No sé si es fruto de mi experiencia profesional o si se debe simplemente a una intuición. Pero hay algo que me induce a pensar que en la historia de la joyería española habrá un antes y un después del 2005. Son muchos los termómetros de medir que presagian e indican que algo importante está a punto de suceder en nuestro sector. Se respira en el ambiente. Se palpa en el aire ese nuevo latido, que puede ser germen y fundamento de una esperanza hondamente anclada en la realidad.
Llevamos mucho tiempo diciendo que la situación actual no podía prolongarse más. Es indudable que habíamos tocado fondo. Es indudable que no podíamos seguir en esa amorfa y anodina apatía existencial, en espera de tiempos mejores. Necesitábamos salir de esa agonía asfixiante que nos atenazaba con tanta fuerza. Y creo que ya hemos dado el primer paso. Creo que la tan ansiada recuperación ha iniciado su movimiento y está comenzando a aflorar...
Por un lado, vemos y constatamos que se está operando un importante cambio generacional en nuestro sector. Se está incorporando gente joven que llega con nuevos aires, con mucha más preparación y, si me apuran, diría que con unas actitudes más adecuadas y más conocedoras de las realidades sociales hacia las que se debe orientar el consumo de nuestros productos.
Por otro lado, aunque todos somos conscientes de que poseemos esa inmensa riqueza de tener tanta gente mayor con una experiencia contrastada y avalada por los éxitos, también vamos cayendo en la cuenta de que en la vida es necesaria la renovación. Si es cierto que "la experiencia es la madre de la ciencia", no es menos cierto aquello de "renovarse o morir". Y esa necesidad ineludible hace que se estén comenzando a asumir los cambios y que los relevos generacionales se vayan produciendo sin ocasionar traumas dolorosos. Hoy, más que nunca, tenemos que afrontar a pecho descubierto las nuevas realidades que nos circundan. Hoy, más que nunca, debemos ser conscientes de esas nuevas exigencias que nos plantea la sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Algunas de ellas se me antojan perentorias y totalmente apremiantes:
- Se necesita una formación más adecuada en todos los campos del saber.
- Se necesita una formación más adecuada en todos los campos del saber.
- Es urgente una adecuación, aunque sea lenta, de nuestro corporativismo social.
- Resulta imprescindible la actualización y la potenciación de nuestras plataformas de negocio, adecuándolas a los tiempos en que vivimos o creando unas nuevas cuando sea necesario.
Fijémonos también en algunos eventos de ultima hora, porque nos pueden resultar altamente aleccionadores. En Córdoba se inaugura un parque joyero, con todo lo que esto lleva consigo (en otra ocasión profundizaremos sobre este tema). Nace en Sevilla una nueva feria, mejor dicho, un nuevo marco de comunicación, lleno de expectativas y de esperanzas... Por su parte, los expositores que han estado en Iberjoya, empiezan a sacar rentabilidad a su presencia allí. Se han dado cuenta de que a una feria hay que ir a algo más que a esperar pasivamente a que los clientes entren a su stand. Con otras palabras, empiezan a tomar conciencia de que son ellos, los expositores, los que tienen que poner el motor en marcha. Son ellos los que tienen que poner los medios para que el vehículo que les facilita la organización circule a la velocidad que ellos le quieran dar.
Y esto no es todo. Hay otras realidades positivas que invitan a creer en el mañana, a afrontar el futuro con optimismo. Cada día aumenta el número de los que creen que su fórmula mágica de esperar pasivamente a que vengan tiempos mejores, ya no tiene sentido. Cada día van siendo más los que se empiezan a convencer de que el consumidor final de sus productos es el cliente y no el detallista o la tienda. Esta es la razón y el motivo de que la presencia de joyeros en ferias de consumo ya no constituye ningún trauma alienante ni se considera peyorativa para el sector.
Somos un sector más de consumo y no unos seres extraños, poseedores exclusivos de fórmulas más o menos mágicas. Ya va siendo hora de que dejemos de vernos a nosotros mismos como algo diferente...
Ya sé que es muy fácil ver los toros desde la barrera. Pero, que conste en acta que estas críticas no llevan ninguna carga de negatividad. Van hechas en sentido positivo y con ánimo de ayudar a reflexionar. Decía el filósofo francés, Henri Louis Bergson, que cada uno de nosotros "tiene que pensar como hombre de acción y actuar como hombre pensador". Y otro autor, cuyo nombre ahora no recuerdo, añadía: "actuar sin pensar es como disparar sin apuntar".
El nuevo año 2005 se nos presenta como un proyecto en el que podemos hacer realidad muchos de nuestros sueños. Dejemos a un lado las diferencias. Busquemos lo que nos une y no lo que nos divide. Comencemos a ver lo que hay de positivo en cada acción o acontecimiento del sector, independientemente de donde proceda. Empecemos, de una vez por todas, a creer que todas las iniciativas son positivas; mejor dicho, veamos siempre lo positivo de cada una y aprendamos a sumar, no a poner pegas y restar.
Fue hace algo más de treinta años cuando el sector sufrió una transformación en el campo de la relojería. Y son ahora los relojeros los que con su adaptación a los tiempos actuales, están realizando otra nueva y novedosa revolución joyera, en el mejor sentido de la palabra. ¿No nos servirá esto de ejemplo y acicate para todos? ¿Continuaremos resignados, esperando que lleguen vientos propicios desde el exterior?El nuevo año constituye para todos un enorme reto en nuestro devenir existencial. Personalmente y aun teniendo en cuenta las dificultades que tendremos que afrontar, veo con optimismo este 2005. Por eso me permito invitar a todos a hacer lo mismo. El pesimismo es una postura negativa ante la vida, que nos derrumba y nos puede hundir para siempre. Son las actitudes positivas las que generan esperanza y confianza. Ojalá que las expectativas de futuro y las esperanzas que hemos depositado en este nuevo año, cristalicen y fructifiquen en realidades palpables. Con mis mejores deseos.

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