Parece que, por fin, las tiendas comienzan a aceptar las marcas en nuestro sector. Ahora el mundo -también el joyero- es “marquista”. El consumo lo corrobora cada día.
Creo que era nuestra asignatura pendiente. ¿La hemos superado?. Con nota, no desde luego. Solamente hemos comenzado a dar los primeros pasos. Y puede que en muchos aspectos ya resulte demasiado tarde para incluir en nuestro sector el marketing y la publicidad como instrumentos indispensables en cualquiera de nuestros campos operativos. Hay vacíos que no se pueden llenar de la noche a la mañana. Hay carencias endémicas que resultan irremediables.
No olvidemos que el sector somos todos: los que están agremiados y los que no; los que pagan y los morosos... todos. Todos formamos el colectivo joyero en el que nos movemos.
¿Quién ha colaborado hasta ahora?. ¿Quién está colaborando en estos momentos?. ¿Quién está dispuesto a seguir esforzándose en aras de la colectividad?. Todos navegamos en el mismo barco. Si queremos implantar nuestra filosofías, todos debemos mojarnos.
En este camino de futuro, después de la asamblea de la publicidad, las conclusiones son positivas y esperanzadoras. Los medios estamos dispuestos a dar el apoyo total. Pero los gremio debe unirse y aunar fuerzas tirando en la misma dirección. Es la única manera de poder avanzar. No hay otra. O participamos o te quedas descolgado. Ya es hora de funcionar a nivel colectivo. “La unión hace la fuerza”, dice la sabiduría popular avalada por la experiencia.
Llegó el momento de olvidarnos de favoritismos y de clases. Debemos implicarnos todos en este desafío. No nos creamos ni mejores ni peores. Nuestro sector tiene idénticas posibilidades que los demás. Estamos hechos del mismo barro.
¿Quién mejor que el propio interesado para lucha en defensa de los propios intereses?. Decía Franklin D. Roossvelt que “en la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada”. Tenlo por seguro. Si te quedas fuera del proyecto, no vas a alcanzar la meta.
Ahora el confesor, el médico o el joyero de cabecera no tienen tanta importancia como en el pasado; o mejor, tienen más importancia, pero con otro tipo de consejos. Ya lo manifestaba Napoleón: “la imaginación gobierna el mundo”. No olvidemos que la creatividad es simple y llanamente un nombre más de la actividad normal y diaria. Cualquier actividad se transforma en creativa cuando se procura hacerla bien.
Nos lo dice la experiencia. Las mayores alegrías de la vida no son las que se apartan de nuestro trabajo. Son las que surgen de él. Solo trabajando juntos, creando juntos, podremos hacer frente al reto del porvenir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario