domingo, 28 de noviembre de 2004

METAMORFOSIS NECESARIA

Cuando un problema es acuciante, uno tiene necesariamente que exponerse a correr el riesgo de ser reiterativo e, incluso, de ser tachado de terco, pesado o impertinente. De lo contrario, su conciencia no quedaría tranquila ni se daría por satisfecha. Y esto es, precisamente, lo que me acontece a mí.

Por más que nos obcequemos y no queramos abrir los ojos, estamos asistiendo sin duda a una profunda transformación del sector. Transformación que afecta a "todos" sin excepción. Y en ese "todos" hay que incluir un amplísimo abanico que va desde la prensa especializada hasta las "ferias", como no. Por eso no me cansaré de recordarle al sector la necesidad imperiosa del cambio, reiterándoselo por activa, por pasiva y por perifrástica si es preciso. Porque estamos en una disyuntiva excluyente: o aceptamos el cambio o éste nos absorberá totalmente.

Sucedió el otro día. En una reunión de otro sector, se estaba planteando la celebración de un evento ferial donde tuviesen cabida todos los estamentos: fabricantes, mayoristas, detallistas, marcas, etc.; pero, eso sí, con carácter totalmente transparente, libre, y, además, abierto al consumidor final. De repente, en medio del acalorado debate, un fabricante se levanta y dice al presentador del proyecto: "Yo soy fabricante y vendo a la tienda. ¿Qué pinto en esta reunión?"
Antes de que el organizador contestara, un detallista pidió la palabra y le dijo a este señor: "Usted no tiene nada vendido. Lo tiene colocado en la tienda. Su venta terminará cuando yo lo haya vendido al consumidor final y se lo haya pagado a usted". La sala enmudeció. Solamente algunos susurros y murmullos en bajito rompieron el silencio que se había producido. El presentador continuó diciendo: "Yo solamente soy organizador. Son ustedes, los profesionales, los que deben obtener el fruto, los que tienen que sacar provecho a tales eventos. Estoy totalmente a su disposición".El relato que acaban de leer refleja y sintetiza perfectamente la problemática que nos invade. Yo me siento incapaz de explicarlo mejor y en tan pocas palabras. Efectivamente, de todos y cada uno depende el éxito o fracaso de su sector. Y yo me pregunto: ¿No es esto lo que esta pasando en la joyería? Y más, cuando en la mayoría de los casos, ni siquiera está colocado el género: simplemente está cedido o depositado en condicional.

Me gustaría, una vez más, invitarles a la reflexión. Mi conciencia me impele a hacerlo aún a riesgo de resultar cargante y reiterativo. Necesitamos reflexionar muy seriamente. Debemos pararnos a pensar. Tenemos que dejar de correr alocadamente. Un caballo desbocado no nos lleva a ningún sitio. Y la triste realidad es que, en este momento, parecemos caballos desbocados en una carrera sin limites, sin unas metas concretas y, lo que es peor, sin reglas de juego o con reglas que no cumplimos ni parecemos estar dispuestos a cumplir.

Es urgente meditar y reflexionar. Es urgente tomar conciencia del problema. Es urgente abrir nuevos caminos, roturar nuevas tierras, utilizar nuevos cauces para poder avanzar sin que nos arrastre la corriente. Decía Orison Marden, aquel escritor y moralista estadounidense: "Encontraré el camino o me lo abriré yo mismo". Y Jean Paul Sartre añadía: "Cada hombre debe inventar su camino".

Recuerde la respuesta del comerciante: "No lo tiene vendido; lo tiene colocado..., que es diferente". Si usted tiene presente y delante de los ojos la cruda realidad que expresa esta respuesta, seguro que no se quedará indiferente y pondrá todos los medios a su alcance para saber encontrar nuevos caminos...Ya lo decía el sabio: "Nadie puede ser esclavo de su identidad; cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar". Las cosas son así y así hay que admitirlas.

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