viernes, 19 de mayo de 2006

ES NUESTRA INDUSTRIAL

Tras las recientes ferias celebradas, entre ellas la de Basilea, se ha podido constatar que en España todavía quedan fabricantes y marcas suficientemente competitivas como para abrirse un respetable hueco en el mercado internacional. ¿Por qué no están entonces en los escaparates de nuestras joyerías? No sólo hablamos del segmento de la relojería y de las empresas conocidas de todos que se están haciendo con una importante clientela internacional, como ocurre con los grupos Festina-Lotus, Munreco o Valentín. También contamos con nombres prestigiosos de la joyería como pueden ser Ramon, Bagués-Masriera, Carrera y Carrera... La lista completa, afortunadamente, no cabría en este pequeño espacio. Desde Grupo Duplex queremos centrarnos en prestarles todo nuestro apoyo y por ello invitamos al detallista a una reflexión. Nuestra industria posee un producto seductor, tanto en diseño como en calidad. Pongámoslo en las vitrinas de las joyerías de alto nivel, démoslo a conocer, acerquémoslo al consumidor final.

Podemos garantizar que nunca saldrá defraudado. Es tiempo de apoyarnos unos en otros y de sumar fuerzas. Poseemos las claves para el éxito.

lunes, 15 de mayo de 2006

CERRAR UN CICLO

La vida nunca se detiene. El tiempo pasa inexorable. Por eso hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, estamos quemando energías en balde. Y, lo que resulta peor, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que están por venir o que están ya ahí, invitándonos a vivirlas intensamente.

Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos. Lo importante es ser siempre realistas y saber dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

Y es necesario dejar de lado los lamentos. Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así o por qué las cosas no han sido de otra manera. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu empresa, se convirtieron de repente en polvo.

Fíjate bien. Una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos, para ti y para todo el sector que sufrirá al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado. Nadie puede mirar el futuro con optimismo si continúa anclado en el pasado, intentando entender lo sucedido. El pasado no volverá. No podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor, reviviendo día y noche los recuerdos de un tiempo y un estilo empresarial que se fue para no volver.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Por eso, deshacerse de ciertos recuerdos, de ciertas añoranzas, significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Hay que soltar lastre. Hay que saber desprenderse. Para levantar el vuelo es necesario despegarse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado. No esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu pasión.

Deja ya de lamentarte. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, ese que te muestra cómo has sufrido con determinadas pérdidas. Eso no hace sino envenenarte e imposibilitar tu avance y tu progreso. Nada hay más peligroso que las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal". Con esa actitud lo único que consigues es atenazarte, amargarte e incapacitarte para volar.

Es cierto que, antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior, que no se pueden dar saltos en el vacío. Pero también es verdad que no podemos quedar atados a un capítulo ya terminado. Repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que aquello que tanto añoras pertenece a otra época, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio o puede que sea difícil, pero es muy importante.

Sí, tienes que cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida ni en tu proyecto empresarial. Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo y… lánzate a lo nuevo, a lo novedoso. Y, por favor, no tengas miedo. Si eres realista, sabrás por dónde caminar.