El hombre, y todo lo que él hace, está condicionado por su tiempo. Por eso, para sentirse libres, hay que mirar al otro lado del horizonte y abrir los ojos a la esperanza.
En el mundo en que vivimos, esto es vital. Asaltados por la instantaneidad, presionados por lo mediático, el mundo virtual nos invade. El motor del tiempo es siempre la informatización, bien sea gráfica o literal. Estar informados e informatizados ayuda a vivir en el tiempo real y en el futuro virtual.
La globalización domina casi todos los campos profesionales. El comercio y las finanzas nos exigen un tremendo esfuerzo de adaptación, de innovación. La globalización de los sistemas de producción impone su ley inexorablemente.
El nuevo siglo en que entramos debe apostar por vivir el tiempo globalmente. Apostar por la globalización del tiempo es la forma de vivir globalizados. Pero siempre, siempre, sin despersonalizarnos.
Es importante vivir cada día en el repaso informativo. Los triunfos y las derrotas forman parte de nuestro tiempo. Son nuestros. Nos pertenecen.
Ríos virtuales de información llegan a invadir nuestro tiempo. ¿Cómo nos situamos ante ellos? ¿Sabemos asimilar esa riqueza?
La realidad está llena de datos para entender el tiempo. Pero nunca se logra plenamente. Hoy puede ser un gran día a pesar de que no sabemos si estamos en este siglo o en el que viene. Este tema es un ejemplo de la gran confusión de este tiempo.
Muchos afirman que el futuro ya es hoy. Y los que no lo crean que se jubilen. Hoy puede ser un gran día..., a pesar de las confusiones, a pesar de los virus informáticos, a pesar de los pesares...
Las grandes transformaciones, aceleradas por avances tecnológicos, no son la panacea universal. Pero el que no las acepte a tiempo, perderá el tiempo.
Santiago Paz dijo que quien ha visto la esperanza no la olvida, la busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Vivamos pues en busca de la esperanza. Nuestro sector la necesita en este tiempo que nos movemos.
La potente industria audiovisual consigue convertir lo local en universal. Pero es nuestro interior el que tiene que revestirse de esperanza. De lo contrario, pereceremos en la lucha.
El hombre, y todo lo que él hace, está condicionado por su tiempo. Por eso, para sentirse libres, hay que mirar al otro lado del horizonte

No hay comentarios:
Publicar un comentario