Al paso de las dos citas feriales del pasado mes, me gustaría realizar una serie de reflexiones que pueden ayudar al lector a situarse en la realidad del sector encarando el nuevo año 2006. Me refiero a Iberjoya y Vicenza, la primera celebrada en Madrid, y la segunda en terreno italiano.
Respecto al salón Iberjoya, sabíamos que eran fechas malas, que la edición de enero 2006 iba a ser muy difícil. Todos éramos conscientes de que a nadie le gustaba el calendario fijado, en especial a los detallistas, sin embargo, y a pesar de ello, la mayoría concurrimos a la cita.
Es cierto que hay que seguir insistiendo en la adecuación de fechas nuevas, de adaptar los movimientos joyeros a las necesidades del mercado, de buscar y consolidar fórmulas modernas y actuales que cumplan las expectativas de nuestro sector. Y la labor es de todos.
Reto a todos los expositores que lean estas líneas y se sientan disconformes respecto a Iberjoya, a que nos envíen por escrito cuantas críticas crean convenientes o, en su caso, alabanzas -que también las puede haber- y pueden estar seguros que haremos un buen uso de ellas, haciéndolas llegar tanto a la dirección como a su comité organizador.
Estas últimas fechas han sido las peores de las ediciones que tuvo Iberjoya, pero, insisto, lo sabíamos, éramos conscientes y, a pesar de ello, esperábamos un milagro. Milagros no hay. La proximidad a las fiestas de Navidad y Reyes, y la coincidencia con Vicenza no son factores favorables a la celebración de eventos como éste. Pero, en honor a la verdad, a todas las voces críticas he de decirles que también he oído opiniones y comentarios positivos, gente que se ha preparado, que ha presentado novedades, gente que incluso era nueva en la feria, que no conocía los resultados de otras ediciones, y ha quedado contenta.
A los que son veteranos en el salón y han vivido tiempos de bonanza, debo decirles que ayuden a construir para que esos tiempos vuelvan, expresando las quejas que crean oportunas y aportando soluciones en favor de todo el colectivo. Recuerden, los que dicen que han perdido mucho, cuánto le deben a la feria, y no lo estamos justificando, pues somos bien conscientes de las difíciles fechas planteadas, encima coincidiendo con una cita importante y europea.
Lo que deseamos pediros es que no seais conformistas; no escondamos la cabeza como el avestruz, analicemos con frialdad las dificultades y saquemos la lección correspondiente.
Vicenza y el sector italiano
Respecto a Vicenza, los primeros sondeos realizados por Grupo Duplex han permitido constatar que, aunque es verdad que no fue del todo mal, muchos profesionales se quejan de su excesiva duración. Parece ser que del domingo al jueves se desarrollaron unas jornadas bastante normales, tirando a buenas, pero el resto de días, tanto expositores como visitantes opinan que sobran.
En cuanto a la perspectiva del mercado, hemos podido apreciar que toda Italia se ha dado cuenta de que los gustos han cambiado, un síntoma que también venimos detectando en España, que la moda y la gran subida del oro están favoreciendo la fortaleza de la plata y la irrupción de nuevos materiales. Sobre relojería, también se están lanzando nuevas colecciones de reloj de metacrilato, siguiendo líneas de las grandes marcas. Una vez más, todos estos avances nacen en Italia.
Por otro lado hay que destacar, con gran dolor, que por distintos caminos nos llega información del alto número de cierres de empresas de joyería de oro. Algunos se atreven a decir que más de 400 han cerrado, otros que un 20% ha tenido que buscar nueva actividad. De todas formas estamos contrastando estos datos con la Cámara de Comercio para poder informar fehacientemente sobre ello.

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