lunes, 10 de mayo de 2010

Mañana ya es hoy en 3D

Estamos viviendo una situación realmente difícil. Nadie se esperaba lo que ha y esta sucediendo, a pesar de que muchas voces dábamos avisos que nadie quiso escuchar.

Y cuando las cosas van mal, unos salen más perjudicados que otros. Sucede lo mismo cuando las cosas van bien, unos salen más beneficiados que otros.

Todo esto que está sucediendo afecta a personas y a empresas, pero como las empresas dependen de las personas, sólo a las personas les toca resolverlo. Para ello sólo hay una solución global, arrimar el hombro, remangarse y ponernos manos a la obra.

Hoy tenemos herramientas al alcance de todos, herramientas de fácil uso y mejor aplicación, herramientas clave que a la velocidad de un clic pueden ayudar a paliar la situación.

Tenemos un tejido empresarial joyero sólido y muy diversificado; no nos dejemos amedrentar. Tenemos que dejar crecer esa estructura educativa adecuada al momento que está llegando con las nuevas generaciones y propiciar la formación de valores que afectan al más profundo fondo del ser humano.

La cultura empresarial de hoy es muy distinta a la de ayer, pero sin duda mucho más que la de mañana. El mañana ya es hoy, y esto no es un juego de palabras, es la pura realidad, es la esencia de la vida misma. No valen lamentaciones, se requieren estrategias, cambios, formas nuevas, adaptación a los tiempos reales… y eso sólo se consigue con herramientas actuales que formen a próximas generaciones.

Lo puntual es sólo un parche para el momento con una fecha de caducidad.
Una vez más, y pongo de nuevo el dedo en la llaga, no miremos y ni nos fijemos en pequeñas cosas, en problemas del vecino; abramos los ojos y oteemos a larga distancia.

Me refiero a ese factor actual al que le queremos echar la culpa, a Internet. Éste no es culpable, es tal vez la solución. Ese cliente que compra por Internet, no lo olvidemos, jamás compraría en un establecimiento, al menos por el momento.

Y todo esto va a más. Que lo comprueben aquellos con hijos adolescentes. No sólo compran juegos al momento por Internet para descargárselos en el disco duro. También juegan con sus consolas en línea con otros jugadores del mundo que acepten su reto, e incluso se comunican con ellos a viva voz.

Según un último estudio realizado en EE.UU. casi el 80 por ciento de los poseedores de una Play Station 3 se conectan a la red regularmente. Y ese mundo virtual compartido está a punto-a punto de disfrutarse en tres dimensiones.

¿Ustedes creen que nuestros adolescentes de hoy, cuando sean adultos, se volverán eremitas de repente y renunciarán a conectarse a esa comunidad virtual en la que se manejan cómodamente casi desde niños?

El nuevo cliente busca nuevos sistemas, nuevos métodos, nuevos productos, más información, nuevos precios. El mercado se ha transformado, ha evolucionado, se ha diversificado. ¿Quién de nosotros creía y confiaba en un banco por Internet? Pues sin ánimo de hacer publicidad, ING ha dado un paso de gigante, pero no se ha cargado a nadie, ha hecho evolucionar a los otros.

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