martes, 27 de abril de 2010

Molinos, que no gigantes

En uno de mis recientes viajes leía que no tenemos que culpar al euro de nuestros males, sino al exceso de recursos humanos y monetarios abocados hacia determinados sectores como construcción o turismo. La verdad es que algo así puede estar pasando en nuestro sector. Somos muchos y no hay espacio para tantos.

La realidad además pasa porque hemos hecho planes demasiado optimistas y ahora toca reformarlos y adaptarlos a la situación real que nos toca vivir y con recursos económicos mucho más escasos.

Tenemos que reinventarnos, pasar de unas actividades a otras, reciclarnos y pasar a un total reajuste de precios y márgenes.

No hace mucho tiempo, oía decir en una conferencia que el margen en nuestro sector lo puede todo. Pues aquí esta el resultado… La realidad era que las cosas no iban tan bien antes, ni tan mal ahora.

Simplemente vivíamos en un sueño, como Don Quijote que “Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”.

Siempre asombra la enternecedora tenacidad del hidalgo Don Quijote, al que le costó incluso la vida el entrar en la cordura y comprender que sus andanzas de caballero no tenían sentido en un mundo real, dominado por la crudeza de la existencia.

No hay milagros, no hay curas definitivas, hay realidades en las que ponernos urgentemente a trabajar. Tenemos que despertar del sueño y volver a pisar en la tierra. Hay que prepararse para ese futuro que ya es hoy presente e insistimos que no es mejor ni peor, es diferente, pero es con el que vamos a compartir los próximos años.

No queda otro remedio, lo demás es hacer o levantar falsas ilusiones como las que hemos vivido estos últimos tiempos. “Que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento”, diría el realista de Sancho a su amo Don Quijote. La euforia no ha de ser nuestro aliado.

Hay que razonar, avanzar y emprender. Nosotros sufrimos el mismo mal del resto de los sectores y el problema principal está en el inicio, en que la escuela no nos da lo que las empresas buscamos.

No nos vengamos abajo, si hay que dejar el sector, paciencia, buenas y nuevas ideas y a emprender otro negocio. Seguro que si aquí fuimos capaces, allí aún más.

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