Conferencia “Presente y futuro de la joyería”, dada ante los alumnos del Consorcio Escuela de Joyería de Córdoba en la pasada Joyacor.
Me han pedido que os hable aquí del presente y del futuro de la joyería española. Evidentemente yo no soy un profeta ni un adivino para poder hablar con seguridad sobre el futuro. Simplemente soy un conocedor de algunos de los múltiples aspectos reales de este fabuloso y encantador mundo de la joyería. Esa es mi única autoridad para poder hablaros a vosotros hoy aquí. Como decía Voltaire, "el azar es una palabra vacía de sentido; nada puede existir sin causa".
Presente y futuro de la joyería..., casi nada. Yo me atrevería a comenzar haciendo una afirmación que, a primera vista, puede parecer contradictoria. Yo os diría que el presente fue ayer y el futuro ya es hoy. Estamos, sin duda, en un momento histórico para nuestro sector. El año 2005 va a marcar un antes y un después, y el recinto donde nos encontramos es la primera demostración. Dentro del Parque, dentro de este flamante parque ferial, está la Escuela Consorcio, un privilegio para esta ciudad y un privilegio para vosotros. Por eso resultaría triste y lamentable que no lo aprovechéis al máximo, cosa que otros no podrán hacer.
Mirad, el tiempo sólo pasa una vez. Y, si sabemos aprovecharlo, no tendremos que arrepentirnos, lamentándonos de lo que podríamos haber hecho. Aquí os forman profesionalmente, tema muy importante, sin ninguna duda. Pero hay otra formación que no se aprende aquí. Es la que nos enseña la vida diaria, la que enseña la calle, la experiencia, y ésta vosotros la vais a ir adquiriendo día a día, paso a paso y, también, golpe a golpe.
Como os decía al principio, podemos afirmar que el presente ya pasó y es algo que ya pertenece al pasado. El futuro es hoy, está aquí, es presente, sois vosotros. Nuestro gran lingüista, don Manuel Alvar, decía: "Dios da el talento; lo que nosotros ponemos es el trabajo".
Dónde está la crisis
Hoy se habla mucho de crisis del sector, y yo creo sinceramente que no es tal. El sector no está en crisis. Quienes, tal vez, estemos en crisis, somos nosotros, los que formamos el campo joyero-relojero. Fijémonos en un hecho concreto. La producción se puede comprar en Oriente. Pero, entonces, ¿para qué queremos este maravilloso Parque? Porque lo que de verdad necesita este sector es algo más que producción. Es eso que cada uno de nosotros lleva dentro. Es todo el valor añadido que cada cual podrá aportar, y eso es lo que constituye, en definitiva, la esencia de cada pieza, el diseño, la personalidad que cada uno le otorga.
De ahí surge toda una serie de exigencias ineludibles a las que tenemos que hacer frente: ese estudio de mercado que tenemos que hacer para poder fabricar piezas vendibles, la marca que debemos crear, el marketing que tenemos que implantar en cada caso, la forma de llegar al consumidor final... Y todo esto ha de ir unido, fuertemente encadenado, si es que de verdad queremos lograr el éxito.
Entre las muchas fluctuaciones que uno puede experimentar, entre las muchas dudas que a uno le asaltan, hay algo que tengo muy claro y de lo que estoy completamente seguro. Y así lo digo y lo repito constantemente. Esperar a que cambie el ciclo, aguardar que llegarán tiempos mejores, aquí no os vale. Evidentemente la situación ha cambiado y las cosas no son como antes. A las nuevas generaciones les corresponde realizar esta adaptación.
Llevo más de 30 años recorriendo ferias y hablando con todo tipo de profesionales, fabricantes, mayoristas, importadores, tiendas y consumidores. De ellos saco conclusiones, y así las voy transmitiendo, principalmente en los editoriales de mis publicaciones. y lo hago con la única finalidad de ayudar en la reflexión diaria, esa reflexión que todos y cada uno debemos hacer.
Un sector más del consumo
Quiero que sepáis que hoy no se vende nada al cliente. Es éste el que compra lo que quiere, y lo hace cuando quiere y como quiere. Es por ello por lo que tenemos que adelantarnos a sus gustos para provocar y fomentar el deseo de compra... de nuestros productos. Tenemos que comprender nosotros y hacer comprender a los demás, que somos un sector más del consumo; con ciertas connotaciones, sí; pero, uno más. Formamos parte de la moda y esta es pasajera y cambiante.
Hace 30 años los relojes pasaron por esta situación. Se adaptaron, hicieron reflexiones profundas y las pusieron en práctica, y hoy nadie del sector duda de ello. Es más, los comentarios que se oyen son: “La relojería se salva". ¿Por qué será?... Y hoy son las marcas de relojes las que vuelven a tomar la iniciativa en la venta de joyas. Muchos dicen: “Eso no son joyas”. Sí, tal vez sea cierto. Pero es lo que se vende. Y ¿por qué? Porque ponen todo lo que acabamos de citar al principio en sus acciones comerciales.
Si hablamos de competencia, hay que afirmar que éste es otro problema añadido a los joyeros... Por eso es necesario que no nos veamos competidores entre nosotros. La competencia está en otros sectores, y es a ellos -a esos otros sectores- a los que tenemos que hacer frente... Si el consumidor gasta sus ahorros en viajar, en ropa, en comer, en teléfonos móviles, en coches, en complementos de hogar, etc., ¿cómo nos van a comprar a nosotros joyas?
Comencemos por preguntarnos por qué actúan así. Comencemos por reflexionar y tratar de descubrir las razones que les impulsan a esas actuaciones concretas. Tal vez descubramos que otros campos nos han tomado la delantera y que ya es hora de poner manos a la obra.
¿Y para cuándo esas reformas en los escaparates y locales comerciales? Aprendamos de la fruta, por ejemplo, y ya no digamos de la cosmética o la perfumería... Los jóvenes no entran o entran muy poco en las joyerías. Compran sus adornos en otros establecimientos. Se dejan llevar por otros reclamos más sugestivos.
A pesar de esta necesidad de cambio, hay que reconocer que todo no es válido para todos ni de la misma manera. Tenemos que empezar a distinguir quien es quien en cada caso: fabricantes, distribuidores y tiendas. Aunque parezca un contrasentido, debemos caer en la cuenta de que una de las exigencias más palpables de la globalización es la necesidad de especialización.
Y, nada mas. Decía Federico García Lorca: "El sueño va sobre el tiempo / flotando como un velero. / Nadie puede abrir semillas / en el corazón del sueño". Que vuestros sueños, todos vuestros sueños, cristalicen en realidades.

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