miércoles, 16 de marzo de 2011

EL ‘MILAGRO’ ALEMÁN

A juzgar por lo visto y vivido en la fiesta que Thomas Sabo organizó para sus clientes el pasado 26 de febrero en Munich, podemos decir que en Alemania se terminó la crisis en el sector…, si es que ha existido.

Cuando uno regresa del salón Inhorgenta, casi siempre llega con las pilas más cargadas, al menos renovadas, pero lo que más satisface es ver aires nuevos en nuestro sector y, por supuesto, optimismo.

La vitalidad de Thomas Sabo no es un espejismo, es una realidad, es el fruto que ya experimentaron otras marcas, otros productos, otros conceptos de ver nuestro mundo joyero-relojero…

No nos cansaremos de decir que, después de recorrer el mundo ferial y sectorial, vemos como los que están saliendo de la crisis son los que de verdad se han preparado. Son los que se han dado cuenta que el pasado ya no volverá, y el presente y futuro van en otra dirección.

Nuestros establecimientos necesitan un cambio total de rumbo y no es suficiente con lavar la cara al local, rehacerlo o cambiarlo de color. La renovación ha de ser más profunda. Una limpieza total de productos, de marcas y un análisis de la clientela futura de cada zona o lugar.

Aquí no vale todo. Las reglas de juego de nuestros jóvenes las han puesto ellos, a falta de previas que les agradasen, y si queremos participar de la partida tenemos que acatarlas.

Insistimos en lo de Thomas Sabo porque es lo último que hemos visto y vivido. Un mundo lleno de novedades en diseños, en precios, en formas de presentarlo al detallista y al consumidor final. Una buena mentalización al consumidor de ese producto hace que el cliente final se familiarice con él.

Hace muy pocos años ni los más optimistas podían creer lo que estamos viviendo; pero ¡ojo!, no nos equivoquemos, ese producto necesita de un establecimiento adecuado, de unos empleados mentalizados y que crean en él y lo sepan transmitir al comprador…

Lo que hemos dicho, dar un giro de 180º y cambiar de rumbo, y lo que es valido para esta marca es valido para otras, pero adaptando y poniendo cada una en su contexto, en su lugar, y aplicando en cada caso las reglas de juego pertinentes.

Volviendo al optimismo alemán. Es un indicio, puede ser que una corazonada personal, pero existen otros datos y comentarios que lo ratifican. Según la Oficina Federal de Estadística de este país, las compañías del sector del lujo facturaron en 2010 un 1,2% más que en el ejercicio precedente, siendo relojes y joyería las compras preferidas.

Hasta su ministro de Economía, Rainer Brüderle, declaró recientemente, en su visita a la feria Ambiente, de Frankfurt: “Los alemanes, con todo derecho, miran al futuro con optimismo. Por ese motivo, también vuelven a gastar más dinero”. Ellos tienen lugar y oferta para hacerlo ¿Y nosotros? ¿Qué pasará cuando el repunte de ventas que vive el comercio minorista alemán llegue a este país, si es que llega? ¿Estaremos a su altura o bien lo pillaremos al vuelo y de rebote?

sábado, 12 de marzo de 2011

EL PROYECTO DE VICENZA

Fiera di Vicenza tiene un proyecto nuevo, un proyecto de futuro que todavía pocos profesionales conocen o han podido analizar en su verdadera dimensión. Aunque ya lo hemos anunciado en nuestro periódico Contraste, disculpen que insista, pero considero que el tema y las diversas opiniones escuchadas al respecto lo hacen necesario.

En la actualidad la feria italiana basa su oferta en una media de 1.500 expositores procedentes de 50 países y 54 provincias italianas. La superioridad de sus números es aplastante en joyería y su concepto también es muy claro: “Hemos fundado VicenzaOro para sostener el ‘Made in Italy’”.

En su pasada edición, los responsables de Fiera di Vicenza presentaron la iniciativa FDV 2011/15, “nuestro reto hacia el futuro” bajo el concepto de responsabilidad social-empresarial. Una hoja de ruta que implica cambios, y que se están realizando de acuerdo a lo que la prensa ha recomendado en el pasado. Cambios graduales, y cambios propulsados desde el espíritu de la colaboración interterritorial entre los distintos polos productivos del país.

Este 2011se darán los primeros pasos hasta el final del proceso, que llegará en 2015. No sólo se tratará de crecer físicamente o reorganizar el espacio. En este sentido, ya se ha buscado implicar a las administraciones locales y regionales para que éstas asuman y propicien las infraestructuras necesarias: alta velocidad, restauración, hospedaje…

“Queremos un evento vivo, en el que todos puedan opinar, y les escucharemos. Es necesario un diálogo bidireccional y crear una comunidad de clientes gracias a la comunicación integral”. Así lo explican, y desde esta flexibilidad se quiere afrontar una nueva modalidad de concebir y hablar de la feria, no sólo como mero contenedor, sino sobre todo de su contenido.

El fenómeno ferial ha de ser transformado. En este punto, la coincidencia es casi unánime. Pero, ¿cómo? “Exploraremos nuevas formas de trabajo acopladas al cambio del mundo moderno; queremos ser el punto de referencia para el mundo, que las ideas nazcan y partan desde Vicenza”.

Las primeras reflexiones planteadas se refieren a todos los ámbitos: producción, formación, comercialización y comunicación, bajo un objetivo común, que la feria proporcione una nueva vida a la joyería italiana, que sea el mejor encuentro para interpretar el ADN italiano como valor de referencia mundial, comunicando bien el ‘Made in Italy’.

La feria ha de ser un catalizador de conocimientos del sector y darlos a conocer. No sólo una exposición a través de vitrinas. Ello implica acercar a sus instalaciones las escuelas de joyería, los jóvenes talentos de toda Italia y también de fuera. Es esencial conocer lo que pasa en el mundo, lo que se piensa, lo que se mueve en la moda, ambientes diversos, lugares de encuentro; entroncarse con los sectores sociales y culturales implicados para debatir problemas y buscar soluciones...

En definitiva, el cambio defendido por Vicenza es convertirse en un centro de excelencia para el mundo, no sólo para Italia, y crear un laboratorio de creatividad internacional-mundial que enlace las fábricas y el mundo consumidor de joyería.

Internacional es la palabra. Por ello Internet va a estar presente y viva en la nueva modalidad de comunicación. Se busca abrir una puerta virtual, de ahí que la feria esté iniciando la formula para que el expositor pueda vender por medio de su web.

“Debemos mostrar el estilo de vida que a través de la joya se puede obtener. Lo importante es que llegue el mensaje italiano, aunque la joya no se realice al 100 % en Italia. Junto al producto hay que vender ideas”. El tiempo permitirá valorar el logro o no de estos objetivos, pero si es importante tener en cuenta que este desafío está en marcha. Dicho esto, que cada cual saque sus conclusiones.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El valor de una joya

Hace escasos días leí en un noticiero virtual un titular que rezaba: “La crisis en el sector del lujo-joyería”. Y la verdad es que me dio pie a dejar rienda suelta a mi imaginación y sacar algunas conclusiones que aquí apunto.

En los últimos años hemos visto llegar cantidad de intrusos, advenedizos, etc. a este sector. Gente no sólo falta de profesionalidad, sino además con un desconocimiento total de lo que manejaban entre sus manos. Llegaron con el único objetivo de ganar dinero, mucho dinero… y algunos lo consiguieron. Muchos de estos son los que ahora se lamentan y ponen palos a las ruedas para que el carro del progreso no avance.

Todos los planes que hicieron fueron a corto o inmediato plazo, y sin escrúpulos. Su negocio consistió en esperar a ver entrar un cliente, sacarle el máximo dinero y, si puede ser, decirle adiós sin más. No importa pensar en si se fue satisfecho o engañado, ¿para qué?

Provenían de otros países, de otros sectores, de otras áreas de negocio. No conocían el oro, la plata, las aleaciones,… Y de gemología, mucho menos. Ni sabían del diseño ni lo valoraban. Practicaron la teoría fácil, comprar y vender con el mayor margen posible, sin conocer el producto, ni saber de sus exigencias, virtudes o garantías.

Pero la joyería es algo más que todo eso. Implica una normativa a respetar para asegurar la plena calidad ante el cliente. Supone el empleo de unos materiales de unas características únicas. Es satisfacción plena del que compra y del que recibe. Habla de sentimientos, de exclusividad, es una forma de complemento –eso sí, muy bien escogida- a cada estilo de vida.

La joyería es arte, es diseño y también es valor, porqué no decirlo, valor en alza, valor en la inversión como producto artístico, al que se suma el precio de los materiales. ¿Qué línea de negocio se revalorizó estos años más que la del oro?

Para ser joyero se necesita amar la profesión, vivirla, saber lo que se trae entre las manos, conocer que estamos dando servicio al cliente, y que si lo satisfacemos volverá. Darle lo que pide, no lo que a nosotros nos dé más rentabilidad.

Comprando una joya se compra satisfacción y regalar joyas es regalar amor. Por eso lo primero que se regalan los novios son los anillos de compromiso, y luego las alianzas que simbolizarán su decisión de iniciar y mantener un proyecto de vida en común.

Hay que sacar todo el conocimiento, entusiasmo y pasión para satisfacer a esos jóvenes ilusionados, a esa pareja decidida o a esos hijos agradecidos que acceden al establecimiento joyero para buscar el obsequio especial que merece una ocasión especial.

No están comprando un chicle, que si no gusta, se tira, sin más. Están adquiriendo un objeto preciado que refleja sus sentimientos y con vocación de permanencia, y ello tiene un valor incalculable, más allá de su determinado coste económico. Nuestra misión es, por tanto, delicada, y así la hemos de asumir.