Al cierre de esta edición, y tras haber dedicado este periódico un extenso artículo a la falta de técnicos relojeros, la Conselleria de Treball de la Generalitat catalana publicaba un catálogo de 140 actividades en las que escasea el personal. En la extensa lista no faltaban, por supuesto, aquellas tradicionalmente ligadas a una mayor demanda que oferta, como ocurre con las actividades del sector de la construcción, sino también otras profesiones cualificadas y... -¿a qué no lo adivinan ustedes?- además joyeros. Es decir, el sector muestra una evidente escasez de nuevas generaciones que hagan pervivir el oficio, que investiguen nuevas vías, que trabajen, en fin, comprometidos en un futuro mejor. Quizás ya es tarde para buscar las causas -la desaparición de la figura del aprendiz, la escasa motivación económica...-, porque sea necesario dar respuestas. Unas respuestas que logren animar a los jóvenes a encaminarse en dos oficios con mayúsculas. ¿Seremos capaces?
miércoles, 20 de abril de 2005
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