miércoles, 10 de noviembre de 1999

“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...”

Increíble, pero cierto. En nuestro sector aún hay mucha gente que desconoce el sabio refrán. “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”.

En una pequeña encuesta realizada en ferias profesionales, hemos podido constatar que todavía hay muchos joyeros que están en su establecimiento o viajan con sus mostruarios sin seguro alguno que los ampare. Y no es que a nosotros nos den comisión por las pólizas efectuadas, pero nos preguntamos cómo aún hay tanta gente que se las da d valiente circulando como “ Pedro por su casa” sin las más mínimas condiciones de seguridad y respaldo.

Después de leer diariamente las noticias de robos, atracos, hurtos perpetrados contra viajantes, representantes, propietarios y personal de joyerías, no deja de extrañar que un sector tan vapuleado y maltratado por la delincuencia y, nos atrevemos a añadir, tan dejado de la mano de Dios por nuestras leyes, apueste tanto por la improvisación.

Como se dice vulgarmente, el patio no está para absurdas heroicidades ni para cruzar por la vida como ingenuos incautos. Como si en un día en el que el cielo aparece cargado de negros nubarrones, nos empeñamos en salir sin paraguas, aunque las probabilidades de que no nos empapemos se limiten al 0,1%.

La policía se queja de que ya no puede hacer más, sus medios son insuficientes. Sólo la profesionalidad de muchos agentes logra el mínimo resultado. No tienen vehículos, no tienen sistemas avanzados de tecnología... Y, por si fuera poco, después de jugarse la vida y lograr detener a alguien, no pueden actuar contra ellos. Los jueces, aplicando la ley al pie de la letra, los sueltan. Luego llegan las contradicciones: ¿Cómo se puede detener a delincuentes con más de 10 casos graves y dejarlos sueltos?.

Está llegando la situación a tal extremo que muchos viajantes empiezan a temer por sus vidas y se niegan al viaje. En estas condiciones, ¿cómo vamos a poder enseñar y comercializar los muestrarios?

Cuando el cielo amenaza lluvia es conveniente practicar la previsión y poner un paraguas en nuestra vida. Cuando el entorno es inseguro, hagamos lo mismo, primero como personas y luego como profesionales: pongamos un seguro en nuestra vida.

No hay comentarios: