La vorágine comercial en la que estamos envueltos nos obliga a ser cada día más competitivos. Nuestras empresas no pueden permanecer pasivas, aletargadas o simplemente dejándose llevar por la inercia. Tienen que hacer todo lo posible por situarse en la vanguardia de la competitividad. De lo contrario, perecerán sin remedio.
Sin embargo tenemos que ser conscientes de que esta tarea no resulta nada fácil. Al contrario, exige saber combinar múltiples elementos. Y, además, combinarlos en la proporción adecuada. La siguiente frase la leí el otro día y me llamó poderosamente la atención. Por eso no me resisto a transcribirla literalmente. Decía: “Combinar creatividad, tecnología, capacidad organizativa y esfuerzo colectivo para conseguir servicios o productos nuevos, se está convirtiendo en el auténtico reto de futuro para las empresas”. Creo que la susodicha frase viene a arrojar un poco –o un mucho- de luz sobre la nebulosa comercial en la que nos vemos inmersos y que amenaza nuestro porvenir con tintes nada halagüeños. Pienso que todos somos consciente de esa necesidad de innovar. Pero también pienso que con demasiada frecuencia no sabemos por donde comenzar o qué facetas abarcar.
Por eso quizás no nos venga mal detenernos un poco a reflexionar sobre este problema y tratar de buscar las soluciones más acordes con las necesidades y los objetivos de cada empresa, analizando someramente el campo de alcance de cada uno de esos cuatro elementos que es necesario conjugar y combinar.
Los cuatro elementos a combinar
En primer lugar está la creatividad, esa “facultad o capacidad de hacer o crear una cosa con originalidad”. A nadie se le escapa que nuestras empresas, si quieren competir, tienen que ser creativas, Tienen que ofertar productos nuevos y novedosos. Si no quieren quedar anquilosadas, si no quieren perder el tren, tienen que estar presentando continuamente nuevas y novedosas creaciones.
Esto exige disponer de una tecnología apropiada. Los avances tecnológicos nos facilitan el trabajo creativo. Una tecnología obsoleta poco puede dar de sí. De ahí que resulte tan necesario renovar e innovar nuestras tecnologías, nuestros procesos de fabricación y distribución, nuestros sistemas para poner el producto al alcance del cliente.
Para ello necesitamos hacer uso de nuestra capacidad organizativa. Necesitamos poner en movimiento todo el engranaje de la empresa para que cada pieza y cada persona realicen su tarea de una forma organizada. Aquí no basta con realizar un trabajo así sin mas. Hay que trabajar organizadamente. Hay que “disponer las personas y las cosas de la forma mas adecuada” para lograr el fin propuesto.
Claro que todo eso exige un tremendo esfuerzo colectivo. Una vez más hay que afirmar que en el tema de la innovación, todos somos necesarios. Y, al decir todos, no me refiero solamente a a las personas que forman la empresa, cada empresa. Eso hay que darlo por supuesto. En ninguna empresa tienen cabida los parásitos ni los zánganos.
Al hablar de esfuerzo colectivo, me refiero también a nuestro gremio como tal. Si queremos un gremio pujante y con fuerza competitiva, si aspiramos a que nuestro gremio pise firme y seguro, tenemos que hacerlo unidos, aportar todos y cada uno esa vitalidad que nos va a resultar imprescindible para avanzar. Cuanto más unidos estemos, más competitivos seremos.

1 comentario:
Hola, me parece estupenda la idea de que nos hagas llegar tus opiniones acerca del sector y así podremos comentarlas.
¡Ánimo y adelante!
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