viernes, 13 de abril de 2007

A POR UN SECTOR EXCELENTE

Que un sector aspire siempre a mejorar, es algo natural y consustancial. Podemos decir que es ley de vida. Y, si por ese camino aspira a llegar hasta la excelencia, todavía mucho mejor. Por eso pretender crear un sector excelente no es nunca una trivialidad. Al contrario, debe constituir la aspiración máxima. Por algo se dice que una cosa, una realidad cualquiera, es excelente cuando "tiene en grado sumo las buenas cualidades propias de su naturaleza". De ahí que tratar de crear un sector excelente en el campo joyero-relojero, resulte hoy más necesario que nunca. Es más, yo diría que en estos momentos concretos es imprescindible y que nos va en ello la vida. Si no queremos perecer devorados por la vorágine de los fluctuantes vaivenes del mercantilismo de nuestro tiempo, tenemos que tratar de situarnos en esa vanguardia rompedora y elitista que nos catapulte hacia un mañana mejor. Y eso solo lo lograremos si aspiramos a ser excelentes, es decir, a "poseer en grado sumo las buenas cualidades propias de nuestra naturaleza específica" de auténticos joyeros.

Ante este reto ineludible, hay gente que duda y que se coloca a la defensiva. Al no descubrir la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, al no saber el porqué de esa exigencia, caen en un pasivismo apático que les impide otear nuevos horizontes. Puede que sea la remora de la monotonía o del "siempre se hizo así". Puede que tal vez les falte un curso de excelencia sectorial. No lo sé con certeza. Pero lo que sí se ve a las claras es que les falta sentido práctico y les sobra pereza para actuar. Como referencia, tenemos ejemplos múltiples y variados. Pero parece que no nos bastan.

El bienestar del sector no es una suite de un hotel de lujo en la que nos podamos dedicar a vegetar, saboreando y degustando placenteramente las mieles. El bienestar del sector sólo se conseguirá a base de unos objetivos de excelencia y unas actuaciones acordes para alcanzarla y hacerla realidad. Y para ello se necesita todo un sin fin de actuaciones que nos lleven a ese aunamiento de fuerzas capaces de generar una coincidencia y una convivencia de objetivos en todos los campos profesionales. Es cierto que se necesitan francotiradores, rompedores. Pero también es cierto será la unión de todos la que nos lleve a conseguir los objetivos propuestos.

Si analizamos nuestra realidad con objetividad y sin ideas preconcebidas, caeremos en la cuenta de que estamos dando una imagen cada vez más desgastada. Sí, nos estamos quedando demasiado obsoletos. Y eso no puede continuar. Tenemos que dar un giro total. Tenemos que cambiar nuestras ideas y nuestra manera de plantear los negocios. Tenemos que embarcarnos en nuevas y retadoras aventuras que nos obligarán a tomar decisiones que no tienen espera.

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