigencias que dimanan de un recto planteamiento empresarial.

Y, con esto, finalizo hoy. No quiero cansar a mis lectores con más elucubraciones. Solamente he pretendido, ahora que hemos comenzado un nuevo año, sembrar y generar una pequeña dosis de ilusión y de dinamismo, que buena falta nos hace en el sector.

TRABAJO E INTUICIÓN

Hay empresas del sector que han sabido hacer las cosas bien y que, pese a las tormentas que puedan avecinarse en el mercado, manejan su navío con pulso férreo. Y el barco navega con rumbo firme a la consecución de los objetivos fijados. No es magia, pero sí una mágica conjugación de constancia y creatividad. Damiani Group nos da el ejemplo con su reciente entrada en Bolsa, situándose entre el exquisito grupo de las seis grandes marcas de joyería cuyas acciones cotizan en el parqué. Es evidente que Damiani se ha hecho un nombre reconocido mundialmente, pero también hay que recordar que su andadura se inicia en 1924 y, por tanto, son años de tesón y esfuerzo los que sustentan ese admirado éxito.

Ejemplos de superación tampoco faltan en el sector joyero español. Recientemente el periódico El Mundo recopilaba algunos de los nombres más sonados de la joyería “made in Spain”, entre ellos, por supuesto, la firma Tous que se halla ya presente en 33 países.

¿Que une a Damiani y Tous? Con un simple análisis superficial, el éxito mundial, pero poco más. Una es italiana y casi centenaria; la otra, joven y española. Una se dedica a la alta joyería, la otra ha logrado hacer marca gracias a un osito emocional. Pero una reflexión más profunda nos trasluce otras claves compartidas, como puede ser la contemporánea diversificación (Damiani Group cuenta en la actualidad con cinco marcas y Tous se ha lanzado al mundo de los complementos), el origen familiar y, por supuesto, la práctica de un liderazgo en el que pervive ese mágico cóctel de trabajo e intuición. Muchas familias de nuestro sector están comenzando a crecer con él y esperamos que los resultados no tarden en llegar.

martes, 15 de enero de 2008

COMPLEMENTOS PARA HOY

Los tiempos avanzan y las modas cambian. Es ley de vida. Por eso necesitamos estar muy atentos a lo que acontece y observar con detenimiento los fenómenos que se producen. Precisamente, si hay algo que en estos últimos años destacó en el campo de la moda, han sido los complementos. Sin ningún riesgo a equivocarnos podríamos afirmar que los complementos marcaron la pauta. Aquí el refranero una vez más se cumple: Además de ser hay que parecer. Y lo mas significativo es que este aserto, referente al campo de la moda, es tan aplicable al hombre como a la mujer. Los complementos ya casi no distinguen entre sexos.

Nuestro sector ha de agradecer a los que en este campo se afanan por innovar, por crear y recrear nuevos elementos complementarios. Y no me cabe la menor duda de que son muchos los que se dedican a esta tarea. Y son muchos, tal vez, porque la materia prima
se lo facilita. Pero también por el alto grado de ingenio que ponen en ello. A poco que observemos la realidad, nos daremos cuenta de que cualquier amuleto con alto grado emocional, simbólico, representativo, que se fabrique, tiene una acogida espectacular.

En este terreno hay que reconocer, una vez más, que los relojes llevan un ritmo acelerado en la innovación. Y no sólo en las funciones, sino más bien en las formas, en los colores, en los materiales, etc....Todo es válido a la hora de personalizar a cada cual.
En el momento de sacar a la calle esta publicación, aunque nuestra mente está pensando en la Navidad, no se nos escapa que el éxito de los productos presentados tendrá su auge en primavera-verano. Porque el tiempo no se detiene y nosotros no somos quienes para
cambiar los fenómenos naturales. Por eso, repito lo que decía al principio: es ley de vida. Y gracias a Dios que es así. Si echamos mano de cualquier revista, aunque no sea específica de este campo, observaremos que es tal la cantidad de ideas que se nos
presentan, que nos dejan alucinados y casi con la boca abierta por el asombro. Y ello es bueno. Porque de esta manera estamos ayudando a definir la personalidad de cada consumidor. Sí, es bueno ser marquista en el consumo. Pero eso no es suficiente. Hoy, además de la marca, es necesario fabricar un producto con estilo propio y personal, acorde con nuestra forma de ser y de estar.

Se dice que la moda seduce las miradas y que la distinción marca la personalidad. Hoy los diseñadores son tremendamente atrevidos. Marcan líneas vanguardistas y para todos los gustos y estilos. Y en este campo los accesorios con horizontes urbanos marcan un
camino. Inspiraciones náuticas, naturaleza, étnicas y un sinfín de elementos se amalgaman con suavidad y se imponen en sofisticadas combinaciones, como prendas del complemento actual. Si quisiésemos resumir la tendencia actual, podríamos decir que la moda recupera la desbordante sencillez y una autentica austeridad.

Halos de luz y color van a dar vida al asfalto con estilos propios y en distintos tamaños. Ya no vale el preguntarse si se lleva pequeño o grande. Todo es válido, si se sabe personalizar. Además de la funcionalidad buscamos el elemento decorativo y personal.
No me cabe la menor duda. Un universo de creación se cierne sobre nuestras cabezas y está llamando a nuestras puertas. Un mundo nuevo y novedoso emerge con gran esplendor. En esta publicación tienes la prueba.

domingo, 13 de enero de 2008

OPTIMISMO REALISTA

Soy optimista por naturaleza y de nacimiento. Siempre veo el vaso medio lleno y no al revés. Sin embargo, este optimismo innato no me impide ser realista. Por eso, a los que creen que nuestro sector está en crisis, quiero advertirles que se avecinan tiempos peores. Para los que aún no se han puesto al día, la verdadera crisis todavía no ha comenzado. Si no quieren verse abocados a un estrepitoso fracaso, nuestras oficinas, nuestros despachos, tendrán que sufrir el cambio que años atrás han sufrido las fábricas. Hay que ponerse al día. Hay que adaptarse a los tiempos. Hay que comenzar de una vez a olvidarse de un trabajo para toda la vida.

Hace unos años nos parecía cosa de ilusos. Pero el mundo se va globalizando a pasos agigantados. Y hoy la herramienta de internet es imprescindible en todos los campos (en el joyero también). Los que han comenzado a sacarle partido, pueden dar fe de esta afirmación. Muchas fronteras han desaparecido. Y otras muchas desaparecen cada día. Sólo nos queda adaptarnos al mundo digital. Es la herramienta más apropiada y la que nos va a traer múltiples y variados motivos de optimismo. La fuerza digital es permisiva y armonizadora, es global y descentralizadora.

Siempre se ha dicho que el tiempo es oro. Pues bien, con internet es aún mayor la fuerza de este dicho, porque aquí las cosas funcionan con un clic al instante. Las empresas del futuro serán las que sepan sacar partido a este dicho, las que sepan utilizar mejor este instrumento.