Somos muchos los que pensamos que este 2004 va a ser un año clave. Cada vez son más las voces que se afanan en decir que ha llegado la hora de la verdad para nuestro sector. Y los hechos parecen darnos la razón. En efecto, la temporada navideña podemos decir que ha sido buena, incluso mejor de lo que muchos creían. Por eso no pocos se sienten capacitados para afrontar sin miedo y con plena confianza ese futuro que ya empieza a vislumbrar. Los que afortunadamente viajamos mucho, comenzamos a detectar un movimiento altamente positivo que se avecina. Tanto es así que algunos sueñan ya con poder poner alas a su imaginación en aras de un optimismo realista y con los pies fuertemente asentados sobre base firme y segura.
Si analizamos nuestra realidad, creo que ya podemos pensar que estamos saliendo de las tinieblas y que ya ha llegado la hora de comenzar a actuar, gozando plenamente de este maravilloso mundo que es el del joyero-relojero. En una palabra, creo que estamos empezando a ver con claridad el destino hacia el que nos dirigimos.
Ahora bien, para que este viaje hacia ese mañana -que ya comienza a ser hoy- resulte cómodo, relajado y sin brotes de asfixia, es necesario preparar bien el equipaje y afrontarlo con movimientos cómodos y distendidos. Para ello tenemos abundantes herramientas a nuestra disposición. Los medios económicos están a nuestro alcance. La tecnología es fácil, comprensible y manejable. Sólo tenemos que poner manos a la obra y actuar. Sí, actuar con serenidad, con realismo, sin miedo... El resultado no se hará esperar. Miles de profesionales ya lo han hecho y ahora están comenzando a ver sus frutos. ¿Por qué usted no se decide a hacer lo mismo? ¿Por qué usted no se decide a abandonar esa exasperante pasividad y comienza a poner los medios para salir de una vez de ese atolladero en el que se encuentra inmerso?
Son muchas las llamadas y las cartas recibidas en nuestra redacción ponderando positivamente mis artículos, felicitándome por mis ideas o agradeciendo mis sugerencias, orientaciones y consejos. Y, aunque no todos compartan toda mi filosofía y mi forma de ver las cosas, siempre alaban mi espíritu animoso y esa constante predisposición a la lucha, sin desánimos ni decaimientos. Desde aquí, mi agradecimiento a todos.
Razón de ser y de existir
Nuestro sector es una JOYA, y escribo la palabra así con mayúscula porque es la auténtica realidad en el pleno y genuino sentido de la palabra. No se trata de ninguna metáfora, como acontece en otros campos. Aquí, cuando se utiliza esta palabra –JOYA-, se hace con total y absoluto realismo, sin ninguna connotación metafórica. Ha llegado la hora, pues, de hacer honor a esa palabra que todos utilizan –y le sacan buen provecho- con menos lógica y menos sentido que nosotros. Es en nuestro sector donde la joya tiene su razón de ser y de existir. Y, lógicamente, debe ser en nuestro sector donde debe producir el mayor y el mejor rendimiento.
Para eso lo que nos hace falta es saber potenciar nuestro estatus gremial, saber actuar en todo momento con ese inconfundible señorío propio específico de quien ostenta una realidad inconfundible: no sólo una joya de artículos sino también una joya de profesionales, una joya de clientes y una joya de negocio, porque, si no hay negocio, el ciclo no se cierra.
Si usted es uno de esos a los que su negocio no le funciona como desea, puede que necesite un receso. Detenga un momento su ritmo de trabajo, Relájese. Deje vagar su cuerpo y su espíritu. Deje volar la imaginación. Piense. Reflexione. Pregunte e indague. Ábrase al futuro y al mañana que ya es hoy. Decídase a respirar nuevos aires. Seguro que encontrará razones para la esperanza. Seguro que encontrará motivos y fórmulas para cambiar el rumbo. Si por estar encerrado en su monótona y cotidiana labor aún no ha descubierto ese rumbo y no ha podido fijar su derrotero, no se desespere. No queme precipitadamente sus naves. No tire la toalla. Ábrase a los nuevos aires. Analice su caso y busque remedio. También usted trabaja con joyas, con auténticas joyas. Y también puede ser esa joya.
A propósito del Colegio de Joyeros de Catalunya
Por estas y otras muchas cosas más, no me cabe la menor duda de que hace falta dar una fuerte sacudida a nuestro corporativismo. Necesitamos modernizarlo, agilizarlo y ponerlo al día. Lo que en tiempos pasados fue bueno, puede que hoy no lo sea tanto. El Colegio de Catalunya puede muy bien ser un ejemplo para el resto. Algunos dirán que tiene fallos. Tal vez sí. Pero, ¿quién no los tiene? Además, conociéndolos es como se pueden corregir.
Repito lo que decía antes. Seamos realistas y positivos. Miremos hacia delante. Potenciemos las cosas buenas. Saquemos conclusiones de las malas para evitarlas. Nuestro sector se está quedando anclado en el pasado. Y sólo los que muevan ficha, podrán ganar la partida. Para ganar hay que jugar.
Otra cosa: nuestro sector es muy amplio y muy diferenciado en muchas aspectos. Tal vez estemos cayendo en el pecado de querer tratar a todos por igual. Y es muy probable que esa diversidad nos exija otros planteamientos. Son cerca de treinta mil los profesionales que componen este maravilloso sector. En él hay fabricantes, talleres, mayoristas, importadores, pedreros, relojeros, gemólogos, viajantes, profesionales liberales, detallistas, etc. Por eso es tan necesario buscar claridad y transparencia. Por eso es tan urgente colocar a cada uno en su sitio. Ni siquiera las marcas de relojería son todas iguales. Creo sinceramente que ha llegado la hora de empezar a distinguir y colocar a cada uno en su sitio. Es la única forma de evitar al consumidor la confusión.
Y si hablamos de las tiendas, ¿cuántas clasificaciones y distinciones tendremos que hacer? Cada una debe tener el tratamiento que le corresponde. No existe otro modo de satisfacer las demandas del cliente. La especialización es una necesidad que se impone por sí misma.
En Grupo Duplex hemos puesto manos a la obra y ya hemos pasado a la acción. No es suficiente con predicar; hay que actuar. En breve comenzaremos a informar sobre los cambios que hemos iniciado. Desde aquí invitamos a todos a hacer lo mismo. Invitación que se dirige, especialmente, a los que están al frente de esas asociaciones, gremios, federaciones, etc...para que todos juntos lleguemos a la meta final. No tratemos de justificar nuestro inmovilismo y nuestra apatía con disculpas o lamentos. El éxito o el fracaso dependen de nosotros.
