sábado, 12 de marzo de 2011

EL PROYECTO DE VICENZA

Fiera di Vicenza tiene un proyecto nuevo, un proyecto de futuro que todavía pocos profesionales conocen o han podido analizar en su verdadera dimensión. Aunque ya lo hemos anunciado en nuestro periódico Contraste, disculpen que insista, pero considero que el tema y las diversas opiniones escuchadas al respecto lo hacen necesario.

En la actualidad la feria italiana basa su oferta en una media de 1.500 expositores procedentes de 50 países y 54 provincias italianas. La superioridad de sus números es aplastante en joyería y su concepto también es muy claro: “Hemos fundado VicenzaOro para sostener el ‘Made in Italy’”.

En su pasada edición, los responsables de Fiera di Vicenza presentaron la iniciativa FDV 2011/15, “nuestro reto hacia el futuro” bajo el concepto de responsabilidad social-empresarial. Una hoja de ruta que implica cambios, y que se están realizando de acuerdo a lo que la prensa ha recomendado en el pasado. Cambios graduales, y cambios propulsados desde el espíritu de la colaboración interterritorial entre los distintos polos productivos del país.

Este 2011se darán los primeros pasos hasta el final del proceso, que llegará en 2015. No sólo se tratará de crecer físicamente o reorganizar el espacio. En este sentido, ya se ha buscado implicar a las administraciones locales y regionales para que éstas asuman y propicien las infraestructuras necesarias: alta velocidad, restauración, hospedaje…

“Queremos un evento vivo, en el que todos puedan opinar, y les escucharemos. Es necesario un diálogo bidireccional y crear una comunidad de clientes gracias a la comunicación integral”. Así lo explican, y desde esta flexibilidad se quiere afrontar una nueva modalidad de concebir y hablar de la feria, no sólo como mero contenedor, sino sobre todo de su contenido.

El fenómeno ferial ha de ser transformado. En este punto, la coincidencia es casi unánime. Pero, ¿cómo? “Exploraremos nuevas formas de trabajo acopladas al cambio del mundo moderno; queremos ser el punto de referencia para el mundo, que las ideas nazcan y partan desde Vicenza”.

Las primeras reflexiones planteadas se refieren a todos los ámbitos: producción, formación, comercialización y comunicación, bajo un objetivo común, que la feria proporcione una nueva vida a la joyería italiana, que sea el mejor encuentro para interpretar el ADN italiano como valor de referencia mundial, comunicando bien el ‘Made in Italy’.

La feria ha de ser un catalizador de conocimientos del sector y darlos a conocer. No sólo una exposición a través de vitrinas. Ello implica acercar a sus instalaciones las escuelas de joyería, los jóvenes talentos de toda Italia y también de fuera. Es esencial conocer lo que pasa en el mundo, lo que se piensa, lo que se mueve en la moda, ambientes diversos, lugares de encuentro; entroncarse con los sectores sociales y culturales implicados para debatir problemas y buscar soluciones...

En definitiva, el cambio defendido por Vicenza es convertirse en un centro de excelencia para el mundo, no sólo para Italia, y crear un laboratorio de creatividad internacional-mundial que enlace las fábricas y el mundo consumidor de joyería.

Internacional es la palabra. Por ello Internet va a estar presente y viva en la nueva modalidad de comunicación. Se busca abrir una puerta virtual, de ahí que la feria esté iniciando la formula para que el expositor pueda vender por medio de su web.

“Debemos mostrar el estilo de vida que a través de la joya se puede obtener. Lo importante es que llegue el mensaje italiano, aunque la joya no se realice al 100 % en Italia. Junto al producto hay que vender ideas”. El tiempo permitirá valorar el logro o no de estos objetivos, pero si es importante tener en cuenta que este desafío está en marcha. Dicho esto, que cada cual saque sus conclusiones.

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