No pretendo alarmar ni cansar. Tampoco pretendo aburrir o hacer perder el tiempo. Simplemente quiero ser realista y ayudar a reflexionar, aportando desde aquí mi granito de arena. Con eso me doy por satisfecho. Tenemos que darnos cuenta de que las reglas del juego han cambiado. Hoy la libertad de mercado es enorme y las fórmulas ya no son las que eran. Y la solución no consiste en pataletas sectoriales, ni en querer ponerle puertas al campo, sino en prepararnos para lo que ya ha llegado, para lo que está llegando y para lo que está por llegar.
Hace unos años nuestras protestas iban hacia los bancos porque nos estaban haciendo una competencia desleal. Hoy las enfocamos hacia todo aquel que creemos que irrumpe en nuestro sector con otras reglas de juego. No nos damos cuenta -o no queremos darnos cuenta- de que si la ley les permite operar, no podemos formular ninguna objeción al respecto. Si cumplen con la normativa vigente, no podemos alegar objeciones. Otra cosa distinta es la ética, las formas, las costumbres, las maneras tradicionales, etc. Por eso, amigos detallistas, se me ocurre formularos una sencilla pregunta que considero elemental como punto de partida. Vámos a ver: si las marcas no se venden en las tiendas tradicionales y sí se venden en otros locales, ¿no será que el mal puede estar en nuestras formas, en nuestra manera de concebir el negocio?
Estoy plenamente convencido de que nuestro sector necesita una profunda transformación, adaptación, puesta al día. Las grandes superficies ya están aquí. Los outlets ya son otra alternativa. Las tiendas virtuales no han hecho más que empezar. Amigos detallistas, urge un debate profundo, interno, intenso y de cosas reales, no teóricas o imaginarias. ¿Qué diferencia hay entre vender relojes y vender otro producto? ¿El servicio técnico? No es suficiente. ¿La seguridad? Tampoco es suficiente. Entonces, ¿qué es lo que nos diferencia de otros sectores?
Dicen que lo peor que le puede suceder a un enfermo es no ser consciente de su enfermedad. Cuando uno está enfermo debe quejarse y acudir al médico. Debe indicarle donde le duele y buscar el remedio oportuno. Pero, ¿quién es el médico del sector? No esperemos que otros nos pongan soluciones. Tenemos que buscarlas entre todos.
Creo que ha llegado el momento de una profunda reflexión, de un profundo debate, de una profunda puesta al día de todo el colectivo. ¿No sería el momento de organizar un 2º Congreso Nacional de Joyería donde a pecho descubierto todos podamos exponer, debatir, comentar, argumentar cuáles y cuántos son nuestros problemas y cuáles y cuántas son las posibles soluciones? Me gustaría que esta pregunta no quedara en el olvido. Me gustaría que tuviera una respuesta colectiva. Es importantísimo que opinemos todos. Por eso abrimos un e-mail para recoger sugerencias, opiniones, soluciones... No basta con quejarnos. Los lamentos no suelen solucionar los problemas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario