viernes, 13 de mayo de 2011

¡Nunca se llega a la cima!

Para mejorar hay que saber a donde vamos sin olvidar de donde venimos. Lo hemos oído muchas veces, pero… ¿nos hemos puesto a pensar y actuar? Dicen los entendidos que todos los sectores y empresas, tarde o temprano, se han de enfrentar a una crisis, y éstas llegan incluso a los mejores.

En los últimos pero ya lejanos años hemos tenido crecimientos muy importantes, hemos hecho engordar nuestras empresas añadiendo personal, comprando activos, ampliando herramientas, haciendo informes, etc., creando gastos de estructura para dar imagen, y no contábamos con lo que ha llegado.

Ahora toca (o tal vez sea ya tarde) establecer prioridades, saber dónde tenemos que hacer los recortes, porque estos son imprescindibles. Antes se decía que cuanto más grandes mejor. Hoy hay que decir: “Cuanto más ágiles mejor”. Antes se decía que lo importante era ser el número uno o el dos del mercado. Hoy hay que decir: “Busquemos nuestro nicho de mercado”.

Antes se buscaba gente con títulos, hoy hay que buscar además gente apasionada. Tenemos que tener presente que lo que nos hizo tener éxito en años pasados, ya no vale para el futuro. Las hipótesis con que hemos venido trabajando, han cambiado. Tenemos que ser fuerte y con coraje eliminar los negocios que no tengan ventajas competitivas. Hoy en día es más valorado un gramo de inspiración que muchos kilos de control. Tenemos que sabernos rodear de quien nos complemente. El ego dejémoslo para otro momento.

Hay que tener muy en cuenta que hoy lo importante es sorprender al cliente, dándole algo más de lo que piensa recibir por lo que ha pagado. El que está detrás de un mostrador, el vendedor, todo vendedor, ha de ser capaz de identificar las necesidades del cliente. Hay que innovar más que la competencia y más rápido. Es muy importante meter ideas nuevas en la cabeza, pero lo es más sacar las ideas viejas. Se dice que Zara reinventó el sector textil. Olvidó el pasado y a sus competidores.

Hay que estar todos los días en lucha y recordar que uno yerra todos los tiros que no lanza. Hay que ser de los que hacen que ocurran las cosas, no de los que esperan a que ocurra o los que dicen: “¿Qué ha ocurrido?”. No hay que conformarse. Hay que comprometerse. Se dice también que lo bueno se puede mejorar, pero lo mejor también, y lo imposible es superable y además deseable. Recordemos esta frase empresarial: ¡Nunca se llega a la cima!

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