No quisiera ser pesado ni cargante. No quisiera agobiarles ni cansarles. Solo pretendo ser realista. Mi único objetivo es ayudarles a abrir los ojos para que puedan ver nítidamente la realidad circundante.
Tenemos que partir constatando una verdad elemental. Aunque algunos se empeñen en afirmar lo contrario, lo cierto es que nuestro sector no es diferente a los demás. Somos nosotros los que nos empeñamos en hacerlo diferente. Y a las pruebas me remito: no hay ningún otro campo del comercio que no funcione con sistemas informáticos adecuados y apropiados.
No se puede tener un establecimiento son saber en cada momento lo que hay en su interior, sin conocer los contenidos existentes, la mercancía disponible. No se puede funcionar así, abriendo la caja sin más. Si al hacerlo, comprobamos que hay dinero, es que se ha vendido y, por lo tanto, podemos pagar. ¿Y si no lo hay?. Entonces el proveedor tendrá que seguir esperando... ¿hasta cuándo?.
Todos debemos tener muy claro que somos empresas, cada una con su tamaño, pero empresas. Por eso debemos funcionar como tales empresas que somos. De lo contrario estamos abocados a caminar por un túnel sin salida posible.
Nuestro negocio no consiste en almacenar mucho stock sino en sacar rentabilidad al día a día. Y esto solo lo podemos saber conociendo la realidad, analizando cuentas y viendo los resultados de nuestro trabajo; en una palabra, poniendo solución a problemas que se plantean a diario.
Cuando subimos la persiana, empieza el negocio a funcionar, la empresa se pone en marcha. Y, para que todo funcione, el sistema informático se ha de abrir y poner en marcha también. Y esto vale para todos. Esta operatividad informática es necesaria incluso para los que solamente disponen de 8 o 10 m² y un empleado. El tamaño del negocio no condiciona la forma de llevarlo sino solo la adecuación de medios.
¿Se imagina Usted que El Corte Inglés, al abrir sus puertas, no pudiese poner en marcha su sistema informático?. ¿Cómo podría operar?. Pues bien, aunque no queramos admitirlo, a todos nos acontece lo mismo. Nuestra tienda es un pequeño Corte Inglés que también necesita su propio sistema informático. De lo contrario, ¿cómo sabremos si es rentable, qué producto da más beneficio y qué es lo que tenemos que comprar?.
Actualmente, los ordenadores están al alcance de todos tanto en precio como en funcionamiento. Los programas operativos están hechos a nuestra medida y al alcance de cualquier negocio. Nosotros hemos analizado varios y, al trabajar a fondo con ellos, se nos hace imposible pensar que aun haya joyerías que no los tengan instalados en su negocio. Como ejemplo quisiéramos destacar un GEMANET con su práctico manual de más de 100 páginas, escritas para que cualquier profano pueda entenderlo y manejarlo. Su instalación es inmediata y prácticamente sin coste alguno, solamente un módico mantenimiento anual. Además lleva como ayuda un soporte telefónico personalizado en cada momento, detrás del cual están siempre unos técnicos recibiendo las dudas y sugerencias de cada joyero y aportando al momento la solución más adecuada.
Por todas estas razones no podemos entender cómo aun existen establecimientos de joyería sin este programa u otro similar. Hoy por hoy son una herramienta totalmente imprescindible. Por eso, o entramos en la era actual o nos retiramos del camino antes de que nos arrojen por el barranco. No existe otra alternativa válida para sobrevivir.

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