sábado, 15 de julio de 2000

Spain is different? América sí es diferente

Eso de que “España es diferente” es un tópico que se puede ajustar a la realidad en muchos aspectos, pero en otros, como el que aquí vamos a comentar, ocurre, lamentablemente, todo lo contrario.

De los mercados en la plaza del pueblo a las macroferias internacionales sólo hay un cambio de decorados y productos, pero no de objetivos: vender. Y si el objetivo es vender, hace ya bastante tiempo que nuestras ferias adolecen de su esencia, quedándose meramente en el chasis, pero sin tocar el motor. Nuestras ferias se han convertido más en galerías de personajes y escaparates de fachadas que en pasarelas de productos, que es lo que, en definitiva, deberían ser.

Hemos convertido nuestras citas feriales en auténticas “puestas de largo” pero, en unos tiempos en los que hay muchos tipos de pareja, pocos son los que se casan con un apellido o una estética y el resto buscan factores de conveniencia en aspectos más esenciales.

En América, en Estados Unidos, pasa todo lo contrario. Así lo ha puesto de manifiesto, una vez más, JCK Show Las Vegas 2000, que este año ha congregado 2.500 stands en los que se ha rendido pleitesía, por encima de todo, al producto, dejando a un lado los fastos escénicos y demás oropel más propios de otras celebraciones.

Y como la estrella ha sido el producto, conjugado con calidad, seriedad y precio, la feria ha cumplido su objetivo: se ha vendido mucho y bien. Incluso los españoles, pocos, eso sí, que ya hace años que pusieron su confianza en el sueño de “hacer Las Américas”, ahora empiezan a despertarse pudiendo recoger sus primeros frutos. Han sido valientes, atrevidos, constantes... y han apostado fuerte por su producto, sin complejos de apellido, ni de procedencia. El producto por el producto, la calidad por la calidad.

Ahora es el momento de la recompensa. Los joyeros españoles en Las Vegas han alcanzado una cima, han llegado alto y ahora empiezan a encontrar puertas abiertas. Pero que nadie piense que en esta situación el camino será más fácil para todos, para cualquiera. América sí es diferente y allí no se gana la confianza en un día. Ellos ya han sembrado y ahora recogen. Los que quieran llegar tendrán que empezar a sembrar. Pero, ¿por qué vamos siempre a remolque, esperando a ver lo que hace el vecino para decidirnos a caminar de una vez?

La globalidad de los mercados y la irrupción de las nuevas tecnologías van a marcar un siglo XXI diferente a lo que estamos acostumbrados y, por supuesto, muy lejano de los negocios tradicionales y familiares, donde la capacidad de innovar y la rapidez de respuesta van a ser factores predominantes. Así que los que quieran seguir esperando los resultados de otros para ponerse en marcha ya pueden ir haciendo un plan de jubilación, porque “ahora” ya empieza a ser tarde y “mañana” casi imposible.