domingo, 29 de octubre de 2000

La necesidad de proyectos de promoción colectiva de cara al público consumidor

La reunión de joyeros en Iberjoya convocada por el presidente de la Asociación Española, Juan Candame, el pasado 19 de septiembre ha reflejado una necesidad en la que hace tiempo venimos insistiendo. El sector necesita crear campañas de publicidad institucionales, colectivas, que incentiven el consumo. Esta necesidad era la que nos inspiraba el pasado editorial de Contraste y esta necesidad se ha constituido en el eje de muchos de nuestros artículos de opinión.


Al margen de lo que cada empresa quiera hacer partícipe al consumidor respecto a su propio producto, existe uno que es universal al sector: la joya. Siempre ha estado ahí, como el pescado azul o el jamón de bellota (Ver Contraste Nº 21, pág. 6), pero ahora, precisamente ahora, necesita de nuestro esfuerzo y empuje para renovar el interés por su adquisición.


No olvidemos quien es nuestra competencia real, quien nos está mermando la porción de pastel que por tipo de producto y calidad nos corresponde. No es el joyero de la esquina, ni siquiera la empresa fabricante. Son los móviles, la cosmética, los viajes organizados, los restaurantes, los coches, la moda, los complementos... Toda una oferta lúdica y de lujo que persigue incesantemente al posible comprador con una sola arma, la publicidad.


Estos sectores han recurrido sin escrúpulos al uso de palabras como joya, diamante u oro para lanzar sus campañas, cuando el sector que tiene el derecho real a acuñarlas no las está utilizando. Recordemos el anuncio televisivo de una marca de automóviles que incluye una frase de estas características: “Yo no llevo joyas, sino las conduzco”. Este mensaje necesita de réplica por parte del sector. Un coche es un coche (al día siguiente de adquirirse ya ha disminuido su valor) y una joya continúa siendo un valor en alza o al menos estable en los malos tiempos. Tenemos el privilegio de trabajar con una materia prima eterna.


Pues bien, este valor hay que explotarlo. El arma de la publicidad también puede estar en nuestras manos, con más posibilidades, y adquirir peso y relevancia gracias a la unión del esfuerzo de todos.


Pero somos conscientes de que las campañas no sólo consisten en llegar a la televisión. Además es fundamental estudiar proyectos de promoción colectiva enfocados hacia el público en general. Algo que en la relojería se ha hecho muy bien porque la marca nace desde fábrica.


Por eso, desde el Grupo Duplex deseamos felicitar a la Asociación Española por su iniciativa. Sabemos que será un interlocutor válido y a través de ella podrá coordinarse con éxito un paso que urge al sector. Y desde esta página también llamamos a todos (autónomos, comerciantes, pequeñas y medianas empresas, talleres, fábricas...) para colaborar en esta campaña nacional de publicidad en la medida de sus posibilidades. Se trata que los granos de arena creen una montaña. El sector puede y debe hacerlo.

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