viernes, 26 de marzo de 2010

El valioso tiempo de los maduros

Escribía Mario de Andrade, y que me perdonen esta libre traducción del brasileño si no es muy correcta, pero creo que capta lo esencial:

“Conté mis años y descubrí que tenía menos tiempo para vivir de lo que ya había vivido hasta ahora.

Tengo mucho más pasado que futuro.

Me siento como un niño que recibe un manojo de cerezas, que las come con ansiedad hasta que se da cuenta que le faltan pocas, y entonces las roe hasta los huesos.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

Ya no quiero estar en reuniones donde lo único que se habla es de esos abultados egos.

Ya no quiero estar en reuniones con envidiosos que intentan destruir a quienes admiran, hablando de sus talentos y de su suerte.

Ya no tengo tiempo para conversaciones interminables, para discutir asuntos sobre vidas vacías que no forman parte de la mía.

Ya no tengo tiempo para administrar melindres a personas que, a pesar de la edad cronológica, son inmaduras.

Detesto hacer caricias a desafectos que alaban a los cargos.

Las personas ya no debaten contenidos, apenas títulos.

Mi tiempo se volvió escaso para debatir sobre títulos.

Mejor quiero debatir sobre la esencia, porque mi alma ya tiene prisa.

Con pocas cerezas en la mano, quiero vivir al lado de la gente humana, muy humana, que sabe reír de sus tropiezos, no se enamora de sus triunfos, no se considera triunfadora antes de hora, no huye de su mortalidad… la que camina al lado de cosas y personas de verdad.

Lo esencial de la vida vale la pena y, para mí, basta lo esencial.”

Sobra cualquier comentario. Les dejo reflexionar sobre ello.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La empresa bajo el prisma de Darwin

Se está produciendo un cambio cultural en el mundo y sólo los que sean capaces de adaptarse a esta revolución, los que tengan ilusión para hacer un trabajo bien hecho y muchas ganas de aprender, saldrán airosos en esta nueva etapa que es, sin lugar a dudas, un momento que nos ofrece grandes oportunidades.

Esta crisis es un importante desafío, que pone a prueba el conocimiento, el liderazgo y la calidad de los equipos directivos de todas nuestras empresas.

Durante esta crisis, hemos visto como muchos empresarios sólo se han dedicado al downsizing (adelgazamiento) de las compañías -proporcionalmente a la pérdida de ventas-, en un vano intento de evitar los números rojos.

Con esta forma de proceder, de muy corto alcance y tan poco singular e imaginativa, han malogrado a muchos de sus excelentes profesionales que, sin saberlo, eran vitales para la supervivencia de sus negocios. Estas empresas han escogido el camino de una muerte segura, lenta y muy dolorosa.

El gran problema en este último año y medio (última mitad de 2008 y todo 2009), es que muchas empresas -al margen de destruir empleo-, no han reaccionado, han perdido el norte, y no han hecho absolutamente nada más que protestar y quejarse. Con su modo de proceder, han colaborado sin darse cuenta a acrecentar aún más el gran parón económico del país.

Hace poco nos comentaba un ingeniero informático, joven, con experiencia y en paro hacía meses, que su perfil no encajaba en las demandas que constantemente iba chequeando. Las empresas españolas, en tiempo de crisis, no desvían ni un ápice de su presupuesto para desarrollo de productos. Prefieren aletargarse en lo que ya funciona, perdiendo un tiempo vital para garantizar su competitividad futura.

En cambio, con una perspectiva empresarial diferente, más global, los periodos de crisis son momentos de grandes oportunidades para todos los buenos profesionales. Algunas de nuestras compañías, han sabido aprovechar esta revolución empresarial y también estas sangrías de talento que constantemente se producen en las regulaciones de empleo. Se han sabido adaptar rápidamente a los cambios y han partido de una perspectiva empresarial diferente.

En ese nuevo escenario -que hasta hace unos pocos años nos era totalmente desconocido- estas compañías están dirigidas de una forma totalmente profesional y van reclutando a gente joven que son la savia de este importantísimo cambio cultural, logrando unos crecimientos espectaculares en plena crisis.

Bienvenido sea este cambio cultural y bienvenida sea esta sangre nueva de nuestra juventud, para aprovecharse y salir airosos de esta revolución global que se está produciendo a nuestro alrededor, y que, a buen seguro, redundará en beneficio de todos y premiará en primer lugar a todos aquellos que han sabido ser los pioneros de esta nueva era.

Como decía Darwin, "no son las especies más grandes, ni las más poderosas las que sobreviven, sino las que se saben adaptar mejor a los cambios".

¡Un viva a la inteligencia, a la innovación, a la imaginación, a los que se arriesgan, -que siempre son minoría-, pero que hacen progresar y mover este mundo!

martes, 9 de marzo de 2010

Construir o plantar

Ya estamos en 2010… ¿Y ahora qué?, se pregunta nuestro sector. ¿Es el final de la crisis o es el comienzo del cambio? Para los que dependen de bancos, que se preparen, porque es el final del dinero barato. Hay que hacer de la necesidad virtud. No es bueno mirar para atrás, a no ser para ver lo que hemos hecho en estos últimos 40 años. ¿Alguien preveía este avance tan espectacular?

Hay que empezar a ver la luz en el horizonte, hay que saber que si hemos sembrado, pronto recogeremos el fruto. Este año puede ser el del cultivo de la cosecha para en el próximo recoger. Son años de vacas flacas, pero todo el mundo está en movimiento. Todos en 2009 metimos la tijera en el apartado de gastos; este año hay que pasar y buscar otra partida en la empresa. La política de vender duros a tres pesetas no se puede seguir; aunque hagas caja, luego pagas las consecuencias. Hay que olvidarse de jugar el dinero de los demás o de los bancos y empezar a arriesgar con lo que nos sobra, con los propios recursos.

Y en este contexto, ¿cómo reinventar el sector joyero? ¿Dónde están las fronteras?

Para respondernos a esta pregunta me permito recurrir a Paulo Coelho y una de sus siempre interesantes frases para la reflexión: “Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer”.

La evolución de los gustos, las preferencias de uso, el reparto en el ocio crea nuevas oportunidades de negocio (léanse cosechas). Todo va a ser nuevo después de esta crisis. Nuevas maneras de mirar, de ver, de vestir, de viajar, de comprar, de vender, de valorar la satisfacción del cliente… Futbolísticamente hablando este año va a ser el de la clasificación, el de la selección y preparación para esa gran final que se avecina.

El sector joyero no puede, ni debe quedarse fuera de juego. Ni tampoco dejarse invadir por el tedio de su ya -hace mucho tiempo- construida realidad. En el jardín del mercado aparecen semillas nuevas e interesantes, de las que poco sabremos resultados si no las hacemos un hueco en nuestra tierra. ¿Recuerdan lo exótico que nos parecían los primeros kiwis traídos de Nueva Zelanda hasta que nuestro lluvioso y frío Norte nos brindó la oportunidad, casi inaudita, de ver madurar un fruto en su entorno con éxito?

Estudiemos nuestro alrededor, el alrededor que se brinda más dinámico, y hagamos oídos sordos a la experiencia desencantada. Seguramente les suenan frases del tipo “Esto, en el mercado español, no funcionaría”,”¡Qué barbaridad, pura quincalla, a donde vamos a parar!, ¡Eso lo hace cualquiera! ... Esas, quizás, son las más dañinas para nuestro futuro.

Dicen que entre más sabio eres, más te das cuenta de tu ignorancia. Abramos los ojos a la realidad cotidiana, a lo que provoca la sonrisa de un niño o la mirada hechizada de una mujer. En el fondo, no somos tan imprevisibles. Bastará un poco de empatía con nuestro entorno, con nuestro jardín, para criar los mejores frutos, los que más agraden y satisfagan a nuestros clientes.

lunes, 8 de marzo de 2010

Revivir la pasión de la novedad

¡Que grandes nos ha hecho Internet!

Entre los numerosos mensajes que, segundo a segundo, nos aparecen en la red, siempre hay algo que nos permite reflexionar. Mediten con lo último que he extraído de la red:

“Un grupo de amigos cuarentones se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todos juntos. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque las camareras son guapas, llevan minifalda y escotes generosos.

”Diez años después, los mismos amigos, ya cincuentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el menú es muy bueno y hay una magnífica carta de vinos.

”Diez años después, los mismos amigos, ya sesentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos y tiene salón para no fumadores.

”Diez años después, los mismos amigos, ya setentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el restaurante tiene acceso para sillas de inválidos e incluso hay ascensor.

”Diez años después, los mismos amigos, ya octogenarios, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, y todos coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.”

¿Creen que también nos pasará esto a nosotros? Ahora Internet nos hace posible reinventarnos, incluso cuando llega el momento de pensar que todo, absolutamente todo, estaba inventado y probado. Como los octogenarios de la anécdota anterior. Quizá en eso reside la magia de la vida que nos da oportunidad, en cada estación, de revivir momentos con la misma pasión de la novedad.

Por eso creemos que ahora es el momento idóneo para los “change makers” (los que hacen posibles los cambios), a base de INNOVAR, lo que significa interconectar personas, probar nuevos caminos, explorar nuevos horizontes, tener nuevas ideas, cambiar métodos de trabajo, descubrir oportunidades donde antes sólo vimos escollos.

Hemos llevado a la práctica la interconexión de las personas, hemos asumido el riesgo, continuamos explorando el nuevo campo, y debemos seguir desarrollándonos en el futuro, inventando nuevos métodos, prestando nuevos servicios, implementando nuevas técnicas.

E ir pensando en una próxima internacionalización de nuestra empresa es la asignatura pendiente. Internet, como sistema global, facilita la expansión internacional, que ya están realizando algunos de nuestros competidores, y no podemos quedarnos a la cola. Es importante coger los primeros puestos para situarnos a la hora del sprint final.

Nuestro sector tiene muchas cosas apasionantes por hacer o volver a hacer con la misma ilusión de antaño, y hay que disfrutarlas. Si en algún trabajo se puede disfrutar en su realización, es en el nuestro. Somos privilegiados por ello. ¡Qué pena, trabajar a disgusto o forzados…! ¿Cómo van a salir bien las cosas de esa manera?

Contábamos al principio que el grupo de amigos acomete con la misma ilusión, cada diez años, el reencuentro. Y en él siempre hallan la oportunidad de vivir un momento único en un entorno que se va adaptando -o más bien van adaptando- a ellos y a sus circunstancias. Toda una lección de inteligencia emocional.

jueves, 4 de marzo de 2010

¿Quién le pone el cascabel al gato?

En todo hay un nuevo orden, la fluidez de personas, encuentros, culturas, comercios, negocios, hasta los almuerzos ya se celebran on line (¡que aproveche!). Hay que inventar un nuevo orden en el aprovechamiento del tiempo en el trabajo, la tecnología nos permite sacar partido a las 24 horas del día por los siete días de la semana, ¿va a seguir siendo festivo el sábado y el domingo permanentemente en el futuro?... Los desplazamientos de ida y vuelta al trabajo empiezan a ser ya un enorme tiempo perdido; las horas dedicadas a visitar tiendas o salir de compras empiezan a pasar a la historia. Hay que redistribuir las horas y dedicar más tiempo a la familia, al ocio, a una mejor calidad de vida y, en definitiva, a poder rendir más y mejor.

Llegó la hora de la información cualificada para poder decidir cuál es la mejor opinión de entre todas las que disponemos; llegó la hora de un punto y aparte, y en lo que a Iberjoya se refiere, somos los que componemos el sector los que tenemos que marcar las pautas en esta nueva andadura porque el 2010 ya ha empezado y el sector ha de saber que rumbo toma. ¿Hemos visto brotes verdes en la edición de febrero? Creemos que son los mismos que ven algunos políticos. Sí es verdad que hay a quien le fue bien en esta edición, pero el tamaño de la feria, la calidad del expositor, el número de visitantes y el producto ofrecido fueron, ni más ni menos, lo representativo del sector. Una vez más tenemos que seguir haciéndonos muchas preguntas de difícil respuesta o tal vez de miles de respuestas casi personalizadas… a gusto del consumidor. La pregunta está ahí: ¿Quién le va a poner el cascabel al gato?

martes, 2 de marzo de 2010

Teoría y praxis en la joyería

Estos pasados días y por distintos medios de comunicación, han llegado noticias que a muchos han dejado sin aliento. Nos estamos refiriendo a lo que se ha hablado de Tous, emblemática marca del sector que ha creado un hito sin referentes en la joyería mundial y que, según hemos podido comprobar ahora en la prensa generalista, no es ajena a los vaivenes de la crisis o, mejor dicho, de la reconversión que sin duda necesita el sector. Llevábamos un exceso de velocidad y, como en la carretera, toca adecuarnos a las nuevas normas.

Nos habían vendido con gran éxito la incorporación a nuestras firmas de estrellas provenientes de business schools y grandes empresas, sin duda con muy buenas intenciones, y no sólo nos referimos al caso Tous. Personajes y patrones que pueden funcionar en tiempos boyantes, pero que, a la hora de la crisis, se derrumban por su propio peso. Sin duda es bueno lo que se aprende en la universidad y en las escuelas de dirección de empresas y marketing, pero tal vez estos teóricos se alejan o desconocen la práctica y peculiar idiosincrasia del sector joyero a nivel mundial. No olvidemos que estamos hablando de estructuras familiares, en su mayoría pequeñas empresas, como lo fue en su momento Tous. Desde esta tribuna otra vez se hace famoso el nombre de esta Casa y, sin entrar en las dificultades que sin duda está pasando, como todos, queremos ver la parte positiva de esta historia, y es que una vez más la familia Tous –Rosa y Salvador con sus hijas-, conocedores del mercado como nadie, hayan tomado las riendas de un negocio que sólo ellos fueron capaces de crear y lanzar globalmente.

Cuando la crecida es muy grande, dicen los expertos que, si no te paras, la caída puede ser brutal, y aquí toca analizar con los pies bien puestos sobre el suelo los proyectos que nos anuncian a bombo y platillo estos consejeros ieses, esades… desconocedores de la idiosincracia sector. ¿Recuerdan el caso Carrera y Carrera, que ya vivió algo parecido años atrás? Seguro que si ustedes buscan en su memoria encontrarán algunos casos más que corroboran que las teorías y los teóricos no siempre se ajustan a la praxis que vive la joyería en su día a día.