Un amigo me recuerda una anécdota americana. Más o menos, dice así:
Había una vez en Estados Unidos un señor sordo que vendía bocadillos. Su negocio estaba funcionando bien. Pero él comenzó a colocar carteles publicitarios anunciando sus bocadillos y comprobó que cada vez vendía más. A medida que ampliaba el tamaño y aumentaba la cantidad de carteles, las ventas crecían desmesuradamente.
Asustado del volumen que iba adquiriendo el negocio y no creyéndose suficientemente preparado para llevarlo adelante, hizo llamar a su hijo, que estaba estudiando en una prestigiosa universidad, para que le ayudase.
Al llegar el hijo, se puso a estudiar el funcionamiento del negocio. Después de sesudas reflexiones, le dijo a su padre, que recordemos era sordo y tenía dificultades para mantenerse al tanto de las noticias: -“¿Es que no has oído hablar de la terrible crisis que estamos viviendo?. ¿Cómo puedes, entonces, gastar tanto dinero en publicidad?”.
Así que la primera y principal decisión que tomó el hijo fue la de reducir el tamaño y la cantidad de carteles publicitarios. Y fue entonces cuando llegó la crisis al negocio familiar. Con la reducción de publicidad llegó el descenso de las ventas. Poco a poco dejaron de vender bocadillos.
Esta anécdota sirve para preguntarnos si la crisis es nuestro sector es real o psicológica. Si esta crisis es de concepto, de forma o, simplemente, de falta de adaptación al mercado actual.
Es bastante frecuente que, ante una crisis aparente tratemos de eliminar gastos, comenzando por eliminar o disminuir las inversiones en publicidad. Y, claro, si no damos a conocer nuestro producto, no podemos pretender que el público nos lo demande.
Debemos ser realistas al máximo. Debemos sopesar los pros y los contras.
La vida es evolución permanente y no puede detenerse. Los problemas están ahí para que los resolvamos, no para que nos estrellemos contra ellos. Y las soluciones fáciles no suelen ser las más rentables. Ya lo dijo el poeta:
“El mundo se ha hecho muy problemático...
La gente vive muy tensa.
Pero todavía hay primaveras.”
