miércoles, 12 de abril de 2006

QUÉ POBRE IMAGEN HAN DADO DE LA JOYERÍA ASIÁTICA

Lamentable, muy lamentable…, pero cierto, muy cierto. ¡Qué espectáculo tan bochornoso! Y se inauguró el día 23 de febrero aquí, en Barcelona. ¿Qué le está pasando a nuestro sector? ¿No será que nos hemos dormido en los laureles? ¿No será que nos hemos dejado comer el terreno? Sí, ellos -los chinos- han llegado: ya están aquí con toda su “fuerza y poderío”. ¿Es esta la representación de los fabricantes de joyería asiática? ¿Esperaba el sector algo mejor? Qué pobre imagen han dado de la joyería asiática. Pero no nos equivoquemos, el Asia joyera no es esto. Los buenos ya estuvieron en Vicenza, también han participado en Hong Kong y están, al cierre de esta edición de Contraste, en Basilea. ¿A quién, con sentido común, se le ocurre organizar esto en medio de ferias tan significativas y tan visitadas como las que acabo de citar?

Ante un acontecimiento de tanta trascendencia, da la sensación de que nuestro sector pasa olímpicamente, como si la cosa no fuese con él. No se da cuenta -o no quiere darse cuenta- de que estamos haciendo el mayor ridículo de la historia. No se da cuenta -o no quiere darse cuenta- de que la culpa no llega de fuera. La culpa de esto es sólo nuestra y de nadie más. ¿Por qué sucede todo esto? ¿A qué viene tanta permisividad? ¿Qué se oculta detrás? ¿Hay gato encerrado, o simplemente pasotismo?.

¿Por qué una feria china para Europa? ¿Por qué aquí y ahora? ¡Qué lamentable! ¡Qué ridículo! ¡Qué denigrante! Y, lo que es peor, casi veinte empresas españolas apoyando y metidas en este macabro espectáculo. Ni un triste catering, ni agua, ni café. Que pésima organización. No se molestaron ni en poner intérpretes, ni en traducir los carteles a nuestro maravilloso idioma. Pero aquí vale todo. Hasta el reportaje sobre Barcelona en el que las fotos eran de…, pero, ¡que más da!

Claro, después protestaremos contra nuestras ferias. Permitiremos que se cierre Barnajoya, la que fue una de las más sobresalientes y mejor organizadas ferias de nuestro sector en España. ¿Por qué se cerró Barnajoya y ahora se reclama con tanta insistencia? ¿No será que estamos cayendo en flagrantes contradicciones? ¿No será que continuamos esperando que otros nos saquen las castañas del fuego? Queremos destruir la edición de enero de Iberjoya, ¿no sería mejor tratar de buscar soluciones?

¿Por qué no somos capaces de sentarnos y hablar para, entre todos, salvar lo poco que queda de nuestro amado sector? ¿Pensamos que van a venir de fuera a enseñarnos algo? ¿No sería más lógico pensar que hemos sido los españoles quienes hemos salido a enseñar algo a los demás?

Por si les extraña esta última pregunta, les voy a poner un ejemplo que nadie se atreverá a discutir: Hace 27 años un “españolito de a pie” sale de su pueblo natal, pasa por Barcelona y emigra, como tantos, sin saber a donde. Pero lo que tenía claro era por qué y para qué salía al exterior. Hoy está enseñando a los suizos a fabricar relojes. Hoy está exportando relojes a los propios japoneses y a los propios chinos. No creo que haya nadie dentro de nuestro sector que no conozca la historia de Miguel Rodríguez, ese es su nombre y apellido (bien españoles). Y no es el único del que ahora tenemos que aprender y sacar conclusiones. Sin ninguna duda, creo que se trata de una realidad que convendría que tuviésemos en cuenta y debería ser ejemplo práctico en todas las universidades, especialmente en los masters de comercio exterior e interior.

¿Alguien de los que mandan en nuestro sector ha tenido la valentía de dirigirse a él y pedirle ayuda para elaborar un proyecto ferial serio, consciente, lógico y con la única finalidad de obtener el provecho y la rentabilidad que este sector tiene que dar?

¡Ya está bien! Tenemos lo que nos merecemos. Milagros ya no hay. Una vez más, insisto: ¡basta ya! Dejemos de hablar, comentar, chismorrear, murmurar, criticar, insultar... Y, sin más demora, pongámonos a trabajar. Don Manuel Alvar nos recordó que "Dios da el talento; lo que nosotros ponemos es el trabajo". Y el fabulista francés Jean de la Fontaine decía: "El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras". Por eso nadie que trabaje con entusiasmo, puede temer nada a la vida. ¡Ánimo, pues! Dejémonos ya de milongas y pongamos todo lo que somos y tenemos al servicio de la causa. Nos va en ello la subsistencia.

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