Posiblemente el sector joyero sea uno de los más atípicos del mundo en lo que se refiere al fenómeno ferial. El calendario de este mes de septiembre llega incluso a límites kafkianos sobrepasando la veintena de ferias en todo el mundo que pueden ser de interés para el profesional. Reino Unido, Hong Kong, Polonia, Francia, España, Italia... La enumeración completa llegaría a dejarnos sin espacio en este editorial. Para alguien ajeno al sector, la explicación de esta multiplicidad de oferta ferial podría tener su razón de ser en acercar al cliente local el producto de temporada, pero una visión más detallada de cada una de ellas nos permite corroborar, al momento, su carácter internacional. Pero no sólo eso, como es lógico también está la coincidencia en fechas. Coinciden Londres y Birmingham; Polonia, Milán y Alemania; Madrid, Vicenza y París; Tailandia y Portugal...
Cada año volvemos a recordar esta saturación de citas, situación un tanto incongruente con la idiosincrasia del sector. No son muchas las empresas que poseen la capacidad de multiplicarse de esta forma a la hora de exponer sus novedades, ni tampoco tantos los clientes que pueden permitirse el lujo de destinar un mes exclusivamente a conocer las novedades que se distribuyen erráticamente por todo el planeta, y aún así sin otro remedio que elegir destino.
Al menos, lo que sí podemos afirmar es que no hay mejor mes que éste para medir la temperatura del sector. En 30 días, obtendremos la información necesaria para valorar en qué momento se halla el mercado joyero-relojero y cuáles son las zonas más dinámicos al respecto. Así que, pasado septiembre y su apretada agenda, podremos ir vislumbrando las claves de la nueva temporada.

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