¿Quién dijo crisis? Actualmente uno de los vocablos que más solemos utilizar en nuestras conversaciones profesionales es la palabra 'crisis'. 'Estamos en crisis', '¿Cuándo pasará la crisis?', 'No salimos de la crisis'... son expresiones frecuentes y habituales en nuestro lenguaje. Con ellas pretendemos patentizar la realidad en la que estamos inmersos, coloreándola de unos tintes no exentos de tonalidad pesimistas.
Pero ¿estamos en lo cierto?. ¿Se trata de una realidad positiva o negativa?. ¿Qué queremos manifestar con esa expresión?. En una sola pregunta, ¿qué significa la palabra crisis?.
Si recurrimos al diccionario, nos encontraremos con diversas acepciones. Fijémonos en dos de ellas: 'Momento decisivo y grave de un asunto o situación que puede tener consecuencias importantes'; 'Situación difícil o complicada'.
Efectivamente, nuestro sector atraviesa por 'situación difícil y complicada'. Estamos en un 'momento decisivo y grave'. Por eso nuestra actuación tendrá sin duda 'consecuencias importantes'.
Bien, el hecho de que estemos en crisis no quiere decir ni mucho menos que estemos abocados a un fracaso irremediable. Lo que realmente sucede es que estamos en una situación que exige una mayor dosis de concentración y de esfuerzo.
Por consiguiente, la expresión crisis no puede ser signo de negatividad. Ni debe provocar en nosotros un pesimismo inoperante. Al contrario, tiene que ser para todos un acicate y un reto que nos impulse a poner manos a la obra con ilusión y esperanza.
Tenemos que convencernos de que el sector no está en crisis somos nosotros los que estamos en crisis.
La fascinación del presente
La situación que vivimos –esta situación de crisis así entendida- tiene que resultarnos fascinante. Estamos ante una ocasión histórica para descubrir y hacer cosas nuevas. Vamos a tener que convivir con innumerables cambios, generadores de oportunidades pero llenos de incertidumbres. Y, si queremos sobrevivir, vamos a tener que afrontar múltiples riesgos. Pero no debemos tener miedo sino alegría y optimismo porque es mucho lo que podemos ganar.
El futuro que vamos a vivir depende del camino que emprendamos hoy. Nos esperan nuevos planteamientos de adaptación a los nuevos tiempos y de respuesta a las nuevas exigencias. Tenemos que establecer objetivos claros que nos hagan pisar con pie firme en la realidad presente y futura. Nuestro mundo no es el pasado, aunque sea fruto del pasado. Nuestro mundo es el presente y, sobre todo, el futuro. Hay que vivir el hoy mirando al mañana, en una perspectiva histórica de evolución y progreso.
Me lo recordaban el otro día: 'No estamos locos, pero nos podemos volver', 'No estamos muertos, pero sí heridos', 'No estamos en la UCI, pero empezamos a necesitar ser tratados'. Y yo creí entender la lección: nuestra situación de enfermedad o de crisis, nuestras heridas, nuestros males están ahí no para que nos dejemos vencer por ellos ni para que los ignoremos. Están ahí para que nos enfrentemos a ellos, para que les hagamos frente con las armas apropiadas. En una palabra, están ahí, desafiantes y retadores, para que nosotros los venzamos, para que triunfemos sobre ellos.
Exigencias inmediatas
Evidentemente, este triunfo exige esfuerzo. Si queremos lograrlo, no nos queda más remedio que luchar y hacerlo con los instrumentos más aptos. Nadie nos va a regalar nada. Somos nosotros los que nos tenemos que convencer. Somos nosotros los que tenemos que vencer si no queremos ser vencidos.
Es esta lucha sin cuartel la aplicación de los recursos humanos va a ser cada día más imprescindible. Tenemos que ponernos a analizar nuestra situación actual, la de nuestra producción y la de nuestra distribución. Tenemos que saber contactar y conectar. Los psicólogos hablan de la necesidad ineludible de 'empatar'.
Para lograr esta empatía, necesitamos penetrar en la mente del consumidor, respetarla, entenderla. Es la única manera de poder trabajar sobre seguro. Luchar sobre arenas movedizas suele dar muy malos resultados. Dando palos de ciego no se suele acertar en la diana.
Además, podemos disponer de múltiples avances técnicos que nos facilitan la tarea. Y, sin embargo, ¡qué poco partido les sacamos!. Cuando todo gira en torno a la moda, la marca, el marketing, el diseño... nosotros nos empeñamos en seguir roturando las tierras con arados de madera. Y, claro, así siempre llegamos tarde, si es que llegamos.
No olvidemos nunca, nunca que el destino de nuestro sector es fruto de la voluntad, de nuestra voluntad de lucha. Tenemos que ser optimistas pero muy responsables. Tenemos que afrontar el reto de nuestra crisis con una actitud positiva. Tal vez no conozcamos todavía todas las soluciones. Pero sabemos que los triunfos solo se consiguen luchando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario